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¿Cómo puedes cambiar tu hipoteca variable a una fija?

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Ahora que tenemos al Euribor por encima del 1% son muchos los hipotecados que se han planteado la posibilidad de cambiar su hipoteca variable por una fija para tener así una mayor tranquilidad y poder planificar mejor sus gastos. Si bien es cierto que las hipotecas fijas ya no son ningún chollo todavía existen algunas con un interés por debajo del 2%, cifran en la que podría terminar el euribor este mismo año.

Si bien una hipoteca es casi para toda la vida sus condiciones no lo son y hay opciones para renegociar con el banco o directamente cambiar a otro.

Antes de tomar la decisión conviene tener en cuenta que  una hipoteca fija llevará aparejado un tipo de interés más elevado que una hipoteca variable, al menos a día de hoy, en un futuro no sabemos y como el futuro es muy incierto y los bancos no quieren pillarse la manos las hipotecas a tipo fijo suelen tener una menor duración, como mucho 25 años (aunque algunas entidades ofrecen menos años). Esto obviamente implica pagar más cada mes ya que se suma esa subida de intereses a la bajada del periodo de pago.

Otro aspecto a tener en cuenta son las comisiones que conlleva el cambio de hipoteca, que veremos son distintas en función de como lo hagamos. Es importante hacer números.

¿Qué opciones hay para cambiar de hipoteca?

La primera es una novación hipotecaria y consiste básicamente en negociar con tu banco las condiciones del contrato, pasando de tipo variable a fijo y probablemente reduciendo el plazo, la comisión de novación será como máximo del 0,15% durante los tres primeros años de la hipoteca, desapareciendo a partir de esa fecha.

La segunda opción, algo más complicada y cara es la subrogación del acreedor y consiste en pasar nuestra hipoteca a otro banco con el que habremos negociado anteriormente. En algunos casos existe una cláusula en la hipoteca que obliga a pagar una comisión por subrogación que suele ser idéntica a la de la novación.

Y la última opción (la más complicada y cara) consiste en  cancelar la hipoteca y firmar una nueva que cuente con un tipo de interés fijo en lugar de variable. Aquí se puede aprovechar para cambiar otras condiciones, como por ejemplo ampliar la cantidad prestada. Aquí se suma la comisión de cancelación más impuestos y gastos.

Si finalmente optas por cambiar de hipoteca conviene que lo hagas cuanto antes ya que últimamente la tendencia de los bancos pasa por empeorar las condiciones de las hipotecas variables.

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