Hilo de Latinoamérica

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Una ola de protestas ha estado sacudiendo América Latina en los últimos meses. El aumento del malestar social ha generado manifestaciones masivas en países como Chile, Colombia, Ecuador y Bolivia. Y un eventual contagio empieza a preocupar en otras partes de la región.
Puntos clave
  • ¿Por qué la población en estos países ha decidido salir a las calles a protestar? Hay muchos motivos, y varían según el país.
  • El PIB latinoamericano se ha expandido a un ritmo medio anual de menos de 1% desde 2014, en contraste con la expansión de 4% al año registrada entre 2004 y 2013.
 

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El gobierno de Donald Trump lanzó el martes una iniciativa para incrementar la inversión del sector privado estadounidense en los sectores de infraestructura y energía en América Latina y el Caribe, describiéndolo como un “ajuste completo” de la política estadounidense.

Mauricio Claver-Carone, director senior de la Casa Blanca para asuntos latinoamericanos, dijo a diplomáticos latinoamericanos reunidos en Washington que no es fácil para Estados Unidos brindar apoyo a sus aliados porque no es un gobierno controlado por el Estado.

Fue una alusión clara a China, que busca expandir su influencia en la región.






China ha comprometido más de 141.000 millones de dólares en América Latina y el Caribe desde 2005, pero Estados Unidos fue el principal emisor de los 147.000 millones en la inversión extranjera directa que la región captó el año pasado, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

“Nuestra meta aquí es decirle a la región que somos el mejor de los amigos”, dijo Claver-Carone.

El funcionario indicó que si los gobiernos pueden ofrecer el entorno adecuado, el sector privado estadounidense está en capacidad de financiar completamente la inversión anual de entre 100.000 y 150.000 millones de dólares requerida por la región.

El Banco Inter-Americano de Desarrollo estima que el déficit regional de inversión en infraestructura representa el 2.5% del PIB y calcula que la brecha impacta principalmente a los sectores más pobres, ya que deben destinar una mayor parte de su ingreso a servicios.

Claver-Carone dijo que la meta de facilitar la creación de empleo y crecimiento económico en las Américas al promover el sector privado como el motor fundamental para ejecutar proyectos de infraestructura es un ajuste fundamental en la política exterior estadounidense.

“Tienes que mostrarlo no sólo siendo duro con los adversarios, sino también con los más de 30 países que son amigos, mostrándoles que somos su mejor amigo, y asegurándonos de que escojan ser nuestros socios”, indicó.

El secretario de Comercio, Wilbur Ross, llamó a las empresas estadounidenses a ser más activas porque actualmente están involucradas en apenas el 2% de los proyectos de construcción en América Latina, comparado al 19% de empresas españolas y 7% de las chinas.
 

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La incertidumbre en torno a las políticas económicas de algunos países latinoamericanos sigue limitando el crecimiento en la región, que quedó estancado en el 2019, señaló el Fondo Monetario Internacional el miércoles.

En su último informe sobre las perspectivas económicas para América Latina, el FMI destacó que la economía de la región ha disminuido en un promedio del 0,6% anual durante los últimos cinco años.

El organismo señaló que la incertidumbre en cuanto a reformas y políticas económicas de Brasil y México probablemente contribuyó a la desaceleración del crecimiento del producto interno bruto y la inversión en el 2019. Esa incertidumbre también se dio en Chile, debido a tensiones sociales el año pasado, señala el informe.


El FMI puso además a Bolivia, Colombia y Ecuador en esa misma categoría, al asegurar que hay cierto suspense conforme los gobiernos de estos países consideran opciones de reformas para hacer que el crecimiento sea más inclusivo y para atender demandas sociales.

Respecto a proyecciones para 2020, Argentina sale mal parada, con una contracción del 1,3% mientras que en Colombia se proyecta un crecimiento del 3,5% gracias a las remesas, las obras civiles, la migración venezolana y el aumento de la inversión, entre otras cosas.

El FMI proyecta que México crecerá sólo un 1% este año y Chile un 0,9%.
 

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Durante años, Dionisio Romero se ha ganado la vida con una fruta de color magenta que es muy popular en Asia. Plantó docenas de los esbeltos árboles en su terreno cerca de la costa pacífica de Ecuador.

Pero cuando el coronavirus empezó a sembrar el caos en la economía global, el agricultor de 72 años vio cómo se hundía la demanda de su fruta y los precios caían a mínimos espectaculares, borrando buena parte del beneficio que obtendría en circunstancias normales.

“Nos está afectando a toda la producción de pitahaya en el Ecuador”, dijo en una mañana reciente en su plantación, llamada Voluntad de Dios. “Como (uno) no quiere dejar que su fruta se pudra en la mata, la vende a cualquier precio”.


El virus y su gran impacto en los negocios han hecho que Latinoamérica se prepare para una crisis que podría poner a prueba la resiliencia de la ya maltrecha economía regional.

China, donde apareció el virus, lleva dos décadas introduciéndose en América Latina. Ya es el segundo socio comercial más importante de la región, de modo que cualquier contracción económica tendría un efecto dominó. La demanda de productos como el salmón chileno y la ternera argentina se ha hundido. Los precios de materias primas importantes como el cobre y el petróleo también han bajado.

Es probable que los más afectados sean países como Chile, Perú y México, con economías impulsadas por la exportación, mientras que otros como Brasil y Argentina, con mercados más cerrados, podrían verse más resguardados ante los efectos negativos.

“Esto es un cataclismo para nuestra economía”, dijo Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, una asociación que representa los intereses del sector minero. “Mientras el precio del cobre estaba arriba, nosotros debimos haber pensado en las vacas flacas”.

El comercio entre China y Latinoamérica ascendió a 306.000 millones de dólares en 2018, alejándose de los apenas 12.000 millones de dólares a principios de siglo. Las exportaciones a China suponen ahora casi el 10% de todos los bienes producidos y enviados para vender en el extranjero.

“La región depende mucho de China y de las inversiones chinas, de modo que todos los países van a sufrir un revés”, dijo Monica de Bolle, miembro del Peterson Institute for International Economics. “Los más dependientes van a sufrir más que un revés”.

Hay crecientes indicios de que toda la economía global podría llevarse un golpe. Wall Street tuvo el lunes su peor jornada desde la crisis financiera global de 2008. Los precios del crudo sufrieron su mayor caída en un día desde la Guerra del Golfo de 1991, en medio de un clima de incertidumbre que desató una oleada de ventas. Muchos inversionistas trataban de calcular cuánto dañaría la COVID-19, la enfermedad que produce el nuevo virus, a las ganancias.


El virus ha infectado a más de 110.000 personas en todo el mundo. Por ahora, América Latina y el Caribe han registrado pocos casos, con unos 100 diagnósticos en toda la región, aunque las autoridades sanitarias confirmaban nuevos contagios casi cada día y se preparaban para un brote más amplio.

Para la mayoría, el virus solo causa síntomas leves o moderados como fiebre y tos. Pero para algunos, especialmente adultos mayores y personas con problemas de salud previos, puede causar complicaciones más graves como la neumonía. La mayoría de la gente se recupera.

Es probable que el impacto económico en Latinoamérica se haga notar en varios frentes: una devaluación de monedas cuando los inversionistas busquen refugio en el oro y los dólares estadounidenses, un declive del turismo y caídas en los precios y la demanda de exportaciones.

En Colombia, las empresas de flores dijeron haber redirigido a otros mercados ramos frescos previstos en principio para China. En Chile, los exportadores de fruta dijeron que las cosechas como fresas se estropeaban en los puertos chinos, en un panorama de ciudades en cuarentena y caídas en los precios. Barcos cargados de salmón destinado a China fueron redirigidos a Brasil y Estados Unidos. En México se temía que los problemas en las cadenas de suministro afectaran a las plantas de ensamblaje.

Goldman Sachs rebajó su previsión de crecimiento para varios países en la región, incluido Brasil, debido en parte al coronavirus. La economía brasileña creció apenas un 1,1% en 2019, su tercer año seguido de escasa actividad tras una dura recesión de dos años.

Rubens Ricupero, brasileño y que durante casi una década fue secretario general de la Conferencia de Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo, señaló que el país podría verse algo protegido porque está relativamente poco integrado en el comercio global. Sin embargo, señaló, la caída de los precios del petróleo el lunes probablemente tendría repercusiones bajando los ingresos por exportación de la gigante estatal Petrobras, entre otros efectos secundarios.

“Habrá un impacto dispar en Brasil, en general perjudicial”, dijo.

Una mala racha en la industria petrolera sería especialmente dañina para países como Venezuela, que ya está en una situación límite. La producción petrolera de Venezuela suponía hasta 37 millones de dólares diarios, pero la repentina caída de los precios del crudo redujo esa cifra a 20 millones de dólares, según estimaciones de Russ Dallen, responsable de la correduría Caracas Capital Markets, con sede en Miami.

El gobierno del presidente Nicolás Maduro ha tenido problemas para frenar la hiperinflación, una contracción económica peor que la Gran Depresión de Estados Unidos y crecientes sanciones contra su renqueante sector petrolero.

Ecuador, donde ya se esperaba una contracción de la economía este año, también podría verse golpeada por el descenso sostenido en los precios del crudo porque el país depende de esos ingresos para tener liquidez, según los analistas. El petróleo es la principal exportación del país y genera miles de millones de dólares anuales para el pequeño país andino.

“Estamos en un escenario, no digo catastrófico, pero bastante delicado, bastante difícil”, dijo el martes el presidente, Lenín Moreno, que prometió nuevas medidas para compensar los efectos económicos negativos del virus.

Al menos un sector en la región disfrutaba de un buen momento: en Brasil, la Companhia Nacional de Álcool, de 71 años, dijo que se había disparado la demanda de su desinfectante de manos. La compañía dijo haber vendido más de un millón de unidades de su marca más popular en febrero, respecto a los 200.000 frascos del mismo mes del año anterior. La firma añadió un segundo turno en sus instalaciones, con otros 20 empleados, y estudiaba si empezar a exportar sus productos.

“Nuestros trabajadores están muy implicados en esto, haciendo muchas horas extra”, dijo el director general, Leonardo Ferreira. “Ven lo preocupados que están sus amigos y familiares”.

De vuelta en la plantación de Romero en Ecuador, fruta que solía venderse por 2,50 dólares el kilo (2,2 libras) se vende ahora por unos 80 centavos, cuando encuentra comprador.

Después de una vida como agricultor, dijo que empezó a cultivar pitahaya hace una década porque le intrigaban sus beneficios nutricionales. La fruta tiene un color magenta o amarillo y un exterior suave pero denso con tallos verdes similares a plantas suculentas. El interior está lleno con una delicada fruta blanca salpicada de diminutas semillas negras.

Sus vecinos, señaló, le dijeron que nunca la habían probado y es deliciosa.

Romero ha visto altibajos económicos antes, de modo que está dispuesto a capear la tormenta.

“Eso es la vida de nosotros: producir, con precios altos o bajos”.
 

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La crisis económica provocada por la pandemia del coronavirus encontró mal parados a los países de Latinoamérica y es clave que los organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario, los ayuden a limitar sus efectos en la población, sugirió el viernes la CEPAL.

“Necesitamos medidas que están afuera de la caja, innovadoras, y que también nos ayuden”, expresó Alicia Bárcena, secretaria general de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, refiriéndose a acciones que no estaban previstas en los presupuestos nacionales. “El papel de la ONU, el FMI y el Banco Mundial será esencial para garantizar el acceso al financiamiento y sostener el gasto social y la actividad económica”, sostuvo.

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Bárcena, que ofreció una rueda de prensa online para presentar un nuevo informe de la organización sobre los efectos políticos y económicos del COVID-19 en la región, enfatizó que los países deberían unirse y reclamarles a esas instituciones la postergación de sus obligaciones de deuda. Entre otros países mencionó a Argentina, República Dominicana y Ecuador.

Antes de la pandemia la CEPAL había proyectado un crecimiento máximo de 1,3% en 2020 para Latinoamérica, pero por los efectos de la crisis modificó su pronóstico a una contracción económica de entre 1,8% y 4%.

Desde 2012 la región atraviesa una desaceleración económica, que se profundizó en 2015 y 2016 con una contracción y terminó en 2019 con una economía estancada.

A nivel mundial, la economía podría contraerse 0,9% este año debido a la pandemia del coronavirus, un cambio brusco respecto de la estimación anterior que preveía un crecimiento de 2,5%, de acuerdo con las Naciones Unidas.

Para Bárcena es fundamental que los países implementen con vigor el distanciamiento social. Esa es la primera medida a tomar, dijo, porque si América Latina no cumple con la cuarentena, el impacto económico será “mucho mayor”.

Otra de las claves es la integración regional, tanto para enfrentar la pandemia como para recuperarse posteriormente.

“Somos nosotros, con nuestras fortalezas, los que tenemos que apuntalarnos y seguir adelante”, expresó Bárcena y explicó que es muy probable que una vez que pase la pandemia ninguna otra región o país mire hacia Latinoamérica para rescatarla porque cada uno tendrá sus propios desafíos internos. “Quizás es una oportunidad para mirarnos hacia adentro”, aseguró.

Entre los sectores más afectados por la pandemia en la región están el turismo, el comercio, los precios de las materias primas, los mercados financieros y el empleo.

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El aumento de la pobreza extrema es uno de los efectos que más preocupa ya que pasaría del 10,7% al 13,3%, para alcanzar a unos 82 millones de personas.

Bárcena dijo que los países de América Latina deberían prestar atención a algunas medidas que están implementando Estados Unidos y algunas naciones europeas para paliar los efectos en la población y en las pequeñas y medianas empresas, como préstamos estatales y garantías de crédito para empresas, subsidios de desempleo, aplazamiento del pago de impuestos y subsidios a la seguridad social.

En el largo plazo, consideró, los países deben repensar sus estrategias de desarrollo.

“Repensar la economía, la globalización, es a lo que nos está llevando esta crisis”, dijo la experta. “Y repensar al capitalismo... y pensar en nuevos instrumentos que incluyan a todos”.

En toda Latinoamérica hay más de 21.000 contagiados y han muerto más de 500 personas por el coronavirus.

La pandemia ha infectado a más de un millón de personas y causado la muerte a más de 58.200 en todo el mundo, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente el nuevo coronavirus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.
 
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