El alquiler en España sigue encareciéndose a un ritmo que pone contra las cuerdas a buena parte de los inquilinos. Según el último informe de pisos.com, el precio medio por metro cuadrado en abril alcanzó los 13,15 euros, un 13,85% más que hace un año. Esta subida, que parece no tener freno, se traduce en que muchos hogares destinan una proporción insostenible de sus ingresos al pago del alquiler, lo que se aleja de las recomendaciones del Banco de España, que sitúa el límite razonable en torno al 30-35% del salario neto.
Para poner la cifra en perspectiva: una vivienda de 70 metros cuadrados cuesta hoy de media 920 euros mensuales. En Madrid, donde el precio medio supera los 20 euros por metro cuadrado, ese mismo piso roza los 1.400 euros. Son niveles que tensionan de manera directa la economía doméstica, especialmente en un momento en el que los salarios apenas han crecido un 3,4% interanual, según el INE.
El problema no se limita al encarecimiento. La escasez de oferta se ha convertido en otro elemento estructural del mercado. Ferran Font, director de Estudios de pisos.com, advierte que hay inquilinos que reservan viviendas sin haberlas visto, solo fiándose de las fotos. La desesperación ha calado hasta el punto de alterar los procesos habituales del mercado: muchas operaciones se cierran fuera de portales públicos, mediante contactos directos o inmobiliarias que gestionan listas de espera. Lo que en la práctica significa que el mercado de alquiler se está volviendo cada vez más inaccesible y opaco para quienes no tienen conexiones o perfiles “deseables”.
En cuanto al mapa de precios, las regiones más caras siguen siendo Madrid, Baleares y Cataluña. En la capital del Estado, el precio del metro cuadrado en abril fue de 20,08 euros, mientras que en Barcelona capital llegó a los 30,13 euros, consolidando su posición como la ciudad más cara de España. Baleares, por su parte, sufrió un ajuste a la baja en el último mes, con una caída del 2,89%, aunque sigue en la parte alta de la tabla con 18,20 euros/m².
Las diferencias territoriales son abismales: mientras Ourense cerró abril con un precio de 3,51 euros/m², en Donostia-San Sebastián se pagan 19,80 euros. Esta brecha refleja tanto la presión turística como la escasez de oferta en algunas zonas urbanas.
Llama la atención el comportamiento dispar entre regiones: Asturias, Vizcaya y Castellón han registrado subidas interanuales que superan el 20%, mientras que Navarra, Lleida y Jaén muestran leves descensos. Pero estas caídas puntuales no cambian la fotografía general: el mercado del alquiler sigue escalando y con él, la dificultad de acceso a la vivienda.
Para quienes tienen hipoteca, este escenario tiene lecturas contrapuestas. Por un lado, quienes compraron en los últimos años quizás sientan que evitaron un alquiler desbocado. Por otro, el encarecimiento del alquiler hace que muchos potenciales compradores con menor ahorro sigan fuera del mercado de compra, lo que alimenta la demanda de alquiler y tensiona aún más los precios. En paralelo, el euríbor ha empezado a moderarse, pero la incertidumbre sobre cuándo bajará el BCE los tipos mantiene congeladas muchas decisiones.