El otro día conocimos la noticia de que Amazon destruye millones de productos que no vende, un reportaje de TV mostraba las imágenes de una de las naves más pequeñas de Francia que había tirado 293.000 artículos en unos nueve meses, además de otros documentos que demostraban que se habían destruido más de tres millones de productos nuevos durante 2018.

En Francia ya hace un tiempo que se prohibió la destrucción de alimentos y ahora quieren ir un poco más allá para ampliar esta prohibición a cualquier producto que no se venda.

Según cálculos del Ejecutivo galo, cada año se tiran o destruyen en Francia 650 millones de euros en productos no perecederos. “Es un despilfarro que choca, que desafía la comprensión”, dijo Philippe al anunciar este martes la normativa junto con la secretaria de Estado de Transición Ecológica, Brune Poirson. Ella es la autora de una ley de economía circular y contra el despilfarro en la que se incluirá la nueva prohibición y que se prevé sea presentada en consejo de ministros el mes que viene, aunque todavía no hay una fecha para su paso por la Asamblea Nacional

Según se ha adelantado, las empresas deberán o bien donar los productos no vendidos a asociaciones, o reutilizarlos o reciclarlos, bajo pena de una sanción si no lo hacen.