El euríbor a 12 meses, principal referencia para revisar las hipotecas variables en España, cerró agosto con una subida inesperada y alcanzó el 2,114%, un repunte que interrumpe seis meses consecutivos de descensos. Esta subida ha llegado en un momento delicado: el Banco Central Europeo ha decidido pausar los recortes de tipos en un contexto marcado por la incertidumbre política y económica global, lo que está generando nuevas dudas entre quienes tienen hipoteca o planean firmar una.

El parón del BCE ha sido interpretado por los mercados como una señal de prudencia más que de cambio de rumbo. Aunque el escenario de fondo sigue apuntando a una relajación monetaria progresiva, los inversores han ajustado sus expectativas y eso ha impactado en el euríbor, que reacciona de forma inmediata a los cambios en la percepción de riesgo y tipos futuros. De momento, la previsión para los próximos meses es que el índice se mantenga alrededor del 2%, aunque con ligeros movimientos en ambas direcciones.

Las últimas previsiones apuntan a un nuevo recorte de tipos del BCE en lo que queda de año, que situaría la tasa principal en el 1,75%. Aun así, los analistas creen que el euríbor apenas descendería desde los niveles actuales y se movería en una horquilla muy ajustada, cercana al 1,9% a finales de 2026. Se descarta, por tanto, un regreso a los valores negativos que marcaron la política monetaria ultraexpansiva de la última década.

La reciente subida del euríbor responde, en parte, a la resistencia de la inflación, que se mantiene por encima del objetivo del BCE. La autoridad monetaria prefiere esperar a tener más señales claras antes de seguir bajando los tipos, en especial si se confirman riesgos como una nueva subida del petróleo, un repunte de las tensiones comerciales o movimientos inesperados por parte de la Reserva Federal en Estados Unidos.

Aun así, el consenso entre expertos es que no hay motivos para pensar en una tendencia alcista prolongada. Las previsiones más optimistas sitúan el euríbor en torno al 1,9% en diciembre de 2025, siempre que se cumpla el escenario central de desaceleración suave de la economía y moderación de precios. En este contexto, se espera que los bancos vuelvan a ofrecer hipotecas fijas más competitivas, sobre todo si el IRS a 15 años continúa bajando como en las últimas semanas.

Todo esto sucede en un momento en el que el mercado hipotecario vive uno de sus periodos más activos en más de una década. En el primer semestre del año se firmaron más de 243.000 hipotecas para la compra de vivienda, un 25% más que en el mismo periodo de 2024 y el mejor dato desde 2011. Con el euríbor estabilizado, precios de la vivienda en ascenso y una mayor disposición de las entidades a conceder crédito, el sector anticipa un cierre de año muy por encima de lo habitual.

Si el euríbor logra mantenerse por debajo del 2% y la inflación no da sorpresas, las condiciones seguirán siendo atractivas tanto para compradores como para quienes buscan mejorar su hipoteca. De momento, eso sí, la volatilidad no ha desaparecido.