¿Quién vive en una piña en el fondo del mar?
Tenía que ocurrir. Ya habíamos sacado lecciones económicas de Homer Simpson, Futurama, South Park y Padre de familia, así que era cuestión de tiempo que hablásemos por aquí de una de las mejores series de dibujos animados, Bob Esponja.
¿Qué podemos aprender aprender de la pandilla de la ciudad acuática Fondo de Bikini? ¿Que lecciones podemos sacar de una Cangreburguer? ¿Podrá Calamardo enseñarnos algo de economía o será el Señor Cangrejo el que lo haga?. Esto es lo que contaban en otro día los de AOL. No cambien de canal, más consejos trás la publi.
Bob Esponja tiene la integridad que todo emprendedor y trabajador deberían imitar.
Cuando el Señor Cangrejo, en un episodio llamado «Cambio de turno», dice a sus empleados que el Crustáceo Crujiente estará abierto a partir de entonces 24 horas al día, Bob Esponja empieza a temblar. En el episodio «Solo un mordisco», cuando Calamardo se cuela en el Crustáceo Crujiente durante la noche para comer en secreto algunas cangreburgers, encuentra a Bob Esponja y le pregunta qué hace ahí. «Siempre vengo a las 3 de la mañana», responde Bob Esponja. «Es el momento en el que cuento las semillas de sésamo».
Es increíble la ética profesional de Bob Esponja, su capacidad para trabajar con lo que tiene y obtener lo mejor de cada situación. Como veremos adelante, el trabajo no debe controlar nuestra vida, pero debemos hacerlo lo mejor posible (siempre y cuando te paguen puntualmente, como hace el Señor Cangrejo)
No te alejes de tus competencias principales.
En «La esponja crujiente», un crítico gastronómico alaba a Bob Esponja por ser una de las dos razones para visitar el Crustáceo Crujiente (siendo las cangreburgers la primera razón). El señor Cangrejo está entusiasmado con la idea de promocionar a Bob Esponja como otra razón para visitar su restaurante. Tan encantado, de hecho, que se pasa, cambiando el nombre del restaurante a Esponja Crujiente y haciendo que su siempre descontento empleado Calamardo lleve un traje de Bob Esponja. Bob Esponja, entretanto, tiene que conducir un tren Bob Esponja fuera del restaurante. De hecho, se ignora la principal razón de ser del restaurante, la comida. Y justo como sería de esperar en la vida real, los clientes se ponen enfermos después de ingerir la comida.
Otro ejemplo de este tipo es el episodio en el que Perla, la hija del señor Cangrejo, quiere cambiar el menú y la estrategia de marketing del Crustáceo Crujiente para estar a la última, Bob Esponja se siente totalmente incómodo con la situación porque se aleja de la estrategia “principal”. Finalmente, Perla se va del restaurante, que vuelve a la normalidad. ¿Lección? «Zapatero a tus zapatos,» (esto no va con segundas)
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