Demasiada gente tiende a creerse las cosas en función de si reafirman o no su opinión previa, en lugar de opinar tras conocer los datos, que sería lo lógico. Esto hace que muchos desprecien como falsos o manipuladas las cifras que no les encajan en su visión ideologizada de las cosas. Es un error, no porque los datos no puedan ser imprecisos, que por supuesto lo son, sino porque siempre son más fiables que nuestra visión subjetiva y parcial, y marcan además tendencias claras que no son inventadas ni por los profesionales del INE ni por los de Eurostat en el caso de datos europeos. Sin embargo, muchos tienden a creerse cualquier dato malo, por ejemplo los referentes a Grecia, pero a despreciar la veracidad de cualquier dato bueno, especialmente si se refieren a España. En el caso de los sueldos que se pagan en nuestro país ocurre algo así, muchos olvidan los miles de empleados que tiene Renfe, BBVA, Santander, Mercadona -donde el 90% gana más de 1400€ netos al mes- o los millones de funcionarios o la cantidad de pagos en negro que hay y prefieren creer que el sueldo más habitual en España es el del caso que conocen de la prima que fue a una entrevista de trabajo en una tienda en la que ofrecían 700€ al mes, cuando precisamente esa es la excepción. En cualquier caso, hoy no hablaremos de cantidades sino de tendencias. Este gráfico del profesor Combarro nos muestra varias cosas muy interesantes:

Es la evolución de los salarios reales (eso significa que se ha tenido en cuenta el aumento del coste de la vida medido con el IPC) de los 4 países “rescatados” durante este siglo. A primera vista podemos ver cómo la entrada en el € sirvió para un leve mejora de los sueldos en España (con la enorme salvedad, tantas veces criticada aquí, de que el aumento del precio de la vivienda que tantos quebraderos de cabeza provocó después no está incluido en el IPC) pero que en los años de mayor crecimiento, los anteriores a la crisis de 2008, los trabajadores españoles no ganaron poder adquisitivo debido a la subida del IPC: a comienzos de 2008 se ganaba, en términos reales, lo mismo que 4 años antes. Luego llega la crisis y la famosa “devaluación interna” que marca sus mínimos a mediados de 2012 mejorando desde entonces hasta el punto que a comienzos de este año un trabajador tiene más poder adquisitivo que hace 8 años, no por un mayor sueldo sino, se supone, por la inflación negativa.

En resumen, en la actualidad –y contra el discurso de muchos que opinan sin datos basándose sólo en impresiones subjetivas- estamos en los máximos del siglo y más de un 10% por encima de cuando empezó. El problema, claro está, es que hay menos trabajadores y, sobre todo, menor proporción de activos respecto a la población total por lo que, en general, las familias tienen menos ingresos. A mi me gustaría que ganáramos más dinero, detesto al tipo aquel de Banco de España, con un sueldazo –además blindado- que aboga por la moderación salarial pero siendo las pymes las que crean 2 de cada 3 nuevos puestos de trabajo y con una tasa de paro del 20% hay tantos demandantes de empleo que, siendo realistas, va a ser difícil y muy lento que los sueldos suban por lo que no estoy en contra de ganar poder adquisitivo gracias a la deflación. Lo que me da miedo es que ésta acabe –y todo apunta a que el próximo mes el IPC interanual ya pasará al positivo- sin que se hayan creado los puestos de trabajo suficientes como para compensar ese mayor coste para las familias.

El gráfico también nos sirve para ver que aunque los problemas de los “periféricos” europeos puedan parecer similares, su evolución ha resultado ser muy diferente. Por ejemplo, lo de Grecia no tiene nombre, los trabajadores ganan casi un 30% menos que hace 16 años y además tienen una tasa de paro superior a la española. También sorprende que el punto álgido salarial lo vivieran en 2009, justo el año en el que, tras las elecciones, los que llegaron descubrieron que el gobierno anterior se había pasado años falseando las cuentas haciendo creer al país que era más rico de lo que era. A Portugal le pasó algo similar, el gobierno no tomó medidas cuando empezó la crisis global de 2008, la sensación de riqueza se alargó hasta 2011 y la caída a la realidad, coincidiendo con la petición de rescate, les ha llevado a la situación actual. Como nosotros, han mejorado desde mediados de 2012 pero aún ganan menos que cuando empezó el siglo, Por suerte, su tasa de paro es sensiblemente inferior a la española (en torno al 12%).

Por último, Irlanda lo hizo mejor que ninguno: sus sueldos mejoraron más que los de los demás en la fase de expansión, sufrieron un ligero recorte tras el inicio de la crisis de deuda en la Eurozona que les condujo a solicitar ayuda financiera exterior y, tras unos años de ajuste, están en una situación que es la envidia de los otros tres: una tasa de paro de en torno al 8% y unos salarios reales en 2016 un 25% por encima de los que tenían a principios del 2000. Nunca se sabe si lo aplicado en un país serviría para otro pero el que, más allá de casos extremos como el de Apple –a mi juicio bien resuelto por la UE-, una economía basada sobre todo en atraer inversión foránea gracias a bajos impuestos a las empresas, consiga importantes mejoras salariales, quizás nos esté mostrando que el camino contrario (subir impuestos y poner pegas a la inversión), que además no ha triunfado en ninguna parte, no es el correcto. No sólo para la macroeconomía, tampoco para los sueldos de los trabajadores.