La pregunta más frecuente y probablemente la más difícil a la que se enfrenta hoy en día cualquiera que quiera contratar una hipoteca es el tipo de producto que mejor le conviene. Históricamente España ha sido un país en el que se prefería la hipoteca variable una tendencia que cambió hace dos años y se agudizó al comienzo de este. Hace 10 años cerca del 4% de las hipotecas concedidas eran fijas y ahora superan claramente el 70% según los últimos datos del INE.

La razón principal de este cambio de tendencia han sido los esfuerzos de la banca por comercializar este producto, mejorando las condiciones de estas y empeorando ligeramente las variables.

Paradójicamente la subida del Euribor producida durante este año ha provocado que el producto más deseado por los clientes (la hipoteca fija) sea el que menos le interesa vender a los bancos con lo que están cambiando de estrategia encareciendo considerablemente las hipotecas fijas mientras bajan los diferenciales de las variables.

¿Por qué es mejor una hipoteca variable que una hija?

Veamos 5 razones por las que creemos que una hipoteca variable es a día de hoy mejor que una hipoteca fija.

1. Ya es tarde para contratar una hipoteca fija.

Los bancos no quieren comercializar hipotecas fijas, algunos han subido sus intereses hasta el 5% y otros directamente las han eliminado de su oferta comercial. Los pocos que las siguen ofreciendo lo hacen por la cantidad de productos vinculados que hay que contratar para obtener un interés atractivo. El negocio no es la hipoteca, es simplemente el reclamo ya que donde ganan dinero es en el seguro, tarjetas, etc.

Por otro lado las hipotecas variables de ahora son muy atractivas con unos diferenciales que en algunos casos bajan del 0.8% sin necesidad de contratar más productos. 

2. Tienen menos comisión por amortización anticipada

Las hipotecas variables generalmente tienen menos comisiones, por ejemplo en la penalización por amortización anticipada. Esta tendencia está respaldada por la ley hipotecaria, que permite unas comisiones máximas por amortización anticipada que son más reducidas en el caso de los créditos referenciados al euríbor.

En la práctica, los bancos pueden aplicar una comisión por adelanto de capital de hasta el 0,25% durante los tres primeros años o de hasta el 0,15% durante los primeros cinco. En cambio, para las hipotecas fijas, este tope se sitúa en el 2% durante los primeros diez años y en el 1,50% después.

En lo que no tenemos ninguna duda es que si el plazo de amortización previsto de tu hipoteca va a ser menos de 10 años deberías ir a por una variable de cabeza.

3. El plazo es mayor

El plazo máximo que puedes encontrar para una hipoteca fija no supera los 25 años mientras que en una variable puede llegar a los 40 años, es cierto que puede parecer una locura pero para algunas familias es la única manera de poder adquirir una vivienda con los precios de la vivienda tan altos.

4. El Euribor podría haber tocado techo

El pasado 21 de octubre el Euribor podría haber alcanzado su máximo anual cuando subió hasta el 2.778%. Tras la última reunión del BCE parece claro que la institución que preside Christine Lagarde no será tan agresiva con la subida de tipos de interés, algo que ha provocado que el Euribor baje hasta el 2,629% actual. Todavía siguen existiendo muchos nubarrones en la economía como para afirmar que el Euribor podría haber tocado techo pero a día de hoy somos más optimistas que hace una semana y el 3% lo vemos cada vez más lejos.

5.  Son más entretenidas.

Con una hipoteca fija no tendrás la emoción de consultar el valor del Euribor cada día para ver cuánto te bajará la cuota en la próxima revisión. Una hipoteca fija es aburrida, una variable te añade una emoción en la vida y te anima a visitar este blog cada día.

Al final la duración de una hipoteca es tan larga que durante muchos años te arrepentirás o te alegrarás por haber elegido una hipoteca en vez de otra, eso te pasará contrates la que contrates.