Imaginemos por un momento que creamos una banca pública buena de verdad, no como lo que hemos tenido hasta ahora en este país que tan amargo recuerdo nos traen a todos.

Un banco diseñado para empujar las inversiones en las zonas más desfavorecidas y prestar a los realmente necesitados.

  1. El Banco Nacional de Reconstrucción y Fomento, que trate de reducir la pobreza en las zonas pobres con capacidad crediticia mediante la promoción del desarrollo sostenible con préstamos, garantías, productos de gestión de riesgos y servicios analíticos y de asesoramiento.
  2. Una Asociación de Fomento, que otorgue créditos sin intereses y donaciones para programas que fomenten el crecimiento económico de las zonas más pobres de España
  3. Corporación Financiera: cuya función es apoyar al sector privado en las zonas en desarrollo.
  4. Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones: Que busque potenciar la inversión extranjera en España creando un clima que favorezca la inversión internacional.
  5. Centro de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones: proporciona servicios de mediación y arbitraje para los inversores extranjeros.

Además para evitar interferencias políticas y enchufismo, esta institución pública estaría compuesta exclusivamente por funcionarios que tuviesen que pasar unas rigurosas pruebas de selección.

Suena bien. ¿Verdad?

Si de la descripción que os he puesto de este banco público, cambiamos «Nacional» por «Internacional» y «Zonas pobres» por «Países pobres» tenemos la descripción que hace 5 años hicimos por aquí del Banco Mundial.

Da igual las intenciones que tenga un banco público, maneja mucho dinero y en poco tiempo pasa a convertirse en una agencia de colocación para políticos y amiguetes  y de ahí a un chiringuito financiero para su partido. Esto es lo que lamentablemente nos ha enseñado la historia. Y si no tenemos el ejemplo de la fallida desginación del exministro Soria o el olvidado puestazo de la sobrina de De Guindos. Fuera del Banco Mundial, tenemos otros ejemplos el de la exministra Magadalena Álvarez cobrando 11.500€ al mes (tras dimitir por los EREs) del Banco Europeo de Inversiones.