Una de las frases que se repite con mucha ligereza en estos años es que las cajas de ahorros se quisieron cerrar para regalárselas a los bancos. Está en el imaginario colectivo pero al menos la primera parte de esa frase no es cierta y la segunda es muy matizable. Las cajas eran el instrumento financiero ideal para los caciques locales de todos los partidos, ideales para financiar proyectos en municipios y autonomías y como arma en campaña electoral. Además, sus infraestructuras generaban suficiente número de buenos empleos para contentar a todos: se beneficiaban de ella tanto los que mandaban en la CC.AA. y el ayuntamiento como la oposición y hasta los sindicatos. Vamos, que nadie con poder político, y cuando digo nadie es nadie, quería acabar con las cajas. Pero llegó la crisis y la primera reacción del gobierno de ZP para salvarlas fue crear un Fondo para la Adquisición de Activos Financieros que consistía en que España se endeudaba para comprar sus activos. Como no fue suficiente, se tuvo que crear el FROB que era lo mismo pero ya en lugar de prestar dinero de todos a cambio de activos, se hizo un crédito contra el propio valor de cada caja. Todo por mantenerlas vivas.

Sin embargo, el resultado fue que, al alargarse tanto la crisis, la mayoría de las cajas acabaron debiendo más de lo que valían por lo que sólo quedaba o la liquidación o la nacionalización (simplificando, que el prestador –el FROB- se quedara con el aval –las entidades- del crédito). Una vez que el estado fue quedándose con todas las cajas (las que no se quedó porque estaban mejor pasaron a ser bancos para poder conseguir liquidez de accionistas privados), cometió el error de intentar salvarlas juntándolas y haciéndolas más grandes por lo que lo que era un instrumento político ideal para alcaldes y presidentes autonómicos y de la que tantos “chupaban del bote”, se convirtió en un muerto. Ya no interesaba mantenerlas: valían menos del dinero que debían y además necesitaban más fondos mientras la crisis de Grecia empezaba a elevar la prima de riesgo española por lo que la opción de seguir endeudándose para salvarlas se hacía más complicada. Aunque hay que ir caso por caso, yo hubiera optado por la liquidación pero lo cierto es que en casi ningún país se hizo eso, todos optaron primero por la inyección de fondos públicos para evitar un colapso financiero y después la venta.

Y ahí entramos en cómo se hicieron esas ventas y si de verdad fueron un “regalo”. Si lo hubieran sido habría habido pujas por doquier y lo cierto es que la venta de las cajas despertó muy poco interés. Todavía recuerdo cuando Unicaja rechazó quedarse con CCM, la primera de la que se conocieron problemas, en cuanto echó un vistazo a los libros; cuando Sabadell adquirió la CAM por “1 €” lo hizo porque nadie más la quería, en el exterior no hubo ningún banco interesado salvo en el excepcional caso de Nova Caixa Galicia y Bankia, si no llega a ser por el crédito que nos concedió Europa, hubiera sido liquidada porque nadie quería hace 5 años ese “muerto”. Con todo, es difícil hacer un balance global, por ejemplo yo sospecho que la venta de Banco Valencia a la Caixa fue muy sospechosa pero es una simplificación absoluta afirmarlo de todos los casos. Si ahora que la morosidad bancaria ha bajado del 9%, que llevamos años creciendo tanto, que el BCE ha relajado la prima de riesgo… resulta que casi nadie quería un banco con tanta implantación como Popular ni gratis para no tener que meterle miles de millones en hacerlo solvente de nuevo, ¿estamos seguros de que fue un chollo adquirir las cajas en tiempos bastante peores y a pesar de las buenas condiciones que el gobierno de entonces les ofreció para hacerlo? No lo tengo tan claro, no parece que las entidades financieras españolas estén muy contentas ampliando su implantación nacional cuando el negocio es tan bajo, por ejemplo, BBVA adquirió Caja Cataluña tras comprar UNIM y así conquistar el mercado catalán, en teoría de los mejores de España. y no tengo nada claro que no esté arrepentido.

La situación del Banco Popular, que ha tenido que ser “regalado” (no es así puesto que sanearlo costará miles de millones de €) para que alguien lo adquiriera y evitar su liquidación (sólo en puestos de trabajo son 10 mil), demuestra que el negocio bancario nacional no es lo bastanterentable ni exento de riesgos como para que sea atractivo para la competencia. Demuestra que adquirir las cajas –y no descarto que el proceso de privatización no fuera el adecuado, no digo eso porque yo también tengo muchas dudas- fue una apuesta arriesgada por parte de quien las adquirió y no un “regalo”. Demuestra que es posible que un banco desaparezca y los costes no los asumamos todos los españoles sino sólo los que tenían intereses en él por lo que ese debe ser el futuro (aunque ojalá nunca vuelva a suceder un caso tan triste). También demuestra que hay una insólita confianza tanto en el sistema financiero español como en la solvencia del país porque ni la bolsa ni la prima de riesgo han reaccionado negativamente a la quiebra del sexto mayor banco del país, inimaginable esa nula reacción hace unos años. También despierta muchas sombras sobre los stress test europeos, los auditores, la CNMV… y sobre la banca española como inversión ya que si ellos mismos no quieren invertir en ampliar su negocio en España adquiriendo una entidad de la competencia, es que no lo ven tan bien, de ahí que insista tanto en la extrema complacencia del mercado que no es capaz de ver riesgos tan evidentes. Y no olvidemos que a pesar de que insisten en más y más fusiones, España tiene mucha mayor concentración bancaria que Francia o Alemania por lo que el riesgo está mucho más concentrado y el negocio se basa sobre todo en los beneficios de la red exterior, no en el mercado español.

En cuanto a los mercados, Junio ha empezado bien en las bolsas con nuevos récords en Wall Street pero demostrando cierto mal de altura. Hay cierto agotamiento tras unos meses tan rentables y mi consejo sigue siendo estar fuera durante el verano. El Ibex ha sufrido algo con los vaivenes del Popular (cuyo fracaso es otra prueba más de que el inversor minoritario se debe centrar en índices y fondos y no en valores concretos) y el contagio de los problemas políticos italianos pero sorprende lo poco que influye la ola de terrorismo indiscriminado por toda Europa. Mientras escribo esto aún no conozco el resultado de las elecciones británicas pero aunque los conservadores no ganen por mayoría como se daba por hecho hasta hace unas semanas y haya inestabilidad allí, no parece que deba influir demasiado en el resto de plazas bursátiles –aunque sí en la libra- porque el quid está en el Bréxit y será pronto para saber si la negociación será mejor o peor con unos u otros. Otro tema es que Corbyn o May intenten conseguir apoyos de otros partidos ya que el tercero más votado serán los independentistas escoceses, proUE al igual que los liberal-demócratas, y podrían exigir un nuevo referéndum a cambio aunque ya es mucho imaginar. La crisis diplomática con Qatar ha ayudado a nuevas bajadas del precio del crudo, tema de la imagen de hoy que es la evolución del precio mensual del barril de crudo. Visto así, sin las volatilidades del precio diario y semanal, se puede apreciar cierta estabilidad en torno a los 50$. Pero hay algo más: salvo quizás en Julio, con el precio actual el precio del petróleo no implicará variaciones del IPC interanual por lo que si éste sube, se deberá a otros factores

 

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