Cuando alguien se cambia de vivienda generalmente lo hace mediante la contratación de una hipoteca puente ya que en algún momento del proceso se tienen dos viviendas, la antigua (pendiente de vender) y la nueva. Esto además de ser un engorro conlleva unos costes bancarios que pueden ser elevados.

Existe una opción para evitar ese trámite y es la permuta de vivienda, que no deja de ser un «trueque» en el que se cambia una vivienda por otra y se compensa la diferencia de precios entre ambas con dinero. Es completamente legal y en muchos casos es la mejor opción.

Quizás la única pega de este sistema es que de momento hay poca oferta de viviendas disponibles para permuta, aunque su número va en ascenso y siempre es posible plantearle la opción al vendedor. Hace unos años desde Idealista hicieron un especial con 30 viviendas que permiten este tipo de pago y entre ellas encontramos de todo tipo desde pequeños apartamentos hasta chalets en la playa. Aunque no se trate de una medida muy popular existe oferta y probablemente también demanda.

Sin duda una opción más que interesante para cambiar de vivienda con un mínimo coste y especialmente recomendable para personas mayores que quieran cambiar su piso del centro de la ciudad por una vivienda en una zona más tranquila y mejor adaptada para sus necesidades.

Además la permuta se puede realizar incluso si existen cargas hipotecarias sobre alguno de los inmuebles, en ese caso el nuevo propietario tendrá que subrogar la hipoteca.