La cuesta abajo del Euríbor sigue ganando pendiente. En mayo, el índice de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España ha cerrado el mes —a falta de confirmación oficial del Banco de España— con una media del 2,081%. Se trata del nivel más bajo desde que en 2022 arrancó el ciclo de subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo. Y, por extensión, es también la mejor noticia en más de dos años para millones de hipotecados.

La caída es contundente si se compara con mayo del año pasado: casi 1,6 puntos porcentuales menos. En términos mensuales, el descenso ha sido más suave (6,2 puntos básicos respecto a abril), pero marca una tendencia clara que anticipa una nueva etapa para quienes han soportado cuotas crecientes desde mediados de 2022. La previsión de nuevos recortes en los tipos oficiales del BCE a partir de junio podría dar el empujón definitivo al Euríbor para perforar el umbral del 2% en las próximas semanas.

Para quienes tienen hipotecas a tipo variable, esto se traduce en un alivio inmediato en su economía doméstica. Una revisión con el Euríbor de mayo en una hipoteca de 150.000 euros a 30 años, con un diferencial del 0,99%, supone un ahorro de 137 euros al mes. Son más de 1.600 euros al año que dejan de ir al banco y se quedan en el bolsillo del deudor. El impacto es aún mayor en las primeras fases del préstamo, cuando la proporción de intereses en la cuota mensual es más elevada.

Desde iAhorro, su director de Hipotecas, Simone Colombelli, considera que la bajada del Euríbor se mantendrá si el BCE actúa como se espera: “Si en junio hay nuevo recorte, veremos ya al índice por debajo del 2% en cuestión de semanas”. Ebury coincide en el diagnóstico: hay margen para más descensos, aunque avisan de que el suelo está cerca.

Esta relajación del Euríbor no llega por casualidad. La moderación de la inflación en la eurozona, la ralentización del consumo y la débil recuperación económica están empujando al BCE a suavizar su política monetaria. Y a eso se suma un clima internacional incierto, con la amenaza de guerras comerciales y una recuperación global que no acaba de asentarse. Los mercados ya descuentan una nueva era de tipos más bajos, al menos mientras la economía no rebote con más fuerza.

Para quienes firmaron su hipoteca entre 2021 y 2023, los próximos meses pueden marcar un antes y un después. Las revisiones anuales que se produzcan en lo que queda de año podrían suponer rebajas acumuladas de cientos de euros al mes si se confirma la senda descendente del Euríbor. Y aunque aún es pronto para hablar de una vuelta a los niveles ultra bajos de 2019, el cambio de ciclo ya es evidente.