El euríbor continúa su trayectoria descendente que se nota con fuerza en los bolsillos de miles de hipotecados. En abril de 2025, el indicador más utilizado para calcular el coste de las hipotecas variables en España ha cerrado con una media del 2,143%, una caída importante desde el 3,703% de hace un año. Se trata del mayor retroceso interanual desde diciembre de 2009, y marca un punto de inflexión tras meses de volatilidad y tensiones monetarias.

La clave de esta corrección hay que buscarla en dos frentes: por un lado, el viraje de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), que ya ha encadenado siete recortes de tipos en menos de un año; y por otro, el frenazo económico global asociado a la guerra comercial que Donald Trump ha vuelto a encender desde la Casa Blanca, con nuevos aranceles que están afectando de lleno al comercio europeo.

Para los hogares con hipotecas, esta bajada representa un alivio importante. En una hipoteca tipo —según los datos más recientes del INE: 145.673 euros a 25 años y con un diferencial del 1% sobre euríbor—, el ahorro mensual se sitúa en torno a los 134 euros, o lo que es lo mismo, unos 1.600 euros al año. El euríbor diario llegó a cotizar en abril en el 2,049%, y los analistas no descartan que rompa el umbral del 2% en los próximos días.

La política del BCE ha sido especialmente agresiva en comparación con la de otros grandes bancos centrales. El tipo de depósito se encuentra ya en el 2,25%, y los mercados descuentan hasta tres nuevos recortes más antes de que acabe 2025. Bank of America va incluso más allá: sus previsiones apuntan a que el suelo del precio del dinero en Europa podría situarse en el 1,25% este mismo año.

Este escenario monetario más relajado se ha visto facilitado por una inflación que se modera más rápido de lo previsto: en marzo se situó en el 2,2% en la eurozona, muy cerca del objetivo del BCE. Y los aranceles impulsados por EE UU, lejos de presionar al alza los precios, están provocando un efecto desinflacionario en Europa, al frenar la actividad económica y redirigir mercancías chinas de bajo coste hacia el continente. Esa dinámica refuerza las apuestas por una política monetaria aún más expansiva.

Mientras tanto, el mercado inmobiliario empieza a moverse con mayor intensidad. El descenso del euríbor y las condiciones más blandas de financiación están reactivando tanto la compraventa de viviendas como el mercado hipotecario. En enero y febrero se registraron cifras récord: más de 60.000 operaciones en enero —el mejor dato desde 2008— y cerca de 60.000 en febrero, lo que supone un crecimiento interanual del 13,9%.

También se nota en el tipo medio de las hipotecas: en febrero fue del 2,96%, el más bajo desde 2022. Aunque el tipo variable empieza a ganar atractivo, el recuerdo del ciclo inflacionista de 2021-2023 sigue muy presente. En febrero, el 64,6% de las nuevas hipotecas se firmaron a tipo fijo, la proporción más elevada desde la primera mitad de 2023. El deseo de estabilidad frente a futuros sobresaltos sigue pesando en las decisiones de muchas familias.

La banca, por su parte, ya está ajustando sus ofertas ante esta nueva fase del euríbor. A falta de sorpresas políticas o repuntes imprevistos de inflación, el mercado parece entrar en un periodo más benévolo para los compradores y para quienes renegocian su deuda.