Hilo de Reino Unido

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Reino Unido es un estado soberano y está formado por la isla de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Esto es: Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Reino Unido agrupa a otras administraciones, es la suma de varios países. Así, legalmente en Reino Unido hay cuatro capitales, una por país, y luego tendría la suya propia. Las cuatro capitales de los países serían: Edimburgo, la capital de Escocia; Cardiff, la capital de Gales; Londres, la capital de Inglaterra y Belfast, la capital de Irlanda del Norte. Siempre se considera a Londres como la capital de Reino Unido, aunque he leído algunas opiniones en contra, que citan a Westminster como esa capital. Veremos por qué.

En el año 1707, las Actas de Unión aprobadas por los parlamentos de Inglaterra y Escocia hacían de estos dos países una Unión. Los acuerdos significaban la disolución de los parlamentos de ambas naciones y el establecimiento de uno único, el Parlamento de Gran Bretaña, en el palacio de Westminster. Nacía el reino de Gran Bretaña de manera oficial, aunque ya se había usado ese nombre en el pasado. Un siglo después se unía Irlanda y se creaba el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda, tras firmas las Actas de Unión de 1800. En 1922 parte de Irlanda se separó del Reino Unido, y este cambió de nuevo su nombre. Desde entonces es el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.
 

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Un nuevo billete de 50 libras rendirá tributo a la herencia científica británica, anunció el viernes el Banco de Inglaterra.

Al lanzar un proceso público de seis semanas para decidir quién deberá aparecer en el billete, el gobernador del banco Mark Carney dijo que el papel moneda _que estará hecho de polímero_ “celebrará la contribución del Reino Unido a la ciencia”.

Entre otros podrían ser nominados el físico Stephen Hawking, quien falleció en marzo, y Dorothy Hodgkin, ganadora del premio Nobel de Química en 1964.

Un comité creará una lista corta de las recomendaciones y Carney elegirá de ahí en 2019.

El banco está convirtiendo sus billetes en plástico para hacerlos más difícil de falsificar. El año pasado entró en circulación el nuevo billete de 10 libras con la imagen de la escritora Jane Austen.
 

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El Partido Laborista británico incrementó la presión sobre la primera ministra Theresa May al asegurar el domingo que exigirá un voto de confianza si el Parlamento rechaza el acuerdo sobre el Brexit el 11 de diciembre.

May trata de convencer a una legislatura escéptica que respalde el acuerdo alcanzado por su gobierno con la Unión Europea el mes pasado. El rechazo significaría para el Reino Unido un Brexit “sin acuerdo”, con todo el daño económico que ello implicaría.

El vocero laborista en temas de Brexit, Keir Starmer, dijo que su partido “inevitablemente” presentará una moción de retiro de confianza si el Parlamento rechaza el acuerdo.

“Si (May) pierde una votación tan importante después de dos años de negociaciones, corresponde que haya una elección general”, dijo Starmer a Sky News.

Si triunfa el retiro de confianza, May tendría dos semanas para llamar a una nueva votación, y en caso de fracasar nuevamente habría elecciones generales.

Tanto partidarios como adversarios del Brexit se oponen al acuerdo de May, aquéllos porque mantiene vínculos estrechos con la UE y éstos porque erige barreras entre Gran Bretaña y su principal socio comercial.

Dado el número de parlamentarios conservadores que se oponen al acuerdo, May parece tener escasas probabilidades de ganar el voto. Pero el secretario de Ambiente, Michal Gove, dijo que “creo que podemos ganar la discusión y ganar la votación”.

“Sé que es difícil”, dijo a la BBC en domingo.

“Una de las cosas que espero que la gente pueda hacer en los próximos nueve días es reconocer que lo perfecto no debe ser el enemigo de lo bueno”, dijo Gove. “Debemos reconocer que si no votamos por esto, las alternativas son ningún acuerdo o ningún Brexit”.

El laborismo también quiere obligar a May a publicar el consejo confidencial que recibió May del procurador general acerca del Brexit antes de la votación.

Presionado por la oposición, el gobierno prometió el mes pasado mostrar al Parlamento el consejo legal del procurador Geoffrey Cox “en su totalidad”. Pero ahora solo dice que Cox declarará ante el Parlamento.

Starmer dijo que el laborismo acusará al gobierno de desacatar al Parlamento si no da a conocer todo el texto del procurador. La negativa a publicar el texto podría provocar “un enfrentamiento constitucional histórico que colocaría al Parlamento en conflicto directo con el ejecutivo”, aseguró.

Un problema legal crucial es cómo Gran Bretaña podría evitar una cláusula de “salvaguarda” que la mantendría en una unión aduanera con la UE para mantener una frontera abierta entre Irlanda del Norte, que es parte del Reino Unido, e Irlanda, que es miembro de la UE.

Los legisladores partidarios del Brexit sostienen que la cláusula mantendría a Gran Bretaña atada a la UE por tiempo indeterminado, sin poder negociar acuerdos comerciales con el resto del mundo.
 

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La primera ministra británica Theresa May desestimó el lunes las preguntas acerca de si renunciará si el Parlamento rechaza su acuerdo para el Brexit y dijo confiar en que conservará el puesto después de la votación crucial.

May tiene por delante la ardua tarea de convencer a los legisladores que voten a favor del acuerdo de divorcio entre el Reino Unido y la Unión Europea el 11 de diciembre. Los partidos opositores y decenas de conservadores dicen que votarán en contra.

La derrota podría significar la caída del gobierno, pero May aseguró el lunes que “dentro de dos semanas todavía tendré el puesto”.

“Mi tarea es asegurar que hacemos lo que el público nos pidió: salir de la UE pero en forma beneficiosa para ellos”, dijo en declaraciones a la televisora ITV.

Por su parte, el primer ministro holandés Mark Rutte rechazó la idea de que la UE revisaría el acuerdo sobre la relación post-Brexit con Gran Bretaña.

Rutte dijo que los 27 miembros restantes no ajustarán el acuerdo si May pierde la votación.

El jefe del gobierno holandés dijo que ambas partes trazaron “líneas rojas” durante las negociaciones, entre ellas la negativa británica a permitir el libre tránsito de personas entre Gran Bretaña y la UE, así como el problema de la frontera con Irlanda.

Dijo a The Associated Press al margen de la conferencia climática en Katowice, Polonia, que “cuando se toman en cuenta estas líneas rojas, es imposible elaborar algo distinto de lo que tenemos ahora, el acuerdo que está sobre la mesa”.

“No hay Plan B”, aseguró Rutte. “Es esto o un Brexit sin acuerdo o no hay Brexit en absoluto”.
 
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