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La semana en los mercados

Creo que los nacionalistas vascos han comprendido muy bien que es mejor tener más independencia real aunque haya que renunciar a la independencia oficial. Y es que ésta es casi imposible de conseguir, un gobierno español puede sobrevivir a conceder más autonomía o mejores condiciones a un territorio pero nunca asumirá el coste político que supone perder una parte del país –a nivel geográfico, económico y de población- e incluso si se obtuviera, supondría para el territorio secesionado un shock económico (salida de la UE y del paraguas protector del BCE incluidos) y social enorme. Y creo que, al contrario que los independentistas catalanes, están en ese proceso: cada vez tienen más autonomía y asumen tragarse algunos sapos –para ellos- simbólicos (como pueden ser el tener DNI del reino de España o el que haya un cuartel de la guardia civil en algún pueblo) a cambio de ser, en los aspectos más importantes, cada vez menos dependientes. Yo no estoy a favor y me asombra que muchos que sí lo están se pasen la vida criticando la desigualdad y no critiquen este proceso de desigualdad territorial dentro de España (que también pasa con partidos españolistas como la oposición del PSOE a la tarjeta sanitaria única por ejemplo), pero está claro que es una postura mucho más inteligente y práctica. Incluso cara al exterior, la UE no apoyará jamás –por más que algunos sigan insistiendo en ello contra hechos demostrados- una secesión dentro de un estado miembro porque sería como dispararse un tiro en el pie alentando a otros movimientos nacionalistas excluyentes, pero no se inmiscuye en los grados de autonomía regionales. Además de que ya están intentando romper la caja única de la Seguridad Social, el nuevo proyecto de estatuto vasco que están preparando el PNV y Bildu ya habla incluso de “relación bilateral” con España y por los avances que se han filtrado, si consiguieran aprobarlo y que no lo vetara el TC, sería prácticamente una independencia real sin ruptura.

Por el contrario, los dirigentes del independentismo catalán se tiraron el farol –como bien, aunque tarde, ha reconocido Ponsatí– y ahora hay gente en la cárcel, se ha creado un precedente de lo fácil que resulta aplicar la suspensión de la autonomía y además han quedado al descubierto la poca fuerza real de presión del independentismo (las huelgas generales dañaron más a Cataluña que al conjunto del estado, el 155 se aplicó sin oposición etc.) y las numerosas mentiras de su discurso siendo la mayor la que pregonaba que llegaría el apoyo oficial exterior. Al final para ser un país debes forma parte de la comunidad internacional y ni un solo estado en todo el mundo reconoció a la República catalana. Pero lo peor es que, a pesar de que las cartas están a la vista, todavía hay quien quiere seguir jugando de farol. El gobierno español contra eso sólo puede hacer dos cosas debido al corsé constitucional (muy difícil de romper, si ni siquiera está clara la mayoría social a favor de la independencia dentro de Cataluña, aún es más difícil conseguir una mayoría en España que quiera cambiar la Constitución para favorecer la autodeterminación de alguna autonomía): o prometer dar algo si los independentistas asumen el fin de la unilateralidad (método Rajoy) o dar algo a ver si así consiguen que renuncien a la unilateralidad (lo que parece es el método Sánchez). Los problemas de esta segunda opción son principalmente dos:

Una es la historia: hace 40 años en la Diada se celebraba como una fiesta que se reinstaurara la Generalitat, que el proyecto de nueva constitución española dotara de un estatuto de autonomía a Cataluña (que se aprobó en 1979), que el catalán fuera idioma oficial, que en el verano de 1977 se legalizara a ERC a pesar de ser republicano… Y a pesar de la dictadura y el centralismo franquista apenas había independentistas. Tras 4 décadas en las que se transfirieron educación, sanidad, prisiones, la posibilidad de abrir embajadas y mil cosas más que en 1978 parecerían un sueño para cualquier nacionalista catalán de entonces, hay más independentistas que nunca y lo que entonces era motivo de festividad, hoy es opresión del estado español. Y es que los políticos nacionalistas viven de eso, de exigir cada vez más (lo hemos visto en todas partes a lo largo de la Historia) e incluso si un día Cataluña lograra ser independiente, al día siguiente sus dirigentes estarían reclamando Valencia, Baleares, el Rosellón y la Cerdaña. Es decir, dar más competencias a los políticos nacionalistas catalanes es lo que se ha hecho desde hace 40 años y el resultado es que ahora son independentistas. Y lo peor, y este es el segundo motivo de lo pesimista que soy respecto a la opción de Sánchez, es que Artadi (que se supone será la cabeza de lista del partido de Puigdemont si éste acaba inhabilitado) insiste en que no sólo no renuncian a la unilateralidad, tampoco a la desobediencia y Pere Aragonés (actual vicepresidente del govern y de ERC) ha afirmado que “habrá otros 1-O”, al igual que el president Torra.

Eso significa que cualquier competencia que el estado ceda ante la Generalitat seguramente será usada por ésta no para acabar con el conflicto territorial existente sino más bien para volver a intentar la secesión. Dicen que Sánchez ha ofrecido quitar del último estatut los recortes que impuso el TC, y aunque lo pudiera conseguir (que lo dudo mucho) lo que no puede hacer un estado es dar instrumentos a quien reconoce que los va a usar contra él, a aquel que presume de deslealtad. Si repasamos lo que el TC eliminó del último estatut (nada sustancioso salvo en lo referente al tema judicial) nos encontramos con que si se cede en, por ejemplo, que “el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya sustituye al Tribunal Supremo como última instancia jurisdiccional” o en que “el Consejo de Justicia de Cataluña actúe con independencia del Consejo General del Poder Judicial” (artículo 97) o en el 111 donde se afirma que “El Estado no puede legislar sobre competencias compartidas”… todo eso sólo podría ser posible en un clima de confianza en el que el govern y el Parlament catalán sean leales al estado y asuman de forma creíble que todo eso no se va a usar para facilitar una nueva DUI, una nueva desobediencia de las leyes y en que sea aún más difícil combatirla desde el estado. Como esto no sólo no lo aseguran -porque muchos siguen empeñados en continuar el farol- sino que incluso siguen insistiendo en tratar de imponerle a España una ruptura, soy muy pesimista en este tema, por más que algunos vean calma en que nos estemos acostumbrando a esta enorme anormalidad en la que hasta se hace difícil que autoridades estatales y autonómicas compartan eventos públicos internacionales sin llegar a la confrontación.

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Escrito por Droblo el 6 de julio de 2018 con 31 comentarios

¿Existe relación entre cambio climático y costes de la deuda?

Según el estudio de académico de la Imperial College Business School y SOAS University of London, los países que son vulnerables al cambio climático están pagando mucho más para obtener préstamos de los mercados financieros, según una nueva investigación, a medida que los inversores ponen precio a los riesgos.

Los investigadores encontraron que por cada diez dólares que pagan estos países en pagos de intereses, un dólar adicional se debe a la vulnerabilidad climática. Los países en desarrollo más vulnerables ya han pagado más de 40.000 millones de dólares en pagos de intereses adicionales sobre la deuda de sus gobiernos debido a su exposición a los riesgos del cambio climático. Esto les costará otros 168.000 millones de dólares en la próxima década. Según el estudio, los países más afectados son Ghana, Tanzania, Kenia, Bangladesh y Vietnam.

La investigación encargada por la ONU es el primer intento sistemático de cuantificar la relación entre el cambio climático y el coste del capital para las naciones soberanas. Se compara los costes de la deuda de los países en desarrollo identificados como los más vulnerables al cambio climático por un índice ampliamente reconocido compilado por la Universidad de Notre-Dame en los Estados Unidos con los de los países en desarrollo menos afectados y los países del G8.

Tras tener en cuenta otras variables como el crecimiento económico y los datos fiscales, los académicos encontraron que los países más expuestos al cambio climático pueden esperar una situación financiera cada vez más precaria. La ironía es que los países que más necesitaban inversiones adicionales para protegerse del cambio climático son los que tienen más probabilidades de soportar mayores costes de endeudamiento.

La investigación también encontró que, aunque las agencias de calificación crediticia no identifican explícitamente el riesgo climático como un factor en su trabajo, se refleja implícitamente en sus calificaciones. Por ejemplo, la propensión a la sequía influirá en las exportaciones agrícolas y, por ende, en los ingresos extranjeros.

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Escrito por Marc Fortuño el 5 de julio de 2018 con 5 comentarios

Resumiendo 2.000 años de economía en dos gráficas

Existe una curiosa página de Facebook llamada “sinopsis de cine” que se dedica a resumir en pocas líneas las películas que va viendo. Veamos que contaba de Gravity

Bueno, pues hoy he visto “Gravity” y os voy a contar un poco.

La película va de unos astronautas que están en el espacio haciendo ñapas en la nave y de repente aparecen Sandra Bullock y George Clooney y ya la peli pasa a llamarse “Gravity in love: amor en órbita”.

Los astronautas están ahí como en el bar, soltando chascarrillos y haciendo volteretas, y hay un ruso que debe ser drogainómano de porros y es todo muy familiar, te hacen sentir astronauta a ti. Es una película muy trascendental porque la ha dirigido un mejicano.

Luego ya se quedan Sandra y George flotando y hablando de su veraneo, de que ella se ahoga, de que se van a morir… De sus cosas. Y se van chocando con todo lo que hay en el espacio, que como es pequeño… Tú sueltas un globo de helio y les da a ellos.

Además la chiquina es como el Pierre Nodoyuna de la NASA. Tiene unas manos que parecen los pies de otro y va por las estaciones espaciales que no deja una entera, la que lía es pequeña. He visto a mi abuela programar el DVD con más pericia.

Los diálogos están muy bien porque es media película Sandra Bullock jadeando, media película Sandra Bullock hablando sola, y la actuación es muy buena porque es ella con cara de que le han subido el IBI, que es lo que le da la calidad a la película.

Te la recomiendo si te gusta sentirte astronauta o que te suban el IBI.

Os he puesto esa, porque en este blog somos muy fans del IBI.

Así que me he propuesto el reto de hacer algo similar pero con la economía y os traigo un resumen de los últimos 2.000 años en poco más que una gráfica que se la han currado los de Visual Capitalist.

Supongo que lo primero que te choca al verlo es que cuando nació Cristo la principal potencia mundial era India, seguida de China. En realidad ambos países albergaban, respectivamente, a un tercio y un cuarto de la población mundial, así que no es de extrañar, entonces, que también representasen un tercio y un cuarto de la economía mundial.

Antes de la Revolución Industrial, en realidad no existía el crecimiento duradero de los ingresos derivados de la productividad. En los miles de años anteriores a la Revolución Industrial, la civilización quedó atrapada en la trampa maltusiana. El crecimiento de las poblaciones humanas generaba gran presión sobre los recursos disponibles y contribuyó a dificultades entre las clases más bajas. En algunos casos esto condujo a situaciones como guerras por escasez de recursos ya que los ciudadanos competían para suministros limitados.

La revolución industrial cambió todo eso (mejor dicho, las revoluciones industriales). Hoy en día, Estados Unidos representa el 5% de la población mundial y el 21% de su PIB. Asia (menos Japón) representa el 60% de la población mundial y el 30% de su PIB.

Por lo tanto, una forma de leer el gráfico, en términos muy generales, es que todo lo que está a la izquierda de 1800 es una aproximación de la distribución de la población en todo el mundo y todo lo que está a la derecha de 1800 es una demostración de las divergencias de productividad en todo el mundo – el dominio de los medios de fabricación, producción y cadenas de suministro por el vapor, la electricidad y, en última instancia, el software que se concentró, primero en Occidente, y luego se extendió a Japón, Rusia, China, India, Brasil y más allá.

Una manera más optimista de hacer un resumen económico de los últimos 2 milenios es viendo el PIB per cápita.

Durante miles de años, el progreso económico fue en gran medida lineal y estuvo vinculado al crecimiento de la población. Sin máquinas o innovaciones tecnológicas, una persona no podría producir tanto con su tiempo y recursos.

Las recientes innovaciones en tecnología y energía permitieron que el efecto “palo de hockey” entrara en escena.

Primero sucedió en Europa Occidental y Norteamérica, y ahora está ocurriendo en otras partes del mundo. A medida que el acceso a la tecnología se iguala, economías como China e India – tradicionalmente algunas de las economías más grandes a lo largo de la historia – están ahora haciendo su gran reaparición.

Y eso hace que nos suban el IBI.

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Escrito por Carlos Lopez el 4 de julio de 2018 con 9 comentarios

La burbuja de hace diez años

Ya hace 10 años que la crisis inmobiliaria, el famoso estallido de la burbuja, tuvo lugar. Antes, allá por el 2006, ya se habían empezado a ver síntomas, que muy pocos quisieron reconocer. Después, hubo de todo, negación de la crisis, medidas fallidas y desacertadas, recesión económica, caídas de precios y quiebras generalizadas de empresas y de familias.

A día de hoy todo parece formar parte de un pasado muy lejano. De hecho, el sector inmobiliario, de la mano del de la construcción, no sólo parece haber salido de la crisis, sino que se encuentra en un claro ascenso sin que, por ahora, aparezca la más mínima nube que estropee la fiesta.

Así, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, en España se produjeron 464.423 operaciones de compraventa de viviendas en 2017, un 14,6% más que en 2016. Y la tendencia en este año no desmerece: se estiman alrededor de 550.000 transacciones, según avanza BBVA Research, en su informe Situación inmobiliaria en España 2018.

Este aumento de la actividad y de las transacciones se está viendo acompañado (y seguramente más acentuado en el futuro) por un aumento de precios: un 2,5% en 2017, de media, y un 4,9% este año.

Esto ha llevado a preguntarse si no estaremos viviendo el inicio de otra burbuja como la que estalló hace diez años. Sin embargo, la respuesta casi unánime de todos los expertos ha sido que no, que aún estamos lejos de las cifras de antes de la crisis y que queda mucho recorrido hasta que la situación sea preocupante.

Según el estudio del BBVA, en el 2007 tuvo lugar el máximo de documentos de obra nueva, con un total de 885.181. Diez años más tarde, es decir los datos del año pasado, fueron un total de 75.146 visados, es decir, ni siquiera el 10%. Lo que no acaba de tenerse en cuenta en estos datos es la enorme cantidad de inmuebles que quedaron sin vender con la llegada de la crisis.

Otro dato a tener en cuenta es el número de empleados del sector: de 2,65 millones de trabajadores en el sector en 2007 a 1,14 millones diez años más tarde. Lo que evidencia que el sector está todavía lejos de su máximo.

Sin embargo, los que mayores signos de contención frente a una posible burbuja pueden estar dando son las entidades financieras. Los bancos están controlando mucho más la financiación que dan y tienen más cautela al establecer los criterios de concesión de las hipotecas, por otro lado, también es cierto que a la fuerza se aprende y que los usuarios miran mucho más la letra pequeña de las hipotecas y que las condiciones de las mismas se ajusten mucho mejor a sus posibilidades de pago que años atrás. De modo que puede hablarse de un aumento de la cultura financiera generalizado.

Aun así, si se miran los datos actuales con más detenimiento, sí existen signos preocupantes en según qué zonas o sectores en concreto. Así, las zonas turísticas, o los centros de las ciudades están teniendo crecimientos de precios muy acusados, lo que puede dar lugar a problemas serios en vivienda en las ciudades con alto nivel de turismo, problemas derivados de familias que tengan que lidiar para la adquisición de primeras viviendas con precios inflados por el auge de la demanda de vivienda vacacional.

En cuanto al sector del alquiler, viene a ser la otra cara de la moneda. Ya que la oferta de vivienda está creciendo a un ritmo moderado y la accesibilidad a la financiación de la misma está contenida, las rentas bajas sólo pueden acceder a una vivienda a través de un alquiler, este hecho, unido al fenómeno del “alquiler vacacional” está propiciando un aumento de precios del alquiler que hacen imposible el acceso a la vivienda en según qué zonas de España.

Así, se habla de aumentos de precios de hasta un 19% en un año en ciudades como Madrid, de modo que hay familias que ya dedican hasta un 75% de sus ingresos para pagar el alquiler, lo que se ha traducido en un aumento de los desahucios por impago del mismo.

En el mismo sentido opina Beatriz Corredor, exministra de vivienda del PSOE, que ha argumentado que la subida de los alquileres se debe a que “ahora la mayoría de la gente no puede acceder a una hipoteca” para la compra de vivienda, en parte por el “empleo precario”, y opta por el alquiler. Además, ha criticado medidas puestas en marcha por el PP como la venta de viviendas sociales a fondos buitre, lo que ha calificado como una “barbaridad”.

A pesar de todo, y según fuentes del sector de la construcción, se esperan al menos 5 buenos años de crecimiento siempre que los agentes actúen con la debida prudencia, es decir: que las empresas no se endeuden más de lo que puedan pagar, que los bancos sigan controlados sin hacer grandes locuras ofreciendo financiación barata sin control y que los que no puedan pagarse una vivienda no armen mucho ruido y que vivan donde puedan, pero preferiblemente lejos, que se dejen desahuciar sin problemas y que dejen las viviendas dignas a quienes las puedan pagar… Tristeza de vida.

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Escrito por Manuel González el 3 de julio de 2018 con 14 comentarios

Recordando el experimento Milgram

En 1961 Adolf Eichmann fue juzgado y sentenciado a muerte en Jerusalén por sus crímenes contra la humanidad durante el nazismo. Era responsable de logística en el transporte de judíos a campos de concentración y participó de algún modo en el Holocausto. Su defensa fue que él estaba cumpliendo órdenes superiores, que él no sólo no era antisemita, además tenía familiares judíos.

El psicólogo de la universidad de Yale Stanley Milgram, famoso también por haber participado en la también polémica “Teoría de los 6 grados de separación”, se preguntó si eran posibles los argumentos de la defensa del criminal nazi. Para ello elaboró diversos estudios, siendo éste el más famoso:

A través de anuncios en un periódico reclamó voluntarios para participar en un ensayo relativo al “estudio de la memoria y el aprendizaje”, por lo que se les pagaba 4$ (unos 25 actuales) más dietas. A los voluntarios que se presentaron se les ocultó que en realidad iban a participar en una investigación sobre la obediencia. Los participantes eran personas de entre 20 y 50 años de edad y de todo tipo de educación.

El experimento requiere tres personas: El experimentador (el investigador de la universidad), el “maestro” (el voluntario que leyó el anuncio en el periódico) y el “alumno” (un cómplice del experimentador que se hace pasar por otro participante en el experimento). El experimentador le explica al participante que tiene que hacer de maestro, y tiene que castigar con descargas eléctricas al alumno cada vez que falle una pregunta.

Separado por un módulo de vidrio del “maestro”, el “alumno” se sienta en una especie de silla eléctrica y se le ata para “impedir un movimiento excesivo”. Se le colocan electrodos en su cuerpo y se señala que las descargas pueden llegar a ser extremadamente dolorosas pero que no provocarán daños irreversibles.

Se comienza dando tanto al “maestro” como al “alumno” una descarga real de 45 voltios a fin de que el “maestro” compruebe el dolor del castigo y la sensación desagradable que recibirá su “alumno”. Seguidamente el investigador, sentado en el mismo módulo en el que se encuentra el “maestro”, proporciona unos cuestionarios que debe responder correctamente el “alumno”. Si la respuesta es errónea, el “alumno” recibirá del “maestro” una primera descarga de 15 voltios que irá aumentando en intensidad hasta los 30 niveles de descarga existentes, es decir, 450 voltios. Si es correcta, se pasará a la pregunta siguiente.

El “maestro” cree que está dando descargas al “alumno” cuando en realidad todo es una simulación: El “alumno” finge sentir dolor. Así, a medida que el nivel de descarga aumenta, el “alumno” comienza a golpear en el vidrio que lo separa del “maestro” y se queja de su condición de enfermo del corazón, luego aullará de dolor, pedirá el fin del experimento, y finalmente, al alcanzarse los 270 voltios, gritará de agonía. Si el nivel de supuesto dolor alcanza los 300 voltios, el “alumno” dejará de responder a las preguntas y fingirá estertores previos al coma.

Por lo general, cuando los “maestros” alcanzaban los 75 voltios, se ponían nerviosos ante las quejas de dolor de sus “alumnos” y deseaban parar el experimento, pero la férrea autoridad del investigador les hacía continuar. Al llegar a los 135 voltios, muchos de los “maestros” se detenían y se preguntaban el propósito del experimento. Cierto número continuaba asegurando que ellos no se hacían responsables de las posibles consecuencias. Algunos participantes incluso comenzaban a reír nerviosos al oír los gritos de dolor provenientes de su “alumno”.

Si el “maestro” expresaba al investigador su deseo de no continuar, éste le indicaba imperativamente y según el grado:

  • Continúe, por favor.
  • El experimento requiere que usted continúe.
  • Es absolutamente esencial que usted continúe.
  • Usted no tiene opción alguna. Debe continuar.

Si después de esta última frase el “maestro” se negaba a continuar, se paraba el experimento. Si no, se detenía después de que hubiera administrado el máximo de 450 voltios tres veces seguidas.

Antes de llevar a cabo el experimento el equipo de Milgram estimó cuáles podían ser los resultados en función de encuestas hechas a estudiantes, adultos de clase media y psicólogos. Consideraron que el promedio de descarga se situaría en 130 voltios con una obediencia al investigador cercana al 0% a partir de ese umbral. Todos ellos creyeron unánimemente que solamente algunos sádicos aplicarían el voltaje máximo.

Sin embargo, resumiendo mucho (pues el experimento da para muchas conclusiones),  se comprobó que el 65% de los sujetos que participaron como “maestros” en el experimento administraron el voltaje máximo de 450 a sus “alumnos”, aunque a muchos el hacerlo les colocase en una situación absolutamente incómoda. Ningún participante de ese porcentaje paró en el nivel de 300 voltios, límite en el que el alumno dejaba de dar señales de vida y ninguno se negó a administrar las descargas eléctricas finales ni solicitaron que terminara el experimento (que se dejaran de realizar ese tipo de sesiones) ni acudieron al otro cuarto a revisar el estado de salud de la víctima sin antes solicitar permiso para ello.

En 1999 Thomas Blass, profesor de la universidad de Maryland publicó un análisis de todos los experimentos de este tipo realizados hasta entonces y concluyó que el porcentaje de participantes que aplicaban voltajes notables se situaba entre el 61% y el 66% sin importar el año de realización ni la localización de los estudios.

Una de las conclusiones de esto es muy dura pero a la vez muy obvia: Una mayoría de seres humanos obedece a otro que considera superior antes que replantearse lo que está haciendo ni por qué lo está haciendo. Personalmente, no entiendo el desconcierto que sufrió Milgram al ver los resultados, es algo que ha pasado en los ejércitos toda la vida cuando ha habido guerras: colocar la obediencia al superior por encima de la piedad hacia otro ser humano. Y que desde luego explica la excusa utilizada por los alemanes que apoyaron a Hitler o los soviéticos que apoyaron a Stalin: ¿Dónde está la frontera entre la culpa por obedecer y la responsabilidad individual? Tema demasiado espeso pero que desde luego da que pensar.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la economía? Fácil, ¿Quién ostenta la autoridad en este planeta? O dicho de otro modo, ¿quién percibe el ciudadano que es el que manda en por ejemplo España? El gobierno estatal, el presidente autonómico, el alcalde…ellos son la autoridad y su mensaje es muy claro: “consumid, aunque tengáis que endeudaros, para generar más ingresos” No sólo nunca se ha alabado el ahorro y la prudencia, no sólo jamás se ha pensado en educar al pueblo con nociones básicas de buena administración de los ingresos y los gastos, es que, por ejemplo, se fomentó desde todas las administraciones lo que originó la última crisis: consumo desmesurado y endeudamiento, pues se promovía el negocio inmobiliario sabiendo que sólo unos pocos no necesitaban hipotecas para pagar. Si ellos mandan y ellos hinchan y fomentan las burbujas, sólo un pequeño porcentaje de la población puede sustraerse a esa obediencia -que además apela a sentidos muy arraigados en el ser humano como por ejemplo el imaginarnos siempre un futuro mejor-, a esa fe ciega en que el que manda hace lo que hace porque sabe más que nosotros. ¿Vivíamos por encima de nuestras posibilidades? Es posible pero, ¿quién nos alentaba a ello? Y que conste que a mí la excusa no me sirve pero seguro que a muchos sí… y no les culpo.

PD – Como curiosidad, hay que decir que muchos han criticado los métodos de dicho estudio por “inmorales” pero el 84% de participantes dijeron a posteriori que estaban “contentos” o “muy contentos” de haber participado en el estudio.

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Escrito por Droblo el 2 de julio de 2018 con 29 comentarios

La semana en los mercados

Uno de los objetos que diferenciaba una familia “pudiente” de otra que no lo era cuando era yo un niño, consistía en tener o no una enciclopedia. Eran tan caras que había vendedores que iban por las casas ofreciendo un ejemplar por un módico precio y unos papeles de subscripción para adquirir el resto mediante letras. Otra opción estaba en los quioscos: se adquiría un fascículo cada semana –así parecía un gasto menor- y cuando el número de ellos alcanzaba el de un tomo, se compraban las tapas y se llevaban a encuadernar, era un trabajo que podía durar años. Eran muy importantes en la educación de los niños puesto que, como fue mi caso, los padres que habían sido obreros toda su vida, difícilmente podían contestar a las preguntas que nos surgían cuando hacíamos los deberes y que a veces no tenían respuesta en los libros de texto. Yo no tenía enciclopedia y en muchas ocasiones recurría a la biblioteca pública pero no era como ahora que hay muchas, es fácil encontrarlo todo (y, en lo que yo considero un exceso, hasta se pueden leer tebeos, revistas, tomar prestados CDs de música para pasarlos al ordenador en casa y hasta películas en DVD por si no hay nada interesante en los tropecientos canales de TV) y los horarios son amplios.

Sin embargo el otro día, estando yo en un Punto Verde al que voy a menudo porque también es un punto de intercambio de libros, me encontré con una mujer que traía un carro de la compra lleno de todos los tomos de una enciclopedia Larousse, algo que seguramente era el orgullo de su salón hace 30 años pero que hoy considera un estorbo por lo mucho que ocupa y que pretendía dejar en el carrito de los libros en el que evidentemente no había sitio suficiente. La joven empleada del Punto Verde le dijo sin ningún remordimiento: “No, no lo ponga ahí, tírelo directamente al cubo del papel”. Me impresionó, qué no hubiera dado yo en mis tiempos de estudiante por tener a mano todos esos saberes pero comprendí su actitud porque nadie, ni siquiera yo, iba a llevarse a casa todos esos volúmenes. Y es que ahora tenemos Google. Y no sólo Google, tenemos unos aparatejos desde los que cualquiera puede acceder a casi todo llamados móviles y que casi todos los estudiantes tienen desde una edad bastante temprana.

Un móvil es un arma diabólica en manos de un adolescente pero también es el mejor instrumento para reducir la desigualdad entre un estudiante de familia humilde y otra de familia rica. Esto era impensable hace unas décadas pero hoy el acceso a la cultura es tan accesible que prácticamente sólo hacen falta ganas. Incluso en países menos desarrollados tanto el móvil como la conexión a internet son cada vez más comunes y demuestran que la ciencia y la tecnología, una vez más, hacen más por el desarrollo humano que cualquier político planificador. La mejor prueba la tenemos en España: ni una sola de las enésimas reformas educativas han hecho más por reducir la desigualdad en el acceso a la cultura para todos los estudiantes que el acceso a internet generalizado.

El nuevo ludismo que algunos defienden porque consideran que las máquinas acabarán con los puestos de trabajo nunca tienen en cuenta que la tecnología es la mejor herramienta para reducir la desigualdad cultural y que esa cultura será la que pueda hacer adaptables a los empleos del mañana a los niños de hoy. Los espectaculares avances médicos –sobre todo del último siglo- de poco hubieran servido para el conjunto de la población sin una implicación de las autoridades creando hospitales, ambulatorios, campañas de vacunación etc. así como la educación básica obligatoria fue necesaria para la alfabetización generalizada pero ahora nos encontramos con un fenómeno en el que las autoridades poco tienen que ver salvo para intentar boicotearlo –como pasa en China- con la censura. El otro día me sorprendió un dato de Liberia: alrededor del 73% de la población posee teléfono celular pero solo el 9,1% dispone de energía eléctrica. Lo que depende de la planificación estatal no llega a tanta gente como lo que depende de la individual… En realidad, no sé por qué me sorprendí.

En los mercados, tras la irracional subida de hace dos jueves porque BCE hizo exactamente lo que todos esperaban que hiciera, las ventas se han impuesto. Motivos hay de sobra: la guerra de aranceles en la que todos perdemos, los problemas de las economías emergentes, la falta de cohesión en la UE ante problemas graves como la inmigración o la unión bancaria, el desastre a cámara lenta que está suponiendo el Bréxit para Reino Unido, la burbuja de Wall Street (y más concretamente de los principales valores del Nasdaq)… Quizás lo más llamativo sea la caída del 20% del sectorial bancario europeo desde los máximos de enero pero lo cierto es que casi todas las bolsas del mundo van a cerrar la primera mitad de 2018 en pérdidas a pesar de los buenos datos económicos globales pero es que las políticas monetarias menos expansivas (quizás por una mayor inflación, animada también por la guerra arancelaria) restan liquidez (el mayor combustible hasta ahora) al sistema; además, la subida de los últimos años –especialmente en los EUA y emergentes- descontaba demasiado. También ha sido un mal semestre para la renta fija y desastroso para las criptomonedas por lo que los mejores activos han sido el dólar y el crudo, que también han tenido una semana alcista. Como imagen, unos datos positivos (al menos en cuanto a la tendencia): la reducción de las dificultades económicas de los hogares españoles los últimos años

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Escrito por Droblo el 29 de junio de 2018 con 34 comentarios



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