Hilo de la Guerra Proteccionista iniciada por Trump

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El secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, será el encargado de discutir con la Unión Europea sobre los aranceles que el bloque impone a productos estadounidenses, anunció el presidente Donald Trump el lunes.

Ross “hablará con representantes de la Unión Europea sobre la posibilidad de eliminar los enormes aranceles que ellos imponen a Estados Unidos y que son injustos para nuestros agricultores y fabricantes”, publicó Trump en Twitter.

La semana pasada, Trump anunció que Estados Unidos impondrá cuantiosos aranceles a las importaciones de acero y aluminio, aunque dejó claro algunos países podrían ser eximidos. En medio de temores por una potencial guerra comercial, el bloque forma parte de las naciones que han solicitado estar exentos de dichos aranceles.

Durante el fin de semana, Trump sostuvo que los países de la UE “son países maravillosos que han tratado muy mal a Estados Unidos en el tema del comercio”.
 

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La decisión de Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de aluminio y acero fue condenada en todo el mundo, y particularmente en las señoriales oficinas de la Organización Mundial de Comercio en Ginebra.

La OMC cree que las tarifas comprometen el orden económico mundial creado hace un par de décadas, en el que esa agrupación fija normas y resuelve disputas.

Ya durante su campaña presidencial Trump amenazó con retirar a Estados Unidos, la economía más grande del mundo, de la OMC, una institución en cuya creación Estados Unidos tuvo un papel importante.

Alan Wolff, un estadounidense que es subdirector general de la OMC, dice que “el sistema comercial mundial enfrenta graves peligros” si los países grandes prefieren el conflicto a la cooperación”.

Agregó, no obstante, que es “demasiado temprano para preparar el funeral de la OMC”, según un post en el portal del Consejo de Relaciones Exteriores.

Lo que hay que saber sobre la OMC y sobre su papel en la situación planteada por las tarifas de Trump:

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¿QUÉ ES LA OMC?

Fue creada el 1ro de enero de 1995 para reemplazar el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio. Su misión es facilitar un comercio libre y justo fijando reglas, solucionar disputas y ayudar a las naciones a resolver sus diferencias. Cuenta con 164 miembros y se ha visto envuelta en controversias. Hay sectores que la ven como un emblema de las injusticias y la explotación que puede generar el capitalismo.

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¿TRUMP VIOLA LAS NORMAS DE LA OMC CON LOS ARANCELES?

Funcionarios del organismo dicen que todavía no se puede afirmar que lo haga, en parte porque Estados Unidos por ahora no ha iniciado ningún procedimiento formal. Los países que consideren que Estados Unidos no es justo pueden apelar a los consejos, comités y el sistema de resolución de disputa de la OMC.

Trump justifica la medida diciendo que es un asunto de seguridad nacional. Las reglas de la OMC permiten a un país fijar tarifas si son una cuestión de seguridad nacional. Nunca ha tenido que pronunciarse hasta ahora en torno a este tipo de casos.

Trump sostiene que Estados Unidos necesita industrias de acero y aluminio robustas para reforzar la producción de barcos de guerra, aviones de combate y otros equipos para sus fuerzas militares. La Unión Europea, por su parte, afirma que la medida busca proteger las empresas estadounidenses, no reforzar la seguridad nacional.

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¿APELARÁN OTROS PAÍSES A LA OMC PARA TRATAR DE BLOQUEAR LAS TARIFAS?

Seguramente.

Lo más probable es que recurran a mecanismos de la OMC que despejarían el camino para imponer a Estados Unidos aranceles como represalia.

El director general de la OMC Roberto Azevedo advirtió la semana pasada a sus miembros que sean cuidadosos: “Cuando tomas este camino, es muy difícil dar marcha atrás. La política de ojo por ojo nos dejará ciegos a todos y dará paso a una profunda recesión mundial”.

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¿QUÉ TAN SEVERAS SERÍAN LAS REPRESALIAS TOLERADAS POR LA OMC?

Los países pueden responder con aranceles sobre bienes estadounidenses por sumas equivalentes a las que Estados Unidos les impone a ellos.

Chad Brown, del Instituto Peterson de Economía Internacional, calculó que el impacto de las tarifas de Trump es de unos 14.200 millones de dólares anuales.

La Unión Europea dijo que está lista para responder con tarifas por unos 2.800 millones de euros (3.400 millones de dólares). Dice que, según las reglas de la OMC, tendrá 90 días para poner en vigor sus represalias después de que comiencen a regir los aranceles de Trump.

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¿LA OMC PUEDE INETRVENIR PARA HACER QUE EEUU DÉ MARCHA ATRÁS?

Sí, aunque podría tomar cierto tiempo.

Si los socios comerciales de Estados Unidos deciden acudir al proceso de resolución de disputas de la OMC, deben hacer una “solicitud de consultas” y se iniciarán discusiones que pueden extenderse hasta 60 días.

Si no se llegase a un acuerdo, podrían pedir que un panel de disputas se pronuncie sobre los aranceles, lo que generalmente toma 18 meses. Una disputa entre Airbus y Boeing, no obstante, ya lleva más de una década sin que haya una resolución.

Al final de cuentas, jueces de la OMC podrían dictaminar que Estados Unidos debe dejar sin efecto los aranceles. Y si Estados Unidos se negase a hacerlo, se expondría a sanciones.

En todo caso, Trump está ganando tiempo, ya que puede tomar meses, si no años, resolver una disputa a través de la OMC. Con el correr del tiempo, a menudo las partes pierden ímpetu y deseos de encontrar una solución.

El gobierno de Trump ya causó dolores de cabeza al proceso de resolución de disputas de la OMC al negarse a participar en la designación de nuevos miembros para su comisión de apelaciones, que cuenta hoy con cuatro jueces en lugar de los siete de costumbre. En la práctica, esto demora los dictámenes.
 

Johngo

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La UE lista para imponer impuesto de 3% que golpearía a grandes firmas tecnológicas

16 Marzo 2018

(Reuters) - Importantes compañías con sólidos ingresos digitales en la Unión Europea como Google y Facebook podrían enfrentar un impuesto del 3 por ciento sobre su facturación, según un borrador de propuesta de la Comisión Europea visto por Reuters.

La propuesta, que se espera sea adoptada la próxima semana y que aún está sujeta a cambios, actualiza un borrador previo que preveía un gravamen de entre un 1 y un 5 por ciento.

El impuesto, si es respaldado por los estados de la Unión Europea y legisladores, sólo se aplicaría a grandes firmas con ingresos anuales mundiales por sobre 750 millones de euros (924 millones de dólares) e ingresos anuales “imponibles” superiores a 50 millones de euros dentro de la UE.

El umbral para los ingresos dentro del bloque fue aumentado desde los iniciales 10 millones de euros previsto para eximir del impuesto a compañías más pequeñas y firmas “start-ups”.

Compañías estadounidenses como Uber, Airbnb y Amazon también podrían ser golpeadas por el gravamen, que se aplicaría dentro de todos los países de la UE.

Importantes estados de la UE han acusado a grandes firmas de tecnología de pagar impuestos muy bajos en el bloque al redireccionar algunas de sus ganancias a países de bajas cargas tributarias como Irlanda y Luxemburgo.

Aunque una versión previa vista por Reuters mencionaba a muchas compañías, la última propuesta no contenía tales referencias. Las reformas impositivas dentro de la UE necesitan ser respaldadas por todos sus miembros para convertirse en ley.

Los servicios que serán gravados son la publicidad digital, que capturaría tanto a proveedores de datos de los usuarios como Google y compañías que ofrecen espacios publicitarios en sus sitios web, como la popular red social Facebook.
 

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La Unión Europea publicó el viernes una lista de productos estadounidenses sobre los cuales aplicará aranceles si no es eximida de los impuestos al acero y el aluminio importados dispuestos por el presidente norteamericano, Donald Trump.

La lista incluye decenas de productos como alimentos, enseres de cocina, ropa y calzado, lavadoras, textiles, whisky, motocicletas, botes y baterías.

El comercio de estos productos equivale a unos 2.800 millones de euros (3.400 millones de dólares) anuales, pero podría aumentar a 6.400 millones de euros cuando se conozca el impacto total de los aranceles estadounidenses.

La Comisión Ejecutiva de la UE, que negocia los asuntos comerciales en nombre de los estados miembros, dio plazo de 10 días a las industrias europeas interesadas para presentar objeciones si creen que los aranceles de “reequilibrio” sobre alguno de los productos perjudicarán sus negocios.

Trump anunció la semana pasada que impondría tarifas del 25% sobre la importación de acero y 10% sobre el aluminio. Eximió provisoriamente a los grandes productores siderúrgicos de Canadá y México, pero a condición de renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte a satisfacción suya.

Dijo que otros países pueden lograr la exención si lo convencen de que sus exportaciones no amenazan la industria estadounidense. Los aranceles deben entrar en vigencia la semana próxima.

La UE rechaza la afirmación de Trump de que los aranceles son necesarios para la seguridad nacional y sostiene que se trata simplemente de medidas proteccionistas. La mayoría de los países de la UE son aliados de Estados Unidos en la OTAN, la organización de seguridad militar más grande del mundo.

La comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmstrom, se reunirá la semana próxima con el secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross.

Malmstrom se reunió en Bruselas la semana pasada con el representante de comercio estadounidense Robert Lighthizer para discutir los aranceles y los mecanismos de exención. Dijo que no recibió “claridad sobre el mecanismo estadounidense preciso”.

Trump sostuvo el fin de semana pasado que la UE ha abusado económicamente de Estados Unidos. Dijo que son “países maravillosos que han tratado muy mal a Estados Unidos en cuanto al comercio”.

La UE insiste que está a favor del libre comercio global y que los aranceles son una medida proteccionista a favor de la industria estadounidense que podría socavar el sistema de comercio mundial. Dice que la culpa la tiene el exceso de oferta en los mercados del acero.
 

Johngo

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Estrategias ante el creciente miedo a una guerra comercial

Por Diane Freeman

Cada dos semanas le pedimos a una selección de nuestros colaboradores su opinión sobre lo que creemos que son algunas de las cuestiones más urgentes en el mercado esa semana. En esta ocasión, les preguntábamos que, al aumentar las tensiones comerciales, que parecen lejos de enfriarse, ¿cuál va a ser su estrategia operativa en cuanto a divisas y acciones de aquí en adelante?

El dólar debería tocar suelo en los próximos meses mientras que el euro se dispara
Gran deflación de activos: las acciones, los bonos basura y la vivienda saldrán mal parados; el oro, los bonos del Tesoro de larga caducidad y el efectivo serán los ganadores
La subida de los precios de las materias primas y el aumento del crecimiento han respaldado al NZD; reducción de los diferenciales de los tipos de interés, la amenaza de los aranceles podría amenazar su fuerza

Tom Luongo
En primer lugar, creo que el empeño de Trump para imponer aranceles sobre el acero y el aluminio es una táctica de negociación para que México y Canadá discutan el Tratado de Libre Comercio de Amércia del Norte (TLCAN).

Esto fue uno de los puntos fuertes de la campaña electoral de Trump, y como cuando trasladó la embajada estadounidense a Jerusalén, está haciendo malabares para retirar ciertas cuestiones de las negociaciones. Por lo tanto, cualquier renegociación del TLCAN pondrá fin probablemente a los aranceles rápidamente. Pero, por ahora, esto tiene a los mercados aterrados, siguiéndole el juego del deseo de Trump de debilitar el dólar el mayor tiempo posible. Él es mercantilista, después de todo…

SEGUIR AL COMPLETO: Foro de expertos: Estrategias ante el creciente miedo a una guerra comercial | Investing.com
 

Johngo

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La deuda estadounidense ante una posible guerra comercial global


El reciente plan anunciado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer tarifas aduaneras al acero y aluminio de importación, podría afectar al mercado de la deuda estadounidense.

La medida adoptada por los EE.UU no sólo ha sacudido los mercados financieros, también ha puesto a los analistas en guardia ante una posible contestación de los países más afectados. Con la decisión de Trump, se abre la puerta a que algunos socios comerciales de EE.UU tomen represalias y se deshagan de sus bonos del Tesoro estadounidense. Si China, Japón u otras naciones poseedoras de deuda estadounidense se desprenden de ella, los mercados podrían resentirse.

“Las amenazas son reales”, sostiene Kristina Hooper, estratega jefe de mercado global de Invesco en Nueva York. Sin embargo parece poco probable que Pekín, Tokio y otros bancos centrales opten por esta medida. Más que nada porque son los mayores poseedores y es como si se pegaran “un tiro en el pie”, señala Jack McIntyre, gerente de cartera de Brandywine Global Investment Management en Filadelfia. En cualquier caso, esta posibilidad surge en el peor momento porque, como apunta Kevin Giddis, jefe de mercados de capital de renta fija con Raymond James en Memphis, “el Tesoro necesita, más que nunca, aprovechar los mercados de capitalpara pagar los abundantes recortes de impuestos aprobados hace unos meses”. Por el momento, Canadá y la Unión Europea se han manifestado preparados para tomar contramedidas, mientras que China ha optado por pedir moderación a Trump.

Por otro lado, y como es lógico, el anuncio de Trump ha sido celebrado por los productores nacionales de acero y aluminio, que lo califican como de movimiento para combatir las prácticas de exportación cuestionables realizadas en otros países. Un anuncio que tuvo recorrido en la cuenta de Twitter del presidente, “las guerras comerciales son buenas”.

A fines de 2017, los gobiernos extranjeros poseían $ 4,03 billones o casi el 29% de los $ 14,47 billones de bonos del Tesoro en circulación. China y Japón, dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos, también son los dos principales tenedores de bonos. Entre ambos suman $ 2,25 billones. El déficit comercial de Estados Unidos con China se sitúa en los $ 375 mil millones y con Japón en unos $ 69 mil millones.

U.S. National Debt Clock : Real Time
 

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El ministro de finanzas de Alemania viaja a Washington para advertir a las autoridades estadounidenses de que los planes de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio europeos podrían desatar una guerra comercial.

El domingo antes de partir, el ministro Peter Altmaier dijo a la televisora ARD que tratará de evitar “un espiral” de medidas y represalias.

“No quiero que ocurra una guerra comercial entre Europa y Estados Unidos”, expresó el ministro.

La Unión Europea ya ha publicado una lista de productos que tendrán aranceles en caso de que no se le exima de los planes del presidente Donald Trump.

La UE asegura que cumple con las prácticas de un comercio justo, y que en todo caso el problema es la sobreoferta de producción por parte de China.

Altmaier dijo que Estados Unidos y Alemania deben ser capaces de producir el acero competitivamente sin que otros lo vendan “a precios de dumping”.
 

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Cuando el secretario de Comercio Wilbur Ross sostuvo una lata de sopa en una entrevista con CNBC para plantear el caso de que los aranceles al acero y el aluminio que impuso el gobierno del presidente Donald Trump “no son gran cosa”, la industria enlatadora se mostró en desacuerdo, y no fue la única.

Las políticas comerciales de Trump han disparado una intensa actividad de los grupos industriales, compañías y países extranjeros que buscan excepciones a los aranceles del 25% a las importaciones de acero y de 10% a las importaciones de aluminio. Estos movimientos se presentan antes de una nueva ronda de sanciones prevista para el final de la semana contra China.

El Instituto de Fabricantes de Latas (Can Manufacturers Institute), que representa a 22.000 empleados de manufactura en todo el país, estima que los aranceles al acero y aluminio perjudicarán a la industria y a los consumidores. El instituto señala que se fabrican 119.000 millones de latas en Estados Unidos, lo que significa que un arancel del 1% produciría un impuesto de 1.100 millones de dólares para compañías y consumidores.

“El secretario Ross ha puesto a las latas como emblema para disipar las preocupaciones en torno a los costos de los aranceles”, dijo Robert Budway, el presidente del instituto. Señaló que a su organización le preocupa que Ross “ya esté predispuesto a rechazar nuestras solicitudes”.

La combinación de golpes de Trump al comercio ha desencadenado una avalancha de solicitudes ante el Departamento de Comercio por excepciones a ciertos productos de acero y aluminio. En tanto, los países extranjeros se quejan de la que la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos no ha proporcionado los lineamientos específicos para la obtención de excepciones antes de que se implementen los aranceles al acero y aluminio el viernes.

“Por lo general, se determinan los países antes de que se anuncien los aranceles”, dijo Josh Zive, director senior en el despacho jurídico Bracewell LLP. En esta ocasión, los países no saben si resultarán perjudicados o exentos — “eso es raro y nadie sabe qué hacer”.

El gobierno de Trump, que ha dicho que las importaciones de acero y aluminio amenazan la seguridad nacional, ya otorgó exenciones a México y Canadá — con la condición de que accedan a reformar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. La Unión Europea, Corea del Sur, Australia y Brasil son algunos de los países que buscan excepciones.

El senador Ron Wyden, el demócrata de mayor rango en la Comisión de Finanzas del Senado, dijo que los aranceles “a veces son herramientas necesarias” para proteger la seguridad nacional o combatir prácticas comerciales injustas”. Pero destacó que la postura del gobierno está produciendo “caos, incertidumbre y un distanciamiento con nuestros aliados más cercanos”.
 

Johngo

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La UE propone un impuesto para las grandes firmas tecnológicas

21 Marzo 2018

La Comisión Europea propuso el miércoles unas normas para que las compañías digitales paguen los impuestos que les corresponde, una medida que afectará principalmente a gigantes tecnológicos estadounidenses como Google, Facebook y Amazon.

Según el plan de la Comisión, las compañías con ingresos digitales significativos en Europa pagarán un 3 por ciento de sus cifras de negocio en varios servicios online en la Unión Europea, con una recaudación estimada en 5.000 millones de euros (6.100 millones de dólares).

Si lo respaldan los países de la UE y la Eurocámara, cuyo apoyo está lejos de estar asegurado, el impuesto se aplicaría a grandes firmas con ingresos anuales globales de más de 750 millones de euros e ingresos “gravables” en la UE superiores a los 50 millones de euros.

El impuesto, diseñado como una medida a corto plazo antes de que la UE encuentre la forma de gravar los beneficios en función de dónde la firma haga negocio, podría también afectar a otras grandes empresas como Airbnb y Uber.

El plan está diseñado para las actividades en las que los usuarios desempeñan un papel en la creación de valor - ya sea vía publicidad online, motores de búsqueda, redes sociales, comercio electrónico o en la venta de datos sobre los usuarios.

La legislación llega en un momento en el que Estados Unidos ha desconcertado a Europa con su propia reforma fiscal y la amenaza de una guerra comercial junto con informaciones de que los datos de usuarios de Facebook fueron utilizados por una consultoría para ayudar al presidente estadounidense, Donald Trump, a ganar las elecciones en 2016.

Las autoridades antimonopolio de la UE llevan tiempo investigando las prácticas empresariales de Amazon, Google y Apple, lo que condujo a acusaciones, que la Comisión niega, de que tiene como objetivo Silicon Valley.

La Comisión dijo que las principales firmas digitales, cuya media de expansión de ingresos del 14 por ciento excedió con creces la de otras multinacionales, afrontaban una tasa fiscal efectiva del 9,5 por ciento, menos de la mitad de lo que pagan las compañías tradicionales. (Reuters)
 

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El presidente Donald Trump impuso el jueves aranceles por hasta 60.000 millones de dólares a las importaciones procedentes de China y acusó a la nación asiática de robo de alta tecnología, lo que da inicio a una disputa que podría derivar en una guerra comercial entre las dos principales potencias económicas.

China amenazó con represalias y Wall Street se tambaleó hasta registrar una de sus mayores caídas durante el mandato de Trump. Pero el mandatario declaró que Estados Unidos saldrá “mucho más fuerte y mucho más rico”.

Se trata del ejemplo más osado hasta la fecha de la agenda de “Estados Unidos primero” del mandatario, y la culminación de su añeja postura de que las débiles políticas comerciales de Estados Unidos han socavado a la fuerza laboral del país y disparado el déficit federal.

Hace dos semanas anunció la imposición de enormes aranceles a las importaciones que de acero y aluminio, las cuales dijo amenazaban la seguridad nacional.

Sin embargo, mientras Trump alardeaba en la Casa Blanca, su gobierno tomaba medidas para suavizar las repercusiones de dichos aranceles, señalándole el jueves al Congreso que México, Canadá, Argentina, Brasil, Australia y la Unión Europea estarían, inicialmente, exentos. Eso generó dudas sobre si respaldará sus palabras con acciones.

China respondió a primeras horas del viernes anunciando una lista de productos estadounidenses, en la que se incluye la carne de cerdo, manzanas y tubos de acero, a los que se les pondrían imponer mayores costos de importación.

El Ministerio de Comercio dijo que los elevados aranceles estadounidenses “socavan seriamente” el sistema global de comercio. La dependencia llamó a Estados Unidos a “resolver cuanto antes sus preocupaciones respecto a China” y apeló por un diálogo “para evitar dañar la cooperación general entre China y Estados Unidos”.

En Estados Unidos, los inversionistas en Wall Street mostraron las crecientes preocupaciones sobre posibles represalias y los asfixiantes incrementos de costos para compañías y consumidores. El índice industrial Dow Jones se desplomó 724 puntos.

El mismo Trump, acompañado de líderes empresariales, se quejó airadamente sobre el déficit comercial del país y acusó a China de robar la preciada tecnología estadounidense.

“Como quiera que se le vea, se trata del mayor déficit para cualquier país en la historia de nuestro mundo. Está fuera de control”, dijo Trump sobre la disparidad entre Estados Unidos y China. Estados Unidos reportó el año pasado un déficit de 375.000 millones de dólares con China, al que Trump responsabiliza por la pérdida de empleos y el cierre de fábricas en el país.

El mandatario dijo que los aranceles podrían cubrir “alrededor de 60.000 millones” en comercio con China, pero altos funcionarios de la Casa Blanca indicaron que la Representación Comercial de Estados Unidos (USTR) identificó como posibles blancos a 1.300 líneas de producción, con un valor aproximado de 50.000 millones de dólares.

El listado incluirá líneas de producción aeroespacial, de tecnología de información y comunicación, y maquinaria, de acuerdo a una hoja de datos de la USTR. No se dieron detalles adicionales.

La orden firmada por Trump instruye a la representación comercial a publicar en un lapso no mayor a 15 días una lista de los aranceles propuestos para recibir comentarios públicos. Trump también solicitó al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que presente una lista de restricciones a las inversiones chinas y comentó que el gobierno prepara un caso para presentarlo ante la Organización Mundial de Comercio.
 

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China anunció el viernes una lista de productos estadounidenses por valor de 3.000 millones de dólares sujetos a represalias en una disputa arancelaria con el presidente Donald Trump y se preparaba para una batalla mayor sobre tecnología, al tiempo que los mercados financieros se desplomaban por temores de repercusiones para el comercio mundial.

El Ministerio de Comercio dijo que aranceles más elevados sobre el cerdo, las manzanas, tubos de acero y otros productos contrarrestarían las pérdidas de China por los aranceles impuestos por Trump a las importaciones de acero y aluminio. Llamó a Washington a negociar un arreglo, pero no fijó un plazo.

En una disputa distinta y potencialmente mayor, el ministerio criticó la decisión de Trump el jueves de aprobar un posible incremento de aranceles a las importaciones de China por hasta 60.000 millones de dólares en represalia por la política tecnológica de Beijing. No dio indicios de una posible respuesta, pero una portavoz de la cancillería dijo que el país está “plenamente preparado para defender” sus intereses.

“No queremos una guerra comercial, pero no la tememos”, dijo la portavoz Hua Chunying.

Los mercados financieros se desplomaron debido a temores de que la escalada de tensiones dañe la mayor relación comercial global o lleve a otras naciones a elevar barreras.

El principal índice de la Bolsa de Tokio cayó 5,1%, mientras que el de Shanghai cerró abajo 3,4%.

El dólar cayó a 104,9 yenes, con los inversionistas buscando “refugio” en la moneda japonesa, considerada menos riesgosa.

La respuesta de China el viernes parecía apuntar a aumentar las presiones internas en Estados Unidos sobre Trump, dejando claro cuáles exportadores, incluyendo áreas agrícolas que votaron por él en el 2016, pudieran ser perjudicadas.

“Beijing está haciendo una ofrenda de paz y llamando a Estados Unidos a resolver las disputas comerciales por medio de diálogo y no aranceles”, dijo el economista Vishnu Varathan, de Mizuho Bank en un informe. “No obstante, las primeras andanadas de disparos y represalias han sido lanzadas”.

La lista anunciada el viernes por China está relacionada con los aranceles de Trump al acero y el aluminio, pero las compañías se preparaban ya para una batalla sobre quejas de que Beijing roba tecnología o fuerza a compañías a entregarla.
 

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Las medidas anunciadas recientemente por el presidente Donald Trump constituyen un preludio a una guerra comercial que podría causar estragos para toda la economía mundial, advierten expertos.

Los mercados financieros mundiales se han visto zarandeados por los temores de que el enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China -- las dos economías más poderosas del mundo -- provocará el caos en la economía mundial.

Entre jueves y viernes el promedio industrial Dow Jones perdió un total de 1.150 puntos, luego que Trump enrumbó su gobierno hacia las restricciones a las inversiones chinas en Estados Unidos y allanó el terreno para imponer aranceles a los productos chinos por un valor de 60.000 millones de dólares.

“Hay que estar sumamente preocupados”, estimó Bryan Riley, director de una agrupación conservadora llamada National Taxpayer Union’s Free Trade Initiative (iniciativa de libre comercio de los contribuyentes). “Es muy posible que esto degenere en algo que ninguno de los dos países desea”.

Las sanciones develadas el jueves por Trump buscan castigar a China por plagiar la tecnología de empresas estadounidenses, y por obligar a esas empresas a entregar tecnología a cambio de tener acceso al mercado chino. El anuncio se hizo tras una investigación de siete meses realizada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos en torno a las tácticas usadas por China para tratar de superar a Estados Unidos en el ámbito tecnológico.

“China no ha estado respetando las reglas de juego”, dijo Stephen Ezell, director de innovación en la institución académica llamada Information Technology & Innovation Foundation (Fundación para la Innovación y la Tecnología Informática).

Impertérrita, China amenazó con lanzar represalias si Estados Unidos aplicaba tales medidas.

El viernes el gobierno chino publicó una lista de productos estadounidenses -- entre ellos manzanas, vinos y acero -- que estarían sujetos a aranceles en una disputa aparte. Esa disputa se basa en una serie de aranceles que Trump impuso este mes a las importaciones de acero y aluminio.

“No queremos una guerra comercial pero no le tememos tampoco”, dijo Hua Chunying, vocera del Ministerio de Relaciones Exteriores de China.

Las consecuencias serían más graves en el sector tecnológico comparado con el sector más convenciones del intercambio de metales. La capacidad de una nación industrial de controlar las innovaciones tecnológicas es vital para su expansión económica.

“Si China domina las industrias en el futuro, será muy difícil para Estados Unidos tener un futuro económico”, estimó Peter Navarro, asesor comercial de la Casa Blanca.

Las tensiones comerciales están surgiendo en momentos delicados. La economía mundial acaba de salir de la Gran Recesión. Varias regiones del mundo están por fin registrando un robusto crecimiento económico. El crecimiento económico mundial, según estimados, será de 3,9% este año, un nivel que no ha tenido en siete años. El año pasado el comercio mundial ascendió en 4,2%, su mejor cifra desde el 2011.

Algunos expertos temen que la disputa en torno a las innovaciones tecnológicas degenerará en una agria guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo
 

Johngo

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¿Qué sucede cuando las dos economías más grandes del mundo se enfrentan entre sí?

Estados Unidos y China, las dos economías más grandes del mundo, pueden estar pronto en una guerra comercial.

*-Los líderes de las dos naciones han anunciado aranceles entre ellos. Pero el miedo real entre las empresas, los inversores y los legisladores: es una escalada.

Esto podría ser solo el comienzo: "la primera de muchas" acciones comerciales, como lo expresó el presidente Trump el jueves. Trump anunció planes para imponer aranceles del 25% sobre $ 50 mil millones de las exportaciones chinas. El viernes, entraron en vigencia las tarifas globales de Trump para el acero y el aluminio, que incluye a China. Respondiendo a estos dos últimos aranceles, China dijo que impondría aranceles sobre $ 3 mil millones de las exportaciones estadounidenses a China.

Si termina allí, es poco probable que la escaramuza tenga implicaciones globales serias. Pero los trabajadores, las empresas y los consumidores sentirán el dolor de los costos y los precios más altos, tanto directa como indirectamente. Esto es lo que sabemos y lo que podría estar almacenado en el futuro.


*- Estados Unidos golpeará tecnología e industria chinas

Estados Unidos impondrá un arancel del 25% sobre el acero procedente de China y un arancel del 10% sobre su aluminio. La mayoría de las naciones estarán sujetas a los mismos deberes impuestos por los EE. UU. La administración de Trump también aplicará un arancel del 25% sobre una gama de productos no anunciados de China, que incluyen, entre otros, tecnología de comunicación, aeroespacio, información y maquinaria. Esto se produce después de que una investigación estadounidense concluyera que China discrimina sistemáticamente a las compañías tecnológicas estadounidenses que operan en ese país. Estos son elementos comerciales clave. En 2017, EE. UU. Importó alrededor de $ 150 mil millones en productos de China en todas esas categorías. Las importaciones fueron fuertemente ponderadas hacia computadoras y equipos de semiconductores, según datos del gobierno de EE. UU. Y Panjiva, una firma de investigación recientemente adquirida por S & P Global Market Intelligence.


*- China está golpeando a los agricultores y viñedos de EE. UU.

China anunció el viernes que aplicará aranceles a 128 exportaciones estadounidenses en respuesta a las tarifas de acero y aluminio, según el Ministerio de Comercio de China. Más aranceles podrían venir en represalia por las tarifas de los Estados Unidos relacionadas con la investigación tecnológica. Los aranceles de China sobre los productos estadounidenses se destinarán principalmente al vino, la fruta, la carne de cerdo, el aluminio reciclado y las nueces. Aún no se ha publicado una lista completa, pero las tarifas entrarían en vigencia el 31 de marzo. Las tarifas variarían del 15% al 25%, dependiendo del producto. Todas esas importaciones suman un total de $ 3 mil millones por año, una cantidad relativamente pequeña. Sin embargo, ahí es donde comienza.

China es el principal cliente de los 300,000 productores de soja de Estados Unidos. China compró el 61% de las exportaciones de soja de EE. UU. El año pasado, según el Consejo de Exportación de Soja de EE. UU. Hasta el momento, China no ha mencionado que le cobraría a la soja estadounidense, pero el Ministerio de Relaciones Exteriores recordó siniestramente a los periodistas la semana pasada sobre esa cifra. China tampoco tiene que imponer aranceles a los agricultores estadounidenses para castigar a los Estados Unidos. Simplemente podría hacer más negocios con Sudamérica. Las exportaciones brasileñas de soja a China aumentaron casi un 35% el año pasado en comparación con el año anterior, mientras que la soja estadounidense solo subió un 2%, según Panjiva. Brasil envía más soja a China, su principal socio comercial, que los Estados Unidos. Los expertos dicen que el aumento del año pasado no se relacionó con la política comercial, pero muestra cómo China tiene otra alternativa a la soja estadounidense.

*- China posee más deuda del gobierno de EE. UU. Que cualquier otra nación, y su apetito podría enfriarse

China posee $ 1,17 billones de deuda del gobierno de Estados Unidos, según el Departamento del Tesoro. Eso lo convierte en el mayor prestamista de Estados Unidos. Las tenencias de China se mueven ligeramente hacia arriba y hacia abajo, pero a partir de enero estaban en un mínimo de seis meses. Es poco probable que China deposite muchos de sus bonos del Tesoro de Estados Unidos al mismo tiempo; después de todo, una venta de deuda importante como esa provocaría que los precios de la deuda estadounidense que queda en su cartera bajen.

El problema real: ¿qué pasaría si China pierde el apetito y no compra mucha más deuda estadounidense?

El gobierno de los Estados Unidos necesita emitir casi $ 1 billón de deuda este año fiscal para cubrir su déficit, que se espera que aumente más en los próximos años debido a los recortes de impuestos del Partido Republicano. Para financiar un déficit, EE. UU. Vende más deuda a otras naciones, inversionistas extranjeros, ciudadanos estadounidenses y bancos estadounidenses. Se considera una de las inversiones más seguras del mundo. Es imposible saber qué pasaría si China deja de comprar deuda estadounidense o si reduce significativamente sus compras. Pero como mínimo, no es el momento ideal para que Estados Unidos agrave a su mayor prestamista.

*- ¿Es el final de la economía global tal como la conocemos?

Esa pregunta suena dramática, pero las percepciones globales de China y EE. UU. Sobre el comercio se están revirtiendo. Estados Unidos ha sido el protagonista del libre comercio desde la Segunda Guerra Mundial y China el proteccionista definitivo. Ahora, Estados Unidos está buscando aranceles, mientras que China, al menos retóricamente, dice que quiere luchar contra el proteccionismo. Los presidentes de Chile y Colombia describieron el escenario como "el mundo al revés".

Los economistas de libre comercio dicen que Estados Unidos está renunciando a su papel de liderazgo en el comercio mundial, mientras que la administración Trump argumenta que está tratando de hacer que el comercio beneficie a más estadounidenses. Mientras tanto, China está expandiendo su presencia global, buscando desarrollar una ambiciosa carretera de comercio mundial conocida como One Belt, One Road Initiative. Y las implicaciones geopolíticas son infinitas, incluidas las repercusiones en Corea del Norte, Rusia, Irán, América Latina y Medio Oriente. Los expertos en comercio sostienen que los vínculos económicos como el comercio ayudan a prevenir guerras reales. Hacen que los países sean más dependientes unos de otros, dicen los expertos, y menos propensos a buscar conflictos armados.

*- ¿La mordedura de Trump es tan mala como su ladrido?

Todas estas preocupaciones pueden ser mucho ruido y pocas nueces. Trump se estableció para imponer los aranceles de acero y aluminio en todos los países. Los principales aliados y socios comerciales amenazaron con represalias.

Luego Trump dio exenciones a México, Canadá, la Unión Europea, Corea del Sur, Australia, Brasil y Argentina. Eso significa que los cuatro primeros exportadores de acero a los EE. UU. Y cuatro de los siete principales exportadores de aluminio no enfrentarán la tarifa.

Trump también amenazó repetidamente con romper el TLCAN, el acuerdo comercial entre los EE. UU., Canadá y México. El representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, que ha sido pesimista sobre las conversaciones durante meses, dijo a los senadores el jueves que las tres partes están logrando progresos significativos.

Los aranceles de Trump derivados de la investigación tecnológica sobre China no entran en vigencia en dos semanas. Eso es mucho tiempo en esta Casa Blanca.

CNNMoney (Nueva York)-Publicado por primera vez el 25 de marzo de 2018: 10:46 AM ET
 
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