En un entorno en el que el euribor sube como la espuma y cada vez son más las familias que tienen apuros para pagar la hipoteca es bastante tentadora la idea de contratar una de tipo fijo, bien para comprar una vivienda o bien para pasar la actual hipoteca variable a una más estable.

Pero antes de tomar decisiones en un momento tan revuelto hay que poner las cosas en contexto y entender que aunque la economía se mueve por ciclos, para productos con un tiempo de vida tan largo (25 o 30 años) conviene analizar los valores históricos para entender si estamos ante una rareza o algo normal.

El euribor estuvo en negativo durante seis años y es inevitable comparar el valor actual con el que teníamos hace un año. Nos habíamos acostumbrado a verlo rondando el -0.5% pero debemos entender que esto ha sido una anomalía que ha durado demasiado tiempo, lo normal en la historia económica es que los tipos de interés estén en negativo, la excepción es lo que hemos vivido estos año y probablemente nunca vuelvan a estar así.

Por otro lado, el Euribor del 2008, cuando llegó a superar el 5.5% también se trató de otra rareza en este siglo y no sabemos si volveremos a verlo rondar esa cifra pero si llega, será algo excepcional.

Si vamos a contratar una hipoteca deberíamos estimar que el euribor estará durante la vida de la hipoteca a unos valores cercanos a la media histórica reciente y así compararlo con las alternativas que tengamos. Si una hipoteca fija nos ofrece un TAE inferior a la media histórica, probablemente se trate de una buena oferta y si es superior deberíamos rechazarla. Así que el dato clave en este análisis es la media histórica, que en el caso del Euribor ha sido desde el año 1999 del 1,66%. Es verdad que está fuertemente condicionado a la baja por esa rareza de los tipos negativos, que duró demasiado, y podríamos añadirle un margen de error bastante grande que elevase, por cautela, esa media hasta el 2.5%.

En resumen, ninguna hipoteca fija en este momento se acerca ni por asomo a la media histórica del euribor, es más, la mejor del momento (EVO con un TAE del 3,13% con bonificaciones) duplica la media e incluso la mayoría de los bancos la triplican, con lo que a la hora de tomar una decisión tan importante y tan a largo plazo como es ésta tenemos que dejarnos llevar por valores históricos y no por las emociones, principalmente de miedo, que nos produce estar en un momento determinado del ciclo económico.