Tres meses tras el fin del Plan MOVES III, las nuevas ayudas del Gobierno siguen sin llegar. Y mientras los compradores esperan, BYD ha decidido actuar por su cuenta. La marca china ha lanzado su propio programa de incentivos, llamado Plan Electrifícate, con descuentos que replican los del plan estatal, sin necesidad de achatarrar un vehículo antiguo ni de depender de los tiempos administrativos.

Este movimiento se produce en un contexto de creciente frustración entre consumidores y concesionarios. El Plan MOVES III, que ofrecía hasta 7.000 euros de ayuda para la compra de vehículos eléctricos (4.500 euros sin achatarramiento), terminó el 31 de diciembre de 2023. El Ejecutivo prometió un nuevo paquete de medidas para principios de 2024, pero tras varias declaraciones vagas y una intervención del ministro Carlos Cuerpo en el Mobile World Congress, no se ha concretado nada.

En este vacío, BYD ha optado por tomar la iniciativa. Desde marzo, ofrece descuentos directos de hasta 4.500 euros en sus modelos eléctricos y 2.500 euros en los híbridos enchufables. La campaña, que inicialmente se extendía hasta finales de marzo, ha sido prolongada hasta el 30 de abril, y está disponible en toda su gama de vehículos en España.

Precios ajustados y sin letra pequeña

Gracias al Plan Electrifícate, un BYD Dolphin puede adquirirse desde 22.490 euros, el SUV compacto Atto 3 desde 24.280 euros, o el Seal U DM-i (híbrido enchufable) desde 34.490 euros. Incluso el recién llegado Sealion 7, con más de 500 kilómetros de autonomía y enfoque familiar, se queda en 42.280 euros.

La propuesta no solo es agresiva en precios, sino también en estructura. Si el cliente financia el vehículo, BYD adelanta el importe de la “ayuda” con un interés del 0%, lo que significa que el consumidor no paga más por beneficiarse del descuento. Para quienes optan por pagar al contado, la marca ofrece un mecanismo aún más llamativo: si el Gobierno no activa un nuevo plan antes del 31 de diciembre de 2025, BYD se compromete a devolver el importe correspondiente a las ayudas MOVES.

Este modelo híbrido entre marketing y compromiso financiero busca cubrir la incertidumbre institucional actual, y lo hace con una promesa poco común en el sector del automóvil. BYD asume un riesgo calculado con la expectativa de atraer a un público que duda, no por falta de interés, sino por falta de respaldo público.

Un golpe de efecto en el tablero europeo

La jugada también tiene una dimensión estratégica. BYD está en plena expansión en Europa, y este tipo de campañas refuerzan su imagen como actor serio y comprometido. En un país como España, donde la penetración del coche eléctrico aún es baja en comparación con otros países del entorno, un movimiento así puede marcar diferencias.

Mientras tanto, el silencio del Gobierno empieza a ser incómodo para el sector. Las asociaciones de fabricantes y concesionarios llevan semanas reclamando claridad y continuidad en los incentivos, clave para sostener la transición ecológica del parque móvil. En este contexto, BYD ha entendido que esperar no es opción.