Grecia: ¿Se rendirá primero Europa o ellos?

Tizo

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¿Más medidas para lograr el ajuste? Imposible. Eso está defendiendo el ministro de Finanzas griego, Evangelos Venizelos, aunque el país no va a cumplir el plan prometido. No va a cerrar el año con el déficit en el 7,6 por 100 del Producto Interior Bruto porque, según el gobierno, la economía se va a contraer más de un 5 por 100, en lugar del 3,8 por 100 previsto, y más recortes no harían sino fomentar esa contracción.

Grecia se arriesga a que no terminen de llegarle los 8.000 millones de euros que teóricamente iban a entregarse los próximos días: sexto tramo del primer rescate, acordado en mayo de 2010, del que ya han recibido unos 50.000 millones.

Las conversaciones entre la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo) se han suspendido diez días. La razón oficial es que los inspectores internacionales han abandonado "temporalmente" Atenas para permitir al gobierno griego completar una serie de trabajos técnicos. El ministro Venizelos ha twitteado su valoración: "Last night the negotiations with the troika were not suspended at all. the meeting ended in a very friendly and creative mood" (Las negociaciones con la troika no se han suspedido del todo la pasada noche. El encuentro terminó con un estado de ánimo amigable y creativo).

Grecia ya ha subido impuestos. También ha aprobado una reforma de las pensiones para alargar la vida laboral y un recorte del empleo público, además de un ambicioso plan de privatizaciones. ¿Le queda algo más que cumplir sus planes? Éste parece ser el quid de la cuestión, porque la troika duda que se hayan puesto en marcha. Por ejemplo, el gobierno griego se había comprometido a ingresar alrededor de 1.700 millones con la venta de empresas públicas, antes del final de setiembre, pero sólo ha cerrado una operación por 400 millones.

Los ingresos fiscales tampoco están yendo como se habían presupuestado. Según datos oficiales, julio se cerró con un desfase de 15.571 millones de euros. A pesar de las subidas impositivas, la Hacienda griega sólo logró recaudar 26.846 millones de euros: menos de la mitad de lo calculado para todo el ejercicio. Debido a este contratiempo, el ejecutivo heleno tuvo que congelar algunas de las inversiones previstas en su plan de inversión pública y de los 3.300 millones que debía haber concedido, sólo ha movilizado 2.620 millones en siete meses.

Los dilemas sobre Grecia son cada vez más difíciles de resolver. Para poder pagar hay que crecer. Para reducir déficit hay que recortar gasto. Condenar a Grecia a apretarse más el cinturón, cuando da la sensación de casi no poder respirar, puede acabar provocando que le resulte imposible atender sus obligaciones de pago. Pero abrir la mano, establecer una excepción aún más tolerante, parece poco viable. No sólo los alemanes, sino muchos otros europeos se sienten cada día menos dispuestos a seguir pagando el dispendio griego.

Venizelos, por una parte, y los dirigentes comunitarios, por otra, tienen cada vez menos días para crear algo más contundente que pueda frenar el descenso por la pendiente de la economía griega, que acaba de ver cómo en el mercado secundario sus bonos a dos años escalaban hasta el 46,5 por 100... ¡todo un diferencial!
 

Pasaba por aqui

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Crisis de la deuda

Grecia es incapaz de pagar

2 septiembre 2011 Libération París

Horsch


La deuda griega está ahora fuera de control. Esta perturbadora conclusión ha sido adoptada por una comisión parlamentaria, es decir, por Atenas. Asfixiada por una recesión más severa de lo esperado y minada aún más por la creciente economía sumergida, parece improbable que Grecia cumpla con sus pagos dentro de los plazos

Jean Quatremer

Esta escena tiene lugar en Hydra, una isla del golfo de Salónica, a dos horas en barco del Pireo, frecuentada por la alta sociedad griega, incluido el primer ministro Yorgos Papandreu. En agosto, al final de una cena en una conocida taberna, en la que se habían congregado una docena de personas, la jefa lleva la cuenta a la mesa: 150 euros. El recibo está hecho a mano, es decir, que no queda ningún registro del mismo. ¿Pagar con tarjeta de crédito? No ha lugar, no disponen de aparato para hacerlo. Entonces, será en efectivo. No hay que ser un lince para entender que el restaurante funciona esencialmente en negro y que así evade los impuestos.

Esta taberna no es una excepción, ni mucho menos. En toda la isla, los restaurantes, y también los cafés, defraudan al fisco a la vista de todos, como las pensiones sin declarar que doblan la capacidad hotelera de Hydra. De esta manera, un establecimiento solvente ofrece siete habitaciones a 50 euros mínimo la noche, pagados al contado y sin factura. Si se calcula sobre una temporada de cuatro meses, supone un ingreso de unos 42.000 euros para el propietario (descontando los gastos) libres de impuestos. Los cafés y los empresarios no se quedan atrás. De esta manera, sólo en Hydra, se evaden al fisco varios millones de euros. Quienes pagan sus impuestos, como los hoteles oficiales, tienen la desagradable impresión de ser quienes pagan el pato en esta historia, sobre todo después de que haya aumentado la presión fiscal.

Sin embargo, las denuncias siguen siendo escasas (18.500 en 2010 frente a las 4.500 de 2009). Todos saben que la mayoría de los inspectores de Hacienda son corruptos y que harán oídos sordos a cambio de un fakelaki, un “sobre”. Si bien es cierto que se aprecia algún progreso aquí y allá, una ruptura con la tradición de dos siglos de fraude masivo, como en la isla jónica de Léucade, donde la mayor parte de las tabernas distribuyen recibos fiscales tal y como está estipulado. Pero eso sigue siendo una excepción; restaurantes, taxis, cafés, empresarios, la economía sumergida está en todas partes y sus frutos son bien visibles (coches de lujo, casas nuevas, embarcaciones de recreo, etc…).

Exigir recortes no sirve para nada

Según las estimaciones, el mercado negro todavía representa entre un 30 y un 40% de la economía griega, sin contar la Iglesia y las empresas armadoras, legalmente exentas de impuestos…

Dos años después del comienzo de la crisis, Grecia no parece haberse dado cuenta de su gravedad y de los esfuerzos que deberá realizar para evitar la quiebra: más del 160% del PIB – 360.000 millones de euros de deuda pública, un déficit en 2011 que sobrepasará la estimación del 7,5% del PIB dado que ya era de 14.690 millones de euros el 1 de julio, cuando el límite anual se había fijado en 16.680 millones… Si bien se aprueban reformas, o no se aplican o muy poco.

La misión de la “troika” (Comisión, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), que acaba de aterrizar en Atenas para evaluar los progresos realizados antes de desembolsar una nueva parte de la ayuda, únicamente podrá constatar que la Grecia actual es la versión moderna del tonel de las Danaides: exigir nuevos recortes presupuestarios no sirve de nada si el Estado no está en disposición de funcionar. “Creíamos que Grecia era un país normal, nos equivocamos”, reconocen en París. “Su problema no se solucionará en uno o dos años. Hay que ayudar a construir un Estado que funcione y eso llevará su tiempo, lo que implica que, para los mercados, la mantenemos hasta entonces”.

Incapacidad ante el fraude

La reciente Comisión de Control Presupuestario, compuesta por personalidades independientes, consideró el miércoles que la deuda estaba ya “fuera de control”. Desde luego, la recesión económica explica en parte ese patinazo descontrolado: sin duda un -4,5% en 2005 frente al -3,5% esperado, es decir un -10% en tres años. Aunque muchos países han sufrido una recesión todavía más fuerte (un -10,5% en 2010 en Letonia) sin estar en la situación de Grecia.

Atenas paga sobre todo por su ausencia de Estado, tal y como lo reconoce la Comisión de Control Presupuestario: “Está claro que el problema de este país no es únicamente el volumen de su deuda pública, sino también la incapacidad de consolidar la gestión presupuestaria actual. A pesar del titánico esfuerzo de ajuste presupuestario, no se ha obtenido ningún excedente primario y, por el contrario, el déficit primario se ha incrementado”. Se señala claramente la incapacidad de luchar contra el fraude fiscal. En lugar de preocuparse por el problema de la incompetencia y de la corrupción de los servicios, el ministro de Finanzas griego, Evangélos Vénizélos, siguiendo la más pura tradición local de la negación, se contenta con publicar un comunicado en el que tilda dicho informe de “metedura de pata”.

No sorprende por tanto que en numerosos países, como Finlandia, Alemania, Austria, los Países Bajos y Eslovaquia, les tiren de las orejas por desembolsar más dinero en forma de ayuda financiera tal y como se acordó en la cumbre del 21 de julio. Porque Grecia parece un caso especial: Irlanda, por ejemplo, también bajo asistencia financiera, está en vías de recuperación acelerada. La pregunta ya está por tanto planteada: ¿Podrá Atenas evitar la quiebra?


Contrapunto

No, los griegos no son vagos


"Debemos a Grecia los inicios de la aventura europea, debemos todo a Grecia", asegura Liviu Antonesei en el diario Adevărul. "Nadie puede afirmar que los griegos merezcan este desenlace ni enviarlos al diablo; los juicios de valor globales sobre los pueblos siempre son insultantes", opina el escritor rumano, que considera que calificar de perezosos a los griegos es "innoble e injusto". "Hay viejos de 70 años cuyos asnos cargan con el equipaje de los turistas en Santorini, campesinos que trabajan arduamente para ocuparse de las viñas, vendimiadores en el valle de Lassithi [en Creta], las farmacias cierran pasada la medianoche y ningún bar apaga la luz antes de que salga el último cliente...".

El problema de los griegos no es el miedo a trabajar, sino el rigor fiscal, subraya Liviu Antonesei. De hecho, la ayuda recibida por Grecia no es "dinero sin más, sino préstamos que las generaciones venideras pagarán caro. Cuando pienso en los bienes culturales que algún acreedor ha robado me parece completamente injusto, pero así es la vida. Vendida Grecia, la civilización europea ha desaparecido".
 
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