Otros - hace 3 semanas

Una enfermera adopta a una bebé que no recibió visitas durante sus cinco primeros meses de vida ingresada en el hospital

La pequeña Gisele no tenía familia. Nadie se había preocupado por ella, más allá de los sanitarios que la habían tratado día y noche desde su nacimiento, y el estado de Massachusetts tenía la custodia de la bebé. De hecho hacía meses que ambas coexistían en el hospital pero ninguna se había percatado de la presencia de la otra.

Sus problemas de salud eran severos, y en cinco meses en el hospital nadie acudió a verla ni a interesarse por ella. Cuando las autoridades decidieron que debían buscarle un hogar de acogida, la enfermera supo que ese hogar se lo iba a proporcionar ella.

«Voy a ser su madre», dijo la enfermera Liz Smith. Para ello movió toda la burocracia pertinente para convertirse oficialmente en la madre adoptiva de Gisele. Cada día, al terminar su jornada laboral, se acercaba hasta su habitación y se sentaba junto a ella. Allí la acompañaba y le hablaba en voz baja. Estaba determinada a facilitarle un futuro mejor, una segunda oportunidad.

Algunas semanas después las autoridades movieron ficha. Le concedieron la autorización de llevarse a la niña a su casa, y sin embargo estaba apercibida de que harían todo lo que estuviera en su mano por devolver a la pequeña a su familia biológica, a pesar de que esta se hubiera desentendido de ella.

La convivencia fue feliz aunque no exenta de dificultades. Meses después un tribunal le dio la noticia de su vida: Liz Smith sería a partir de entonces la madre de Gisele.

Share

 

¡Comenta!

Notificame
avatar
wpDiscuz