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# 56Anónimo
26 de noviembre de 2013, a las 11:18

Sobre los palcos y demás, una anécdota de mi pueblo.
Todos los años se celebra “la gala de los niños” donde todos los crios del pueblo suben a un escenario a bailar una canción que han ensayado antes con coreografía.
El escenario es la verbena del pueblo y los asientos son sillones de plástico que pone el ayuntamiento.
Todos los años hay riñas y broncas entre los vecinos porque llegan unos cuantos y “guardan sitios” para mi madre, para mi abuela, para la vecina para bla bla bla.
Asi que es frecuente que una persona “guarde 8 sitios” y que luego le sobre alguno, o le falte alguno y cierre el pasillo con sillas extras….

En el libro de fiestas hace años que el alcalde hizo incluir una nota de que no se podía reservar sitios. No hay ningún sitio guardado para ayuntamiento ni similiar y el alcalde se pasa la gala coordinando niños, luces, sonido, salidas de emergencia y demás con un par de “voluntarios” (obligados) trabajadores del ayuntamiento ya que nadie quiere encargarse de nada “sin cobrar”.
Este año lo pusieron verde porque decidió que la reina, damas y acompañantes de las fiestas del año que viene, debían colaborar (gratuitamente) con el pueblo al que luego representaran (y que les pagará el traje, como todos los años, aunque con un presupuesto ajstado, que ya fue ampliamente criticado por todos esta medida también)

Cuando el sentido común y la sensatez son por parte de políticos, y sobre todo si es como en este caso del nivel más bajo, es muy duro de ver cómo fallamos los ciudadanos.
Casi cada medida encaminada a no malgastar lo que no se puede (la deuda “recibida” del pueblo es brutal) la ciudadanía la acoge como que es dinero que el alcalde se queda para él, que roba. Tremendo.