La ofensiva arancelaria de Donald Trump ha vuelto a escena. El expresidente estadounidense, en un claro regreso a su política de confrontación comercial, ha anunciado un nuevo paquete de aranceles que ya está provocando turbulencias en la economía mundial. Esta vez, el foco está en los productos de la Unión Europea, que pasarán a tener un gravamen del 20%. El anuncio ha reavivado temores en los mercados y ha obligado a los gobiernos europeos a mover ficha.

En una comparecencia reciente, Trump justificó la medida como parte de su “defensa de la industria americana”, aunque las consecuencias van mucho más allá de sus fronteras. Este tipo de decisiones suelen traducirse rápidamente en un encarecimiento de bienes importados, lo que repercute en los precios al consumo y termina afectando al bolsillo de los ciudadanos. Además, los inversores reaccionan con nerviosismo ante posibles represalias, y eso se refleja en las bolsas, especialmente en sectores muy expuestos al comercio internacional como el automovilístico o el tecnológico.

España se protege: 14.100 millones para frenar el golpe

Anticipándose al posible daño económico, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado un plan urgente para proteger a las empresas y consumidores españoles del embate arancelario. Se trata del llamado “Plan de respuesta y para el relanzamiento comercial”, con una inyección inmediata de 14.100 millones de euros.

Aunque todavía no se conocen todos los detalles, el objetivo del plan es claro: reforzar la competitividad de las exportaciones, compensar a los sectores más expuestos —como el agroalimentario y el industrial— y evitar que la incertidumbre internacional frene la recuperación económica.

Tipos de interés: ¿el fin de las bajadas?

Mientras tanto, los bancos centrales europeos observan con atención este nuevo frente. El Banco Central Europeo (BCE), que desde junio de 2024 ha aplicado hasta seis bajadas de tipos, empieza a ver agotado su margen de actuación. En menos de un año, los tipos oficiales han pasado del 4,25% al 2,6%, aliviando a millones de hipotecados pero generando dudas sobre hasta dónde puede continuar este ciclo de abaratamiento del dinero.

El euríbor, indicador de referencia para la mayoría de hipotecas en España, ha seguido esta misma tendencia: en lo que va de abril, ha marcado una media del 2,3%, y según el último informe trimestral de Bankinter, podría caer hasta el 2,1% a finales de este año.

Sin embargo, las previsiones apuntan a que esa racha podría acabarse pronto. Para 2026, los analistas de la entidad prevén que el euríbor vuelva a subir hasta situarse en torno al 2,5%, lo que implicaría un repunte en las cuotas de las hipotecas variables. Este cambio de ciclo estaría ligado a una posible estabilización de la economía mundial y a una política monetaria más conservadora del BCE, que buscaría evitar un recalentamiento tras las medidas expansivas de los últimos meses.

En definitiva, entre guerras comerciales y curvas de tipos, los próximos años se perfilan intensos para los hogares, empresas y gobiernos europeos.