Según refleja un estudio publicado por la Comisión Europea sobre los progresos de todos los socios comunitarios en materia de economía y sociedad digitales, la banda ancha sigue siendo muy cara en España en relación al resto de países de la UE. El informe refleja que en 2017 los precios experimentaron una ligera mejora con respecto a anteriores estudios, con lo cual nuestro país se sitúa en un meritorio puesto 22 de 28 socios comunitarios, un resultado parecido al de Eurovisión.

Las mejoras (porque ya que es relativamente más caro, algo tiene que haber mejor) vienen de la mano de la conectividad, en la cobertura 4G y en la implantación de la banda ancha móvil. La parte negativa, aparte de un precio caro, viene por la implantación de la banda ancha rápida (igual o mayor a 30 Mbps) o la cobertura de banda ancha ultrarrápida, cuyos valores son peores a la media europea.

Y no será porque no existe una voluntad política de mejorar en todo lo relacionado con el mercado de las telecomunicaciones. Ya hace unos años se estableció una reglamentación sobre el dividendo digital que, por un lado, nos obligó a todos a resintonizar nuestros televisores, ya que todos los canales de la TDT fueron reubicados y algunos de ellos desaparecieron, por otro, se liberó una parte del espectro de banda de la TDT para cederlo a las comunicaciones 4G, lo que fue el germen del boom que estamos viviendo de los canales de pago ofrecidos por las compañías telefónicas.

Es al hilo de esta fuerte apuesta del Gobierno por la telefonía y las comunicaciones por lo que nuestro orgulloso ex-presidente pudo decir con gran alegría hace poco más de un mes que todos los municipios españoles podrán disfrutar de banda ancha en el año 2021, noticia rubricada con el anuncio de una inversión de 525 millones de euros. Teniendo en cuenta el alto grado de despoblación que están alcanzando según qué zonas de nuestro país, pueden estar tranquilos los paisanos que queden, que nadie les va a robar el Wifi.

Y esto es así, porque muchos seguirán sin saber ni lo que es eso. Según el informe europeo, una de las asignaturas pendientes de nuestro país es la relacionada con el capital humano. Aunque estamos en la media de usuarios de Internet, existe un gran número de usuarios (cerca de la mitad, según los datos del estudio) cuyas competencias digitales básicas son bastante mediocres. Estas competencias van desde crearse una cuenta de correo a descargarse una aplicación en el móvil. Por tanto, por ahora tendremos una tecnología aceptable, en muchos casos infrautilizada por falta de educación. Seguramente para cuando el nivel educativo haya mejorado, lo que habrá quedado obsoleto será la inversión realizada.

Sin embargo, este retraso en capital humano, no se debe solamente a la falta de formación de los usuarios. Aunque nuestro país supera la media europea en graduados en carreras científicas y técnicas: en Europa 19,1 jóvenes de entre 20 y 29 años tienen un grado en ciencias o tecnología, en España son 21,6 de cada mil. Gracias a las políticas de fomento de empleo, pero sobre todo a la rapacidad de las empresas, que prefieren a toda costa emplear siempre a gente lo menos formada posible para el puesto a desarrollar con vistas a pagar un salario acorde a la formación, se consigue que el porcentaje se invierta cuando se analiza el empleo. Un 3,7% de los empleados en Europa es especialista en tecnologías de la información, en España apenas un 3%. En este estudio faltaría saber el porcentaje de licenciados europeos y españoles trabajando en la hostelería, aquí seguro que les ganamos.

Y donde sí se advierte una gran mejora es en el ámbito de la Administración electrónica. Esta mejora se ha debido a tres factores principales: el gran desarrollo de plataformas y portales electrónicos que viene desarrollando la Administración, el hastío que producen al usuario las colas interminables ante ventanillas muchas veces vacías y el esfuerzo de las distintas administraciones por amortizar puestos de trabajo, por lo que, o se avanza en la Administración electrónica o se colapsa el sistema.

Ahora ya lo único importante es comprobar que la banda ancha llegue bien a Galapagar y así, con un poco de suerte, se podrá comparecer en el Congreso de los Diputados por video conferencia para defender a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país de los abusos de la opresora burguesía.