Este 2024 iba a ser el año en el que los Bancos Centrales bajasen con fuerza los tipos de interés, eso es lo que descontaban los mercados a finales del año pasado que provocó que el Euribor comenzase una tendencia bajista que le llevó hasta el 3.513% con el que cerró el 29 de Diciembre.

Sin embargo el comienzo de año fue bastante incierto para el Euribor que subió hasta el 3,609% en Enero, al 3,671% en Febrero y al 3,718% en Marzo. Algo ha pasado para que el mercado interbancario se haya movido de esta manera.

Ayer mismo habló el vicepresidente del BCE Luis de Guindos y si bien dejó claro que los tipos bajarán en junio pero a la vez se mostró satisfecho con los niveles en los que estamos.

«Consideramos que los tipos de interés oficiales se encuentran en niveles que contribuyen sustancialmente al proceso de desinflación en curso«

«Nuestras decisiones futuras garantizarán que nuestras tasas oficiales sigan siendo suficientemente restrictivas durante el tiempo que sea necesario«. En cualquier caso, «continuaremos siguiendo un enfoque dependiente de los datos y reunión por reunión para determinar el nivel apropiado y la duración de la restricción, y no nos comprometemos previamente a una trayectoria tarifaria particular«.

En cuanto a la inflación, ha asegurado que continuará cayendo, aunque a un ritmo más lento: «Los indicadores de inflación subyacente han ido disminuyendo, pero las presiones sobre los precios internos siguen siendo elevadas» ha concluido.

A esto tenemos que añadirle un «cisne negro» que es el conflicto en Oriente Próximo que ha disparado al petróleo y añade así más gasolina al fuego de la inflación.

Por tanto las esperanza que tenían muchos hipotecados de que el Euribor iba a bajar con fuerza este año se ha topado con una tozuda realidad en la que los problemas de fondo siguen latentes y la inflación necesita mucho más tiempo de lo esperado para ser controlada.