Aunque ver el Euribor en terreno negativo tantos años no dejaba de ser una excepción que ha durado demasiado la mayoría de los hipotecados asumían que terminaría en valores positivos en los próximos años, lo que no se esperaba nadie era la velocidad y virulencia de esta subida que lo ha llevado del -0,5% al 4% en año y medio.

Ante esta escalada tan agresiva muy pocos estaban preparados y si bien es cierto que s un riesgo que se asume cuando se firma una hipoteca variable también hay que comprender la angustia que sufren muchas familias.

Muchos son los testimonios que escuchamos de hipotecados con el agua al cuello y hoy os traigo uno que publicaron el otro día en 20 minutos.

Paula López firmó en 2006 una hipoteca a 40 años por el piso de Madrid en el que vive con su marido y sus dos hijos, de 8 y 9 años. López se embarcó en un crédito creciente pensando en que la vida no era una góndola sino que futuro significaba progreso. Sin embargo, en 2023 la familia, dice, no solo no se baña en dólares, sino que la cuota de la hipoteca le ha saltado de 390 a 922 euros al mes: «Una auténtica revolución».

López recuerda que su hipoteca creciente, en la que se amortiza muy poco los primeros años, se publicitaba con el eslogan de ‘Despreocúpate‘. 

«Hasta que te tienes que preocupar. Como ahora, que ya estamos en 922 euros al mes y la hipoteca va a seguir subiendo. En septiembre estaremos por 1.028 y podríamos llegar hasta los 1.300 ó 1.400 euros».

A la espera de que le aminoren la cuota por la vía de los intereses durante un plazo razonable, espera poder seguir pagándola. «Si no, tendremos que dejar la casa», se lamenta.  

Sin duda un tema delicado que va camino de convertirse en un drama social para muchas familias.