Deutsche Bank es el mayor banco alemán y tras un mes y medio de que se iniciara el 2016, es el valor bursátil del Dax que más ha caído, con un desplome del -37,18%, mientras que el selectivo alemán ha perdido un 17,79%, situándolo en mínimos desde 1992. Estas pérdidas no son casuales y es que en el cierre de 2015, la entidad bancaria obtuvo un resultado del ejercicio negativo en 6.890 millones de euros, siendo el peor resultado de su historia por las provisiones que anotó para hacer frente a los futuros gastos legales y pérdidas por el deterioro de sus activos.

La debacle que estamos viendo estos días, es porque se ha puesto en duda la solvencia de la entidad para el pago de su deuda. Inmediatamente, la entidad germana ha recalcado que dispone de una capacidad de pago de cerca de 1.000 millones de euros para 2016, una cifra suficiente para cubrir los 350 millones de euros que vencen en abril. Asimismo, cuenta con 4.300 millones de euros para 2017 gracias a la posible venta de su 19,99% del banco chino Hua Xia Bank que teóricamente supondría 1.600 millones de euros.

¿Deutsche Bank es el próximo Lehman Brothers?

En primer lugar, hay que señalar que toda la volatilidad del mercado que estamos viviendo está vinculado a la desaceleración de la economía mundial, especialmente en China, y la caída en picado del precio del petróleo. Esto, a su vez, expresa la preocupación de que los bancos han otorgado préstamos a empresas de mercados emergentes y productores de productos de commodities.

Hay algún paralelismo Deutsche Bank y Lehman Brothers en las secuencias que estamos viendo:

Las expectativas sobre la banca europea no son precisamente optimistas, recordemos que este mes de febrero vimos como por primera vez en la historia, el euribor a 12 meses se situaba en terreno negativo, hecho que dificulta notoriamente la actividad bancaria. Los inversores están empezando a cuestionar seriamente cuándo y cómo los bancos europeos serán capaces de obtener beneficios de nuevo. En el corto plazo, tienen que aumentar las reservas de capital para golpear objetivos aún más duras en 2019. En ausencia de un aumento de la rentabilidad muy poco probable, muchos van a volver a tener que ir a por inversores en nuevas ampliaciones de capital.

Para finalizar, los Credit Default Swaps (CDS), que se utilizan para evaluar el coste de asegurarse contra un impago de un determinado título, sobre la deuda subordinada de Deutsche Bank han alcanzado nuevos máximos históricos (por encima de 2007) ante los últimos temores del banco alemán.