El Euríbor sigue siendo una de los principales quebraderos de cabeza de las familias españolas, ha mostrado una ascensión vigorosa y consistente que le ha llevado a traspasar la marca del 4%. Aunque sus avances han enfrentado obstáculos ocasionales en 2023 debido a fluctuaciones del mercado, su tendencia ascendente parece indeclinable.

Este índice de referencia tuvo una notable subida el pasado 9 de marzo, cuando su tasa diaria tocó casi el 4% (3,978%). No obstante, la fragilidad de los sistemas bancarios se puso en evidencia con la quiebra de un importante actor financiero, el Silicon Valley Bank en Estados Unidos. Este acontecimiento sacudió tanto al sistema bancario estadounidense como al europeo, provocando una caída en el valor del Euríbor hasta el 3,509% solo cinco días después.

Sin embargo, el Euríbor demostró una gran resistencia y logró recuperarse, lo que resultó en un encarecimiento de las hipotecas variables que afectó a cientos de miles de prestatarios. De hecho, los analistas financieros observan una tendencia en la que los nuevos solicitantes de hipotecas prefieren los tipos fijos o mixtos, como respuesta a la volatilidad reciente.

Según los expertos en préstamos hipotecarios de Housfy Hipotecas, se espera que el Euríbor alcance su punto máximo a finales de 2023, en torno al 4,5%. En el peor de los escenarios, y siempre que el Banco Central Europeo (BCE) decida también aumentar los tipos de interés en septiembre, el Euríbor podría situarse un cuarto de punto más alto, hasta el 4,75%, al cierre del año.

A partir de 2024, se pronostica un periodo de descenso gradual del Euríbor, que iría de la mano con la disminución de los tipos de interés del BCE. Según las estimaciones, el Euríbor podría comenzar el 2025 con una tasa cercana al 2,2%.

La alta volatilidad del Euríbor y su impacto en el sector de las hipotecas nos recuerda la importancia de elegir sabiamente entre una hipoteca fija o variable, especialmente en un contexto de incertidumbre financiera.