La fuerte subida del Euribor que hemos vivido estas últimas semanas nos ha pillado a todos desprevenidos, no por la tendencia si no por la fortaleza de la misma y a muchas entidades financieras les ha sorprendido en medio de una gran campaña comercial por las hipotecas fijas.

Tal es el caso del BBVA que en muchos casos ya había pactado con muchos de sus empleados unas condiciones que en su día eran lógicas pero pasadas unas semanas se antojan beneficiosas para sus clientes. En estos casos lo que ha hecho el banco ha sido dierctamente revocar las condiciones que ya estaban pactado, afectando incluso a operaciones que estaban a punto de firmarse.

Esto le ha pasado a muchos empleados con una hipoteca variable que mediante una novación habían pactado pasarse a una hipoteca fija. Uno se queda con la pregunta de que si hacen eso con sus empleados que no harán con sus clientes.

Desde el punto de vista financiero el movimiento es lógico, se pactaron unas condiciones en un momento que pocas semanas después han cambiado radicalmente, recordemos que solo en septiembre el Euribor subió del 1,249% al 2,233% pero desde el punto de vista moral es una canallada en toda regla que no se puede hacer ni a empleados ni a nuevos clientes.

No es el primer banco que ha hecho algo similar, ya hace unos meses Cajamar paralizó algunos cambios de hipotecas variables a fijas que ya habían sido pactadas para elevar el interés o directamente rechazarlos.

Lo que está claro es que, como ya comentamos aquí, las hipotecas fijas están condenadas a muerte y algunos bancos directamente las están eliminando de su oferta comercial. La subida del Euribor nos va a hacer volver a las hipotecas variables, no porque las quieran sus clientes si no porque así lo mandan los bancos.