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Una sencilla pregunta que vas a fallar

Te digo estas cuatro potencias económicas, China, EEUU, la UE y Japón y tú me las tienes que ordenar de mayor a menor. ¿Cómo quedaría el listado?

Estoy al 95% convencido de que has fallado.

Estos son los datos tomando el PIB a paridad de poder adquisitivo:

  1. China 21.4 billones (europeos) de dólares
  2. La UE 20.3 billones  (europeos) de dólares
  3. EEUU 18.6 billones (europeos) de dólares
  4. Japón 5.3 billones (europeos) de dólares

Si elegimos el PIB nominal, China y EEUU se intercambiarían las posiciones pero la UE seguiría en segunda posición.

¿Y por qué estoy tan convencido de que has fallado?

Porque la mayoría de los europeos fallan y ponen a la UE en tercer o cuarto lugar.

Estos son los resultados de una encuesta que se realizó a nivel europeo. En la tabla podéis ver lo que han respondido cada país (la pregunta es ¿Cuál de estas economías es la más grande del mundo?)

Los únicos que sitúan a la UE en segundo lugar son los alemanes, aunque fallan al poner a China como los líderes. Curiosamente los países mediterráneos, tan castigados por la crisis, son los que peor consideración tienen del tamaño de la economía de la UE.

Mientras que son pocos los Europeos conscientes de su potencial económico a nivel mundial, los americanos se lo tienen más creído (o mejor dicho, son más positivos) ya que el 51% de ellos ven a su país como la mayor potencia económica mundial.

Quizás el problema de la poca influencia que tiene la UE a nivel mundial sea la falta de confianza real que tanto los ciudadanos como los políticos han demostrado a lo largo de su historia. Ya va siendo hora de que nos lo creamos ¿no?

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Escrito por Carlos Lopez el 13 de Septiembre de 2017 con 47 comentarios

La agonía del pequeño comercio

Aunque con un cierto retraso en comparación con otros países, en el nuestro también se van cumpliendo algunas de las profecías que se hicieron con la aparición de internet por allá plena burbuja de las dotcom. Entre ellas, la que habla del cambio de modelo de negocio que la entrada de las nuevas tecnologías supondría para diversos sectores de la economía.

En lo que se refiere al pequeño comercio, uno de los semilleros de empleo en España, son dos los grandes problemas a los que el sector ha de hacer frente:

Por un lado, el auge del comercio electrónico. Portales de comercio electrónico, con cada vez más y más variada oferta, detraen cada vez más clientes al sector. Éstos, cautivados por precios más económicos, facilidades de pago y la comodidad de hacer las compras desde el sofá de casa, son cada vez más reacios a llevar a cabo la aventura de ir físicamente de compras.

Las ventajas para que la venta online se afiance frente al pequeño comercio son muchas y conocidas:

  • Amplio abanico de opciones y plataformas donde escoger.
  • Fácil acceso a los productos y servicios, que en muchas ocasiones no se encuentran en el establecimiento físico.
  • Comodidad para quien compra y quien vende.
  • Optimización del tiempo para comerciantes y clientes.
  • Ahorro para los negocios que se instalan únicamente en Internet evitando todos los gastos de un local.
  • Ampliación exponencial de clientes potenciales a los que es más fácil llegar sean de donde sean.
  • El crecimiento exponencial del sector de las telecomunicaciones, que da soporte al proceso de implantación del modelo online.

A lo que hay que unirle la bendición de los gobiernos, que entienden que los consumidores están más protegidos en sus compras por internet, ya que fomenta la competencia al permitir la entrada a empresas de todos los tamaños y de cualquier lugar del mundo.

El segundo varapalo que está soportando el pequeño comercio es que la protección establecida por la Ley de Arrendamientos Urbanos en 1994 por un periodo de veinte años y que afectaba a los contratos firmados antes del 9 de mayo de 1985 ya ha desaparecido. La moratoria del 94, se creó con el objetivo de proteger al pequeño comercio y, en especial, a los que se encuentran en los centros de las ciudades, en un contexto de crisis económica. Pero el fin de ese periodo de gracia se produjo en uno de los peores momentos para el pequeño comercio, con una caída continuada de las ventas que hizo inviable la continuidad de muchos de ellos.

Los locales más afectados por el aumento de los alquileres son aquellos con menos de 2.500 metros cuadrados en los que se ejerzan actividades comerciales, hostelería, restauración, talleres de reparación de vehículos y electrodomésticos, entre otros, o cualquier actividad distinta, siempre que la cuota de Impuesto de Actividades Económicas sea inferior a 510,86 euros. En éstos el incremento del arrendamiento puede multiplicarse hasta por 10, dependiendo de la zona concreta.

Esto motivaría el deterioro de los cascos históricos de las ciudades (algo que ya estamos viendo), ya que muchos locales podrían no volver ya a alquilarse y, los que lo hicieran, lo serían por cadenas de franquicias.

Evidentemente, esta será una transformación paulatina, ya que pueden seguir disfrutando de su renta antigua los contratos de alquiler firmados por personas físicas, en cuyo caso, el contrato se mantendrá hasta la jubilación o fallecimiento del comerciante, salvo que deje la actividad a su pareja. Esto no será así si el negocio se transfiere a los hijos. También pueden alargar la renta antigua hasta enero de 2.020 aquellos locales que hayan sido traspasados en los diez años anteriores a la entrada en vigor de la LAU (1995). Aun así, ya es común ver centros comerciales que no logran el 100% de la ocupación o locales en zonas comerciales de las ciudades con un eterno cartel de “Se Alquila”.

¿Cómo se está defendiendo el pequeño comercio de estas dos losas? Pues depende de cómo se entienda, para algunos es defenderse y para otros alargar su agonía.

Está claro que el pequeño comercio representa un modelo de distribución de la riqueza más justo, contribuyendo en mayor medida a la economía local, a la vida de barrio y al tránsito de los vecinos por las calles aportando mayor seguridad a las mismas. Pero su principal beneficio es su principal desventaja: para conseguir un mismo volumen de ventas, éste requiere considerablemente mayores necesidades en puestos de trabajo que en la gran distribución, siendo, generalmente, empleo de mayor calidad al estar más profesionalizado.

Y aunque todo el mundo da por sentado que el pequeño comercio es una de las bases del empleo, el que más y el que menos maximiza su beneficio acudiendo cada vez más a la compra online, por lo que las campañas de concienciación no servirían de nada. En este sentido, algunas ideas como generar una imagen común para los establecimientos, crear materiales como bolsas de la compra permanentes, realizar vídeos virales, organizar actividades en los colegios, concursos de dibujos o relatos, charlas en las asociaciones de vecinos o actividades culturales en los mercados, ya se han hecho y su impacto ha sido limitado.

En cualquier caso, se puede seguir profundizando en este objetivo de fidelización de la clientela mediante diferenciación del pequeño comercio con el impulso de valores sociales y ambientales. Para ello, se pueden ir impulsado distintos programas con estos fines, en los que participen estos establecimientos, que deberán ir acompañados de campañas de difusión que contribuyan a que el consumidor mejore la percepción de este tipo de comercio. Algunos ejemplos, podrían ser:

  • Fomentar la venta de productos locales y los circuitos cortos de comercialización.
  • Buscar estrategias comunes para la contratación de personas que lleven a cabo la entrega a domicilio.
  • Fomentar valores adicionales al propio producto que vayan encaminados a una economía más sostenible, bien a través de un producto más natural y con menos productos químicos, bien a través de un envasado más sencillo y menos contaminante.

La participación en este tipo de programas, en principio, puede no ser muy atractivo para muchos pequeños comerciantes que bastantes energías gastan ya en sobrevivir. Sin embargo, hay que hacer hincapié en que la acción colectiva tiene mucho más valor, y posibilidad de éxito, que la individual, sobre todo si se dirigen los esfuerzos a reafirmarse frente a los que han pasado a ser los verdaderos competidores. También resulta fundamental la implicación de las administraciones públicas, que deben apostar por el pequeño comercio como una forma de recuperar empleo. Y es que, si se está manteniendo el nivel de consumo, es a base de reproducir un modelo de producción y distribución de bajo coste que implica reducir constantemente las necesidades de puestos de trabajo y precarizar el existente.

 

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Escrito por Manuel González el 12 de Septiembre de 2017 con 36 comentarios

Entrevista a Marcos Pérez

Siendo hoy 11 de septiembre he tenido la tentación tanto de escribir sobre las Torres gemelas como sobre Cataluña. Pero la he vencido y me he decidido por entrevistar aMarcos Pérez, un asesor de inversiones que es tremendamente crítico con la industria financiera.

D- La primera pregunta es obvia ¿Por qué esa actitud tan crítica?

M- Cuando pasé de la Física a las inversiones, esperaba encontrarme una industria dedicada a ayudar al cliente, protegiendo y rentabilizando su ahorro.

Pero lo que me encontré es una industria que se aprovecha de la incultura y los sesgos de sus clientes para esquilmarlo a base de comisiones abusivas —que pueden reducir hasta más de la mitad la rentabilidad a largo plazo de sus inversiones— y de colocarle productos que la mayoría de las veces no le convienen.

Como advierte John Bogle, la industria de la inversión es la única en la que cuanto más pagues por lo que quieres, menos probable es que lo consigas.

D- Estudiaste originalmente Física. ¿Cómo un astrofísico termina trabajando en Bolsa? 

M- Era algo muy habitual a finales de los años ’90 y principios de los 2000. La industria financiera buscaba entonces perfiles más matemáticos para modelar y empaquetar un montón de nuevos productos financieros que bancos y gestoras producían y colocaban como caramelos. Casi de casualidad, un amigo y colega de la carrera me habló de esta salida profesional y nos lanzamos juntos.

D- ¿Qué te atrajo tanto de las finanzas como para cambiar tan radicalmente de campo?

M- Fundamentalmente, la posibilidad de contribuir con alguna aportación creativa. Nos parecía un campo con muchas posibilidades porque aún quedaba mucho por hacer desde un punto de vista científico.

Y las salidas profesionales, claro. En aquella época, principios de los años 2000, un buen ‘quant’ (analista cuantitativo) se podía permitir el lujo de decidir hasta dónde y en qué quería trabajar dentro de la industria.

Por aquel entonces no conocía la realidad de la industria y su afición por exprimir a los clientes —que al final somos todos— como si fueran vacas desechables de una granja de fast food. Me pareció muy honesto y digno trabajar con la intención de ayudar a que los clientes pudieran invertir sus ahorros de la mejor manera posible. Una motivación que, aunque escasea en la industria, siempre me ha acompañado y espero no perder nunca.

D- Y sin embargo, ahora eres muy crítico con el uso de las matemáticas por parte de la industria, con todos los derivados y productos sofisticados que vende. ¿Cómo un “quant” termina renegando de las ecuaciones y optando por lo que llamas “estrategias botijo”?

(más…)

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Escrito por Droblo el 11 de Septiembre de 2017 con 42 comentarios

La semana en los mercados

Por mucho que los españoles seamos muy autocríticos, nuestros derechos humanos y libertades civiles están muy por encima de la media mundial y tenemos una Constitución y unas leyes derivadas de ella que son muy similares a las de las más avanzadas democracias. Uno de los puntos en los que existe similitud es que cualquier cambio que afecte a la integridad territorial de un país debe ser decidido por el pueblo. En nuestra Constitución dice claramente en su artículo primero que “La soberanía nacional reside en el pueblo español”. Esto significa que para cambiar la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”–artículo segundo- hay que contar con la opinión del pueblo español y por lo tanto es necesaria una reforma constitucional votada por todos los españoles. Nos gustará o no (yo por ejemplo, votaría por eliminar esa frase) pero esto convierte en ilegal cualquier intento de secesión de una comunidad autónoma. Si un cargo institucional comete un acto ilegal debe ser sancionado, si además utiliza dinero público para ello debe ser inhabilitado y si además comete prevaricación (cometer un acto a sabiendas de que es injusto) el castigo debe ser aún  mayor.

Y dado que España es un estado de derecho, su gobierno, sus jueces, sus policías etc. deben, es su obligación, cumplir y hacer cumplir las layes. Por eso nadie debería sorprenderse de la ofensiva judicial contra los organizadores del 9N ni contra los del 1-O sea Puigdemont, los miembros de su gobierno e incluso los diputados autonómicos que están haciendo algo ilegal. ¿O es que no aspiramos todos los españoles a vivir en un país donde todos, sean carpinteros o políticos, ricos o pobres, asturianos u oscenses, cumplan con las leyes? Lo ilegal debe ser castigado, y si algún día Cataluña es independiente (dudo que oficialmente pero de facto lo será dentro de no muchos años) estoy seguro que sus instituciones harán lo mismo, ¡faltaría más!. Algunos dicen que no hay que obedecer leyes que son injustas pero, ¿qué hay de injusto en que sean los españoles los que decidan sobre su propio país, qué hay de injusto en unas leyes que son similares en todas las democracias occidentales? ¡Si hasta la ONU le niega a Cataluña el derecho de autodeterminación! Y hay más, en la proposición de ley de transitoriedad jurídica se dice textualmente: “La sobirania nacional rau en el poble de Catalunya” Exactamente lo mismo que dice la Constitución española -sólo que en catalán y cambiando España por Catalunya- por lo que es evidente que ellos no consideran injusto negar el derecho de autodeterminación a , por ejemplo, la provincia de Tarragona porque la soberanía no es de una parte –en este caso los tarraconenses-, sino de todos los catalanes.

Pero imaginemos que se vota (lo cual sería un error del gobierno de Rajoy pues su deber es que en el territorio nacional no ocurran actos ilegales y, siendo éste algo anunciado hace meses, debería haberlo evitado), ¿Sabe la gente lo que está votando? Imagino que la mayoría quiere expresar su apoyo a la independencia de Cataluña pero los organizadores del referendo ya han dicho que, sin hacer caso a la participación, decretarán la independencia si hay una mayoría de Síes. Y eso no es realista, se puede votar para empezar unas negociaciones pero no para iniciar la ruptura ya. Pensemos en el Bréxit, algo mucho más sencillo que montar un estado propio desgajándose de otro, y resulta que se votó hace 14 meses y aún se van a seguir negociando las condiciones de la separación unos dos años más, ¡y eso que ambas partes lo aceptan! ¿De verdad alguien cree, por muy independentista que sea, que Cataluña se va a convertir en un estado en unas horas y de forma unilateral? No hace falta ser un lumbreras para detectar los múltiples problemas de algo así, y la ley de transitoriedad apenas los toca: ¿se pretende que el 100% de los contribuyentes catalanes paguen a la Hacienda catalana a la vez que esperan que la Seguridad Social española pague las pensiones de los jubilados catalanes, de verdad alguien puede pensar que esto es realista?

Podemos poner más ejemplos, ¿va a expropiar el gobierno catalán a la empresa pública española Renfe y España se va a dejar, va a expulsar de territorio catalán a policía nacional, guardia civil y ejército y éstos lo van a aceptar cuando España no reconoce la secesión, cómo va a financiar el déficit si nadie los reconoce…? Algún independentista pensará que una vez demostrado con un referendo -en que el sí arrasará debido a la baja participación- el apoyo popular, el gobierno español aceptará empezar unas negociaciones pero eso tampoco es realista. Aunque sólo sea por el coste político, no lo van a hacer, y menos cuando no queda demostrada una mayoría social pro-independencia y el estado español tiene todo el poder para aplastar una secesión (y no hacen falta tanques, tiene la ley de su parte, el poder económico y el apoyo internacional). Es evidente que a las malas tienen todas las de perder porque la caída en la actividad económica será traumática para todos los españoles pero sobre todo para los que vivimos en Cataluña, incluidos los no independentistas que son minoría en casi todas las comarcas pero son mayoría en el área metropolitana de Barcelona, que es más del 50% del PIB de toda Cataluña y casi la mitad de toda lapoblación (si hablamos de la provincia es más del 70% del PIB y de la población). Digo esto por dos motivos: uno es que el centralismo del que se acusa a Madrid respecto a España es aún más acusado en Cataluña con Barcelona y dos, que donde menos se apoya a la independencia es en la parte del territorio más importante económicamente.

Todo este lío es muy mala noticia, es evidente que todas las opciones son malas: si no se vota puede que haya manifestaciones con algún componente de violencia (limitada, que Cataluña no es la imagen que trasmiten las redes sociales) y si se vota y ello conduce a una independencia exprés, las consecuencias serán aún más negativas y, lo que es peor, imprevisibles. Y enlazando con los mercados financieros, los que no me hayan hecho caso y sigan dentro en bolsa española lo estarán pasando mal porque toda esta inestabilidad no va a ayudar. En este chart de hace unos días que he tomado prestado a Marc Fortuño podemos ver lo mal que lo ha hecho el Ibex desde los máximos acaecidos tras la victoria de Macron en Mayo:

Y no tiene pinta de mejora, no me cansaré de repetirlo: lo de Cataluña es muy grave y estar en bolsa española con un factor de inestabilidad tan grande en el horizonte más cercano, es un riesgo que no merece la pena. Si a eso le sumamos que Septiembre es un mes malo según la estadística y al peligro de un conflicto nuclear en Corea… sigue siendo mejor no estar dentro. Por lo demás, esta semana ha vuelto a fortalecerse el euro –Draghi ayer no dijo nada nuevo- y ha subido el crudo. Parece que Septiembre no ha empezado con buenas noticias…

PD- Creo que ya lo he dicho alguna vez pero muchos siguen dando la matraca: Sólo el día que Cataluña sea reconocida internacionalmente como un estado propio, deberá solicitar su adhesión a las instituciones internacionales porque no estaría en ninguna. Mientras tanto, hasta que España no reconozca la independencia de Cataluña, algo que no sé si alguna vez ocurrirá pero creo que estamos de acuerdo que no será en un futuro cercano, para todas las instituciones internacionales –sea la UE, la OTAN, la ONU o la FIFA- Cataluña es territorio español por lo que nada impediría que Cataluña, aunque se autoproclame independiente, siga siendo parte de la Eurozona y el Barça participe en la liga española (lo que para algunos es una gran preocupación).

Links.

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Escrito por Droblo el 8 de Septiembre de 2017 con 78 comentarios

¿Cuáles son las economías más libres del mundo?

En una economía de libre mercado, la ley de la oferta y la demanda, en lugar de un gobierno central, regula la producción y el trabajo. Las empresas venden bienes y servicios al precio más alto que los consumidores están dispuestos a pagar, mientras que los trabajadores exigen los salarios más altos que las empresas están dispuestas a pagar por sus servicios.

Una economía puramente capitalista es una economía de libre mercado. El afán de lucro impulsa los intereses individuales  y obliga a las empresas a actuar con la mayor eficacia posible para evitar perder cuota de mercado frente a sus competidores.

Por el contario, las economías dirigistas están marcadas por tendencias comunistas y socialistas. El gobierno controla los medios de producción y la distribución de la riqueza, dicta los precios de los bienes y servicios y los salarios que reciben los trabajadores.

Las economías de libre mercado y las economías dirigistas existen más como conceptos abstractos que como realidades tangibles; casi todas las economías del mundo presentan elementos de ambos sistemas. Por ejemplo, mientras que Estados Unidos -un país identificado como puramente capitalista- permite a las empresas fijar precios y que los trabajadores negocien los salarios, el gobierno establece parámetros, como salarios mínimos y leyes antimonopolio, que deben seguirse.

Basado en el Índice 2017 de Libertad Económica, Hong Kong, con sus tasas impositivas extremadamente bajas, regulaciones mínimas sobre las empresas y un sistema de economía altamente capitalista, se ubica en el 89.8% económicamente libre, que es la calificación más alta del mundo.

Singapur ocupa el segundo lugar y tiene un 88,6% de libertad. El país no impone aranceles y hay pocas restricciones a las inversiones. Singapur cuenta con fuertes derechos de propiedad privada.

Australia, que se sitúa en el 81,0% libre de impuestos, tiene aranceles muy bajos y fuertes derechos de propiedad privada. El gobierno proporciona a las empresas mucha flexibilidad y no les restringe con regulaciones o procedimientos de licitación demasiado complejos. Nueva Zelanda y Suiza también se encuentran entre los 5 primeros, con un 83,7% y 81,5% de economías libres, respectivamente.

Estados Unidos, con los mercados financieros más avanzados del mundo, sumíndice de libertad es del 75.10% en 2017. Este número ha disminuido en los últimos años. Mientras que ciertas industrias estadounidenses generan más escrutinio gubernamental que otras, las empresas privadas, en lugar del gobierno, controlan la mayoría de los sectores. El país también practica el libre comercio con gran parte del mundo.

Para encontrar a España hay que mirar por la mitad de la tabla, concretamente en el puesto 69, por debajo de Azerbaiyán y encima de México

Marc Fortuño

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Escrito por Carlos Lopez el 7 de Septiembre de 2017 con 54 comentarios

Cuando Amazon influye más en la economía que un banco central

El pasado 16 de Junio Amazon compró la cadena de supermercados Whole Foods (460 tiendas en EEUU) que viene a ser donde los “hipsters” y demás gente moderna hace la compra en los EEUU, con una imagen muy pulida y venta de muchos productos orgánicos y ecológicos. Uno de esos sitios en los que da gusto comprar y da gusto que te vean comprar.

El primer efecto de esta compra ha sido una drástica caída de precios en muchos de sus productos.

En Bloomberg han publicado parte de esa lista de productos rebajados entre los que vemos:

  • Manzana Fuji orgánica: 43% de descuento (de 3,49 a 1,99 dólares).
  • Manzana Gala orgánica: 33% de descuento (de 2,99 a 1,99 dólares).
  • Aguacate orgánico: 29% de descuento (de 2,79 a 1,99 dólares).
  • Plátano orgánico: la libra (0,45 kilogramos) pasa de 0,79 a 0,49 dólares, es decir, un 38% de descuento.
  • Descuentos en pollo asado orgánico: 29% de descuento (de 13,99 a 9,99 dólares).

Dejando de lado la polémica de si Amazon daña o no al pequeño comercio y va camino de convertirse en un monopolio del comercio online lo justo es reconocer que donde mete la mano, el precio tiende a bajar.

Y además venden mucho, Amazon generó sólo en España más de 3.326 millones de euros en el ejercicio pasado, el triple de lo conseguido por AliExpress y unas seis veces lo vendido por El Corte Inglés.

Y esto es un dolor de cabeza para los bancos centrales, especialmente para el más importante de todos la FED estadounidense.

Allí tienen una meta de inflación del 2% y dado que el desempleo está en mínimos, al haber más actividad económica los precios deberían subir. Así lo dice la teoría. Pero no ocurre así.

El presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, comentó recientemente que “la gente está utilizando nuevas tecnologías, la competencia está emergiendo en lugares inesperados -no necesariamente su competidor más cercano sino alguien más- y eso podría conducir a márgenes reducidos y presiones a la baja de los precios durante algún período.”

Podríamos ver una guerra de precio en los supermercados de EEUU y con ello una bajada en la inflación americana, lo cuál obligaría a la FED a mantener los tipos en cero, por muchas ganas que tengan de subirlos.

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Escrito por Carlos Lopez el 6 de Septiembre de 2017 con 33 comentarios

El proceso de independencia vuelve de la playa

Lejos de la agobiante y concurrida playa, de las aglomeraciones a las que el incremento de turistas nos somete y de la canícula, que unida a los abusos de precios a cambio de servicios por debajo de mínimos, se nos ofrece todos los veranos, mi estación del año favorita es el otoño. Estación en la que, tanto el clima como los excesos dan un respiro al cuerpo. Si a esto le unimos que el día a día vuelve a la normalidad y que, por tanto, todo el país se despereza para continuar con su ritmo normal, esta estación del año viene a ser como una vuelta a empezar con ánimos renovados.

Además, este año viene cargado de entretenimiento que va más allá de “Juego de Tronos” o de cualquier otra serie de enrevesada argumentación. Este año el otoño encarará el tema de la independencia catalana, con la única pena, siguiendo con la analogía de la serie favorita de Pablo Iglesias, de que faltarán las escenas de sexo tórrido entre los protagonistas (sólo imaginar algo así entre Rajoy y Puigdemont da grima) y las escenas de batallas sangrientas en las que algún personaje principal inesperadamente pasa a mejor vida.

Aun así, la cosa promete, y prometería más si las vidas de millones de personas a uno y otro lado de la hipotética futura frontera catalana no se fuesen a ver afectadas por decisiones de políticos cuyas aspiraciones y motivos nada tienen que ver con las personas afectadas.

El caso es que recientemente, diputados de Junts Pel Sí y la CUP han presentado el texto que debería regir el tránsito del autonomismo a la independencia, al que se ha denominado como “Ley de ruptura”, para el caso de que se celebrase el referéndum y obtuviesen la victoria las posiciones independentistas. Algo que ya ha descartado Montoro porque “Con toda seguridad, no va a haber referéndum porque no hay presupuesto”. Es decir, como no se ha destinado ninguna partida presupuestaria a ello, no se podrá celebrar ningún tipo de consulta.

Con la tranquilidad que esto da, ya se puede uno a dedicar a explorar otros aspectos del proceso catalanista, como es el hecho de que una independencia haría que la república catalana naciera con un déficit insoportable por deudas precisamente con España. Aspecto que preocupa seriamente a los artífices del proyecto: deberán dinero al que se convertirá en declarado enemigo, alguien que para poder exigirles el pago debería reconocerlos primero como nación independiente.

De hecho, las cuentas, seguramente exageradas, dan la cifra en 265.000 millones de euros, un 124% del PIB actual catalán, con el siguiente desglose:

  • Unos 4.700 millones del conjunto de las entidades catalanas (ayuntamientos, diputaciones y otras entidades públicas). A esto se suman otros 2.000 millones de deudas de empresas públicas catalanas.
  • Casi 75.500 millones de euros que debe la Generalitat al Estado Español.
  • La parte de deuda pública nacional que debe afrontar Cataluña en proporción a su PIB, que asciende a otros 183.000 millones de euros.

En definitiva, una barbaridad de dinero que, dado el hipotético caso, nunca tendría que pagar la nueva nación porque se los debería a quien hará todo lo posible porque tal situación no se produzca y, si ocurriera, sería a costa de derrotar de alguna manera al Estado español, lo que le colocaría en posición de negociar ventajosamente el coste de la independencia.

Mientras tanto, unos y otros andan calentando motores a costa de unos atentados promovidos y llevados a cabo por unos malnacidos y explotados con fines propagandísticos por medios afines a Gobierno y Generalitat para desprestigiar o ensalzar el proceso independentista.

Porque realmente, el hecho de que los Mossos d’Escuadra fueran o no avisados por la CIA de la inminencia de un atentado en Barcelona es indiferente. Realmente todos los días se suceden anuncios y advertencias, a veces basados en análisis, otras en chivatazos y otras en bulos y rumores. No hay que olvidar que la propia CIA advirtió, tres meses antes de que ocurriera el 11-S, de la inminencia de un ataque en Nueva York y tales advertencias no fueron tampoco tenidas muy en cuenta.

El caso es que, a pesar de las cuentas del señor Montoro, Puigdemont asegura tener “más de 6.000 urnas preparadas y escondidas”, lo cual es creíble, porque si durante años gran cantidad de empresas han estado pagando el 3% de comisiones bajo mano y de manera casi institucionalizada, sin que Hacienda se enterase, escamotear una partida para comprar urnas debe ser un juego de niños.

En definitiva, ahora que todos han vuelto más morenitos de las vacaciones y con las energías renovadas, quizás decidan hasta sentarse a hablar. Que las apuestas indican que el pulso terminará cuando haya un proyecto para Cataluña que incluya un trato fiscal parecido al del País Vasco. Hasta entonces, los empresarios que no gustan de estas películas con sus inversiones de por medio, continúan su lento éxodo de Cataluña.

El temor del Gobierno, por su parte, que por eso su resistencia ni siquiera a hablar, que una concesión semejante a Cataluña, supondría un efecto contagio para el resto de las Comunidades Autónomas, aunque no tengan lengua propia.

Yo, por mi parte, a disfrutar del otoño. Si no fuera por la factura de la vuelta al colegio…

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Escrito por Manuel González el 5 de Septiembre de 2017 con 117 comentarios

Soberanía fiscal

En principio cualquier país es soberano para aplicar las tasas que crea convenientes, de hecho ocurre incluso entre territorios dentro de un mismo país como pasa en los EUA en el que cada estado tiene bastante autonomía fiscal y se hacen la competencia. En la Eurozona pasa con Irlanda, que tiene unos impuestos corporativos más bajos que los demás. Nos gustará más o menos pero si cada país tiene su propio código penal y su propio gobierno, difícilmente podemos imponer un tipo impositivo. Hasta en España hay diferencias entre autonomías por lo que no sería demasiado coherente quejarnos. Debo decir que no me gusta, para mi que soy antinacionalista y deseo un mundo sin fronteras, ahí donde podemos ponernos de acuerdo para no hacernos la competencia, deberíamos hacerlo. Pero entiendo que es utópico porque, repito, cada país es soberano. Igual que no podemos imponer la democracia en China ni el feminismo en Qatar ni nuestro trato a los homosexuales a Rusia, por muy positivo que nos parezca, no podemos imponer un tipo impositivo…

PERO aunque haya titulares sensacionalistas que los confunden, no es lo mismo un paraíso fiscal que un país con impuestos bajos. Todos los paraísos (creo que ya comenté alguna vez que el término paraíso es un error de traducción de haven –refugio- al confundirlo con heaven pero así se ha quedado) fiscales tienen los impuestos bajos pero no todos los países con impuestos bajos son paraísos fiscales porque aparte del nivel impositivo, el problema es la opacidad. Que un territorio no informe sobre las cuentas de particulares y empresas de otros países a esos otros países, debería estar prohibido porque no estamos hablando sólo de ingresos fiscales, también de bolsas de dinero negro procedente sobre todo de actividades ilegales. Y si no lo podemos cambiar allí, sí podríamos castigar aquí a los particulares y empresas que tienen negocios en paraísos fiscales. El que no se haga es difícil de comprender cuando hemos visto a los EUA castigando a empresas por todo el mundo cuando se saltaban el bloqueo económico a Cuba o el que se hizo a Iraq tras la 1ª Guerra del Golfo.

Es un tema que se lleva hablando años (de hecho, ya hablé de él en uno de mis primeros artículos aquí en 2008) pero seguimos igual: empresas españolas tienen negocios donde no deberían tenerlos y al tenerlos están demostrando que están evadiendo impuestos, ¿O qué otra razón puede haber para ello? Sí, podría haber otras razones (ayuda humanitaria, un proyecto de cooperación etc.) y entiendo que no es tan fácil porque nada es blanco o negro pero todo es cuestión de ponerle voluntad. No es igual de sospechosa una cuenta de una ONG en el Líbano de ayuda a los refugiados sirios (por ejemplo) que el que un banco español tenga una sucursal en las Islas Caimán. España reconoce los siguientes paraísos fiscales:

El que no haya una actitud internacional no contra los impuestos bajos sino contra estos territorios que se niegan a firmar un acuerdo de intercambio de información en materia tributaria, es muy difícil de entender. Que países permitan eso en sus territorios como hace Reino Unido con la Isla de Man es una sinvergonzonería. Que en los acuerdos comerciales, como la propia UE, no sea condición para entrar en ellos la no existencia de paraísos fiscales internos, una indecencia. Que, aun sin la existencia de esa presión internacional, un país como España no castigue a empresas y particulares nacionales que tienen negocios en ellos, también. Y repito que entiendo que no es fácil, no soy un ingenuo pero algo más de lo que se hace seguro se podría hacer, aunque nos busquemos algún conflicto en asuntos exteriores. Y no sólo por el dinero, también por el tráfico ilegal de armas, mujeres, drogas, animales etc. que tanto apoyo encuentra en esa amparada opacidad para las transacciones financieras.

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Escrito por Droblo el 4 de Septiembre de 2017 con 24 comentarios



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