Hilo de la Guerra Proteccionista iniciada por Trump

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El aluminio afronta la competencia del acero en el mercado de los coches eléctricos

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LONDRES (Reuters) - Cuando el fabricante de vehículos eléctricos Tesla lanzó su primer modelo en masa el verano pasado sacudió la industria del aluminio al emplear en buena parte el acero en lugar del metal liviano que había utilizado primero en dos de sus coches de lujo.



La decisión del cofundador de Tesla, Elon Musk, de emplear un material más pesado aunque menos costoso como el acero lo está impulsando frente al aluminio, que se esperaba ampliamente fuera el principal beneficiario de la revolución de los automóviles eléctricos.



El aluminio había sido considerado crucial para compensar el peso de las baterías a fin de extender la autonomía de los coches eléctricos, una de las claves para la aceptación de los consumidores.



Pero a medida que los coches eléctricos buscan entrar en mercados más grandes con vehículos más baratos - y contar con todos los avances tecnológicos de las nuevas baterías y sus componentes - muchos están volcándose cada vez más en el acero para reducir costes.



El precio en el mercado del Modelo 3 de Tesla supone alrededor del 50 por ciento el del modelo de lujo S de 70.000 libras esterlinas.



“Antes el objetivo era desarrollar vehículos eléctricos y ahora es fabricarlos con el rango adecuado de precio”, dijo Mauro Enríquez, socio de McKinsey & Company en Alemania, que se especializa en el sector automotor.



Se trata del último forcejeo en una batalla de décadas entre el aluminio y el acero por la cuota de mercado entre las automotrices, que intentan reducir el peso de sus vehículos para bajar sus emisiones de gases y cumplir con estándares de regulación ambiental cada vez más severos.



El acero también está recuperando cierta participación de mercado entre vehículos de combustión como el Audi 8. El último modelo dejó atrás el uso abundante de aluminio para emplear una combinación de acero, aluminio, magnesio y fibra de carbono.



La competencia entre los metales se ha intensificado por la demanda cada vez mayor de coches eléctricos.



Las ventas de vehículos eléctricos e híbridos subirían hasta el 30 por ciento del mercado global automotor para 2030, de acuerdo con la consultora de metales CRU, un alza de 4 por ciento desde los 86 millones de vehículos vendidos el año pasado.
EFICIENCIA DE COSTES

En China, el mayor mercado mundial de coches, las ventas de este tipo de vehículos escalarán en 40 por ciento este año para alcanzar el millón de unidades, de acuerdo con la Asociación China de Fabricantes de Coches.
Tesla declinó comentar, pero en un documento presentado al regulador de valores estadounidense el mes pasado dijo que diseñó el Modelo 3 con una “combinación de materiales ligeros y seguros que además incrementan la eficiencia de costes para el mercado de vehículos”.



Entre otros fabricantes de vehículos eléctricos que también han elegido al acero sobre el aluminio se encuentran Nissan Motor Co Ltd para su modelo Leaf, el vehículo eléctrico número uno de ventas en el mundo, y Volkswagen con su modelo e-Golf.



El aluminio sigue siendo bastante más caro que el acero. El contrato a futuro en la Mesa de Metales de Londres (LME) cotiza en alrededor de 2.050 dólares por tonelada, más de tres veces el coste de la varilla de acero, que se negocia en cerca de 585 dólares por tonelada.



Aún se espera que el aluminio se beneficie en gran medida de la revolución de los coches eléctricos, especialmente en el caso de los vehículos híbridos que utilizan dos motores.



Según Eoin Dinsmore de la consultora CRU, la demanda de aluminio para coches eléctricos e híbridos subirá en más de 10 veces a casi 10 millones de toneladas en 2030.



El aluminio fue utilizado en el primer taxi eléctrico de Londres lanzado el año pasado, que allanó el camino para la reapertura de una planta de aluminio en Gales perteneciente a la productora noruega Norsk Hydro.



“Elegimos al aluminio porque es tres veces más ligero que el acero en su forma básica y absorbe dos veces más la energía durante un choque”, dijo Chris Staunton, ingeniero jefe de estructuras en la firma que desarrolló el taxi negro eléctrico en Londres.
 

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China anunció que aplicará nuevos aranceles a la carne, fruta y otros productos provenientes de Estados Unidos en represalia por la medida similar que el presidente Donald Trump aplicó a las importaciones de acero y aluminio.

El ministerio chino de finanzas indicó en un comunicado que los nuevos aranceles entrarán en vigor el lunes. El anunció siguió a las advertencias que las autoridades chinas hicieron durante varias semanas al enconarse la disputa comercial entre las dos mayores economías del mundo.

La Comisión de Aranceles Aduaneros de China aumentó 25% la tasa arancelaria a los productos de cerdo y la chatarra de aluminio. También impuso un nuevo arancel de 15% a otros 120 productos estadounidenses, desde almendras hasta manzanas y bayas.

La Casa Blanca no respondió el domingo a un mensaje en el que The Associated Press le solicitaba declaraciones sobre el asunto.

China adoptó la medida después de que Trump impusiera un arancel de 25% a las importaciones de acero y de 15% al aluminio. Trump asimismo ha anunciado planes separados para imponer aranceles por casi 50.000 millones de dólares a importaciones chinas. Esos cobros tienen en parte como objetivo sancionar a Beijing por presuntamente robar tecnología estadounidense y presionar a compañías norteamericanas para que la entreguen.

Sin embargo, las medidas chinas podrían terminar perjudicando a ganaderos y agricultores de Estados Unidos, muchos de los cuales viven en zonas que votaron por Trump en 2016.

En 2017, los agricultores estadounidenses exportaron a China productos por 20.000 millones de dólares. La industria porcicultora estadounidense exportó a china productos por 1.100 millones de dólares que convirtieron al gigante asiático en el tercer mercado más grande para la carne de cerdo estadounidense.
 

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La amenaza de China de subir los aranceles a las exportaciones estadounidenses podría ser desastrosa para los productores de soja estadounidenses, pero una gran ayuda para sus competidores en Brasil y Argentina, además de para las empresas aeroespaciales europeas o las destilerías de whisky japonesas.

Al confeccionar una lista por valor de 50.000 millones de dólares, los reguladores seleccionaron productos que China puede obtener en otros lugares, como la soja y aeronaves pequeñas, para su posible respuesta en una guerra comercial con Washington.

Esto ayudaría a minimizar las pérdidas de China si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sigue adelante con su propuesta de subir los aranceles y Beijing responde con la misma moneda, dijo Lu Feng, economista de la Escuela de Desarrollo Nacional de la Peking University.

“Comparada con la lista de Estados Unidos, que se centra en la alta tecnología, la de China está más diversificada”, señaló Lu. “El impacto sobre la economía general de China está bajo control”.

Ninguna de las dos partes fijó la fecha en la que entraría en vigor la subida fiscal. Trump aprobó una subida de impuestos para las telecomunicaciones chinas, la industria aeroespacial y otros productos tecnológicos, pero abrió un plazo para negociar su listado hasta el 11 de mayo. Las autoridades chinas señalaron que su calendario depende de lo que haga la Casa Blanca.

Por el momento, el intercambio de amenazas ha afectado a negocios en todo el mundo. Las acciones de exportadores estadounidenses de aeronaves, maquinaria agrícola y grano se hundieron el miércoles luego que de Beijing dio a conocer la relación de 106 productos que se verían afectados.

Otros repuntaron por un posible incremento del 25% en el aumento de las importaciones chinas de carne de res, vehículos eléctricos, productos químicos industriales, zumo de naranja o tabaco.

Los perdedores, entre los que se cuentan los consumidores chinos que podrían sufrir un alza en el precio de la comida, podrían superar a los ganadores.

“Esto afectará definitivamente a mis elecciones”, dijo Wang Xiaoyu, un estudiante de 20 años en Beijing. “Para las necesidades cotidianas, los celulares o la electrónica, es más probable que elija marcas nacionales o productos que tengan el mismo precio que los estadounidenses antes de la subida”.

Aunque los importadores que compran grandes cantidades de soja y otros productos estadounidenses podrían tener problemas para cubrir su demanda, estas brechas crearían oportunidades de negocio para proveedores rivales.

“Los ‘ganadores’ obvios serían otros grandes proveedores de estos productos”, explicó Adam Slater, de Oxford Economics, en un email.

El mayor impacto de la subida arancelaria china recaería en los productores de soja de Estados Unidos. China representó casi el 60% de sus exportaciones y les reportó ingresos por 12.400 millones de dólares en el año fiscal que terminó el pasado 31 de agosto.

Agricultores en Brasil, Argentina o Australia podrían cubrir las necesidades de los compradores chinos que emplean la soja para alimentar al ganado o para fabricar aceite para cocinar.

El aumento del 25% en los impuestos sobre el cerdo, el whiskey y el tabaco procedentes de Estados Unidos podría abrir oportunidades de negocio para productores en Europa, Rusia o Japón.
 

Johngo

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China dispuesta a "ir hasta el final" en la guerra comercial con Estados Unidos

El ministerio chino de Comercio emitió un comunicado en el que volvió a rechazar las medidas arancelarias impuestas por el país de América del Norte.


Xi Jinping, presidente de China. (AP Photo/Ng Han Guan)

China afirmó este viernes estar dispuesta a "ir hasta el final" y al "precio que sea" en la guerra comercial con Estados Unidos, tras las amenazas de nuevas tasas aduaneras del presidente Donald Trump.

"Si Estados Unidos ignora la oposición de China y de la comunidad internacional y persiste en sus medidas unilaterales y proteccionistas, China está dispuesta a ir hasta el final, al precio que sea", señaló el ministerio chino de Comercio en un comunicado.

Donald Trump amenazó el jueves con imponer 100.000 millones de dólares de tasas aduaneras adicionales a las importaciones chinas. Washington ya dio el martes un paso más en este enfrentamiento comercial al anunciar una lista de productos chinos cuya importación iba a estar tarifada en unos 50.000 millones de dólares.

"No queremos una guerra comercial, pero no nos da miedo librar una", replicó el viernes el ministerio chino de Comercio, siguiendo la estela de las declaraciones que hicieron otros responsables chinos en estas últimas semanas.

Como respuesta a la publicación de Washington el martes de una lista provisional de productos importados chinos susceptibles de ser tarifados, Pekín respondió con su propia lista de productos estadounidenses estratégicos (soja, automóviles, aeronáutica) por un monto equivalente a las medidas anunciadas por Washington: 50.000 millones de dólares.

China demandó formalmente el jueves a Estados Unidos ante la Organización Mundial de Comercio por las "medidas arancelarias sobre productos chinos" que considera aplicar Washington. Fuente: AFP
 

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China prometió el viernes “contraatacar con gran fuerza” si el presidente Donald Trump sigue con sus planes de elevar los aranceles sobre bienes chinos por valor de 100.000 millones de dólares y dijo que no se podía negociar en tales condiciones.

La orden sorpresiva de Trump el jueves al representante comercial para que estudie aranceles adicionales fue en respuesta al plan anunciado por Beijing de imponer impuestos a exportaciones estadounidenses por 50.000 millones de dólares, como soya y avionetas. A principios de semana, Estados Unidos anunció aranceles sobre productos chinos por valor de 50.000 millones.

En Beijing, un vocero del ministerio de Comercio dijo que China no desea una guerra comercial, pero tampoco la teme.

“Si el lado estadounidense anuncia la lista de productos a arancelar por valor de 100.000 millones, el lado chino está plenamente preparado y contraatacará sin vacilar con gran fuerza”, dijo el portavoz Gao Feng.

La propuesta de Trump intensificó la que se ha perfilado ya como la mayor batalla comercial desde la Segunda Guerra Mundial.

Los mercados bursátiles de todo el mundo sufrieron caídas estrepitosas mientras los dos gigantes económicos se ponen en guardia por las enérgicas tácticas comerciales de Beijing. La situación se había calmado el miércoles y el jueves con la esperanza de que Estados Unidos y China hallaran una solución diplomática.

En vez de eso, tras el cierre de los mercados, la Casa Blanca anunció el jueves que Trump había ordenado a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) que considerara si la aplicación de aranceles adicionales por 100.000 millones de dólares sería apropiada y, de serlo, que identificara a qué productos debería aplicarse.

También dio instrucciones al secretario de Agricultura para “que implemente un plan para proteger los intereses de nuestros granjeros y de la agricultura”.

“Las ilícitas prácticas comerciales de China _ignoradas durante años por Washington_ han destruido miles de fábricas estadounidenses y millones de empleos estadounidenses”, declaró Trump en un comunicado que anunciaba la decisión.

La última escalada llega después de que la Casa Blanca anunció el martes que impondría aranceles del 25% a 50.000 millones de dólares de importaciones de China. Beijing respondió de inmediato con un incremento similar para una lista de productos que incluye la soya, la mayor exportación estadounidense a China y aeronaves de hasta 45 toneladas (41 toneladas métricas) de peso. Entre los bienes señalados por las autoridades chinas figuran carne de res, whiskey, vehículos particulares y químicos industriales.
 

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El presidente Donald Trump tuiteó el domingo que China eliminará las barreras comerciales “porque es lo correcto” y que Washington y Beijing podrán resolver las disputas que han sacudido a los mercados financieros, consumidores y empresas.

El tuit no explica por qué es optimista sobre la resolución de un creciente conflicto comercial entre las dos mayores economías del mundo, pero sí dice que él y el presidente chino Xi Jinping “siempre seremos amigos, sin importar lo que suceda con nuestra disputa comercial”.

El mandatario dijo que “China eliminará sus barreras comerciales porque es lo correcto. Los impuestos se volverán recíprocos y se hará un trato en materia de propiedad intelectual. ¡Un gran futuro para ambos países!“.

Estados Unidos compró más de 500.000 millones en bienes chinos el año pasado y ahora está considerando aranceles sobre unos 150.000 millones de dólares de esas importaciones. Estados Unidos vendió alrededor de 130.000 millones de dólares en bienes al país asiático en 2017 y enfrenta un impacto potencialmente devastador en su mercado si China responde de la misma manera.

Beijing se ha comprometido a “contraatacar con gran fuerza” si Trump decide seguir adelante con su última amenaza de imponer aranceles sobre otros 100.000 millones de dólares en productos chinos, después de un anuncio anterior que apuntaba a 50.000 millones de dólares.

La Casa Blanca también está presionando para que se tomen medidas enérgicas contra lo que considera el robo por parte de China de propiedad intelectual estadounidense.

También el domingo, el nuevo asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo que “una coalición de los dispuestos” _incluyendo Canadá, Australia y gran parte de Europa_ se estaba formando para presionar a China y que Estados Unidos demandaría que la Organización Mundial de Comercio, árbitro de disputas comerciales, sea más estricta con Beijing. Y dijo que aunque Washington esperaba evitar una acción, Trump era serio con sus amenazas.

“Éste es un problema causado por China, no por el presidente Trump”, dijo Kudlow en “Fox News Sunday”.

Pero restó importancia a la amenaza de aranceles, diciendo que es “parte del proceso”, insinuando que el impacto sería “benigno” y que tenía esperanzas de que China entre en negociaciones. “No pienso que se acerca una guerra comercial”.

En tanto, el secretario del Tesoro Steve Mnuchin dijo en el programa “Face the Nation” de la CBS que no esperaba que los aranceles tuviesen “un impacto significativo en la economía”, aunque dejó abiertas las puertas a la posibilidad de secuelas. Admitió que podría ocurrir una guerra comercial, pero dijo que lo la esperaba.
 

Johngo

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Los futuros de Wall Street rebotan mientras Trump gestiona la guerra comercial 'a golpe' de tuit

Tras las fuertes caídas en Wall Street del pasado viernes (Dow Jones: -2,34%; S&P: -2,19%; Nasdaq: -2,28%) después de ese anuncio de posibles aranceles por otros 100.000 millones de dólares sobre productores chinos, Donald Trump ha decidido calmar los ánimos este fin de semana.

El presidente de Estados Unidos, mediante un tuit, ha dicho que confía en que se llegará a un acuerdo comercial con China y eso está empujando a las plazas del Viejo Continente este lunes y también está propiciando el rebote en los futuros de Wall Street, que ahora mismo suman un 0,7% arriba.

"El presidente Xi (Jinping) y yo siempre seremos amigos, pase lo que pase con nuestra disputa sobre el comercio. China eliminará sus barreras comerciales porque es lo correcto. Los impuestos se volverán recíprocos y se llegará a un acuerdo sobre propiedad intelectual. ¡Gran futuro para ambos países!", publicó Trump en su cuenta de Twitter.

Trump ha continuado con sus tuits relacionados con China este lunes y hace apenas dos horas ha vuelto a la carga sobre lo injusto de las condiciones comerciales entre Estados Unidos y China.

"Cuando se envía un automóvil a los Estados Unidos desde China, existe una tarifa a pagar del 2 1/2%. Cuando se envía un automóvil a China desde los Estados Unidos, hay una tarifa a pagar del 25%. ¿Suena esto a comercio libre o justo? No, suena como un COMERCIO ESTÚPIDO que lleva durando años!

Con todo, lo que parece claro es que las bolsas continuarán moviéndose al son de esta guerra comercial y en función de que la tensión aumente o disminuya.

Por lo demás, las acciones tecnológicas seguirán siendo noticia en un contexto de caídas del Nasdaq debido a la debilidad que muestran en los últimos tiempos estas compañías. El escándalo de los datos de Facebook continúa muy presente. Las últimas novedades relacionadas con la compañía pasan por su decisión de suspender otra empresa de análisis de datos, CubeYou, después de que la CNBC notificara a Facebook que el grupo había recopilado información sobre los usuarios de Facebook mediante cuestionarios.

Por último, recordar que esta semana arranca la temporada de resultados en Estados Unidos, con las cuentas de varias grandes entidades, como JP Morgan, el viernes. Michael Hewson, director de análisis de CMC Markets en Reino Unido, precisa que los mercados empezarán a moverse ya al son de cómo vayan saliendo estas cifras. BMFG
 

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El presidente Donald Trump reconoció el lunes que los granjeros podrían verse afectados por la creciente disputa arancelaria con China, pero prometió compensarlos y les aseguró que “estarán mejor que nunca”.

Durante una reunión de su gabinete, Trump abordó la advertencia china de imponer aranceles a la soya y otros productos agrícolas estadounidenses, medida que podría perjudicar a los granjeros de la región centro-norte, muchos de ellos firmes partidarios del presidente.

“Si en el curso de la negociación quieren perjudicar a los productores agrícolas porque creen que eso me perjudica, no diría que eso es agradable, pero les digo que nuestros granjeros son grandes patriotas”, declaró Trump. “Ellos comprenden que están haciendo esto por el país. Los compensaremos. A la larga serán mucho más fuertes que ahora”.

Beijing advirtió que impondrá aranceles debido a la decisión de Trump de decretar medidas proteccionistas como castigo al robo de propiedad intelectual estadounidense por parte de China. Estados Unidos compró el año pasado más de 500.000 millones de dólares de mercancías chinas y planea o sopesa aplicar impuestos a 150.000 millones de dólares de ese volumen. En 2017, Estados Unidos exportó a China mercancías por 130.000 millones de dólares y podría sufrir un golpe devastador si Beijing adopta medidas recíprocas.

Sarah Huckabee Sanders, portavoz de la Casa Blanca, dijo que Trump trabaja con su equipo “para determinar la mejor manera de responder al ataque de China contra los granjeros estadounidenses”, y solicitó al Departamento de Agricultura que le presente un plan para protegerlos.

En medio del nerviosismo que estas fricciones han suscitado en los mercados globales, Trump dijo el lunes que tenía una buena relación con China y su presidente Xi Jinping, pero reiteró su afirmación de que el gobierno chino “se ha aprovechado de Estados Unidos durante muchos años”. Afirmó que no culpa a China sino a las autoridades estadounidenses por crear un conjunto de reglas comerciales “asimétricas”.

Horas antes, Trump tuiteó sobre el “comercio estúpido” con China, y dijo que cuando un vehículo de fabricación china es enviado a Estados Unidos, el arancel es de apenas 2,5%, pero a los vehículos estadounidenses exportados al país asiático les aplican impuestos por 25%.

China cobra derechos por un total de 25% a la mayoría de los vehículos importados: un arancel aduanero de 10% y un gravamen automovilístico de 15%. Desde diciembre de 2016, Beijing también cobra un impuesto adicional de 10% a los vehículos de “súper lujo” cuyo precio rebasa 1,3 millones de yuanes (200.000 dólares).

El presidente hizo de su promesa de corregir el desequilibrio comercial con China una parte central de su campaña electoral, en la que con frecuencia utilizó un lenguaje incendiario para describir cómo Beijing “violaría” económicamente a Estados Unidos.

Sin embargo, aunque Trump buscó acercarse a Xi y apremió a China a que contribuyera a eliminar las ambiciones nucleares de Corea del Norte, ha intensificado la presión económica y amenazado con imponer aranceles al país asiático, medida a la que se oponen muchos de sus correligionarios republicanos.
 

Johngo

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CHINA - Xi Jinping se compromete a reducir los aranceles de los vehículos en medio del choque comercial con Estados Unidos

10 de abril de 2018: 3:54 a.m. ET

El presidente de China, Xi Jinping, dijo HOY martes que su gobierno "reduciría significativamente" los aranceles sobre las importaciones de vehículos este año como parte de los esfuerzos para abrir aún más su economía gigante para el mundo.

El compromiso aborda una de las quejas del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha amenazado con imponer nuevas tarifas sobre $ 150 mil millones de productos chinos en una disputa comercial entre las dos economías más grandes del mundo. Los expertos advirtieron, sin embargo, que los comentarios de Xi pueden no hacer mucho para resolver el conflicto, que ha sacudido a los mercados en las últimas semanas.

Durante un discurso muy esperado en una conferencia de desarrollo en la isla tropical china de Hainan, Xi anunció el recorte planeado en las tarifas de los vehículos y una serie de otras medidas como "una nueva fase de apertura". Pero muchos de los pasos que él describió son los que Pekín ya ha propuesto de alguna forma. Por ejemplo, el gobierno chino había prometido en noviembre "reducir gradual y adecuadamente" los aranceles a los vehículos importados, aunque no dio un marco de tiempo específico para hacerlo. "Las declaraciones del presidente Xi no representan un cambio dramático de la política china existente, sino una reiteración de los mismos temas que Xi ha promovido durante su mandato en la cima del sistema de elaboración de políticas de China", dijo Chaoping Zhu, estratega de mercado global de JP Morgan Asset Management.

Trump se quejó recientemente ayer lunes sobre el arancel de China del 25% sobre los automóviles extranjeros, señalando que es muy superior al arancel del 2,5% que cobra Estados Unidos por los automóviles importados. "¿Eso suena a comercio libre o justo?" Twiteó Trump. "No, suena como COMERCIO ESTÚPIDO - ¡continuando por años!"

Los mercados bursátiles, que se han hundido repetidamente en las últimas semanas por temor a una potencial guerra comercial entre EE. UU. Y China, respondieron positivamente a los comentarios de Xi. El índice Hang Seng de Hong Kong y los futuros de Dow en Estados Unidos subieron más del 1% después del discurso. Pero no está claro cuánto, si es que lo hace, las promesas de Xi de este martes ayudarán a calmar las tensiones comerciales entre las dos partes. China ya ha propuesto nuevos aranceles sobre $ 50 mil millones de bienes estadounidenses y amenazó con tomar represalias aún más. "Este discurso no representó un cambio importante en la política china y es probable que la disputa comercial entre Estados Unidos y China requiera más negociación", dijo Zhu de JP Morgan.

Pero otros analistas dijeron que las declaraciones de Xi podrían ayudar a sentar las bases para un compromiso. "Claramente, prefiere un enfoque sensato hacia la disputa", dijo Larry Hu, economista del banco de inversiones Macquarie Capital, que se enfoca en China. Hu predijo que el actual enfrentamiento entre EE. UU. Y China sobre el comercio eventualmente terminaría con algún tipo de concesiones por parte de Pekín. Xi no mencionó a Trump ni a los Estados Unidos por su nombre en su discurso. Pero hizo hincapié en la necesidad de abordar los problemas a través del diálogo en lugar de la confrontación, advirtiendo contra la adopción de una "mentalidad de la Guerra Fría". También se quejó de los límites que otros gobiernos han puesto al comercio con China. "Esperamos que los países desarrollados dejen de imponer restricciones al comercio normal y razonable de productos de alta tecnología y relajen los controles de exportación sobre ese comercio con China", dijo.

Las otras medidas que prometió que tomaría China incluyen mejorar el acceso a su sector financiero y suavizar las restricciones lo antes posible sobre la propiedad extranjera de las empresas que operan en las industrias automotriz, aeroespacial y de construcción naval de China. También se comprometió a fortalecer la protección de la propiedad intelectual dentro de China, que ha sido un foco de crítica de la administración Trump, y aumentar las importaciones de China de otros países mediante la reducción de algunos aranceles. "China no busca un superávit comercial", dijo.

Trump a menudo ha criticado el enorme superávit de China en el comercio de bienes con Estados Unidos, que llegó a $ 375 mil millones el año pasado, según datos de EE. UU.

Los medios estatales chinos impugnaron la idea de que los cambios planificados por Xi fueran una respuesta a la actual disputa comercial con los Estados Unidos.

"Estas medidas se basan en nuestra política y postura constantes, nuestro propio desarrollo y nuestro propio ritmo" (....), decía un comentario publicado en línea por el People's Daily, el periódico oficial del gobernante Partido Comunista. Dijo que "vincular la elección estratégica de China con las actuales fricciones comerciales entre China y Estados Unidos" era una "interpretación sin fundamento". CNN Money
 

Johngo

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Apple y otros 19 gigantes de EEUU se 'juegan' 158.000 millones en la guerra comercial con China

China es la segunda economía más grande de todo el mundo y el segundo mayor socio comercial de Estados Unidos, sólo por detrás de la Unión Europea (UE), por lo que el impacto negativo de una guerra arancelaria 'a campo abierto' sería nefasto para las compañías estadounidenses con mayor presencia en suelo chino. Es el caso de Apple y otros 19 gigantes empresariales que se 'juegan' hasta 158.000 millones de dólares (128.000 millones de euros) en el desenlace de la cruenta pugna comercial entre China y Estados Unidos.

Trump está siguiendo hasta el momento su hoja de ruta para forjar un nuevo acuerdo comercial con China que mejore las condiciones comerciales de Estados Unidos con el gigante asiático.

En primer lugar, sacó músculo anunciando aranceles sobre las importaciones del acero y el aluminio el pasado 1 de marzo, para más tarde comunicar las exenciones a la UE, Canadá y México, entre otros. Mientras tanto, tenían lugar las “negociaciones silenciosas” entre el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y Liu He, principal asesor económico del presidente chino Xi Jinping.
El 22 de marzo Estados Unidos anunciaba aranceles sobre productos chinos por un valor aproximado de 60.000 millones de dólares. Un día después, China respondía de manera "tibia", según los expertos, comunicando aranceles sobre productos estadounidenses por valor de 3.000 millones. A partir de ahí, la situación se ha ido recrudeciendo.
El 3 de abril, Estados Unidos detallaba qué productos chinos se verían afectados por sus aranceles, que finalmente ascendían a 50.000 millones de dólares. Un día después, China respondía con aranceles sobre productos estadounidenses por la misma cantidad que los de Estados Unidos, 50.000 millones de dólares. Finalmente, en la madrugada de este pasado jueves, Estados Unidos 'dinamitaba' la 'contienda comercial' anunciando aranceles adicionales por valor de 100.000 millones de dólares.

APPLE, INTEL Y QUALCOMM, LAS TRES ESTADOUNIDENSES QUE MÁS VENDEN

Las 20 compañías del índice S&P 500 con un mayor volumen de ventas en China, según los datos recogidos por FactSet, suman un total de 158.000 millones de dólares de ingresos en el gigante asiático. Dentro de este selecto grupo destaca la ausencia de Amazon, que publica sus cifras de ventas agrupando en un solo bloque sus ingresos fuera de Estados Unidos, sin segmentar por países. A pesar de ello, la dependencia de otros colosos estadounidenses, como Apple, Intel y Qualcomm de sus ventas en China, en relación a sus ingresos totales en todo el mundo, es realmente impactante.

Apple es la compañía del índice S&P 500, según FactSet, que más millones factura por su negocio en China: 44.764 millones de dólares, es decir, un 19,6% respecto a sus ingresos a escala mundial. La tecnológica de Silicon Valley es seguida por Intel Corp. (14.796 millones de dólares en ventas, un 23,6% de sus ingresos totales) y por Qualcomm Inc. (14.796 millones de dólares en ventas, un 65,4% de sus ingresos totales), que completan el pódium.

En el caso de Boeing, la aerolínea estadounidense registró en su ejercicio más reciente 11.911 millones de dólares de ventas en China, un 12,8% de sus ingresos totales. Por su parte, Starbucks factura 4.512 millones de dólares, un 20,2% de sus ingresos totales y Nike, 4.237 millones de dólares, un 12,4% de sus ventas en todo el mundo.

Las compañías estadounidenses que más dependen del desenlace de la guerra comercial entre Estados Unidos y China son Skyworks Solutions (3.018 millones de dólares de ventas allí, un 82,7% de sus ingresos totales), la mencionada Qualcomm y Qorvo, que facturó en su último ejercicio 1.880 millones de dólares en China, un 62% de sus ventas en todo el mundo. Precisamente las tres compañías pertenecen al sector de la fabricación de tecnología y dispositivos móviles, que es claramente el que más se resiente. BMFG
 

Johngo

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Lagarde (FMI) avisa: el sistema de comercio mundial corre el riesgo de ser "destrozado"



La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, ha advertido de que el sistema globalizado que ha transformado el mundo durante la última generación corre el riesgo de ser completamente desmantelado debido al giro agresivo que se está produciendo hacia el proteccionismo.

En un discurso en el Asia Global Institute recogido por CNBC, Lagarde ha avisado este miércoles de que "este sistema de reglas y responsabilidad compartida corre ahora el peligro de ser destrozado". Según Lagarde, este sistema ha ayudado a sacar a millones de personas de la pobreza, por lo que su desmantelamiento "sería un inexcusable fallo político colectivo".

Chirstine Lagarde se ha mostrado desde el principio muy crítica con los aranceles anunciados por Donald Trump y ya advirtió hace semanas de que nadie gana en una guerra comercial. China y Estados Unidos parecen haber firmado ahora una especie de tregua a tenor de sus últimas declaraciones y los expertos creen que finalmente llegarán a un acuerdo. Los economistas del Banco Central Europeo (BCE) han advertido de que los cambios en los aranceles globales podrían llevar a una contracción en el comercio mundial de hasta un 3% y a una caída en el crecimiento mundial de hasta el 1%.

"Los gobiernos deben alejarse del proteccionismo en todas sus formas", dijo Lagarde. "La historia muestra que las restricciones a las importaciones perjudican a todos, especialmente a los consumidores más pobres", añadió.

Christine Lagarde explicó, no obstante, que los países tienen la responsabilidad de mejorar su sistema comercial y examinar sus propias prácticas. Las decisiones de Trump contra China se basan en denuncias de robo de propiedad intelectual y otras prácticas comerciales desleales por parte de la segunda economía más grande del mundo y Trump, en ese sentido, no está equivocado. China es conocida por su robo de propiedad intelectual y por las quejas de inversores extranjeros y fabricantes estadounidenses por sus políticas restrictivas y discriminatorias. Las mejoras críticas, dijo Lagarde, deben incluir "proteger mejor la propiedad intelectual y reducir las distorsiones de las políticas que favorecen a las empresas estatales", añadió. Por Nieves Amigo - Bolsamania | 11 abr, 2018
 

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La creciente disputa comercial entre China y Estados Unidos enfrenta a dos líderes que dicen tener una buena relación personal pero que están ambos decididos a defender los intereses de sus naciones y sus proyectos políticos.

Pero mientras que Donald Trump enfrenta un panorama extremadamente caldeado y elecciones legislativas de mitad de término, Xi Jinping encabeza un estable régimen autoritario. Xi acaba de sacar adelante una reforma constitucional que le permitirá gobernar todo el tiempo que quiera, sin enfrentar desafíos electorales serios.

Vistazo a los temas que podrían decidir esta disputa comercial:

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UNA CHARLA AMISTOSA

Si bien Trump se expresó en duros términos durante la campaña presidencial y criticó a Beijing por sus prácticas comerciales y su actitud hacia Taiwán, es un gran admirador de Xi y elogió la forma en que logró deshacerse de las restricciones a la reelección.

“El presidente Xi y yo siempre seremos amigos, sin importar lo que pase con nuestra disputa comercial”, dijo Trump en un tuit el domingo. “China es grande y Xi es un gran caballero”, señaló a su vez durante un acto republicano el mes pasado, cuya transcripción fue conseguida por CNN.

Xi generalmente se limita a subrayar los beneficios de una relación estrecha entre China y Estados Unidos y agradeció a Trump la llamada que le hizo el 10 de marzo para felicitarlo por haber sido reelegido para un segundo mandato.

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HISTORIA FAMILIAR

Tanto Trump como Xi pertenecen a familias privilegiadas y tienen fama de nacionalistas. Trump acuñó el lema “Estados Unidos Primero”, en tanto que Xi habla del “Sueño Chino” de prosperidad, acompañado de políticas firmes en materia militar y de relaciones exteriores.

Trump es hijo de un magnate de los bienes raíces y llegó a la presidencia de la mano de una ola populista, tras hacerse famoso como empresario inmobiliario y figura de reality TV. El padre de Xi fue un cercano colaborador de Mao Zedong, cuya influencia se cree impulsó su carrera hasta llegar a ser líder del Partido Comunista en el 2012.

A ambos les gustan los líderes fuertes y Trump ha sido criticado por hablar mal de la prensa y de ciertos jueces. Los dos le dan gran importancia a las fuerzas armadas y han incrementado los presupuestos militares. A ambos les gustan los desfiles militares.

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SUS PROYECTOS

La idea de Xi de crear competidores globales en terrenos como los robots, los vehículos eléctricos y los productos farmacéuticos es considerada uno de los factores que desataron la actual crisis, en tanto que Trump parece motivado por su deseo de apuntalar el poderío industrial de Estados Unidos.

Ninguno de los dos quiere dar la sensación de que cede y si bien el estilo medido de Xi contrasta con las bravuconadas de Trump, los dos “son matones irritables a los que les gusta proyectar una imagen vigorosa”, indicó Liz Exonomy, importante académica especializada en China y autora de “The Third Revolution: Xi Jinping and the New Chinese State” (La tercera revolución: Xi Jinping y el nuevo estado chino).

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NEGOCIEMOS

Por más que la actual disputa gire en torno al comercio, hay muchos otros factores en juego y pondrán a prueba las aptitudes negociadoras de ambos líderes y sus equipos. Las opiniones difieren acerca de quién tiene la mejor mano.

Al amenazar con tarifas a las importaciones y apoyar a las empresas que dicen que les están robando la propiedad intelectual de sus productos, Trump “logró cambiar los fundamentos de las relaciones entre Estados Unidos y China”, opina Miles Yu Maocun, experto en política china de la Academia Naval Estadounidense de Annapolis, Maryland.

Yu cree que la decisión de Trump de aceptar una invitación a reunirse con el líder norcoreano Kim Jong Un tomó por sorpresa a China.

Poco después, Kim visitó China en lo que pareció un esfuerzo de Beijing por dejar en claro el papel central que desempeña en la solución de las tensiones en torno al programa nuclear norcoreano.

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LOS RETOS DOMÉSTICOS

Yu dice que la política comercial de Trump tiene bastante apoyo en su país, pero Xi probablemente goce de un respaldo más fuerte todavía en un conflicto que los chinos pintan como el resultado del unilateralismo y los deseos de hegemonía de Estados Unidos.

Xi no enfrenta desafíos electorales como los que tienen por delante los republicanos de Trump en las elecciones legislativas de noviembre. Consciente de ello, Xi trata de golpear sectores clave como el agrícola e industrial con sus represalias.

“Xi tomará un camino bien pensado para afectar intereses específicos, que generarán fuertes críticas”, opinó Joseph Fewsmith, experto en política exterior china de la Universidad de Boston.
 
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