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¿Pueden cero euros valer algo?

Hace un par de años publiqué por aquí un artículo titulado El día en el que le colaron una noticia verdadera a El Mundo Today” en la que básicamente comentábamos una noticia suya de broma, que sin que ellos lo supiesen, realmente era cierta El Gobierno promete que la próxima burbuja inmobiliaria será “mejor y más larga que la anterior”

Ha vuelto a ocurrir y les han colado otra noticia verdadera. Fue en el año 2010 cuando sin querer dieron la exclusiva que siete años después saldría a la luz.

Crean billetes de cero euros para que los pobres tengan efectivo

Siguiendo las recomendaciones del Banco Central Europeo, el Ministerio de Economía ha decidido implantar en España unos nuevos billetes de cero euros con el objetivo de generar “un efecto psicológico de recuperación económica en los sectores más deprimidos”, en palabras de Elena Salgado.

Recientemente en Alemania y con el visto bueno del BCE ha puesto a la venta 5.000 ejemplares de billetes de cero euros, a un precio de 2.5€. Su éxito ha sido inmediato y en menos de 24 horas se agotaron todos.

Se trata de un billete auténtico impreso en papel moneda de euro real con los mismos elementos de seguridad de cualquier otro —sello holográfico, elementos en relieve, hilo de seguridad de cobre, marcas de agua y número de serie—. La única diferencia es que su valor es netamente simbólico.

Actualmente solamente es posible hacerse con uno por ebay a un precio medio de unos 11€.

Reconozco que la noticia en sí es una chorrada intrascendente pero es una bonita metáfora de lo que suele ocurrir con muchas inversiones, la enorme discrepancia entre su valor y precio. El darse cuenta de esta diferencia es lo que permite forrarse a unos y arruinarse a otros.

Este caso lo ilustra perfectamente ya que tenemos algo con un valor nominal de 0€ que sale a la venta por 2.5€ y que al agotarse el primer día, fruto de su escasez, pasa a venderse al día siguiente por más de cuatro veces su valor.

Y lo que está ocurriendo con este billete es un resumen perfecto de lo que muchas veces es la especulación, tenemos algo que vale 0, se saca a la venta por 2.5€ y a los pocos días se revende por 11€ simplemente porque hay más demanda que oferta por un producto que no sirve para absolutamente nada.

Esto me recuerda a otro artículo que pusimos por aquí hace 9 años (que viejos somos), el de mierda de artista.

El 12 de agosto de 1961 en la galería Pescetto de Albisola Marina, Manzoni mostró al público lo que venía preparando desde hacía unos meses: 90 pequeñas latas de diseño anodino pero contenido altamente impactante. Cada una de estas latas se vendió por su peso en oro (no es una metáfora, fue así).

Estas latas se convirtieron en uno de los grandes escándalos y atractivos del arte de la época. Muchas leyendas han corrido al respecto, e incluso más de una vez el público se ha preguntado si el contenido de las latas será exactamente el que su artista anunció. Pero la aceptación de la controvertida obra, cuarenta y seis años y medio después de su creación, es incuestionable. Actualmente, veintiún museos del mundo conservan al menos una de las latas, entre ellas se cuentan el  Museu d’Art Contemporani de Barcelona y el MOMA de Nueva York. El año pasado, se llegó a subastar un ejemplar en 124.000€

El título estaba impreso en los cuatro lados de las latas en cuatro idiomas distintos: Merda d’artista, Merde d’artiste, Artist’s shit y Künstlerscheiße.

Como podéis ver, si nos dan un producto, el que sea, bien enlatado y con la garantía de una buena firma somos capaces de comprar “Merda d’artista” a precio de Oro.

Como veis es bastante común que algo de valor ínfimo (incluso cero euros) se venda a precios disparatados. Siempre ocurrirá, así que si te pasa, que al menos seas tu el que vendes…

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Escrito por Carlos Lopez el 12 de Julio de 2017 con 24 comentarios

La zanahoria del Ministro Montoro

Por fin una victoria clara para Ciudadanos. Todo este tiempo siendo poco más que el convidado de piedra del partido del Gobierno y, al fin, una ocasión de lucirse, que han aprovechado.

Desde el principio, una de las condiciones para apoyar el pacto de investidura de la formación de Albert Rivera, fue una rebaja de del IRPF, aunque no de forma generalizada. El equipo económico de la formación naranja apostaba por poner el foco en las rentas más bajas, en los dos primeros tramos del IRPF, lo que podría situarse en las rentas inferiores a 20.000 euros, que es lo que ahora se plantea para los impuestos del 2018.

Los miembros del equipo económico de Rivera consideran que la rebaja de impuestos es más que “factible”. Explican que existe una horquilla de entre 2.000 y 3.500 millones para ello y que, aunque en el pacto de investidura, en las partidas para 2018, figuran compromisos de 2.100 millones para el complemento salarial y 1.560 millones para el plan contra la pobreza infantil, estas partidas ya están sufragadas con fondos europeos, por lo que ese montante estaría disponible. Así, el acuerdo alcanzado rondaría los 2.000 millones, el mínimo de la horquilla barajada por Ciudadanos.

Sobre la mesa, ambas partes contemplar aplicar una deducción por maternidad, para personas con dependientes a su cargo como o para personas con discapacidad, ya que el objetivo es centrar el esfuerzo económico en colectivos concretos. Pero para estos supuestos todavía no hay concreción.

El caso es que Montoro se hizo de rogar, dijo no, dijo que más tarde quizás, y se vio obligado a decir que sí ante la negativa del PSOE a apoyar las cuentas públicas. Esto forzó al Ejecutivo a llegar a un entendimiento con Ciudadanos porque necesita sus 32 votos para aprobar el techo de gasto. De modo que se ha forzado a un compromiso por parte del Gobierno. La negociación del mecanismo se hará en septiembre, en el marco de las conversaciones para los Presupuestos.

No será una gran rebaja del IRPF, ya que España seguirá todavía dentro del Protocolo de Déficit Excesivo (PDE), por lo que la Comisión Europea vigilará de cerca cualquier desviación, pero será un primer gesto hacia los hogares. La rebaja se centraría en los dos tramos más bajos del IRPF, de modo que pueda llegar a la mayor parte de los contribuyentes y que beneficie más, proporcionalmente, a las rentas bajas. Actualmente, las rentas hasta 12.450 euros de base liquidable se le aplica un tipo impositivo estatal del 9,5% y los siguientes 7.750 euros tributan al 12%.

Durante la negociación, dura como todas las que tienen a Montoro como interlocutor, el Ministro era consciente del compromiso electoral de la bajada de impuestos, pero era partidario de dejar “la zanahoria” para el final de la legislatura, como medida para poder esgrimir de cara a las urnas. Sólo la obstinación del partido de Rivera, la dificultad para la aprobación del techo de gasto y el calendario tan apretado han podido forzar al Ministro a un “donde dije digo”.

El objetivo que justifica la existencia de cualquier sistema tributario, el motivo por el que nacieron los impuestos, es sufragar el funcionamiento del Estado y proporcionar el volumen de recaudación preciso para financiar el gasto público –lo que los hacendistas clásicos llamaron el principio de suficiencia–. Es cierto que, cumplida la suficiencia, al conjunto impositivo se le asignan otros objetivos adicionales. Pero, con todo, la aparición del déficit público es la consecuencia del incumplimiento del principio de suficiencia.

Sin embargo, una mayor o menor presión fiscal no lo es todo para alcanzar la suficiencia. El gasto público es el otro componente de la ecuación para equilibrar las cuentas. Por ello, cualquier reducción del déficit público puede pivotar sobre cualquiera de los dos elementos de la ecuación, o conjuntamente sobre los dos. El elevado déficit público en España resulta una clara evidencia de la insuficiencia de nuestro sistema fiscal. Para superarla, se han aumentado los impuestos, así como se han aliviado los gastos y, sin embargo, los resultados han sido insatisfactorios. La explicación puede venir por dos vías: el crecimiento económico no ha acompañado hasta ahora al proceso de adelgazamiento de gastos y además se ha visto perjudicado por una alta presión fiscal, por otro lado, la política de reducción de gastos no ha sido sino eso: una reducción sin más, recortando partidas que se consideraron superfluas y manteniendo otras (cuantiosas) pero con altos costes políticos.

Bajar impuestos aumenta la actividad económica. Cuando se reduce el IRPF se incrementa la renta disponible de los contribuyentes, lo que a la postre puede avivar el consumo y favorecer el ahorro. Asimismo, las rebajas del Impuesto de Sociedades inyectan liquidez en las empresas y, por ende, favorecen la contratación. Es decir, se ensancha la base de cotizantes y aumenta la recaudación. Desde el Ministerio de Economía ven “factible y compatible” cumplir con los compromisos de déficit y bajar impuestos, siempre y cuando se mantenga el ritmo de crecimiento económico.

En definitiva, se sigue confiando en que la economía seguirá la senda del crecimiento, y en base a ello, a nuestra marcha futura estimada, acomodamos el gasto del presente y cruzamos los dedos para que las previsiones se cumplan.

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Escrito por Manuel González el 11 de Julio de 2017 con 43 comentarios

Los Porsche

Ferdinand Porsche nace el 3 de septiembre de 1875 en el imperio austrohúngaro, en una ciudad que hoy pertenece a la república checa aunque muchos autores le consideran austriaco. Individualista desde niño, quizás como reacción a un padre autoritario que quería que su hijo se dedicara, como él, a la hojalata, pronto sintió interés por la electricidad: con 15 años empezó a asistir a la escuela técnica nocturna y a los pocos meses sorprendió al vecindario y a su propia familia instalando luz eléctrica en la casa, algo insólito en el pueblo. Con 18 años marcha a Viena donde estudia ingeniería a la vez que trabaja en el sector de la automoción, en el que desarrolla toda su carrera. En 1900 en París exhibe un coche eléctrico. De ahí pasó a un motor de gas+electricidad (generada con gasolina) pero la velocidad máxima era de 14kms por hora. Se casó con una bibliotecaria en 1903 –casi no llega a su boda por su dedicación al trabajo- y en 1904 ya tiene una hija. La pequeña empresa donde trabajaba se cansó de las caras genialidades de Ferdinand, el mejor en prototipos pero no en ventas y le despide por poco rentable lo que le lleva a aceptar una oferta para ser en 1906 director técnico de Austro-Daimler, labor en la que, a la vez que diseña, es piloto de carreras.

Porsche utilizó por primera vez el motor de combustión interna pura y encontró mercado en Austria; tenía un motor de cuatro cilindros que generaba 32 caballos de potencia, con una transmisión de cuatro velocidades. En 1909 nace su hijo –de su mismo nombre- a la vez que él ganaba una carrera, todo un símbolo del futuro del vástago en la automoción. En 1910 presenta un automóvil que desarrollaba 86 caballos de potencia y alcanzaba los 140 Km./hora, hecho que asombró a participantes y espectadores durante las carreras. Se trataba de un automóvil muy aerodinámico, tipo “torpedo”; en contraste con los “cajones rectangulares” que corrían por aquella época: su carrocería seguía líneas ininterrumpidas, las luces eran abatibles y el radiador de agua tenía formas redondeadas.

Desarrolló un motor para aviación que fue utilizado en la Primera Guerra Mundial, si bien su máxima contribución fue un “tren terrestre”. Esto le dio mucho prestigio pero la derrota en la guerra y la crisis posterior llevó a que cambiara sus ambiciones, centrándose en coches más pequeños y baratos. El problema es que eso no daba dinero ya que la construcción era artesanal y el coste de venta debía de ser alto por lo que la dirección le mandó a Stuggart a diseñar los primeros Mercedes de 6 cilindros. En 1928 fue despedido por Daimler por los diferentes puntos de vista acerca del negocio y porque no estaba dispuesto a experimentar continuamente con las numerosas ideas de Ferdinand. Tenía más diseños que realidades.

En 1931 se decide a montar su propia empresa -“Porsche Engineering Office”- con la idea de construir un coche pequeño y barato que fuera rentable, al estilo de los que por entonces comercializaba Ford en América. Su carácter intransigente e inflexible que tantos problemas le habían producido con sus jefes también se los provocaría con sus empleados…entre los que estaba su propio hijo, joven ingeniero con mucho mejor carácter y dotes comerciales. La difícil situación económica alemana no impidió que la empresa siguiera adelante pero seguían siendo muy caras sus fabricaciones, realizadas en el taller de la casa familiar. Tuvo que ser el canciller Hitler el que mostró interés y suficiente capital en un coche económico a disposición del pueblo alemán a la par que construía autopistas (quizás pensando en sus planes militares futuros). En 1933, a los pocos meses de llegar al poder, Hitler se entrevista con Porsche y el resto de productores y les pide un coche con tracción a las 4 ruedas y motor refrigerado por aire que quería vender por 900 marcos, algo que parecía imposible de conseguir.


En 1937 los Porsche, aprovechando la excelente relación entre Ferdinand y Hitler, que le acababa de conceder el Premio Nacional Alemán de las Artes y las Ciencias, van a Detroit para copiar el método de fabricación de bajo coste de Henry Ford que por su antisemitismo era admirador del dictador alemán y con gusto les enseñó todo. Con lo aprendido montan una fábrica que consigue construir 500 “escarabajos” para la pública Volkswagen pero el inicio de la guerra orienta toda la producción para el conflicto, destacando sus jeeps y las aportaciones a los avanzados diseños de los tanques alemanes Tiger I, Tiger II y Elefant lo que la marcó como objetivo de los bombardeos aliados. Tras la guerra pasaron a servir con normalidad a los aliados pero Francia exigió la detención del patriarca con la excusa de los prisioneros de guerra que habían trabajado en su fábrica. Según los Porsche se debió a que buscaban forzarle a trabajar para ellos…el caso es que los 20 meses en el calabozo no le hicieron cambiar de opinión y estropearon gravemente su salud. Mientras en Alemania, con ayuda británica, se volvió a construir el “escarabajo” y así, Ferdinand Porsche padre pudo ver tras su liberación su sueño cumplido: un coche pequeño y barato circulaba por las carreteras. Y antes de morir pudo contemplar el inicio del sueño de su hijo: un deportivo de la “nueva” Porsche AG, refundada en 1948 en Austria que en 1950 vuelve a Alemania. Evidentemente, el hijo pudo explotar su propia genialidad gracias a no tener encima la sombra de su padre, que al fin declaró: “Yo no podía haberlo hecho mejor”. El mismo año que muere -1951- el Porsche 356 de su vástago gana las 24 horas de Le Mans.

El hijo, usando la base técnica y el capital que los royalties del escarabajo le proporcionaban, pudo desarrollar sus deportivos y, al igual que su padre, gustaba de conducirlos en carreras. Tuvo 5 hijos cuyo primogénito fue el exitoso diseñador del mítico Porsche 911 en la década de los ´60. Este modelo les encumbró como marca prestigiosa que sabe mezclar belleza y eficacia y que ha perdurado hasta la actualidad. El responsable del Departamento de Motores era Ferdinand Piëch, el sobrino, que llegó a ser director técnico desde 1964 a 1972. Ese año fichó por Audi -donde creó la serie Quattro- harto de las peleas de poder con los hijos del fundador, pero siguió manteniendo muy buenas relaciones con Porsche. El 911 Turbo de 1977 y el 959 –que se convirtió en el primer deportivo en ganar el Rally París-Dakar- y el Boxster fueron los modelos más famosos de los que se pudo sentir orgulloso Ferdinand Porsche hijo antes de su fallecimiento en 1998. Poco antes de su muerte le fue presentado, recién salido de la fábrica, un 911 Carrera Cabriolet. Curiosamente, ese coche tiene la misma filosofía que el 356 de 1948, ya que ambos son vehículos abiertos que emanan pasión por la conducción. Eso sí, si el 356 equipaba un pequeño motor de cuatro cilindros, con poco más de un litro de capacidad y 35 caballos de potencia, el 911 Carrera está impulsado por un propulsor de seis cilindros, de 3,4 litros y 300 caballos de potencia.

Hay que decir que aunque el escarabajo, principal modelo de Volkswagen durante décadas, fue creación de Porsche, la empresa era pública y si bien tras la guerra tomó el mando el ejército británico que la reflotó, en 1948 volvió al estado alemán que comenzó a privatizarla en 1960. Poco a poco, creció tanto -adquiriendo Audi, Seat, Skoda, Bentley, Lamborghini, Bugatti…- que finalmente quiso cerrar el círculo y Volkswagen intentó comprar –con una hábil maniobra de quedarse con su deuda en plena crisis financiera- a Porsche en uno de los culebrones empresariales más extraños de los últimos tiempos, ya que durante algún tiempo se desconocía incluso quién compraba a quien dado el maremágnum de participaciones cruzadas entre ellas.

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Escrito por Droblo el 10 de Julio de 2017 con 27 comentarios

La semana en los mercados

Con las cajas de ahorros quebradas España pudo hacer 3 cosas y ninguna era gratis: liquidarlas (opción que yo defendí en su día) lo que hubiera supuesto un riesgo de corrida bancaria y que también hubiera tenido un alto coste económico (en Italia liquidar dos pequeños bancos privados ha comprometido miles de millones de dinero público), sanearlas para venderlas cuanto antes al mejor postor (fue lo que se hizo y ya sólo queda Bankia) confiando en que hubiera interés en adquirirlas (hubo muy poco) o quedárselas (el coste principal hubiera sido el mismo porque antes había que sanearlas) lo que hubiera sido muy difícil con los problemas financieros y de solvencia de España en 2010, 2011 y 2012 y que también suponía un riesgo de que las pérdidas aumentaran. Nadie sabe cuál opción hubiera sido la mejor pero todas tenían un coste económico originado por el agujero  de las cajas quebradas y ese dinero lo asumió el erario obligado porque esas cajas se nacionalizaron y pasaron a ser banca pública. Por eso tiene tan poco sentido que tantos hablen de los miles de millones “regalados a la banca”, de hecho la banca privada también ha aportado dinero al rescate de esas cajas con sus contribuciones alFGDEC. En el futuro todos los problemas financieros se deben resolver como el del Popular, que paguen sólo los implicados y no todos los contribuyentes.

El caso es que cuando hace años a alguien se le ocurrió juntar a las cajas de Murcia, Sa Nostra, Penedés y Granada y crear BMN volvió a ocurrir lo que ha pasado con cada una de las antiguas cajas que pasaron a ser bancos públicos: que se vendieron perdiendo dinero. BMN ha sido la penúltima, otro banco más que nunca podrá devolver las ayudas públicas porque deja de existir. Se decidió su venta (perdiendo 1.693 millones de € más lo que se perdió saneándola en su día) a nuestra última esperanza: Bankia. Y no es que no se vaya a vender con pérdidas, eso es seguro debido a la enorme inyección de capital que necesitó pero al menos tiene una gran ventaja, que gana dinero (todo el mundo alaba el trabajo de Goirigolzarri aunque también tiene mucho que ver el haber colocado los activos tóxicos en la Sareb) y por lo tanto, el estado cada año está quedándose con la mayor parte de los dividendos que paga por esos beneficios. Aunque no será suficiente.

Cuando en 2012 la UE concedió a España una línea de crédito, en condiciones bastante ventajosas, de hasta 100 mil millones de € para resolver la crisis financiera que se desató cuando se descubrieron los números reales de Bankia, nos comprometimos a algunas cosas. Nada demasiado importante, al fin y al cabo, la UE estaba tan interesada como nosotros en acabar con los rumores de rescate ya que el siguiente sería Italia y eso hubiera supuesto probablemente el fin de la Eurozona. Uno de los requisitos para recibir ese dinero (se usó menos de la mitad) era que el dinero se utilizaría para la Sareb y recapitalizar (básicamente Bankia, Nova Caixa Galicia y Cataluña Caixa, las tres mayores “piedras en el zapato”) y sanear la banca pública procedente de las antiguas cajas de ahorros pero con un plazo: los activos comprados por la Sareb deben desinvertirse en 15 años y las antiguas cajas deben privatizarse en 5. Como la UE es como es (lo hemos visto con la Unión Bancaria que prohibía hacer recaer sobre el erario los problemas de la banca privada pero Italia lo hizo sin problemas hace pocas semanas), las fechas son mucho más flexibles (de diciembre de 2017 el plazo parece haber pasado a 2019) y el gobierno español, que se apresuró en vender las otras dos, no parece tener tanta prisa en privatizar Bankia. Aunque esperar puede ser un riesgo, como lo es haberla hecho aún más grande con la incorporación de BMN.

Es un riesgo primero porque hay que aprovechar el buen momento bursátil ya que puede ser pasajero, segundo porque la banca tradicional pierde atractivo por momentos y una red de miles de sucursales y empleados (Bankia+BMN suman 17 mil trabajadores) cada vez es menos sugerente y tercero, porque los ingresos de la venta pueden venir bien para las cuentas financieras, y no creo que este gobierno deje pasar la oportunidad. Por eso creo que se hará en esta legislatura, y así podrán anunciar –a falta de la Sareb, que al fin y al cabo es más privada que pública aunque el estado avale su deuda- el fin de la reestructuración financiera -iniciada en tiempos de ZP- para evitar la quiebra de la mayoría de las antiguas cajas de ahorros. Lo ideal sería que alguien lanzara una OPA sobre Bankia (actualmente vale en torno a los 12 mil millones de €, como el estado es accionista del 66% ingresaría unos 8 mil millones) pero es difícil ya que no hay candidatos: la banca extranjera con la única excepción de Nova Caixa Galicia, no sólo no ha mostrado interés alguno en invertir en el sector financiero español, es que Deutsche lleva años queriendo vender su red en España y no encuentra comprador, Santander tardará al menos dos años en integrar Popular y no creo tenga más interés en el mercado nacional del que es líder (hace años también absorbió Banesto) y Caixa y Sabadell acaban de renunciar a pujar por Popular por lo que no parece que tengan mucho interés en aumentar su tamaño. BBVA, por su batalla por el liderato con Santander y por su músculo financiero, sería el único candidato viable pero dudo mucho que pague 12 mil millones sabiendo que tendrá que cerrar cientos de sucursales y despedir a miles de trabajadores en la integración, y si hubiera querido más tamaño ¿por qué no ofreció 2€ por Popular cuando De Guindos se lo ofreció como lo hizo con Santander?

Así pues, yo descarto la OPA y lo que espero que ocurra es que Bankia siga como entidad independiente (mejor para los consumidores que no desaparezcan más bancos) y el estado vaya soltando al mercado paquetes de acciones, privatizándola poco a poco con la esperanza de encontrar algún gran inversor -no necesariamente del sector bancario- con liquidez (que puede ser individual como ¿Buffet? o una empresa como ¿Inditex?) interesado en el cobro de dividendos, o mejor varios que formen un núcleo duro que sustituya al papel que hoy hace el FROB, lo que no será fácil. En cualquier caso, si eso es lo que van a hacer en los próximos dos años, no parece muy interesante ser accionista minoritario de Bankia puesto que a la que el valor mejore, van a soltar más y más papel porque todos sabemos que su dueño quiere deshacerse de él…

En cuanto a los mercados, la semana empezó con subidas bursátiles tras las caídas del jueves y viernes pasados y en el resto de la semana se han perdido esos avances. Los protagonistas han sido la volatilidad del crudo y la nueva subida en la rentabilidad de los bonos que nace de la creencia del fin de los estímulos de BCE el próximo año, eso también provocó que el €/$, que se había acercado a 1,13, volviera a sobrepasar 1,14. En general buenos datos económicos pero cierta frialdad en los mercados, satisfechos tras un muy buen primer semestre y la esperanza -para mi poco razonable- de un verano tranquilo.

Links.

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Escrito por Droblo el 7 de Julio de 2017 con 27 comentarios

El experimento del Universo 25

¿Os imagináis el paraíso en la tierra? Un sitio en el que nadie tuviese que trabajar, nos dedicásemos todos al ocio, a comer y a eso que estáis pensando.

Eso es lo que se preguntó en el año 1968 John B. Calhoun pero como estudiarlo podría ser un pelin complicado decidió hacer una prueba con ratones. Les construyó un paraiso roedor. Con cajas-nido, zonas de ocio, comederos, temperatura controlada, agua a tutiplén y servicio de limpieza. Lo que viene a ser un resort “todo incluído” en el que metieron a 4 parejas de ratones libres de enfermedades.

¡Que empiece la fiesta!

Durante los 104 primeros días se lo pasaron pipa, imagino que cogerían algún gramo y empezaron a procrear. Cada 55 días la población se duplicaba y para el día 315 ya eran más de 600 vecinos en la fiesta del señor Calhoun. Se habían organizado 14 grupos sociales con un macho dominante y roles sociales bien definidos para cada uno de los individuos.

A partir de ahí, el resort se les quedaba pequeño y los machos empezaban a tener problemas para mantener su territorio lo cual hacía que tuviesen menos atractivo para las hembras, las cuales en algunos nidos ocuparon el rol del macho como protector de las crias. Otros roedores se dedicaban exclusivamente a comer y dormir. Nada más. La agresividad de la comunidad empezó a crecer y la fertilidad cayó dramáticamente.

El día 560 llegó el momento crítico, la población había llegado a 2.200 individuos y a partir de ahí morían más ratones de los que nacían. La violencia era general, las hembras no se quedaban embarazadas y su comportamiento maternal era inexistente, se comían a las crias.

El día 920 dejaron de nacer ratones.

El día 1471 se da por concluido el experimento con un saldo de 27 ratones vivos, que fueron recolocados en nuevos ambientes pero su comportamiento nunca cambió.

Evidentemente, los humanos no somos ratones y resultaría descabellado extrapolar resultados a nuestra especie pero resulta interesante ver como una sociedad puede transformar un paraíso en un infierno.

Para terminar, os dejo una foto de los ratones.

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Escrito por Carlos Lopez el 6 de Julio de 2017 con 26 comentarios

Löb Strauss

En estos tiempos en que tantos españoles emigran y en que tanto se habla de emprender me parece que viene a cuenta narrar la historia de un personaje muy poco conocido por el gran público aunque rara es la persona que no ha llevado alguna vez alguna prenda de la marca que fundó.

En 1847 un joven Löb Strauss (nació en 1829) viaja hacinado en un barco durante semanas cuidando de su madre y hermana desde su natal “Alemania” –el país no se fundaría hasta 1871, sería más exacto decir que era bávaro- huyendo de las escasas posibilidades de encontrar empleo y 2 años después de la muerte de su padre. Éste había trabajado de buhonero –como judío sólo tenía permiso para ejercer algunas profesiones-, actividad con la que apenas garantizaba la supervivencia de la familia lo que llevó a la emigración hacia Nueva York a los 2 hermanos mayores de Löb. Éste hereda el trabajo de buhonero tras la muerte de su progenitor lo que implica caminar más de 20 kilómetros al día cargando una mochila de unos 30  kilos para apenas subsistir. Las cartas de los hermanos –que habían montado una tienda- alabando las posibilidades de los EUA y la ausencia de leyes anti-judíos allí anima a Löb –aunque joven el cabeza de familia- a convencer a su madre y a su hermana de marchar allí. Para conseguirlo debía presentar una solicitud en Alemania que había de ser aprobada por las autoridades además de pagar el billete pero en el país receptor, los EUA,  no había apenas control sobre los emigrantes que llegaban y la comunidad alemana era tan numerosa en Nueva York (600 mil) que sólo Berlín y Viena tenían más población germana.

Löb empieza trabajando para sus hermanos viviendo muy humildemente, en pocos meses se nacionaliza norteamericano y cambia su nombre alemán por su nombre hebreo: <strong>Levi</strong>. Un hecho iba a cambiar su vida: en 1848 se anuncia que se ha encontrado oro en California y se desata la fiebre. Los hermanos sopesan las posibilidades de ese nuevo mercado y acaban enviando a Levi a intentar crear negocios allá (aunque otras versiones dicen que fue idea suya). De nuevo otro viaje muy duro: lo hace a través de Panamá (barco hasta allí, trayecto por tierra y barco desde el lado Pacífico hasta San Francisco). Levi llega en marzo de 1853 cuando la Costa Oeste ya estaba organizada y los comerciantes empezaban a ganar más dinero con la venta de suministros que la mayoría de mineros ya que el oro sólo enriqueció a unos pocos. Al poco de asentarse Levi allí le llega de Nueva York tela, seda, lona (productos de mercería) cuya venta al por mayor a los comercios locales ya asentados reporta importantes beneficios a su recién creada compañía Levi Strauss.

En abril de 1861 comienza la Guerra Civil Norteamericana que duró 4 años pero California apenas lo notó ya que estaba muy apartada de la “acción”. Lo que sí provocó el conflicto fue una escasez de suministros y una época de “vacas flacas” que se trocó en “vacas gordas” al final de la guerra: Los grandes comerciantes que no pertenecían al derrotado sur aprovecharon el auge del comercio y de la industria manufacturera. Levi fue uno de ellos.

En 1872 uno de sus clientes –Jacob Davis, un sastre- está intentando crear una costura más fuerte para los pantalones de los buscadores de oro que se suelen abrir cuando utilizan los bolsillos para depositar herramientas o minerales y tiene la idea de solucionarlo añadiendo remaches. Y en vez de patentarlo por su cuenta, le sugiere a Levi –que asume el coste de la gestión- que lo hagan juntos. El trámite no fue fácil ya que la oficina de patentes consideraba que no era un invento nuevo puesto que ya existían los remaches para zapatos. Finalmente lo consiguen –a nombre de los dos- el 20 de mayo de 1873. Lo curioso es que Levi en ese momento ni siquiera era fabricante.

Hay una leyenda que dice que cuando Levi Strauss llegó por vez primera a California alguien le dijo que en vez de artículos de mercería debería haber traído pantalones y él se puso a ello pero la historia real es que empezar a plantearse ese negocio le llevó 20 años en los cuales probablemente su buena fama (era muy campechano con sus empleados y a la vez muy serio con los clientes a la hora de cumplir los plazos) y su buen hacer en los negocios, provocaron que Jacob Davis confiara en él. Y el inconformismo de Levi le llevó a embarcarse en algo que no había hecho hasta entonces: producir. Empezaron con monos de trabajo pero pronto pasaron a los pantalones con remaches y usaron como tela una especie de lona llamada denim –al parecer procedente de Francia- que ya se solía usar en la ropa de trabajo. Jacob Davis se incorporó a la compañía Levi Strauss.

En 1886, el hijo menor de su hermana, alertado por el fin de la patente que implicaría la aparición de la competencia, ideó crear una etiqueta de cuero pegada al pantalón original azul con  la marca de la compañía: dos caballos.

Un producto pensado para durar como ropa de trabajo, se convierte en la estrella de la compañía (que sigue creando otras prendas). A partir de 1890 se añade la numeración consecutiva para cada producto, los pantalones de trabajo remachado reciben el número 501. A día de hoy se fabrican, según la compañía, igual que entonces ya que las modas “no les afectan”.

Levi se retira a los 61 años de la actividad diaria dejando el negocio a sus 4 sobrinos –de gustos austeros y soltero, vivía con ellos, su hermana y su cuñado en la misma casa- que son también sus herederos. Ganó mucho dinero y gran parte lo dedicó a obras benéficas, especialmente las relacionadas con organizaciones judías, así como becas para estudiantes. El cambio de “pantalones para trabajar” a “pantalones para ropa de ocio” no llega hasta la década de los ´30 del siglo XX que en el este de los EUA se pone de moda el “look vaquero”. Se convierten en un símbolo del “sueño americano”, de “la conquista del oeste”, se asocian pantalones vaqueros a libertad y aventura. Por desgracia, no vivió para verlo ya que murió en 1902. También se libró por 4 años del gran terremoto –y posterior gran incendio- de San Francisco que arrasó el barrio comercial de la ciudad incluida la sede central de la compañía. Los sobrinos, en lugar de retirarse con la herencia, volvieron a reconstruirlo todo.

A partir de la II Guerra Mundial los vaqueros se extienden por Europa y el resto del mundo y Levis es la marca que más se identifica con ese producto, algo que sigue ocurriendo hoy en día. En 1993 unos pantalones tejanos de más de 120 años encontrados en el suelo en Nevada fueron adquiridos por 36 mil euros en una subasta en el 2001. Curiosamente Levi Strauss jamás usó vaqueros.

Como un gran símbolo del cambio económico global y el declive manufacturero de los EUA, y aunque la sede sigue estando en San Francisco, desde 1994 no se ha vuelto a producir ningún pantalón Levi Strauss en territorio norteamericano, sólo se fabrican en Asia, Sudamérica y Europa del Este.

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Escrito por Droblo el 5 de Julio de 2017 con 39 comentarios

La transformación del sector financiero

El sector financiero, tras su rescate, está dedicando sus esfuerzos a llevar a cabo una profunda reconversión. De tener una banca diversa con un buen puñado de entidades relativamente pequeñas que se expandieron excesivamente en los tiempos de la burbuja inmobiliaria, estamos asistiendo al nacimiento de una banca mucho más concentrada, teóricamente más saneada y que no hace sino soltar lastre en forma de sucursales y de empleados.

De hecho, el FMI sostiene que “la racionalización de oficinas de manera que la ratio entre depósitos y oficinas de cada muestra alcance la media europea, podría reducir los costes operativos en cerca de 23.000 millones de dólares en toda Europa, el equivalente al 23% de los beneficios después de impuestos de los bancos analizados”.

Nuestro país, ha tomado diligente nota en este punto y lo está aplicando de tal manera que, debido a la disminución de entidades, una de cada cuatro pymes españolas utiliza ya un solo banco en su operativa, hecho reforzado tras la absorción del Popular, que era el banco especializado en pymes, con un 17% de cuota de mercado. De hecho, el cierre de sucursales, desde el 2008 hasta enero de este año, ya ha alcanzado la cifra de 15.500 oficinas, según datos de la Asociación Española de Banca (AEB).

La consecuencia lógica es la necesidad de disminuir también los costes salariales. Y en este sentido, entre prejubilaciones, acuerdos o directamente despidos, sólo en el año pasado 8.550 personas dejaron de trabajar en bancos, según datos de CCOO, cifra que representa más del 10% del total de los 81.000 empleados forzados a abandonar su trabajo en el sector en los últimos ocho años. La plantilla total, incluyendo cooperativas de crédito y cajas de ahorro restantes, apenas supera 189.000 personas actualmente.

No hay que olvidar que, además de la propia crisis del sector, que ya le golpeó duramente, la política de tipos de interés bajos llevada a cabo por el BCE, propició el descenso del volumen de negocio del sector en un 16%, sobre todo en lo que se refiere a la concesión de créditos. La reacción de la banca fue la disminución de costes, el incremento de las comisiones y la colocación de otros productos como seguros y fondos de inversión. Sólo la posibilidad de que el BCE inicie una subida de tipos el año que viene es vista como el fin de las estrecheces y la llegada de un nuevo ciclo positivo para la banca.

Sin embargo, el problema, ahora que parece que por fin la crisis parece estar zanjada, viene de la mano de la excesiva concentración bancaria, que ha provocado que de las más de 40 entidades que había en 2007, hoy apenas queda una docena, perdón, once, tras la absorción de BMN por parte de Bankia.

Esta concentración, reconocida por el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, provoca que, en nuestro país, las cinco primeras entidades acaparen el 72% de los activos (frente al 42% de 2008), “una tasa muy superior” a la de todos los países europeos, excepto Holanda.

Las consecuencias de esto no son otras más que las derivadas de cualquier mercado de tipo oligopolista: un encarecimiento de los productos ofertados (en este caso el crédito y la financiación) y una desviación del excedente de los consumidores hacia las empresas dominantes.

El sector de la banca se defiende sobre este extremo, alegando dos argumentos principales: por un lado, que “Europa está sobrebancarizada” y que precisamente España es la que ha hecho sus deberes al reducir el número de operadores bancarios, por otro lado, desde la AEB se señala la existencia de una feroz competencia en el mercado, aunque invisible para el consumidor. Tal competencia se debe a la aparición en el mercado de nuevos operadores financieros de la mano de las nuevas tecnologías. La banca tradicional empieza a mirar de reojo a los nuevos agentes financieros, englobados dentro de lo que se conoce como “fintech” o empresas financieras tecnológicas que, a través de portales electrónicos comienzan a colocarse donde más margen tienen los bancos, ofreciendo tarjetas de crédito, préstamos al consumo, financiación de proyectos y otros productos con los que empiezan a concurrir en clara competencia con el sector bancario tradicional.

La realidad, sin embargo, todavía no es esa. Si bien es cierto que el sector de las fintech esté claramente en auge, no lo es menos que todavía se trate de un sector naciente, cuyas posibilidades de crecimiento se hayan aún muy limitadas por la falta de una regulación legislativa clara. De hecho, sólo la Ley 5/2015 de 27 de abril, de fomento a la financiación empresarial, regula de alguna manera el Crownfunding.

Así las cosas, lo ocurrido con el mercado eléctrico puede dar alguna pista sobre el futuro de la banca: asistimos a una concentración bancaria sin precedentes, que conlleva un adelgazamiento del sector tanto en número de oficinas como de empleados. Por otro lado, la implementación de la banca electrónica intenta dar solución a este adelgazamiento del sector y, mientras las entidades se esfuerzan en trasladar su negocio a internet, nuevas empresas con ideas, agilidad y sin el lastre de las entidades tradicionales, intentan hacerse con un hueco en el mercado. La regulación incompleta o inexistente posibilitará que, en un futuro, cuando la banca tradicional esté más preparada, una nueva legislación golpee a estas empresas emergentes, de modo que el negocio bancario no sufra en demasía. No vaya a ser que una competencia inesperada dañe un sector que hemos rescatado entre todos.

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Escrito por Manuel González el 4 de Julio de 2017 con 28 comentarios

Terra, no te olvidamos

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El pasado sábado Terra echó el cierre, algo que no pasa de ser una mera anécdota para la mayoría, aunque con el pequeño matiz de que es una empresa que en su día llegó a valer en bolsa más que el Santander. Su historia es un cúmulo de despropósitos que perfectamente reflejaría a los españoles como si de una película de Berlanga se tratase, donde unos pocos acaban creando una locura colectiva en la que muchos acaban arruinados, algunos asustados y unos pocos forrados. En Xataka escribieron un Requiem muy exhaustivo de recomendable lectura.

Y es que la historia tenía de todo. Recordemos que la semilla de Terra era el buscador Ole.es y es que hasta en el nombre metieron las narices los políticos.

El nacionalismo catalán representado en les Corts no veía con buenos ojos que una entidad entre cuyos patrones tenía a la Generalitat hubiese creado un producto llamado “Olé” (demasiado español), que además estaba únicamente en castellano. Durante el verano de 1996, Esquerra Republicana y el PSPC pidieron a Macià Alavadra, conseller de Industria, una comparecencia para ser cuestionado por este motivo. Alavedra no pudo hacer gran cosa y ordenó a la FCR que se deshiciera de Olé. Ahí empezó el calvario para muchos.

Por apenas 200.000 pesetas, la Fundació devolvió la titularidad de Olé a Vallés y Gaspa, quien poco después se harían millonarios gracias a su reventa.

Desde el punto de vista empresarial la cosa también era dantesca y para ello os rescato un artículo que Droblo publicó hace más de 3 años y es que hay lecciones que debemos leer cada cierto tiempo para no olvidarlas y así evitar caer en los  mismos errores.

La salida a bolsa batió todos los récords: el primer día de peticiones la demanda de acciones ya superaba en 77 veces a la oferta (incluso el tramo institucional superaba en 30 veces a la oferta) lo que obligó a Telefónica a cerrar antes de tiempo el periodo de subscripción. La decisión salomónica para la adjudicación fue aumentar levemente el número de acciones a emitir y asignar un prorrateo muy polémico que favorecía a aquellos inversores que habían realizado su petición el primer día y cuyo nombre de pila empezase por las letras “r, s, t, u, v, w, x, y, z y a” por ese orden (lo que originó polémicas reclamaciones ya que se acabaron las acciones en Ana María dejando fuera a muchas “Ana” ya que consideraron el Ana y espacio libre por delante del Ana seguido de una coma como muchos bancos habían elaborado el listado al estilo de “apellido, nombre” simplemente intercambiándolos). Con estos mimbres el precio inicial -11.81€- se vio superado en seguida: el 17 de noviembre de 1999 empezó a cotizar y subió en el 213.3% obligando a la Sociedad de Bolsas a ampliar rangos una y otra vez. En enero del 2000 entra en el Ibex y el 14 de febrero alcanza sus máximos históricos intradiarios: 157.65€ (el de cierre fue el 25 de febrero en 139.75€). Fulgurante su carrera en apenas 3 meses: con un pequeño porcentaje de acciones en el mercado superó en capitalización bursátil a Repsol, BBVA, Santander… En diciembre del 2000 ya cotizaba por debajo del precio de salida a bolsa pero debido a sucesivas ampliaciones había el doble de acciones emitidas –todas a un precio superior- que 13 meses antes.

Es una historia dura que debería estar presente en todo aquel que se acerque a la bolsa. No sólo porque es el ejemplo perfecto –y concentrado en poco tiempo- de burbuja y explosión de la misma, sobre todo porque eso ocurrió con la aquiescencia de la inmensa mayoría de analistas cuyos métodos siguen siendo los mismos a día de hoy. Aunque ahora nos parezca absurdo que un mediocre portal de internet llegara a valer tanto no olvidemos que fue una fiebre global. Había tal demanda que incluso el Ministerio de Economía el 22 de diciembre de 1999, con una Orden Ministerial, autorizó la creación de un segmento especial de negociación en las Bolsas de Valores, denominado Nuevo Mercado de Valores (Ibex Nuevo Mercado) para intentar crear un Nasdaq español (con Terra, TPI, Abengoa, Amper, Amadeus, Befesa, Indra, Radiotrónica, Tecnocom, Zeltia…) que en unos meses arruinó a casi todos sus participantes.

Especialmente sangrante fue el aluvión de recomendaciones de compra y supuestos soportes que todos encontraban los meses en los que Terra, tras subir más de un 1200% en menos de 60 sesiones, caía a plomo: todo eran oportunidades únicas de compra. Los mayores enganchados en Terra no fueron aquellos que compraron en la subida y no vendieron (animados por recomendaciones y precios objetivos de 200€ incluso de prestigiosos bancos de inversión norteamericanos) sino los que, celosos de haber perdido la oportunidad de invertir en algo tan rentable, compraron en la bajada: siempre había algún analista que recordaba la gran oportunidad que era comprar “porque internet es el futuro” y el rebote que tuvo en los 40€ -por ejemplo- hizo picar a muchísimos. Es decir, que hoy sabemos que aquello fue una burbuja pero mientras se hinchaba e hinchaba, todos participaban en ella sin saber que la estaban alimentando y cuando estalló, tampoco todos se convencieron de ello ni mucho menos. Por eso el que la mayoría niegue a día de hoy la burbuja bursátil de Wall Street –y en concreto del Nasdaq- no significa nada, podría seguir hinchándose o haber estallado ya y seguirían negándolo.

Volviendo a Terra, cuando aún no había estallado la burbuja global puntocom, en abril del 2000, comete la más errónea decisión de su corta historia: para intentar conseguir cuota en el mercado norteamericano compra Lycos, el 3er portal más visitado allí, por 12.500 millones de $ (pagando un sobreprecio del 56% respecto a cómo cotizaba en el Nasdaq el día que se hizo oficial, mucho más si tenemos en cuenta lo que se infló el precio desde meses atrás por el rumor acerca de la operación). En octubre de 2004 Telefónica revendió Lycos a una compañía surcoreana por 105 millones, menos del 1% de lo que costó su compra. Es un ejemplo de mala gestión empresarial,  no debemos olvidar que los que participaron en ella también se dejaron llevar. Por ejemplo, en la absurda y carísima compra de Lycos participó la empresa alemana Bertelsmann, el principal conglomerado de medios de comunicación de Europa. Es decir, no fue sólo Villalonga, que hasta ese momento había recibido -según criterio de la mayoría- un sobresaliente por la gestión de la recién privatizada Telefónica, recién convertida en una multinacional, el que pecó de ambicioso.

En cuanto a la acción, en mayo de 2003 Telefónica recompra las acciones que emitió a 5.25€ y como cotizaban por debajo, casi todos aceptaron. E hicieron bien ya que dejó de cotizar definitivamente el 15 de julio de 2005 a un cambio de 3.04€. Aún sin la compra de Lycos, aunque sólo fuera por contagio del desplome del Nasdaq, Terra también hubiera sido una mala inversión bursátil pero lastró significativamente las cuentas de Telefónica lo que ayudó a que el Ibex viviera 3 años seguidos de caídas (2000-2001-2002), algo que no se repitió hasta 2010-2011-2012 y que fue especialmente chocante para muchos ya que ocurrió cuando la economía española “iba bien”.

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En resumen, fue un error a todos los niveles y que muy pocos supieron ver. En esta historia podemos encontrar muchas semejanzas con la burbuja inmobiliaria española aunque a mi no me gusta mezclar un bien básico como la vivienda con una acción de bolsa pero si nos fijamos en lo que decían los analistas y en general el mundo financiero y los medios acerca de las inmobiliarias y constructoras que cotizaban en bolsa tanto en 2007 en la subida como en 2008 en la bajada, sí encontramos una similitud enorme. Y en el rebote –importado de Wall Street- de 2009 y en el desplome desde enero de 2010 hasta junio de 2012 lo mismo. A día de hoy nadie se explica cómo tantos fueron tan ciegos con Terra en el 2000 o con Colonial en 2007 y sin embargo, viendo las cotizaciones de algunos activos yo diría que no hemos aprendido demasiado desde entonces. Por ejemplo, Facebook capitaliza en bolsa más de 400 mil millones de $, más que Visa, Merck o Citigroup, está en máximos históricos y en clara tendencia alcista y es recomendada por los analistas, ¿llegará el día en que nos preguntemos cómo pudo valer tanto una web?

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Escrito por Carlos Lopez el 3 de Julio de 2017 con 28 comentarios



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