En un momento en el que el euríbor ha experimentado su mayor descenso interanual en 16 años, situándose en abril de 2025 en el 2,143% frente al 3,703% del mismo mes del año anterior, cabría esperar un resurgimiento de las hipotecas variables.Sin embargo, la realidad del mercado hipotecario español muestra una preferencia creciente por las hipotecas a tipo fijo, que en febrero de 2025 representaron el 64,6% de las nuevas contrataciones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Esta inclinación hacia las hipotecas fijas se explica por varios factores. En primer lugar, la reducción de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) ha permitido a las entidades financieras ofrecer hipotecas fijas con condiciones más atractivas. Desde julio de 2023, el BCE ha disminuido su tipo de refinanciación del 4,5% al 2,40%, lo que ha facilitado a los bancos trasladar esta rebaja a sus productos hipotecarios. Como resultado, el interés medio de las hipotecas fijas ha caído del 3,15% en abril de 2024 al 2,65% en el mismo mes de 2025.
Además, la experiencia reciente con la volatilidad del euríbor ha dejado una huella en los consumidores. Entre 2016 y 2021, las hipotecas variables eran más económicas debido a un euríbor en negativo. Sin embargo, la escalada del euríbor hasta el 4,16% en octubre de 2023, impulsada por las subidas de tipos del BCE para combatir la inflación, provocó un aumento significativo en las cuotas de las hipotecas variables, llegando a encarecerse en una media de 250 euros mensuales.
Este amargo recuerdo ha llevado a muchos compradores a optar por la estabilidad que ofrecen las hipotecas fijas, evitando así futuras sorpresas en sus pagos mensuales. La previsibilidad de las cuotas fijas proporciona una mayor tranquilidad financiera, especialmente en un entorno económico incierto.
En resumen, a pesar de la caída del euríbor, las hipotecas fijas han ganado terreno debido a la combinación de condiciones más favorables ofrecidas por los bancos y la búsqueda de seguridad por parte de los consumidores. Esta tendencia refleja una mayor aversión al riesgo y una preferencia por la estabilidad en las finanzas personales.