La tranquilidad de los hipotecados podría tener los días contados. El Euríbor a 12 meses, el índice que sirve de referencia para la mayoría de las hipotecas variables en España, ha comenzado a repuntar de forma sostenida. Esta semana ha encadenado cinco subidas diarias consecutivas, situándose en el 2,481%, su nivel más alto desde el pasado enero, y acercándose peligrosamente al 2,5% que marca la tasa de depósito del Banco Central Europeo (BCE).
Este ascenso, que podría anticipar hipotecas más caras a partir de la segunda mitad de 2025, contrasta con el reciente giro dovish del BCE, que ha encadenado cinco rebajas consecutivas en los tipos oficiales. Sin embargo, los mercados financieros parecen estar mirando más allá de Fráncfort. Lo que está provocando el encarecimiento de la financiación interbancaria es el aumento de la deuda pública en Europa, impulsada por los nuevos programas de inversión en defensa y los planes de gasto público expansivo.
El Euríbor a 12 meses ya supera al de 6 meses y al de un mes, una señal clara de que el mercado anticipa costes de financiación más elevados cuanto mayor sea el plazo. Un comportamiento que no se veía desde finales de 2023, cuando se imponía una tendencia de moderación en los tipos.
El detonante de este cambio ha sido el anuncio de flexibilización fiscal por parte de la Comisión Europea, que pretende movilizar hasta 800.000 millones de euros en inversiones, sumados al plan adicional de 1 billón de euros anunciado por Alemania. Estos movimientos han provocado fuertes turbulencias en el mercado de deuda, donde los intereses exigidos a los bonos soberanos se han disparado. El bund alemán a 10 años, el activo refugio de la zona euro, registró el pasado miércoles su mayor subida diaria desde la reunificación del país: 32 puntos básicos en una sola sesión.
“El mayor gasto fiscal en defensa que están adoptando Alemania y otros países de la Unión Europea podría reactivar el crecimiento económico a corto plazo. Pero también limitaría el margen del BCE para seguir bajando los tipos de interés en el futuro”, explica Diego Barnuevo, analista de Ebury. Esto significa que el Euríbor podría tener difícil volver a caer de forma significativa, ya que sus movimientos están directamente vinculados con la política monetaria del BCE.
En el corto plazo, las revisiones a la baja de las hipotecas variables continúan gracias a la inercia de las anteriores rebajas, pero la tendencia podría revertirse a partir del verano. Los modelos actuales anticipan subidas interanuales del Euríbor en agosto o septiembre, lo que impactaría en la revisión de muchas hipotecas. El promedio mensual de febrero cerró en el 2,406%, lo que supone una bajada de 126 puntos básicos respecto al mismo mes de 2023, pero esa diferencia podría estrecharse en los próximos meses.
A pesar de que solo el 50% de las hipotecas en España están referenciadas directamente al Euríbor, su influencia indirecta también se traslada a las hipotecas a tipo fijo. El encarecimiento de la financiación para los bancos se traduce en ofertas menos competitivas, justo cuando el precio de la vivienda ha subido con fuerza: el Índice de Precios de Vivienda registró un incremento del 8,4% en 2024, debido a la escasez de oferta y una demanda aún robusta.
En este contexto, los nuevos hipotecados y quienes revisen su préstamo en la segunda mitad de 2025 podrían verse obligados a asumir tipos de interés más altos y, en consecuencia, cuotas mensuales más abultadas.