Lo ideal para todo inversor es conseguir una alta rentabilidad sin riesgos. Los riesgos pueden ser de todo tipo pero en la renta fija el mayor suele ser la quiebra de la compañía que responde por la deuda emitida (desgraciadamente tenemos un ejemplo muy cercano con los pagarés de Nueva Rumasa) y en la variable que el precio se mueva en dirección contraria a nuestra apuesta. A veces algunos confunden ambos términos y creen que en bolsa la solvencia, el tamaño y liderazgo de la compañía donde se invierte son garantía de obtener más beneficio. Incluso algunos “gurús” insisten con eso pero no es algo que se pueda comprobar estadísticamente. Por ejemplo la solvencia de Microsoft es enorme, es una de las compañías del mundo con menos riesgo de quiebra y sin embargo cotiza al mismo nivel que hace 13 años, una acción de la poderosa Telefónica cuesta casi la mitad que hace 11 años y qué decir de Nokia, aún líder en el mercado de móviles, su gráfico rompe varios mitos sobre la inversión a largo plazo, los sectores de futuro y el tamaño de las compañías a comprar:
Gráfico de Nokia:
El que una empresa posiblemente no vaya a quebrar nunca significa que como inversión en renta fija es un valor seguro pero en bolsa (aunque el dividendo pueda ser un buen consuelo) no es un factor determinante. Irónicamente este año en el Ibex el valor más rentable ha sido uno –Sacyr- cuyo volumen de deuda es tal que su solvencia está en entredicho y uno de los más rentables este siglo es Abengoa, una empresa cuya capitalización bursátil es de las más bajas del Ibex.
