Inicio Bancos ¿Y si el BCE se embarcara en otro QE? ¿Cómo sería?

¿Y si el BCE se embarcara en otro QE? ¿Cómo sería?

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Tras el bombardeo de este mes por parte de Mario Draghi sobre nuevas medidas de relajación monetaria, algunos inversores apuestan por una vuelta a la compra de bonos por parte del BCE, con el debate centrado en lo que debería comprar para lograr el mayor impacto posible. Se prevé una reducción de los tipos de interés para el mes de septiembre, y las expectativas de que el Banco Central Europeo ponga en marcha otro programa de compra de activos -en el que la deuda corporativa desempeñará un papel más importante-.

El BCE tendrá que pensar de forma creativa y luego actuar con rapidez y en tamaño para generar tracción. El rendimiento de los bonos alemanes a 10 años, la referencia de endeudamiento de la zona euro, ya se encuentra en -0,3%.

Las estimaciones sobre cuándo se lanzará el QE2 se extienden desde octubre hasta el primer trimestre de 2020, durante seis meses, anticipando un anuncio en septiembre junto con un recorte de 10 puntos básicos.

Es probable que el BCE comience con una compra mensual de activos de entre 20.000 y 30.000 millones de euros durante seis o doce meses, según estimaciones de tres bancos. En la primera ronda QE, lanzada en marzo de 2015, las compras mensuales alcanzaron un máximo de 80.000 millones de euros en 2016, reduciéndose a 30.000 millones en diciembre de 2018, cuando finalizó el programa.

Sin duda, el BCE tendrá que modificar sus normas de compra de bonos. Actualmente, una regla de “clave de capital” significa que cuanto más grande sea una economía, mayor será la deuda que compre el BCE. Pero sí aplica la “flexibilidad” y seguirá haciéndolo, según los bancos. Así, el QE2 pudo ver que compraba más deuda italiana, española y francesa y menos papel alemán.

Como alternativa, el BCE podría volver a redactar las normas. Limita sus tenencias a no más de un tercio de la deuda de cada país, pero elevar este límite al 50% permitiría nuevas compras netas de hasta 1,1 billones de euros antes de que el papel alemán se vuelva escaso. El límite del emisor fue diseñado para evitar que el BCE se convirtiera en una “minoría de bloqueo” y votara en contra de futuras propuestas de reestructuración de la deuda.

El BCE posee alrededor de 178.000 millones de euros en deuda corporativa, tras haber añadido esta categoría a sus compras de activos en 2016, sólo una pequeña parte de los 700.000 millones de valores corporativos elegibles y eclipsado por los cerca de 2 billones que posee en deuda pública. Esto sugiere que los bonos de las empresas podrían desempeñar un papel más importante en el segundo trimestre.

¿Y comprar bonos bancarios? Si con el QE se decidiera poner emfásis en la adquisición d deuda bancaria podría ser problemática debido al papel del BCE como supervisor bancario. Por lo tanto, puede que no quiera dar la impresión de que está subvencionando al sector.

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