Mediante el Código de Buenas Prácticas, se pretende articular una vía temporal para que las entidades de crédito y prestamistas continúen apoyando a las familias, con el objetivo de que se faciliten los pagos de aquellos préstamos hipotecarios que, siendo viables, han experimentado un brusco aumento de las cuotas hipotecarias derivadas de las brusca subida del Euribor.

Este Código de Buenas Prácticas es de adhesión voluntaria para entidades de crédito y demás entidades o personas físicas sujetas a supervisión del Banco de España que, de manera profesional, realizan la actividad de concesión de préstamos o créditos hipotecarios y que tengan en su cartera operaciones de préstamos hipotecarios sobre vivienda habitual. La adhesión a este Código supone la asunción de determinados compromisos para adoptar medidas sobre los préstamos concedidos a sus clientes y para mejorar la coordinación con otras entidades, con el fin de ofrecer alternativas a los clientes que tienen en común y cuya situación financiera ha resultado especialmente perjudicada por la crisis inflacionaria.

La inmensa mayoría de las entidades financieras que operan en España están adheridos a este código, por lo que están obligados a aplicarlo si cumples ciertos requisitos, no obstante hay dos entidades con bastantes clientes en nuestro país que no lo han hecho, se trata del banco alemán Deutsche Bank y del ecuatoriano Banco Pichincha, dos bancos que de momento no han querido arrimar el hombro para que sus clientes con problemas para pagar la hipoteca tengan alguna oportunidad, algo que sin duda deberíamos tener en cuenta en un futuro cuando las cosas nos vayan mejor.