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    Clases de activos

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    Clases de activos 1

    Hay cinco clases principales que incluyen la renta variable (acciones), la renta fija (bonos), los instrumentos del mercado monetario (equivalente al dinero en efectivo), las materias primas (como el oro y el petróleo) y los bienes inmuebles (incluidos los terrenos, las casas y los edificios comerciales), así como algunas otras clases alternativas de activos menos comunes.

    Muchas veces, los asesores y analistas financieros mezclan estas diferentes clases de activos. Les gustan estos diferentes tipos de vehículos de inversión para diversificar las carteras de forma más eficaz y eficiente. Se prevé que cada clase de activos ofrezca distintos niveles y tipos de riesgos frente a rendimientos entre sus características de inversión. También se supone que tienen un rendimiento diferente en cualquier clima de inversión. Los inversores que buscan los mayores rendimientos posibles suelen hacerlo reduciendo el riesgo global de su cartera mediante la diversificación de las clases de activos.

    Los profesionales financieros suelen centrar a sus clientes en las distintas clases de activos como medio de orientarles hacia una diversificación adecuada y eficaz de sus carteras de inversión o de jubilación. Las distintas clases de activos poseen cantidades y tipos de riesgo diferentes, así como flujos de caja distintos. Comprando en varias clases de activos que compiten entre sí, los inversores se aseguran de obtener un nivel adecuado de diversificación en sus opciones de inversión.

    Hoy en día, los inversores disponen de diversos tipos de estrategias de inversión. Pueden estar relacionadas con el valor, el crecimiento, los ingresos o una combinación de algunos o todos estos factores. Cada una de ellas trabaja para categorizar y etiquetar las distintas opciones de inversión según una agrupación concreta de criterios de inversión.

    Hay muchos analistas que prefieren vincular las métricas de valoración tradicionales, como los ratios de precio a beneficios (ratios PE) o el crecimiento de los beneficios por acción (EPS), a los criterios de selección de la inversión. Otros analistas consideran que el rendimiento es menos prioritario, mientras que el tipo de activo y la asignación son más importantes. Saben que las inversiones que pertenecen a la misma clase de activos poseerán flujos de caja, rendimientos y riesgos similares. L

    as clases de activos más líquidas resultan ser las acciones, los valores de renta fija, los instrumentos similares al efectivo y las materias primas. Esto también hace que sean las clases de activos más cotizadas, negociadas y recomendadas en la actualidad. Otras clases de activos se consideran más alternativas, como los bienes inmuebles, los sellos, las monedas y las obras de arte, que son formas negociables de objetos de colección.

    También hay opciones de inversión como los fondos de capital riesgo, el crowd sourcing, los fondos de cobertura y las criptomonedas, que se consideran aún más alternativos y principalmente para inversores sofisticados. En general, la regla es que cuanto más alternativa resulta la inversión, menos liquidez posee.

    Algunas de estas inversiones, como los fondos de cobertura, los fondos de capital riesgo y el crowd sourcing pueden tardar años en salir, si es que los inversores pueden retirarse de la inversión. Sin embargo, una menor liquidez no se corresponde necesariamente con un menor potencial de rentabilidad. Sólo significa que puede pasar un tiempo antes de que los titulares puedan encontrar un comprador dispuesto a vender las inversiones para poder cobrarlas.

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