Repasando artículos de Droblo, me encontré con uno interesante del 2014 que comenzaba así.

La deuda de las administraciones públicas españolas alcanzó su mínimo este siglo en 2007, año en el que debíamos 382.307 millones de € que entonces era el 36.3% del PIB de aquel año. A cierre del 3er trimestre de 2013 nuestra deuda pública oficial era de 954.863 millones de € o el 93.4% del PIB.

Y 8 años después rescato el artículo entero pero actualizando los datos porque en ese pequeño espacio de tiempo la deuda pública ha subido hasta 1.420.000.000 millones de €, el 122.1% del PIB. En menos de 10 años debemos casi medio billón de euros más. En solo 10 años hemos pasado en deber cada español de 15.871€ a 29.386€.  Y eso, refiriéndonos solo a deuda pública oficial.

¿Por qué recalco lo de cifra oficial? Porque los criterios admitidos por la UE para calcular la deuda pública incluyen sólo los organismos en los que las administraciones públicas tienen al menos un 50% de la propiedad. Eso  excluye a muchas sociedades, como la Sareb, en las que se posee menos de ese 50%. Esto deja fuera de la estadística a sociedades municipales y autonómicas en las que la participación mayoritaria no es pública. Pero compute o no, las administraciones no están exentas de devolver esa deuda ni de pagar su parte proporcional de intereses. (Y luego están los famosos avales que no salen en ninguna parte pero pesarán si alguno es ejecutado)

También es clave aclarar que a la hoy idílica cifra de 2007 no se llegó porque nuestros gobernantes racionalizaran el gasto sino porque los ingresos en aquella época eran superiores a los previstos. De hecho, ZP en la oposición llegó a criticar a Aznar porque tenía superávit presupuestario: «Con un Gobierno socialista, no habrá superávit mientras tengamos déficit social.» dijo en 2003. Y luego lo tuvo su gobierno en  2005, 2006 y 2007 como podemos ver aquí: Evolución del desajuste presupuestario en España los últimos años De ahí vino ese mínimo en la deuda pública. Es evidente que hubo muchas obras públicas absurdas y muy caras pero es indudable que también se creyó que el nivel de ingresos futuros se iba a mantener e incluso incrementar y no fue así. A nivel particular y de empresas la situación fue similar pero se supone que los gobiernos deberían saber planificar y estar preparados para los periódicos ciclos económicos. El ayuntamiento que creyó que las altísimas recaudaciones obtenidas por las transacciones inmobiliarias iban a existir siempre es más culpable que el que se hipotecó creyendo que no iba a perder su trabajo aunque por desgracia la irresponsabilidad del gestor municipal probablemente no le haya llevado al desahucio.

Del mismo modo está claro que desde 2008 se ha gastado mucho y mal, especialmente en la reestructuración financiera y en políticas inadecuadas pero también la crisis ha rebajado los ingresos. Ese pésimo cóctel generó un déficit presupuestario del 10% del PIB en media de 2008 a 2012 (cifra real, la UE nos permitió excluir para evitar sanciones los gastos de la banca pero es déficit igual) lo que sumó 426.581 millones de € que se acercarán -tras los datos de 2013- a medio billón de € en 6 años de desfase entre lo que ingresamos y lo que gastamos. La realidad actual es que no podemos permitirnos el lujo de aumentar el déficit porque aunque los tipos de interés están ayudando, refinanciar tanto volumen de deuda aumentará el gasto público en algo nada productivo lo que limitará el aumento del PIB. Contemplad en este gráfico el espectacular aumento de los intereses por culpa de ello.

Hay tanta necesidad en crecer y salir de la crisis (cuando se escribió esto, había otra crisis…) que la prioridad no va a ser reducir esta deuda sino aumentar el PIB para que, aunque la cifra total permanezca, el ratio deuda/PIB al menos no aumente. Eso está muy bien, aumentar los ingresos vía recuperación económica es ideal (ya que vía subida de impuestos ya hemos visto que no funciona): crecer y luchar contra la evasión fiscal pero ¿y para reducir el gasto?¿Y cómo recortarlos para que incida lo menos posible en la economía? Porque para mi es evidente: hay que volver a dejar de gastar más de lo que ingresamos. No hay otra si queremos evitar que la deuda se vuelva incontrolable y que estemos en manos de los mercados y de la supuesta “magnanimidad” de BCE. Y no olvidemos que los tipos de interés tan bajos no van a durar siempre. No vale con reducir el déficit al límite del 3%, hay que volver al superávit..

¿Qué gastos pueden reducirse de forma significativa para que al menos la deuda de las administraciones públicas deje de subir? Es la pregunta que lanzo hoy al foro. Para ayudaros os muestro el detalle de gastos de los Presupuestos Generales del Estado 2021. Pero recordad que no es sólo el estado el que debe recortar, son todas las administraciones públicas: