Hilo de la Guerra Proteccionista iniciada por Trump

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La parálisis de una gigantesca empresa tecnológica china y las demoras en la importación de autos, manzanas, madera y otros productos estadounidenses son las primeras señales de que una guerra comercial entre China y Estados Unidos cobra sus primeras víctimas.

Está prevista una nueva ronda de conversaciones para la semana entrante en Washington, mientras los dos bandos se atrincheran en sus posiciones en la lucha por el desequilibrio comercial.

La empresa tecnológica, telecom y fabricante de teléfonos celulares ZTE dijo el miércoles que suspende todas sus “grandes operaciones” desde que Washington le prohibió hacer negocios con proveedores estadounidenses como sanción por sus exportaciones ilegales.

Asimismo, empresas y funcionarios informaron que los productos estadounidenses sufren largas demoras en las aduanas de los puertos chinos, un indicio de que Beijing empieza a aplicar sanciones a medida que se prolonga la disputa.

La sanción que ha paralizado a ZTE data de un caso anterior al gobierno de Donald Trump, pero los analistas dicen que el resultado fue más grave que lo previsto porque se produjo en momentos de deterioro de las relaciones comerciales y la lucha entre los dos países por la dominación mundial en el área tecnológica.

“Ahora se ha vuelto político”, dijo Nikhil Batra, analista telecom en IDC. “Las consecuencias no solo afectarán a la industria telecom” y a las empresas implicadas, añadió.

La sanción del Departamento de Comercio estadounidense, vigente desde abril, impide el acceso de ZTE a tecnología y componentes vitales como los semiconductores de proveedores como el fabricante estadounidense de chips Qualcomm.

ZTE dijo en un comunicado que tiene dinero suficiente e intentará cumplir sus contratos. No está claro si la empresa planea cerrar: en la ronda de conversaciones en Beijing la semana pasada, funcionarios chinos pidieron a sus contrapartes que levaanten la sanción.

Pero en una de las primeras señales de las consecuencias de las sanciones, la telecom australiana Telstra dijo que dejará de vender los celulares y artefactos de banda ancha ZTE porque la sanción estadounidense impide fabricarlos.

Por su parte, las empresas estadounidenses que exportan a China vieron sus productos detenidos en los puertos. Los funcionarios de aduana se mostraban más estrictos en las inspecciones de los vehículos Ford.

“La inspección es bastante onerosa”, dijo una persona enterada del asunto y que habló bajo la condición de anonimato. “Requiere desarmar los vehículos y evaluar cada componente del sistema de emisiones. Un vehículo desarmado no se puede vender, y eso implica largas demoras y altas tarifas de depósito para esos vehículos en China”.

Ford dijo en un comunicado que “estamos vigilando estrechamente nuestra situación en el puerto”.
 

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El presidente Donald Trump ordenó el domingo al Departamento de Comercio que ayude a una empresa de telecomunicaciones china a “regresar a los negocios” luego de que el gobierno de estadounidense le impidió acceder a sus proveedores.

Lo que sigue en duda es la decisión del departamento del mes pasado para impedir que ZTE Corp. _un importante proveedor de redes de telecomunicaciones y telefonía con sede en la ciudad de Shenzhen_ importe componentes estadounidenses durante siete años. Estados Unidos acusó a ZTE de engañar a los reguladores estadounidenses tras determinar que violó las sanciones impuestas a Corea del Norte e Irán.

Trump, quien ha tomado una dura postura en cuanto al comercio y tecnología con Beijing, tuiteó el domingo que él y el mandatario chino Xi Jinping están “trabajando juntos para dar a la compañía telefónica china, ZTE, una forma para regresar a los negocios, y que sea rápido. Demasiados empleos se han perdido en China. ¡El Departamento de Comercio ha sido instruido para resolverlo!”.

ZTE ha pedido al departamento suspender la prohibición de siete años sobre hacer negocios con los exportadores de tecnología estadounidenses. No poder acceder a los proveedores de Estados Unidos de componentes esenciales como microchips, amenaza la existencia de ZTE, aseveró la compañía.

Durante las últimas reuniones comerciales en Beijing, los funcionarios chinos dijeron que han expresado sus inconvenientes en cuanto al castigo de ZTE con la delegación estadounidense, la cual indicó que se los haría llegar al presidente Trump.

Estados Unidos impuso el castigo tras descubrir que ZTE, que había pagado una multa por 1.200 millones de dólares en el caso, no había disciplinado a los empleados involucrados y en lugar de ello les pagó unos bonos.
 

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El presidente Donald Trump afirmó el miércoles que no se ha “doblegado” en las negociaciones comerciales con China al ayudar a ZTE, una empresa de telecomunicaciones china que violó las sanciones impuestas por Estados Unidos.

“Nada ha sucedido con ZTE excepto en lo que respecta al acuerdo comercial más amplio”, tuiteó Trump. Agregó que “todavía no hemos visto las demandas chinas” y señaló que no se ha “doblegado como los medios amarían que la gente creyera”.

La Casa Blanca indicó que el secretario del Tesoro Steven Mnuchin dirigirá las negociaciones del jueves y el viernes con el viceprimer ministro chino Liu He dirigidas a evitar una guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo.

El secretario de Comercio Wilbur Ross, el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer, el asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow y los asesores comerciales Peter Navarro y Everett Eissenstat, también participarán en las reuniones.

El gobierno de Trump ha propuesto imponer aranceles a hasta 150.000 millones de dólares en productos chinos para castigar a Beijing por obligar a las compañías estadounidenses a entregar tecnología a cambio de acceder al mercado chino. China ha contraatacado con amenazas de imponer aranceles a 50.000 millones de dólares en productos de Estados Unidos.

Trump tuiteó su apoyo a ZTE hace unos días, en franca oposición a la decisión del Departamento de Comercio de imponer las restricciones comerciales sobre la compañía en medio de acusaciones de que incumplió con las sanciones estadounidenses.

El mandatario también ha atraído críticas por parte de los demócratas y republicanos acerca de que la compañía china representa un riesgo en materia de seguridad nacional. El senador Marco Rubio, de Florida, cuestionó cómo Estados Unidos sería capaz de hacer cumplir la “cancelación” del acuerdo nuclear con Irán “si no vamos a aplicarlo a las compañías de países poderosos que ya están ayudando a Irán a evadir las sanciones”.

Rubio dijo que las compañías de telecomunicaciones chinas son “agentes del gobierno chino. Y no solo quieren robar los secretos de seguridad nacional, roban los secretos comerciales. Utilizarán un teléfono de ZTE para espiar a cualquier compañía y robar su propiedad intelectual”.
 

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La Unión Europea pidió el jueves el cese de las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a imponer aranceles a las importaciones de acero mientras se acerca la fecha en la que Washington decidirá sobre la entrada en vigor de las nuevas tarifas.

“Es la soberanía económica de Europa, y lo que estamos demandando es estar exentos sin condiciones ni límites temporales”, dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron en Bulgaria, donde los líderes de la UE participan en una cumbre con países balcánicos.

Trump aplicó aranceles del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las de aluminio en marzo, pero concedió una exención temporal a la Unión Europea hasta el próximo 1 de junio. También exceptuó temporalmente a grandes productores de acero de Canadá y México, siempre y cuando renegocien el Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN).

Convencida de que la medida arancelaria viola las leyes internacionales de comercio, la UE ha elaborado una lista de “reequilibrio”, con bienes estadounidenses por valor de unos 2.800 millones de euros (3.400 millones de dólares), a los que impondría nuevas tarifas si no queda excluida de forma permanente.

“No creo que es algo que debemos considerar cuando se están violando las leyes del comercio internacional”, dijo Macron.

“Podemos mejorar las cosas, en un ambiente de serenidad”, añadió.

La canciller alemana Angela Merkel se hizo eco de esa posición.

“Tenemos una posición común: queremos una exención ilimitada, pero estamos dispuestos a dialogar sobre maneras de reducir las barreras al comercio”, dijo Merkel en el evento.

Si se derogan las exenciones, la UE está dispuesta a profundizar la cooperación transatlántica en el área energética, mejorar el acceso a los productos industriales y cooperar para reformar las normas de la Organización Mundial de Comercio.

La UE rechaza el argumento de Trump de que las barreras son necesarias en nombre de la seguridad nacional, y las considera medidas proteccionistas diseñadas para apuntalar a negocios locales. La mayoría de los países de la UE son aliados de Estados Unidos en la alianza militar OTAN.
 

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Re: Hilo de la Guerra Proteccionista

Un funcionario del Fondo Monetario Internacional también manifestó su preocupación por este extremo, aunque también opinó que “sería aun peor que alguien triunfara impulsando estrategias proteccionistas y al mismo tiempo propusiera una mejor redistribución de la riqueza, el cuidado del medioambiente, el respeto por la equidad de género, la tolerancia racial y cosas por el estilo”.
 

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China suspendió una investigación antidumping y aprobó la venta de la división de chips de memoria de Toshiba, dos gestiones que parecen presagiar una distensión con Estados Unidos al momento de reanudarse en Washington las negociaciones comerciales entre ambos gigantes de la economía mundial.

El ministerio del Comercio de China anunció el viernes que daba por concluida la averiguación sobre las importaciones de sorgo estadounidense al considerar que el proceso iba en contra del interés nacional. El día anterior, China despejó el camino para que un grupo de inversionistas estadounidenses encabezados por Bain Capital compren la división de chips de Toshiba Corp.

Ambas medidas reflejan la disposición de Beijing a ceder en algunos temas en momentos en que las dos grandes potencias económicas están en negociaciones para tratar de evitar una guerra comercial.

“Creo que China está dispuesta a hacer concesiones”, estimó Wang Tao, economista encargado de asuntos de China en UBS. “La posición de China ha sido muy clara, de que quieren resolver las disputas comerciales. Por supuesto, eso no quiere decir que China se rendirá ante todas las exigencias que presente Estados Unidos”.

El Ministerio del Comercio dijo que ponía fin a una investigación antidumping y a una averiguación sobre subsidios porque habrían ocasionado un alza de los precios para los consumidores chinos.

Estados Unidos es el principal surtidor de sorgo para China: más del 90% de las importaciones. La investigación china, iniciada en febrero, fue un alerta a los agricultores norteamericanos, muchos de los cuales apoyan al gobierno de Donald Trump pero dependen profundamente del comercio.

Los agricultores temían estar a punto de perder su mayor mercado de exportación de esa cosecha, que China usa principalmente para elaborar licores y alimentos para animales.

“Las medidas contra el dumping y contra la importación de sorgo estadounidense afectarían el costo de vida para la mayoría de los consumidores y no sería del interés público”, dijo el ministerio chino en su portal de internet.
 

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Las recientes conversaciones entre Estados Unidos y China redundaron en un compromiso de Beijing de “aumentar considerablemente” las compras de bienes y servicios estadounidenses, de acuerdo con un comunicado conjunto emitido el sábado por ambas potencias económicas que intentan reducir sus tensiones comerciales.

Estados Unidos y China también acordaron “aumentos importantes” en las exportaciones estadounidenses de productos agrícolas y relacionados con la energía, así como mayores esfuerzos para incrementar el intercambio de servicios y bienes manufacturados.

Sin embargo, las partes no precisaron en el comunicado las cantidades en dólares en las que China podría incrementar sus compras de productos de Estados Unidos.

En el comunicado tampoco se mencionó si las conversaciones habían resultado en un avance para disminuir el enfrentamiento comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Ambas naciones han intercambiado amenazas de imponer mutuamente aranceles punitivos por miles de millones de dólares.

Según el documento, Washington y Beijing coincidieron en la necesidad de adoptar “medidas efectivas” para reducir el déficit comercial estadounidense y fortalecer la cooperación para proteger la propiedad intelectual. Estados Unidos enviará un equipo a China para elaborar posteriores detalles, de acuerdo con el texto.

Uno de los objetivos del gobierno del presidente Donald Trump es conseguir que China adopte medidas que reduzcan el déficit que Estados Unidos tiene en el comercio de bienes con China en al menos 200.000 millones de dólares para finales de 2020. Analistas externos habían afirmado que era altamente improbable que el gigante asiático aceptara alguna vez la exigencia de Estados Unidos de una reducción específica del saldo comercial negativo estadounidense.

Esward Prasad, economista y experto comercial de la Universidad Cornell, dijo que el comunicado del sábado parecía un intento para reducir de momento las tensiones que se estaban exacerbando.

“El gobierno de Trump parece ansioso de diseñar por lo menos una paz temporal con China que garantice el tránsito sin contratiempos hacia la cumbre Kim-Trump de junio”, afirmó Prasad, en referencia a la reunión del 12 de junio entre Trump y el gobernante de Corea del Norte.

“Es probable que este acuerdo, por débil y vago que sea, sirva por lo menos de base para retrasar la imposición de los aranceles” que Estados Unidos y China han advertido impondrán uno al otro, señaló Prasad.
 

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La comisionada de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmstrom, dijo el martes que la UE todavía no sabe si Estados Unidos aplicará aranceles sobre las exportaciones de acero y aluminio del bloque la semana próxima.

“Todavía no tenemos claridad”, dijo Malmstrom a la prensa en Bruselas cuando los ministros de la UE iniciaban conversaciones sobre asuntos comerciales. Añadió que habla con el secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross varias veces por semana.

En marzo, el presidente Donald Trump aplicó aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y de 10% sobre las de aluminio, pero otorgó una exención a los países europeos hasta el 1 de junio. También eximió a Canadá y México con la con la condición de que acepten renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

“No creo que se prorroguen las exenciones, habrá algún tipo de decisión y debemos prepararnos para distintas posibilidades”, dijo Malmstrom.

Convencida de que Estados Unidos viola las normas de la Organización Mundial de Comercio, la UE ha elaborado una lista de tarifas de “reequilibrio” por valor de unos 2.800 millones de euros (3.400 millones de dólares) a imponer sobre productos estadounidenses si la exención no es permanente. Ha jurado que no negociará bajo amenaza.

La UE, el bloque comercial más grande del mundo, rechaza el argumento de Trump de que los aranceles son necesarios para proteger la seguridad nacional. La mayoría de los países de la UE son socios de Estados Unidos en la OTAN.

“Creemos que no son legítimos y son contrarios a la OMC”, dijo Malmstrom.

Si Washington levanta los aranceles, la UE está dispuesta a profundizar la cooperación transatlántica en materia de energía, sobre todo el gas natural licuado, aumentar el acceso recíproco al mercado de productos industriales y reformar las normas de la OMC.

“Se acaba el tiempo”, advirtió el ministro de Economía alemán Peter Altmeier. “Si hemos de lograr que los aranceles punitivos no entren en vigor el 1 de junio es algo que no está resuelto en absoluto, pero no debemos escatimar esfuerzos para impedirlo y debemos buscar un acuerdo”.

“Queremos evitar una guerra comercial”, añadió. “Es importante evitar los aumentos mutuos de aranceles porque los ciudadanos y consumidores pagarían el precio y eso es algo que queremos descartar”.
 

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El gobierno del presidente Donald Trump inició el miércoles una investigación sobre si es necesario imponer aranceles a la importación de automóviles hacia Estados Unidos, movilizándose con rapidez tras estancarse la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Trump pronosticó previamente que las automotrices y los trabajadores estadounidenses de la industria estarían “muy contentos” con el resultado de las negociaciones del TLCAN.

El presidente le pidió al secretario de Comercio Wilbur Ross que sopese si la importación de autos, camiones y autopartes amenaza la seguridad nacional, indicó la Casa Blanca en un comunicado. El mandatario señaló en el texto que “industrias clave como la automotriz y la de autopartes son fundamentales para nuestra fortaleza como país”.

Estados Unidos sigue muy distanciado en las pláticas para renegociar el pacto comercial con México y Canadá, y las conversaciones se han estancado en torno a las reglas de la producción automotriz. El inicio de la investigación comercial podría percibirse como un intento de obtener ventajas en las negociaciones con sus dos países vecinos. El secretario del Tesoro Steven Mnuchin ha dicho que los esfuerzos por renegociar el tratado comercial podrían prolongarse hasta el próximo año.

Casi la mitad de los vehículos que se venden en Estados Unidos son importados, y muchos de ellos provienen de plantas de armado en México y Canadá. Durante una reunión con ejecutivos de la industria automotriz a principios de mes, Trump dijo que presionaría en favor de un incremento a la producción de vehículos en plantas estadounidenses. También criticó la importación de autos y autopartes de la Unión Europea, y previamente este año amenazó con “gravar” las importaciones europeas.

Una persona con conocimiento de las negociaciones dijo que el presidente insinuó pretender nuevos aranceles de entre el 20 y 25% a la importación automotriz. La persona habló bajo condición de anonimato debido a que no cuenta con autorización para divulgar conversaciones privadas.

Trump mostró un arma rara vez usada en su lucha por proteger a los trabajadores de la industria automotriz: la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962. La cláusula le autoriza al presidente restringir las importaciones e imponer aranceles ilimitados con base en la seguridad nacional.

El gobierno federal utilizó esa autoridad en marzo para imponer aranceles del 25% a la importación del acero y del 10% a la importación de aluminio.
 

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El presidente del sindicato United Auto Workers, Dennis Williams, apoyó el jueves con cierta reserva la decisión de Estados Unidos de evaluar aumentar los aranceles a las importaciones de vehículos.

El líder sindical dijo que el país debió revisarlos desde hace tiempo, debido a que se han convertido en terreno para “dumping” de compañías extranjeras que algunas veces están subsidiadas por los gobiernos.

“Apoyo el hecho de que estén investigando esto y que incluso estén considerando los aranceles, si son necesarios. Sin embargo, a menudo soy reservado en cuanto los aranceles, porque nosotros hacemos algunas exportaciones también en agricultura y otros sectores”, comentó Williams a reporteros en Detroit.

“Pienso que los trabajadores estadounidenses han estado bajo una mala situación durante mucho tiempo, en cuanto al comercio”.

Williams señaló a países como China, México, Taiwán, Vietnam y otros como los culpables. “Tenemos que observarlo y decir ‘Está bien, ¿cuál es el efecto de eso? ¿Realmente nos ayuda? O ¿Cómo nos afecta?’”, indicó.

El gobierno del presidente Donald Trump pondera si los aranceles son necesarios sobre las importaciones de automóviles, una acción que se produce al mismo tiempo que las negociaciones comerciales con Canadá y México se han estancado.
 

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¿Los Forester de Subaru, los sedanes de BMW y los Prius de Toyota plantean una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos?

Donald Trump piensa que tal vez sí y ordenó al Departamento de Comercio que investigue si el riesgo es lo suficientemente grande como para imponer tarifas o cuotas a la importación de automóviles y repuestos extranjeros.

El anuncio hizo que bajasen los precios de las acciones de las casas automotrices japonesas y europeas en los mercados mundiales el jueves. Y agravó las tensiones entre Estados Unidos y aliados como Alemania y Japón. La mayoría de analistas y economistas ridiculizaron la idea de que la seguridad nacional pueda peligrar por la llegada de vehículos importados a Estados Unidos.

“Es una ridiculez”, afirmó Philip Levy, del Consejo de Asuntos Mundiales de Chicago y ex asesor comercial de la Casa Blanca. “Hasta donde yo sé no vamos a la guerra con los Escort de Ford”.

Trump está apelando a una ley muy poco usada por la cual el presidente puede restringir las importaciones y fijar tarifas si el Departamento de Comercio piensa que un producto compromete la seguridad nacional.

Es la misma ley que invocó para fijar tarifas a las importaciones de acero y aluminio recientemente. Hasta ahora había sido invocada solo dos veces, en 1999, con el petróleo, y en el 2001, con el acero y el mineral de hierro.

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¿QUÉ PELIGRO REPRESENTAN LAS IMPORTACIONES PARA LA SEGURIDAD NACIONAL?

En teoría, la dependencia de las importaciones puede debilitar a un país en tiempos de guerra y las tarifas tienen por fin dar impulso a ciertas industrias consideradas importantes para una nación.

En relación con los automóviles, el gobierno de Trump parece estar usando una definición de seguridad nacional bastante ambigua. El secretario de Comercio Wilbur Ross dijo que la economía en general incidía en la seguridad nacional, con su “impacto en el empleo, en una cantidad de cosas que uno normalmente no asocia directamente con la seguridad militar”.

Pero la misma industria automotriz nacional, que se beneficiaría con las tarifas, pone en duda ese razonamiento.

“Creemos que la importación de vehículos no representa un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos”, dijo la Alianza de Fabricantes de Automóviles en un comunicado.

¿AYUDARÁN LAS TARIFAS A LOS TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ?

Antes de hacer su anuncio, Trump dijo el miércoles en un tuit que Estados Unidos saldrá “muy beneficiado” en las negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y que “nuestros trabajadores de la industria automotriz van a estar muy felices”.

Sin embargo, hay quienes dicen que las tarifas pueden perjudicar la industria y eliminar empleos al generar un aumento de precios y una reducción en las ventas. Les tomaría años a las empresas construir fábricas para trasladar sus operaciones a Estados Unidos, algo costoso que las firmas tal vez quieran evitar.

“El consumidor podría posponer la compra de vehículos hasta que se vaya este gobierno o simplemente comprar autos usados”, opinó Jeremy Acevedo, del portal del análisis del mercado automotriz Edmunds.com. “Sea como sea, esto podría perjudicar a fabricantes y consumidores por igual. (Edmunds suministra contenido que distribuye la Associated Press).

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¿QUÉ TAN SÓLIDO ES EL ARGUMENTO DEL GOBIERNO?

“Esto no tiene ningún sustento”, aseguró Gary Hufbauer, analista del Instituto Peterson para la Economía Internacional. “Es un chiste malo o, lo más probable, una táctica para persuadir a Europa, México y Canadá de que hagan más concesiones” comerciales.

La industria automotriz se ha recuperado de la recesión del 2007 al 2009 y no depende de la importación de autos de naciones a veces antagonistas como China. Casi el 90% de los 8,3 millones de autos importados por Estados Unidos vienen de países aliados: México, Canadá, Japón, Corea del Sur y Alemania.

“Cuesta detectar una amenaza a la seguridad nacional en los Prius de Japón”, comentó Rod Hungter, de Baker McKenzie y ex funcionario del Consejo de Seguridad Nacional.

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¿PUEDE HABER MOTIVOS ULTERIORES?

La investigación de las importaciones de autos es considerada unan táctica para presionar a México y Canadá en la renegociación del TLCAN. Esas negociaciones comenzaron en agosto y están empantanadas, en parte por la insistencia de Estados Unidos en medidas para alentar a que los fabricantes de autos estadounidenses trasladen sus operaciones de México a Estados Unidos.

Canadá y México podrían estar cansándose de las incesantes presiones del gobierno para que hagan concesiones, sobre todo si determinan que el argumento de la seguridad nacional al que apeló Trump es débil y vulnerable en los tribunales.

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¿QUÉ IMPACTO PUEDEN TENER LAS TARIFAS EN LA ECONOMÍA?

Eso depende. El gobierno diluyó el impacto de las tarifas sobre el aluminio y el acero eximiendo a la Unión Europea, Canadá y México de pagarlas hasta el 1ro de junio. Tal vez prolongue esas exenciones, atenuando el impacto en la economía.

Trump dice que las tarifas harán que haya más trabajo para los estadounidenses en las fábricas de automóviles. Los economistas, sin embargo, se muestran escépticos. En estos momentos hay un desempleo de apenas un 3,9%, el más bajo en 17 años, y cuesta conseguir trabajadores calificados. Las fábricas de hoy están muy automatizadas y emplean cada vez menos gente.

Además, las tarifas afectarán los repuestos importados y aumentarán los costos.

“El acceso a los mercados mundiales es vital para que la industria de repuestos siga siendo competitiva”, dijo Bill Long, vicepresidente ejecutivo de la Asociación de Fabricantes de Motores y Equipos. “Aplicar tarifas a los repuestos y a los motores comprometerán los empleos y la seguridad nacional”.

Las tarifas equivalen a un impuesto a la importación y podrían hacer subir los precios al consumidor.

“Subir los impuestos de los estadounidenses que deciden comprar autos o camiones importados es una mala idea”, dijo el senador republicano Pat Toomey. “Hacerlo con el falso argumento de la seguridad nacional es peor todavía, porque invita a que se tomen medidas de represalia y disminuye nuestra credibilidad en las disputas comerciales reales”.
 

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El gobierno del presidente Donald Trump reiteró su amenaza de imponer aranceles del 25% a 50.000 millones de dólares de mercancía china que contenga “tecnología industrialmente importante” en represalia a lo que considera prácticas comerciales injustas de parte del país asiático.

El gobierno también prevé restringir la inversión china en Estados Unidos y limitar las exportaciones estadounidenses de productos de tecnología de punta a China, informó el martes la Casa Blanca.

El anuncio intensifica la arriesgada confrontación comercial riesgo entre las dos economías más grandes del mundo. Está programado que el secretario de comercio Wilbur Ross viaje el sábado a Beijing para mantener conversaciones.

La Casa Blanca dijo que arancel se aplicará a tecnologías de punta, incluida aquella que China ha dicho que quiere que domine parte de su programa “Hecho en China 2025”. Bajo ese programa, Beijing tiene el objetivo de tomar un lugar dominante en tecnologías en desarrollo en áreas como inteligencia artificial, robótica y autos eléctricos.

El anuncio de la lista completa de importaciones que estarán sujetas al arancel se hará el 15 de junio, informó la presidencia estadounidense, y los aranceles se impondrán “al poco tiempo de eso”. La lista también se basará en un compilado previo de 1.300 bienes publicado en abril que será reducido según los comentarios públicos que ha recibido el gobierno.

Los analistas dicen que retomar la amenaza de aranceles puede interferir en las conversaciones que Ross tendrá con China este fin de semana. Originalmente, el viaje tenía la intención de definir los detalles de la vaga promesa que China hizo el 19 de mayo de aumentar sus compras de productos agrícolas y gas natural.

Trump ha dicho que el enorme déficit comercial de Estados Unidos con el país asiático (de 337.000 de dólares el año pasado) es evidencia de que Beijing ha sido cómplice de prácticas comerciales abusivas.

Washington también se ha quejado de que China obliga a las compañías estadounidenses a compartir tecnología con firmas chinas para ganar acceso a su mercado.
 

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Europa se prepara para que Estados Unidos imponga restricciones a las importaciones de acero y aluminio a partir del jueves, lo que podría provocar medidas similares como represalia y tensar las relaciones comerciales.

Altos funcionarios europeos entablaron negociaciones de último minuto en París con representantes comerciales de Estados Unidos a fin de evitar los aranceles estadounidenses al acero y aluminio. Pero no sonaban muy optimistas.

“De manera realista, no creo que podamos tener esperanzas” de evitar ninguno de los dos aranceles o cuotas al acero y aluminio, dijo Cecilia Malmstrom, la comisionada comercial de la Unión Europea.

Estados Unidos anunció en marzo la imposición de aranceles del 25% al acero y 10% al aluminio. Pero otorgó excepciones a la Unión Europea y otros aliados, mismas que expiran el viernes.

Incluso si Estados Unidos accediera a no aplicar los aranceles a las importaciones de acero y aluminio, Malmstrom dijo que “esperaría que ellos quisieran imponer algún tipo de límites a las exportaciones de la Unión Europea”.

Las autoridades europeas prevén que Estados Unidos anuncie el jueves su decisión final. El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, asistió el miércoles a las reuniones en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en París, y el Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, se integrará a las negociaciones en París el jueves.

Los planes de Estados Unidos han hecho surgir amenazas de represalias por parte de Europa y temores de una guerra comercial a nivel global, un panorama que ya afecta la confianza de los inversionistas y podría obstaculizar el crecimiento económico mundial.

“Las respuestas unilaterales y las amenazas de una guerra comercial no resolverán nada respecto al grave desequilibrio en el comercio mundial. Nada”, dijo el presidente de Francia Emmanuel Macron durante un elocuente discurso en la OCDE.

“Estas soluciones podrían traer una satisfacción simbólica a corto plazo... Uno puede pensar que satisface a los votantes diciendo: Gané, cambiaré las reglas, ya verán”, dijo Macron en una clara referencia al presidente estadounidense Donald Trump.

Pero señaló que aquellos “que han entablado guerras comerciales bilaterales sufrieron un incremento en los precios y el desempleo”.

Los aranceles a la importación de acero pueden ayudar a los productores locales al encarecer los productos extranjeros. Pero también pueden incrementar los costos de manera extensa para los fabricantes estadounidenses que no pueden comprar acero local y necesitan importar la materia prima. Eso perjudica a las compañías y puede provocar un mayor precio para el consumidor, afirman los economistas.

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China criticó el jueves la propuesta de control de inversiones de Estados Unidos calificándola de violación de las normas internacionales de comercio y dijo que se reserva el derecho a tomar represalias si entra en vigor.

Las declaraciones del Ministerio de Comercio se produjeron mientras ambas partes se preparan para las conversaciones del fin de semana en Beijing en las que se abordarán las quejas de Washington sobre el superávit comercial de China y la promesa del gigante asiático de comprar más productos estadounidenses.

La propuesta de la Casa Blanca para restringir las inversiones chinas en Estados Unidos viola las “normas y el espirito básico” de la Organización Mundial de Comercio, declaró un portavoz del ministerio, Gao Feng.

“El lado chino evaluará cuidadosamente las medidas de Estados Unidos y se reserva el derecho a tomar las medidas correspondientes”, agregó Gao.
 

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¡Buenos días! Hoy vemos el creciente costo económico de los aranceles estadounidenses, la economía constante de los EE. UU.

LOS ESTADOS UNIDOS IMPONE ARANCELES, REPRESALIAS DE ALIADOS

Los aranceles de la administración Trump sobre el acero y el aluminio provocaron rápidas promesas de represalias y elevaron las perspectivas de una guerra comercial global . Canadá, México y la Unión Europea planean atacar a los metales, productos agrícolas y otros bienes fabricados en Estados Unidos. Las acciones cayeron después del anuncio de la tarifa, aunque el impacto económico inmediato se silenciará. Las cosas comienzan a sumarse cuando acumula aranceles dirigidos a China ($ 50 mil millones relacionados con abusos de la propiedad intelectual y otros $ 100 mil millones en multas en el camino). BarclaysTomasz Wieladek estima que las tarifas de acero y las represalias podrían reducir el crecimiento global en 0.1 puntos porcentuales y aumentar la inflación en 0.1 puntos. Agregue $ 150 mil millones contra China y una respuesta de ojo por ojo, y el crecimiento se reduciría en 0.9 puntos porcentuales y la inflación aumentaría 1.1 puntos. "Nuestro enfoque puede subestimar el impacto de un aumento rápido de tarifas", dijo Wieladek.

LOS TRABAJOS DE ESTADOS UNIDOS AMENAZADOS?

Algunas empresas estaban más alarmadas que los economistas. El jefe de la Cámara de Comercio de Estados Unidos dijo que las políticas comerciales generales de la administración, incluida la posibilidad de retirarse del Nafta, van a obstaculizar el crecimiento económico de Estados Unidos y amenazarán hasta 2.6 millones de empleos en Estados Unidos. Los agricultores están preocupados de que sean blanco de represalias, y las compañías que usan el metal para fabricar maquinaria, estructuras u otros productos se quejan de los mercados impredecibles y el aumento de los precios. Por supuesto, algunas empresas pueden ganar, especialmente las siderúrgicas nacionales. Nucor dijo que los aranceles están reduciendo el flujo de acero extranjero barato a los EE. UU. Y permitiendo que las siderúrgicas estadounidenses aumenten la producción a medida que aumentan los precios del acero, informan Patrick McGroarty, Bob Tita y William Mauldin. The Wall Street Journal
 

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Funcionarios estadounidenses y chinos discutieron elementos concretos que Beijing podría comprar a Washington para reducir su superávit comercial, dijo el secretario de Comercio Wilbur Ross el domingo, en el inicio de una nueva ronda de conversaciones en la capital china que buscan calmar la guerra comercial latente entre las dos naciones.

Ross no ofreció más detalles al inicio de la reunión con el principal responsable de la economía de China, el viceprimer ministro Liu He, en el hotel Diaoyutai. Tras la última reunión entre las partes, celebrada a mediados de mayo en Washington, enviados chinos se comprometieron prometieron comprar más productos agrícolas y energéticos estadounidenses.

El presidente Donald Trump está presionando a Beijing para que reduzca su superávit comercial, que es políticamente volátil, con Estados Unidos, que el año pasado alcanzó un record de 375.200 millones de dólares. El dirigente amenaza con subir los aranceles a hasta 150.000 millones de dólares en importaciones chinas.

“Por el momento, nuestras reuniones han sido amistosas y francas, y cubrieron algunos temas útiles sobre elementos de exportación específicos”, señaló Ross.

Ross estuvo acompañado por funcionarios de Agricultura, del Tesoro y de Comercio. La delegación de Liu incluyó al gobernador del Banco Central de China y al ministro de Comercio.

No hubo indicios de si el dialogo abordará las quejas de Washington de que Beijing roba o presiona a empresas extranjeras. La Casa Blanca renovó esta semana su amenaza de subir los aranceles a 50.000 millones de bienes relacionados con tecnología por esa disputa.

Analistas del sector privado dicen que aunque Beijing está dispuesto a comprometerse sobre su superávit comercial, se resistiría a los cambios que podrían amenazar sus planes para transformar al país en un competidor global en lo relativo a la tecnología.

China se comprometió a “incrementar significativamente” la compra de bienes agrícolas, de energía y de otros productos y servicios. Sin embargo, Beijing resistió a la presión de comprometerse con un objetivo concreto para reducir su superávit anual con Estados Unidos en 200.000 millones de dólares.

Tras el anuncio de China, el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin, dijo que la disputa estaba “en suspenso”. Pero la tregua pareció terminar con el anuncio efectuado por Washington la semana pasada sobre que seguiría adelante con el incremento de los aranceles a la tecnología y que impondría restricciones a las inversiones chinas y a las compras de exportaciones de alta tecnología.
 

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Al final de una nueva ronda de contactos sobre la disputa comercial entre Beijing y Washington, China advirtió el domingo que cualquier pacto que se alcance en las conversaciones “no entrará en vigor” si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue adelante con su amenaza de subir los aranceles a los productos chinos.

La advertencia se lanzó una hora después de que las delegaciones de Estados Unidos _ liderada por el secretario de Comercio, Wilbur Ross _ y China _ encabezada por el principal responsable económico del país, el viceprimer ministro Liu He _ concluyeron una reunión sobre de la promesa de Beijing de reducir su superávit comercial.

Ross había dicho al inicio de la jornada que las dos partes discutieron elementos concretos que China podría comprar a Washington para reducir el superávit, pero ninguna de las partes desveló más detalles sobre los contactos.

La Casa Blanca puso en duda las negociaciones el martes al renovar su amenaza para subir los impuestos sobre 50.000 millones de dólares en importaciones de alta tecnología de China en respuesta a las quejas estadounidenses de que Beijing roba o presiona a las empresas extranjeras para que le entreguen su tecnología. La reunión se celebró pese a que China dijo que se reservaba el derecho a tomar represalias.

Según el comunicado chino, en el encuentro del domingo las partes “lograron avances positivos y concretos”, agregando que el proceso debería “basarse en la premisa” de que los bandos “no librarán una fuera comercial”.

“Si Estados Unidos introduce sanciones comerciales incluyendo un incremento de los aranceles, todos los logros económicos y comerciales negociados por las dos partes no entrarán en vigor”, señaló el comunicado publicado por la agencia de noticias oficial china, Xinhua.

La emabajada de Estados Unidos en Beijing no respondió de inmediato a una petición de comentarios.

Donald Trump está presionando a China para que reduzca su superávit comercial, que es políticamente volátil, con Estados Unidos, que el año pasado alcanzó un record de 375.200 millones de dólares.

El pasado 19 de mayo, tras la última ronda de contactos, China se comprometió a comprar más productos estadounidenses. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, dijo entonces que la disputa estaba “en suspenso” y que el alza de impuestos debería posponerse.

Pero la tregua pareció terminar el martes con el sorpresivo anuncio de que Washington impondría límites a la inversión china, a las compras de bienes de alta tecnología y a las visas para estudiantes.

Trump amenazo con subir los aranceles a hasta 150.000 millones de dólares en importaciones chinas.

Analistas del sector privado dicen que aunque Beijing está dispuesto a comprometerse sobre su superávit comercial, se resistiría a los cambios que podrían amenazar sus planes para transformar al país en un competidor global en lo relativo a la tecnología.

Ross estuvo acompañado por funcionarios de Agricultura, del Tesoro y de Comercio. La delegación de Liu incluyó al gobernador del Banco Central de China y al ministro de Comercio.

“Por el momento, nuestras reuniones han sido amistosas y francas, y cubrieron algunos temas útiles sobre elementos de exportación específicos”, señaló Ross.
 
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