El mercado hipotecario español vuelve a pisar el acelerador. En marzo, el número de hipotecas sobre viviendas se disparó un 44,5% respecto al mismo mes del año anterior, alcanzando las 42.831 operaciones, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Este volumen no se veía desde marzo de 2022 y rompe la tónica contenida que venía arrastrando el mercado en los últimos trimestres.
Aunque el repunte puede explicarse en parte por un efecto estacional —la Semana Santa cayó este año en abril y no en marzo, lo que distorsiona la comparación con 2024—, la cifra va mucho más allá de un simple desajuste en el calendario. El mercado muestra síntomas claros de recuperación, en parte impulsado por el retroceso del tipo de interés medio, que se mantiene por debajo del 3% (2,97% en marzo), una cota psicológica que no se perforaba desde mediados de 2022.
La relajación monetaria que se anticipa desde el Banco Central Europeo —y que podría materializarse en la reunión de junio con la primera bajada de tipos— ha cambiado las expectativas del mercado. Las entidades financieras se han adelantado con una oferta hipotecaria más agresiva, sobre todo en el segmento fijo, que ya representa dos de cada tres contratos. Mientras, las hipotecas variables, castigadas por un Euríbor aún elevado, apenas tienen presencia, aunque comienzan a mostrar cierta reactivación en los márgenes más competitivos.
Además, el importe medio por hipoteca se ha elevado un 14,3% interanual, hasta los 156.698 euros, y el capital total prestado ha crecido más de un 65%, hasta rozar los 6.712 millones de euros. Unas cifras que delatan no solo mayor actividad, sino también una vivienda más cara. De hecho, el precio de la vivienda subió en abril un 11,7% interanual, según datos citados por Fotocasa, lo que plantea un dilema para los compradores: hipotecas más asequibles, pero precios de compra más exigentes.
Desde los portales inmobiliarios, se señala también una dualidad en el perfil del comprador. Por un lado, jóvenes que aprovechan la mejor coyuntura crediticia y, por otro, compradores solventes que ni siquiera necesitan financiación. Actualmente, un 35% de quienes adquieren vivienda lo hacen sin solicitar hipoteca, consolidando el papel de la vivienda como activo refugio frente a la incertidumbre económica y geopolítica.
Los datos apuntan a que, si el BCE cumple con las expectativas del mercado y baja tipos en junio, el atractivo de la financiación podría incrementarse aún más, lo que mantendría la inercia positiva del mercado. Pero esa posible bajada no resolverá el problema de fondo: la falta de oferta de vivienda y la dificultad de acceso para los hogares con menor capacidad de ahorro.
El director de idealista/hipotecas, Juan Villén, destaca que “el mercado sigue muy fuerte” y que, mientras las compraventas se mantengan en niveles elevados y la economía acompañe, el sector hipotecario continuará con buen ritmo. Desde pisos.com, Ferran Font alerta de que el repunte hipotecario no va acompañado de un aumento en la oferta de vivienda, lo que sigue presionando los precios al alza. En otras palabras, el crédito fluye, pero el acceso a la vivienda sigue siendo un escollo, especialmente para los más jóvenes o quienes no disponen de un colchón financiero.
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