La expresión «padres helicóptero» es un término coloquial que se comenzó a usar para identificar a aquellos padres que sobreprotegen e interviene en exceso en la vida de sus hijos, en particular en el campo de los estudios. Se llaman así porque revolotean como helicópteros de cerca a sus hijos, tanto si estos los necesitan, como si no. Los padres tratan de resolver los problemas de sus hijos, y de evitar que sean perjudicados al mantenerlos fuera de situaciones peligrosas.

Ahora va mucho más allá, ya no sólo se trata de los estudios, se trata también del ámbito laboral: les acompañan a las entrevistas, llaman por ellos a las empresas e incluso hacen su seguimiento de las entrevistas.

Está claro que los padres tienen buenas intenciones y que buscan lo mejor para sus hijos, pero nada más allá de la realidad: los entrevistadores no verán mas que a una persona dependiente que no sabe valerse por sí misma. Vamos, que están haciendo un flaco favor a sus hijos.

He recopilado algunos ejemplos de lo que hacen los «padres helicóptero». No me lo invento. Son casos reales, es más, si tenéis algún amigo que trabaje en departamentos de Recursos Humanos, preguntadle. Además de esto, seguro que tienen muchas más anécdotas sobre padres helicóptero:

De verdad, padres y madres, no lo hagáis. Dejadme que os de algunos consejos para que podáis evitar estas tentaciones y en paralelo, seguir ayudando a vuestros hijos: 

Si tienes tentaciones de escribir el CV de vuestro hijo: no lo hagas. Sentarse a hacer un primer CV no es fácil, pero el que se lo hagas tú, no le beneficiará. Busca ejemplos de CV en internet, en libros, el tuyo propio o de amigos, enseñaselos, que vea diferentes modelos y que adapte su propia formación y experiencia.

Si tienes tentaciones de organizarle su búsqueda de empleo: no lo hagas. Como mucho, enséñale qué páginas web pueden ayudarle, qué Empresas de Trabajo Temporal o qué periódicos, pero tiene que ser tu hijo quien se dé de alta y rellene los campos. Y también quien busque las ofertas y haga el seguimiento.

Si tienes tentaciones de ir a la entrevista: no. No pintas nada. Tu hijo ya es una persona adulta y tiene que aprender a desenvolverse por sí mismo. Al entrevistador le parecerá que no es  una persona independiente y posiblemente esté descartado desde el momento en que te vea. Si quieres, ayúdale antes de la entrevista a preparársela: las posibles preguntas y respuestas, pero no vayas con él.

Si tienes tentaciones de llamar a la empresa para hacer un seguimiento: no. Tiene que ser tu hijo el que levante el teléfono y haga la llamada.

¿Conoces algún caso de padre helicóptero?