El euríbor a 12 meses ha entrado de lleno en una etapa de calma tras meses de altibajos, y los mercados ya no esperan grandes sorpresas de aquí a final de año. En septiembre, el indicador más relevante para millones de hipotecas variables en España ronda el 2,17%, consolidando la ligera subida que inició en agosto, cuando repuntó hasta el 2,114% tras siete meses consecutivos de caídas.
Este comportamiento no es casual. El Banco Central Europeo ha dado señales claras de que no tiene prisa por mover ficha. En su última reunión decidió mantener el tipo de depósito en el 2% y ha enfriado las expectativas de nuevos recortes. El mercado ha tomado buena nota: las probabilidades implícitas de una bajada antes de fin de año no alcanzan ni el 20%. El mensaje es claro: salvo un giro inesperado en la inflación o una caída brusca de la actividad económica, los tipos se van a quedar como están.
Con este panorama, los analistas consideran que el euríbor ha tocado suelo. No hay catalizadores a la vista que empujen al indicador por debajo del 2% en lo que queda de 2025. Tampoco se espera una remontada brusca. La previsión más compartida es que el euríbor cierre el año en niveles similares a los actuales, oscilando levemente entre el 2,1% y el 2,2%.
Esto tiene implicaciones directas para quienes tienen una hipoteca variable. Las revisiones anuales siguen arrojando rebajas en las cuotas mensuales, aunque el ritmo de ahorro empieza a suavizarse. En septiembre de 2024, el euríbor estaba cerca del 3%, y en marzo pasado rondaba el 2,4%. Por tanto, quienes revisen ahora sus préstamos notarán un alivio en la factura mensual, especialmente si su hipoteca se revisa una vez al año.
La previsión es que esta dinámica se mantenga hasta marzo de 2026. Hasta entonces, el euríbor seguirá comparándose con valores anteriores más altos, lo que se traduce en nuevas bajadas de cuota, aunque cada vez más moderadas. La situación empieza a estabilizarse y eso deja poco margen para sorpresas.
Los mercados de derivados lo tienen claro: se ha cerrado el ciclo de bajadas de tipos. Solo un deterioro económico más profundo —por ejemplo, a raíz de los aranceles de EE. UU.— podría reactivar el debate sobre nuevas medidas de estímulo. De momento, ese escenario no está sobre la mesa, y el BCE parece cómodo manteniendo el actual nivel de tipos.
El resultado es un euríbor estable que seguirá dando respiro a las familias hipotecadas durante unos meses más, pero con el horizonte cada vez más plano.
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