El euríbor a un año, principal referencia para las hipotecas variables en España,  apunta a que cerrará el mes en torno al 2,14%, lejos del 2,398% registrado en marzo y mucho más bajo que el 3,703% de hace justo un año. Un alivio considerable para los hipotecados, que podrán ver reducidas sus cuotas de manera sustancial.

Con datos provisionales a falta de tres sesiones para el cierre, la tasa media mensual del euríbor se sitúa en el 2,157%. Para quienes tengan revisiones anuales, este descenso supondrá ahorros notables. Una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, con un diferencial del 1%, podría abaratarse en unos 128 euros al mes, o alrededor de 1.530 euros al año. En préstamos de mayor volumen, como uno de 300.000 euros, el alivio se dispararía hasta los 255 euros mensuales, más de 3.000 euros anuales.

Este movimiento acompasa con la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de mediados de abril, cuando recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos, dejándolos en el 2,25%. Se trata del primer paso de un proceso que, según la mayoría de analistas, podría tener continuidad en los próximos meses. De hecho, la posibilidad de un nuevo recorte en junio se estima ya en un 90%, de acuerdo con los precios de los mercados.

La firma de pagos Ebury prevé que, si se cumplen las expectativas de entre dos y tres nuevos recortes antes de final de año, el euríbor podría acabar 2024 acercándose al 1,5%. Un escenario que cambiaría radicalmente el panorama hipotecario, después de años de subidas forzadas por la lucha contra la inflación.

Desde Lazard, Ronald Temple señala que el BCE, además de gestionar los recortes este año, tendrá que calibrar en 2025 nuevas bajadas, dependiendo de cómo evolucionen factores como los aranceles estadounidenses a las exportaciones europeas. Estos gravámenes podrían lastrar la actividad económica del Viejo Continente y forzar a Fráncfort a mantener una política monetaria más laxa de lo previsto.

Además, el experto advierte que a partir de 2026 podría abrirse un nuevo frente: el impulso al crecimiento derivado del aumento del gasto en defensa e infraestructuras, especialmente en Alemania y otros países de la UE. Ante ese escenario, el BCE podría verse obligado a reconsiderar su estrategia de tipos bajos, siempre que la inflación continúe bajo control.

La expectativa de tipos «acomodaticios» (por debajo del nivel neutral estimado entre el 1,75% y el 2%) durante un periodo prolongado ayudaría a estimular el crecimiento, una prioridad en un momento en que la economía europea busca recobrar dinamismo tras varios trimestres de debilidad.