La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha afirmado que los bancos están preparado para «negociar y suavizar a lo largo del tiempo» la carga que están soportando las familias con hipotecas variable tras la abrupta subida del Euribor de este último años. Según Lagarde, los bancos están interesados en hacerlo porque saben que una vez que la inflación esté bajo control, los tipos de interés disminuirán y no quieren tener préstamos incobrables. Todavía muchos tienen presente lo ocurrido en la crisis del 2008 y como los impagos hipotecarios provocaron una reacción en cadena que se llevó por delante a parte del sistema financiero internacional, algo que querrán evitar a toda costa los bancos que ya han aprendido la lección.

En cuanto a la posible reducción de la retribución de los banqueros, Lagarde señaló que no es responsabilidad del BCE, pero sugirió que los responsables de los bancos deberían considerar la parte reputacional de dicha decisión. Además, expresó su preocupación sobre el posible impacto del nuevo impuesto excepcional a la banca española en la estabilidad financiera y solidez de las entidades bancarias.

En otro tema, Lagarde se mostró en contra de vincular la subida de las pensiones con la evolución de la inflación, argumentando que la indexación de la inflación ha contribuido al descontrol de los precios y al atrapamiento de las economías en el pasado. En cambio, abogó por que los empresarios y los sindicatos españoles firmen un pacto de rentas para trabajar juntos en una solución para la actual situación.

Respecto a la política monetaria del BCE, Lagarde sugirió que es muy probable que los tipos de interés aumenten otro medio punto en la reunión de marzo, y enfatizó que la institución no tiene un techo en cuanto a las medidas que puedan tomar para devolver la inflación al 2%. Lagarde dijo que basará sus decisiones en los datos económicos y la evolución de la pandemia, y agregó que la institución debe ser flexible en lugar de predecible.