Las tarjetas de crédito revolving, conocidas por su flexibilidad de pago y alto coste, han alcanzado en diciembre de 2024 una Tasa Anual Equivalente (TAE) media del 23,24%, lo que representa un aumento de 2,17 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año pasado. Este dato, extraído del ‘VIII Barómetro’ de Asufin, refleja la mayor subida registrada desde que se elabora este estudio y eleva los intereses de estos productos financieros a su nivel más alto desde diciembre de 2019.

Según Asufin, esta escalada de costes se da en un contexto contradictorio, ya que «a pesar de la caída de los tipos de interés oficiales», el precio de las tarjetas revolving continúa al alza. La asociación apunta a una «enorme disparidad» entre las ofertas del mercado, destacando que son precisamente las tarjetas con intereses más altos las que más han incrementado su TAE.

Comparativa de costes: BBVA y Abanca en los extremos

El estudio destaca diferencias notables en las ofertas de las principales entidades financieras. Si un usuario contrata la Tarjeta Después Oro de BBVA, la más cara del análisis, enfrentará un interés del 41,48% TAE. En cambio, la Visa Proyecta de Abanca, con un 11,85% TAE, se posiciona como la opción más económica, aunque sigue siendo más costosa que los préstamos al consumo tradicionales.

Por ejemplo, un gasto financiado de 1.000 euros durante 24 meses en la tarjeta de BBVA generará un coste de intereses sustancialmente superior al de Abanca, lo que subraya la importancia de comparar ofertas antes de contratar este tipo de productos.

El impacto de los seguros y la deuda prolongada

Los seguros de protección de pagos, opcionales en muchas tarjetas, también añaden un sobrecoste significativo. Estas tarifas se cobran como un porcentaje sobre el saldo pendiente, lo que implica que cuanto mayor sea la deuda, más elevado será el coste final. En el caso de Bankinter Platinum, WiZink Oro o Visa Pass Carrefour, estos seguros oscilan entre el 0,63% y el 0,81%, una cifra aparentemente baja, pero con un impacto relevante en el largo plazo.

Por ejemplo, financiar 1.000 euros con una cuota mensual de 25 euros implica estar pagando seis años y cuatro mesespara saldar la deuda, con un coste total de 568,73 euros en intereses. Esto supone 17 meses más de pago y 98,76 euros adicionales en intereses respecto a 2023, según los cálculos de Asufin.

La comparación con otros productos financieros

La media de las tarjetas revolving, situada en un 23,24% TAE, supera en 4,70 puntos porcentuales a las tarjetas de crédito tradicionales, cuyo coste promedio es del 18,45%. La diferencia es aún más abismal frente a los préstamos al consumo, con una media del 7,52% TAE.

En términos prácticos, optar por un préstamo personal en lugar de financiarse con una tarjeta revolving puede suponer un ahorro significativo en intereses, aunque estos productos suelen requerir mayores garantías y trámites administrativos.

Con estos datos, Asufin recuerda la importancia de leer detenidamente las condiciones de las tarjetas revolving y valorar alternativas más económicas para financiar gastos importantes.