Aunque suene a Perogrullo sin deuda no habría crisis de deuda. El problema de la deuda es real y no es un invento de “los mercados” sino de un sistema económico insostenible en el que los países deben pedir créditos nuevos para pagar los vencimientos antiguos y todavía algo más para subvencionar los déficits presupuestarios, en gran parte hinchados por las ayudas al sistema financiero. Y por ello los estados se convierten en dependientes de esos “mercados”, de sus miedos, de sus irracionalidades, de sus agravios comparativos… Esto nos ha llevado a una situación económica de endeudamiento público no visto desde la II Guerra Mundial y de la que se salió entonces con crecimiento e inflación, algo que no parece viable ahora:

   Lo curioso de la crisis de deuda y de confianza es que los bancos y entidades financieras tienen en cartera muchos miles de millones de deuda pública, así como de acciones y de créditos a empresas y particulares…es decir, a la banca no le interesa para nada ni que la economía vaya mal, ni que algún país quiebre ni, en general, nada negativo. Por mucho que pueda tener en nómina a algún trader que gana dinero especulando “a la baja” el grueso del banco gana más dinero cuando la economía va mejor que cuando va peor. Lo mismo ocurre con los estados, bancos centrales, grandes compañías, aseguradoras, inversores particulares etc.: tampoco les favorece que la situación vaya mal. Es decir, en torno al 95% del mundo económico sufre con las subidas de rentabilidad de los bonos y con las bajadas bursátiles, y además es algo global, es algo negativo tanto para un fondo de pensiones italiano como para una empresa india que debe emitir pagarés más caros pasando por un australiano que tiene acciones de un banco mejicano. ¿Por qué entonces un pequeño porcentaje de los actores del mercado –fondos de alto riesgo básicamente- puede en un momento dado con todos los demás en sus apuestas contra los deseos mayoritarios? Concretando más, ¿Cómo pueden vencer contra casi todos en sus “ataques” a la €zona? Básicamente –en mi opinión- por cuatro razones:

En cualquier caso, esto no siempre es así. De hecho, la mayoría de las manipulaciones son dirigidas por los más poderosos y se crean para intentar mejorar el precio de los activos y no al revés. Lo vemos casi cada vez que hay vencimientos de futuros y opciones sobre índices y valores bursátiles o este último miércoles con la labor de JP Morgan para evitar que Bankia cerrara en negativo en su debut si bien el mayor ejemplo para mi es la FED. La Reserva Federal de los EUA leva años intentando con sus políticas subir el precio de las bolsas y abaratar el coste de emisión de la deuda de su país y además lo está consiguiendo; para ello está recurriendo a todos los instrumentos que tiene en su poder y que desvirtúan la evolución normal de los mercados. Lo que ocurre es que como esa política favorece –al menos a corto plazo- a una mayoría está mejor vista. Eso sí, en mi opinión las manipulaciones de la realidad –sean para mejor o para peor- funcionan sólo en un periodo de tiempo limitado pero al final la verdad se impone, y cuanto mayor sea la burbuja –entendida como artificialidad en el precio de un activo- mayor será la explosión posterior y al final las consecuencias serán peores, como estamos viendo desde 2007.

Estos días deberían haber sido claves para saber si lo artificial es la propia existencia de la €zona, al menos tal y como la conocemos hasta ahora -con unos límites que nadie cumple y un banco central al que no le preocupa ni el crecimiento ni el paro- o si lo que no tiene sentido es que países con economías fuertes como España o Italia deban pagar casi un 6% para poder colocar su deuda a 10 años. No ha sido así, el acuerdo alcanzado ayer vuelve a premiar la falta de compromiso griego para reducir el déficit y vuelve a cargar sobre las espaldas del contribuyente europeo las pérdidas de los inversores privados -también en Portugal e Irlanda-, obligando a prestar a un país insolvente dinero más barato y a más plazo y anunciando más ayudas al sector financiero. Las medidas para que sea más fácil intervenir en los mercados sí que suponen un cortafuegos -ya veremos si lo suficientemente sólido- contra «ataques» especulativos contra Italia y España, y eso sí es positivo por lo que puede aportar de estabilidad pero en general, creo que la UE de nuevo ha evitado atajar el gran problema de fondo: la propia esencia de la €zona y la labor del BCE. En este contexto, y a pesar de las subidas del Ibex de esta semana, casi es una cuestión de fe invertir porque no olvidemos que la solución es –a corto plazo- más política que económica. Mientras, las bolsas americanas muestran una fortaleza más constante –el martes vivieron la mejor sesión de 2011- basadas en los buenos resultados empresariales conocidos y en la confianza de un acuerdo entre demócratas y republicanos que permita superar el techo de deuda… una vez más.

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