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De cómo el exceso de turismo mata a una ciudad

Ya desde hace años la ciudad de Venecia se halla gravemente enferma. Al progresivo crecimiento de las aguas que provocan el hundimiento de la propia ciudad se une desde hace un tiempo una enfermedad derivada de su propio éxito: a la ciudad la está matando el turismo.

Hasta 200.000 turistas visitan cada día sus rincones. El preocupante aumento de cruceros de grandes dimensiones, de más 40.000 toneladas y con 15.000 personas a bordo, que llegan a la ciudad y que están deteriorando seriamente sus condiciones medioambientales y la calidad de vida de sus ciudadanos, da lugar a serios conflictos en la ciudad. La transformación del tejido productivo de la misma está consiguiendo que sea un lugar imposible de vivir. Se cierran comercios de todo tipo para la apertura de establecimientos enfocados hacia el turista, de modo que, donde había panaderías, ferreterías, farmacias o tiendas de comestibles, ahora hay tiendas de recuerdos, bares y restaurantes.

El problema es especialmente grave si se mira el sector de la vivienda. Por un lado, el creciente número de extranjeros que quieren poseer una vivienda en Venecia, por prestigio, porque la ciudad les gusta, etc. El caso es que esa vivienda está desocupada la mayor parte del año. Por otro, la transformación de edificios en hoteles, pensiones y demás modalidades y, sobre todo, el alquiler de pisos a turistas, o alquiler vacacional, ha encarecido de tal modo la vivienda en la ciudad que es imposible para los aborígenes encontrar un lugar digno en el que vivir.

La consecuencia de todo esto es que la ciudad está perdiendo población a un ritmo comparable al de la epidemia de peste de 1.630. En 1.951 la ciudad presumía de 174.808 habitantes. En diciembre del año pasado, la cifra era de 54.926 habitantes, y disminuyendo.

Este problema, como tantos otros que aquí no sabemos prever con la debida antelación ha llegado a nuestro país. Y, donde seguramente más grave es la situación, es en nuestra joya turística. La falta de vivienda en Ibiza está empezando a alcanzar el dramatismo.

De hecho, no son pocos los trabajadores de la temporada que han de pasar buena parte de la misma durmiendo en parques, en balcones (alquilados a 500 euros/mes) o en la calle hasta que logran acomodarse en algún piso patera. El colmo el anuncio en un portal inmobiliario de una furgoneta como vivienda por 650 euros/mes, más otros tantos de fianza. El anuncio incluye perlas como “playa a 10 metros” o que “para ducharse hay una red de gimnasios por toda la isla”. Es por esto que las primeras medidas ya se han puesto en marcha para evitar situaciones tan rocambolescas como que hasta los refuerzos de temporada de la Policía Nacional o de los servicios sanitarios tengan problemas para encontrar hospedaje.

Por eso, son muchos los ayuntamientos los que ya se han puesto en marcha para impedir que la especulación acabe dañando la propia esencia de la ciudad.

Madrid, sin ir más lejos, ha comenzado la batalla contra los pisos turísticos ilegales. Que sólo se contratan de particular a particular y que sólo alquilan a turistas, pudiendo dejar la vivienda vacía el tiempo que sea necesario porque no les interesan inquilinos de larga estancia. Este negocio conlleva una drástica disminución de la oferta y el aumento de los precios del alquiler. Eso sí, no se enfrenta todavía a plataformas como AirBnB o plataformas similares.

Más lejos ha llegado Ada Colau en Barcelona. Tras haber ampliado la moratoria existente para la concesión de nuevas licencias hoteleras y la apertura de albergues u otros complejos hasta julio de 2017 (algo que ha provocado la paralización de 38 proyectos y pérdidas estimadas en 3.000 millones de euros), centra ahora la lucha contra el alquiler vacacional en todas sus variantes. Por esta razón, desde el Ayuntamiento se ha reforzado la inspección contra viviendas turísticas ilegales, ampliando el personal y pidiendo ayuda a los propios vecinos. Y así, se cuentan por miles los expediente e inspecciones contra viviendas turísticas ilegales. Pero, aunque Colau prometió perdonar la multa a los infractores si cedían las viviendas al consistorio durante tres años, por el momento no ha conseguido que ninguno de los sancionados acepte su propuesta.

En cuanto a Baleares, el otro gran foco de esta actividad, ha comenzado también su propia batalla. Para empezar, se prohibirá en Palma el alquiler vacacional en viviendas plurifamiliares, y los propietarios que lo practiquen se expondrán a unas multas de 40.000 euros. Esto es así después de conocerse que entre 15 empresas controlan el 10% del alquiler turístico de la ciudad. Siendo el problema de especial gravedad si se tiene en cuenta que la ciudad ha experimentado un incremento de los precios del alquiler en el último año del 7,4%, el más alto en toda España.

El caso es tras la modificación del Gobierno de la Ley de Arrendamientos Urbanos en junio de 2013, que dejó fuera a las viviendas dedicadas al alquiler vacacional, las Comunidades Autónomas tratan de establecer nuevas normativas para legislar un mercado incipiente que busca salir de la alegalidad. En la actualidad, cada autonomía legisla de una manera diferente y algunas, como Baleares, han restringido hasta prácticamente prohibir esta forma de alquiler. Detrás de estas restricciones se encuentra, sin duda, el lobby hotelero que ve cómo el alquiler turístico le va arrebatando cada vez mayor parte de la tarta.

Por otro lado, la Federación Española de Asociaciones de Pisos Turísticos (Fevitur), tampoco anda quieta, y solicitó en noviembre del año pasado el amparo de la Comisión Europea ante la situación de indefensión que están teniendo bajo las actuales normativas autonómicas y locales sobre la regulación del alquiler vacacional. La patronal defiende las viviendas de uso turístico como una actividad complementaria y no competitiva al sector hotelero y considera inadecuada la calificación urbanística terciaria en lugar de la calificación en suelo residencial que sugieren algunas normativas autonómicas y finalmente, cuestiona la dispersión normativa en las comunidades autónomas que dificulta la unidad de mercado prevista en las normas comunitarias.

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Escrito por Manuel González el 11 de Abril de 2017 con 33 comentarios

A vueltas con la desigualdad

En mi opinión hay 3 tipos de desigualdad:

  • La de ingresos.
    Aunque se ha luchado contra ella lo cierto es que siempre hay quien trabaja más, tiene más talento o hace una labor más importante por lo que parece inevitable. Incluso personajes de izquierdas como Almodóvar, el Gran Wyoming o incluso Pablo Iglesias, que quizás con la boca pequeña defienden el modelo “igualitario”, son conscientes, y asumen, que un director de cine gana mucho más que un maquillador, que un presentador de éxito gana más que un cámara y que un profesor universitario y diputado gana más que el camarero del bar del Congreso. Así que parece inevitable cierta desigualdad salarial. Nada hay más injusto que la suerte, que a alguien le toque la lotería y a millones no y sin embargo, todos jugamos buscando ganar aunque eso genere desigualdad. Sin embargo, hay quien pretende limitarla para evitar casos extremos como por ejemplo el de Messi que gana, de salario, más de mil veces más que el empleado que menos gana del FCB. Como ya expliqué no hace mucho no veo posible limitar salarios en instituciones privadas. Cierto que algunos ganan demasiado y esos salarios salen –en el caso de directivos- de tarifas más altas o peores servicios porque injusticias siempre hay pero siguiendo con el ejemplo de Messi, su salario genera unos ingresos muy altos para la seguridad social y la hacienda pública en cada nómina; si se le pagara menos, seguramente se iría a jugar a otro país y esos ingresos se perderían. Es decir, sueldos altos en empresas privadas, siempre y cuando cobren legalmente, son beneficiosos para el erario. El problema económico es el salario de cada uno pero no la diferencia de salarios, si a mí me suben el sueldo en 10 mil € y a mi compañero en 20 mil la desigualdad aumenta, puede molestarme pero mientras me suban el sueldo, la noticia económica es positiva.
  • La de capital.
    Siguiendo con el ejemplo de antes, las personas que ganan más, pueden ahorrar e invertir y por lo tanto si la economía crece, como eso hace subir la bolsa y el precio de las propiedades, aumenta la desigualdad. Eso se ha hecho patente en los países donde más ha mejorado la economía la última década como Rusia, China o India: nunca hubo más millonarios y a la vez nunca hubo menos pobres. Son sociedades que viven claramente mejor pero la desigualdad aumenta porque el que tiene capital puede multiplicarlo (dinero llama a dinero) pero el que no tiene, no. La crisis ha provocado un aumento de la desigualdad en el mundo occidental por ese motivo (y por el abuso de la política monetaria que ha elevado el precio de los activos en mucha mayor proporción que los salarios), los norteamericanos viven mejor ahora que en primavera de 2009 (aunque sólo sea por los millones de empleos creados desde entonces) pero quien tenía dinero en acciones o en viviendas, ha mejorado mucho más que el que en aquella fecha no tenía ahorros. Los españoles estamos mejor que en verano de 2012, el punto mínimo de la actual recesión, pero desde luego quien entonces tenía fondos de inversión en renta variable y casas, ha aumentado mucho más su riqueza que la mayoría. ¿Es un problema económico este aumento de la desigualdad? Para responder a esa pregunta imaginemos que la situación cambia y mañana hay un crash bursátil como el de 2008 y un desplome del sector inmobiliario y caen fuertemente los precios de los activos. La desigualdad se reduciría porque los más ricos lo serán mucho menos pero eso provocaría una nueva crisis y más paro con lo que la sociedad en su conjunto viviría peor así que no, no es un problema económico que haya más ricos mientras haya menos pobres. Además, la igualdad de dinero que tenemos todos en la cuenta corriente no sólo es injusta porque hay personas con más talento y que se esfuerzan más, es que es utópica porque no se corresponde con la realidad humana. El incentivo de mejorar está dentro de nosotros y si el que posee cierto capital tiene hijos, como todo padre hace, invertirá en su educación y les dejará patrimonio en herencia por lo que probablemente la desigualdad continuará en la siguiente generación.
  • La de oportunidades.
    Ahí sí que tenemos un claro problema tanto social como económico ya que un niño es inocente de nacer en el Chad en lugar de en Suiza y ni alguien con un gran talento o con una gran fuerza de voluntad es capaz de desarrollarse y explotar su potencial sin servicios básicos como la educación o la sanidad. Si Bill Gates hubiera nacido en Somalia dudo mucho que hubiera podido crear Microsoft. Por supuesto lo ideal sería –en el mundo y en España- que desde el nacimiento todos tuviéramos las mismas oportunidades pero todo padre intentará dar a su hijo la mejor educación y los mejores servicios sanitarios. Lo sé por experiencia porque por ejemplo yo que vengo de familia humilde en los veranos a la edad que ahora tiene mi hija trabajaba mientras que ahora ella viaja al extranjero para mejorar el idioma, yo nunca fui en mi niñez al dentista mientras ella sí ha tenido atención denta…l por lo que a no ser que cambiemos radicalmente la institución familiar y los padres dejemos de invertir en nuestros hijos en la medida de nuestras posibilidades–algo que no creo que pase- el hijo de un rico lo tendrá más fácil que el hijo de un pobre. Luchar contra esa desigualdad y exportar al mundo el modelo europeo que permite que incluso familias con escasos recursos tengan acceso a servicios sociales, infraestructuras, sanidad, educación, becas públicas, etc. debería ser una prioridad. En lugar de eso, la desigualdad se ha puesto de moda porque, como he explicado antes, ha comenzado a notarse en Occidente al salir de la crisis. Sinceramente todo es mejorable pero la igualdad de oportunidades en España es óptima en relación al resto del planeta, no es para nada un problema crítico como sí lo es en naciones más pobres o incluso en los EUA, donde un estudiante de notable sin habilidades para el deporte tiene serios problemas para poder acceder a la universidad si su familia no tiene “posibles” e incluso cuando accede a una (y si no es de prestigio puede ver recortadas sus opciones laborales de futuro), es a costa de pagar costosos créditos universitarios durante sus primeros años en el mercado laboral. Y no digamos lo cara que es una asistencia médica de cierta calidad. De hecho, los datos –medidos por el coeficiente Gini- dicen que hoy hay menos desigualdad en el mundo que hace 20 años y la única gran economía desarrollada que hace la excepción son los EUA.

Por otra parte, tendemos a pensar que la desigualdad es algo que el sistema económico nos impone cuando en muchas ocasiones la desigualdad la creamos nosotros. Todos conocemos casos de antiguos compañeros de escuela, con una situación social similar, que han evolucionado de forma muy dispar. Volviendo a los ejemplos familiares, tengo dos hermanos que fueron a uno de los mejores colegios privados de Madrid (ambos con becas de las que otorgaba Franco –yo ya no las pude disfrutar- a las familias numerosas) y uno acabó siendo catedrático y hoy es de clase media-alta y otro no acabó el bachillerato elemental y no se sacó el graduado escolar hasta ser adulto y hoy pertenece a la clase media-baja. Porque cada persona es como es y se desarrolla de forma distinta (ni mejor ni peor, una persona pobre puede ser más feliz que una rica) incluso partiendo de unas mismas condiciones. Por eso es absurdo intentar imponer la igualdad y por eso donde se ha intentado ha fracasado.

En resumen, la desigualdad de rentas y capital no es un problema económico siempre y cuando el conjunto mejore, mientras haya menos pobres es positivo que haya más ricos (es un tema a debate, pero yo ahí veo una clara relación). Incluso para los ingresos del conjunto, dado que una persona que gana un millón de € paga al fisco (o debería) mucho más que mil que ganan mil €. Sí es un problema grave la desigualdad de oportunidades pero a nivel planetario y en países concretos, en España no lo es tanto. Aquí la prioridad en lo social debe ser acabar con la pobreza antes que con la desigualdad y la prioridad en lo personal es que mi salario sea mayor, no que la diferencia con el salario de Messi sea menor.

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Escrito por Droblo el 10 de Abril de 2017 con 34 comentarios

La semana en los mercados

Es tristemente habitual que muchos politicen cada noticia para llevarla hacia su terreno y el Bréxit no iba a ser la excepción. Y hay que situar las cosas en su contexto, la UE es una unión comercial, una de las que exigen más compromisos a sus miembros de todas las que hay en el mundo pero no es comparable ni a la Eurozona ni desde luego a la unidad de España. El Reino Unido no cedió su política monetaria, no eliminó su moneda por otra común, no redujo al mínimo las competencias de su banco central… y desde luego no es parte de un estado desde hace siglos por lo que no es comparable la ruptura de un acuerdo comercial a una secesión dentro de un país. No minimizo la gravedad del Bréxit ni las consecuencias de todo tipo que puede provocar pero no tiene nada que ver ni con la viabilidad y/o idoneidad de la Eurozona ni con los movimientos independentistas de algunos países miembros. No es equiparable que Reino Unido se vaya de un tratado comercial sin consultar al resto con que una parte de España –o de Francia o de Italia- pueda romper unilateralmente con el resto.

Sin embargo, será interesante comprobar lo difícil que va a resultar la salida de un miembro de la UE porque eso mismo, pero multiplicado por muchas veces más, se puede aplicar a una posible salida de un miembro de la Eurozona y multiplicado por otras muchas veces más, a una posible secesión dentro de un mismo país. Sólo con enumerar los temas a discutir (y acabamos de empezar) para el divorcio Reino unido/UE es fácil imaginar lo numerosa y compleja que sería la lista si se tratara de, por ejemplo, la salida de Francia de la Eurozona, o la independencia de Cataluña respecto a España. Si hay incógnitas sobre los cientos de miles de comunitarios que trabajan y residen en Reino Unido y viceversa o sobre las miles de empresas británicas y comunitarias cuyos negocios entre sí peligran, podemos suponer lo difícil que sería esa misma situación si lo que hubiera que cambiar fuera la moneda –caso de una salida de la Eurozona- o la nacionalidad –caso de una declaración de independencia dentro de un estado- de millones de personas y lo que afectaría a todas sus relaciones económicas y personales.

Vamos a tener dos años mínimo en los cuales todos podremos comprobar que cualquier decisión que rompe una unión y que perjudica los negocios y la vida de la gente, es traumática, es complicada de implementar y provocará fricciones de todo tipo. Y nadie conoce el futuro, quizás a largo plazo sea una buena decisión –aunque yo lo dudo- pero el trago de momento será muy amargo para todos. Y desde luego mucho más lo sería si lo que se rompe no es un acuerdo comercial sino una unión monetaria o, mucho peor, un país con siglos de historia. El mejor ejemplo es la factura –sin tener en cuenta otras consecuencias- en dinero que dice la UE que debe abonar Reino Unido en el divorcio y que no concuerda con la que defienden los británicos. Para no entrar en bandos políticos, tomemos la opinión de 2 think thanks: Según Bruegel la cifra de lo que debe abonar Reino Unido puede ir desde los 25.400 millones a los 65.000 millones y según elCentre for European Reform, la horquilla iría de 24.700 a 72.800.

Las enormes divergencias vienen de cierta cantidad que hace años viene reclamando la UE a Reino Unido, de si éste cumple con la aportación al Presupuesto a la que se comprometió (hasta 2020) o hasta que salga (2019) e incluso de si los británicos tienen derecho a parte de la caja de la UE. ¿Os imagináis cómo dilucidar la cantidad que Francia debe a la Eurozona o la Eurozona a Francia por algo mucho más complicado como el balance del BCE? Y no hablemos de la cantidad que España reclamaría a Cataluña –o al revés- en caso de una independencia/secesión, el trabajo para repartir activos y pasivos, incluso desde un punto de vista totalmente objetivo –algo que seguro será imposible- sería colosal y casi seguro que no contentaría a nadie. No nos ponemos de acuerdo ni en las balanzas fiscales autonómicas como para acordar un reparto justo en temas mucho más complejos. Quizás el inicio del proceso del Bréxit en lugar de ser un ejemplo para los que quieren romper uniones sirva justo para lo contrario.

La agencia S&P nos dio una alegría el viernes pasado pasando la perspectiva del ráting de España de estable a positiva, algo que indica que si hay un cambio de la calificación de nuestra solvencia, ésta será al alza. Fue el broche de oro a un marzo en el que el Ibex subió nada menos que un 9.5%, muchísimo más en un mes que en la suma de 2015 y 2016. Quizás esto explica el por qué esta semana ha resultado más bien discreta. La excusa, extensible a otros mercados, además estaba servida: el lío político italiano que ha perjudicado a la deuda emitida en aquel país, las discusiones de los términos del rescate de Grecia (quizás hoy salga alguna noticia definitiva que permita volver a abrir el grifo de los pagos de los acreedores) y que las actas de la FED revelaron que éstaplanea iniciar la reducción de su balance de activos durante este año. En cualquier caso, nada sustancial que cambie el buen tono de los mercados mientras las tensiones bélicas en Corea y Siria son ignoradas y tan sólo hacen subir algo al precio del crudo. Y como imagen, la evolución del número de parados registrados en España los últimos años:

Links.

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Escrito por Droblo el 7 de Abril de 2017 con 53 comentarios

La puntilla del petróleo

Hace 3 años la consultora Mckinsey publicó un informe en el que identificó a las impresoras 3D como una de las 12 tecnologías disruptivas para los próximos 10 años, calculando que su impacto económico en el año 2015 de 550 billones de dólares.

Los usos de esta tecnología son de lo más variados, desde su utilización en restaurante para la creación de nuevas obras gastronómicas, hasta imprimir casas de adobe por 35€ o incluso órganos o piel humana. Como en toda nueva tecnología nos encontramos con muchos vendedores de humo, algunos inventos fallidos y otra parte que sí está realmente preparada para revolucionar nuestras vidas, aunque la mayoría todavía no lo veamos.

Las empresas importantes suelen estar alerta sobre las nuevas tecnologías y preguntarse en qué les podría afectar y cómo ses podrían beneficiar de ella y en esto se encuentra ahora un sector que aparentemente poco tiene que ver con esto. El petrolífero.

BP, una de las mayores compañías petroleras del mundo, está estudiando el impacto la impresión 3D en su negocio ya que en un futuro no muy lejano podría afectar negativamente a su facturación. Se calcula que una quinta parte del petróleo mundial es utilizado por el transporte de mercancías y la fabricación digital a pequeña escala tiene la posibilidad de interrumpir el envío tradicional. En vez de mandar el producto a la otra punta del mundo, envías el fichero de su diseño y se imprime localmente, bien en tu casa o bien en un negocio cercano a ti. Se produce donde se necesitan. Según Gartner, las ventas de impresoras en 3D aumentarán de aproximadamente 455.000 el año pasado a 6.7 millones en 2020 – por lo que la tecnología se convertirá en algo más común. La gente se acostumbrará a la impresión en 3D y comprará productos listos para imprimirse. Si la impresión en 3D trae un cambio de la producción en masa a la fabricación local, esto podría tener un impacto serio en los negocios – no sólo en los gigantes del petróleo.

Desde BP no creen que esta tecnología tenga a corto plazo un impacto significativo en su sector, de hecho creen que la demanda de petróleo seguirá creciendo hasta la década de 2040. Sin embargo, admiten que la impresión en 3D será un factor más a la creciente gama de fuerzas perturbadoras consideradas por su equipo en sus pronósticos a largo plazo.

A la industria del petróleo se la ha dado por muerta muchas veces, tantas como de las que ha salido reforzada, pero todo parece indicar que es ahora cuando están naciendo las tecnologías capaces de alejarnos poco a poco de la dependencia hacia el oro negro. Coches eléctricos que de verdad funcionan, energías renovables que por fin son rentables, realidad virtual que nos permita prescindir de algún viaje  e impresoras 3D que nos ahorren los envíos pueden ser 4 elementos que den la puntilla al petróleo.

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Escrito por Carlos Lopez el 6 de Abril de 2017 con 28 comentarios

5 gráficas que muestran que estamos ganando la guerra a la pobreza

Estamos mejor que nunca. Esto es así aunque nos quieran vender lo contrario. Quizás tu no estés mejor, puede que la mayoría de los españoles hayan perdido poder adquisitivo, puede que Europa se vaya al carajo y que Estados Unidos siga el mismo camino, pero a nivel mundial estamos más cerca que nunca de acabar con la pobreza.

Desgraciadamente nos gusta castigarnos y obviar estas excelentes noticias, sólo en los países que ha sufrido pobreza de verdad son conscientes de esta realidad. Prueba de ello es esta gráfica que muestra el porcentaje de personas que creen que la pobreza ha disminuido en los últimos 20 años. En China un 50% lo piensa, en Alemania solo un 8%.

En las siguientes 5 gráficas vamos a intentar demostrar que se está acabando con la pobreza en el mundo.

A lo largo de la mayor parte de la historia humana, la pobreza extrema ha sido la norma. Esta famosa gráfica (que en humanprogress.org llaman posiblemente la gráfica más importante del mundo) , ilustra lo que sucedió cuando la Revolución Industrial hizo que los ingresos se dispararan, cambiando para siempre nuestra forma de vivir y tal vez incluso nuestra forma de pensar .

La humanidad, como muestra este gráfico, produjo más en los últimos dos siglos que en todos los siglos anteriores juntos. Y esta creación de riqueza llevó a una disminución masiva de la tasa de pobreza. En 1820, más del 90 por ciento de la población mundial vivía con menos de 2 dólares al día y más del 80 por ciento vivía con menos de 1 dólar al día (ajustado por la inflación y las diferencias en el poder adquisitivo). En 2015, menos del 10% de la población vivía con menos de $ 1.90 por día, la definición oficial actual de pobreza extrema del Banco Mundial.

Y no solo mejoramos en porcentajes, también en números absolutos pese a haber multiplicado la población mundial. De 1820 a 2015, el número de personas en situación de extrema pobreza disminuyó de cerca de mil millones a 700 millones, mientras que el número de personas en mejor situación pasó de 60 a 6.600 millones. (La pobreza extrema se define de nuevo aquí como una vida de $ 1.90 al día, ajustada por la inflación y las diferencias en el poder adquisitivo.)

 

A medida que la pobreza se ha reducido, la mortalidad infantil, el analfabetismo e incluso la contaminación en los países ricos también ha disminuido en la actualidad. Todos estos problemas son ahora menos de la mitad de lo que eran en 1990.

Si el progreso continúa en su trayectoria actual, se estima que la pobreza extrema practicamente desaparecerá en 2030, afectando sólo el 5% de la población mundial (o un 1,4% en el mejor de los casos)

Los hechos son inequívocos: a pesar de la percepción pública, la pobreza extrema ha disminuido significativamente, hasta el punto de que su final pueda ser algo relativamente cercano. Esto no quiere decir que a nivel global estemos peor en otras cosas pero quizás el problema más grande que ha tenido siempre la humanidad esté cerca de erradicarse y eso, se mire por donde se mire, es una buena noticia.

Fuente: Humanprogress.org

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Escrito por Carlos Lopez el 5 de Abril de 2017 con 66 comentarios

La más surrealista travesía en busca de una pensión

Desde 1948, que la primera remesa de trabajadores fue reclutada para prestar su servicio a la marina mercante noruega, hasta un total de 12.000 marineros españoles trabajaron hasta la década de los 90 en barcos abanderados por el país nórdico. Hasta ahí todo es correcto, dentro de que, en aquella época España era un país de inmigrantes y la flota noruega despuntaba hasta el punto de convertirse en la tercera más importante del mundo.

Estos marineros, que durante años trabajaron y pagaron sus impuestos en el país nórdico, se encuentran desde hace años en el más absoluto desamparo. Esos años de trabajo no son reconocidos ni por el Estado español ni por el noruego, de modo que a los trabajadores no se les reconoce derecho alguno a pensión ni a prestación.

Es por eso que libran desde hace años una batalla sorda contra Noruega para conseguir la pensión que consideran que les corresponde. Entre 1948 y 1994 (año en el que Noruega suscribió el tratado del Espacio Económico Europeo y asumió la normativa comunitaria relativa a la Seguridad Social), a estos trabajadores se les estuvo reteniendo entre el 25 y el 40% de su sueldo, correspondiente al impuesto sobre la renta, que tributaba al estado noruego. Pero ni en el país escandinavo, ni en España se realizó aportación alguna a la seguridad social por estos trabajadores, lo que provoca la anómala situación actual de desamparo.

A día de hoy, estos marineros llevan años peleando por un derecho que consideran suyo. Si durante años estuvieron pagando una parte de su sueldo en impuestos, que se han calculado en un montante de 520 millones de euros, no entienden que eso no les haya generado derecho alguno a efectos de un reconocimiento de años trabajados.

De hecho, lo que ocurre es que están atrapados en un círculo vicioso legal: no podían cotizar en España porque, tanto su residencia, como su lugar de trabajo y pagadores estaban fuera de territorio nacional, ni podían cotizar en Noruega ya que, hasta la firma del tratado del Espacio Económico Europeo, para este país eran ciudadanos extranjeros que no residían en su territorio. Por este motivo, por ley, no podían cotizar ni en un país ni en el otro.

De hecho, el colectivo sostiene que Noruega violó sus derechos al impedirles beneficiarse de su sistema de protección social por no tener la residencia en el país. Sólo a partir de 1994 se les permitió cotizar a la seguridad social en el país nórdico. Antes de esa fecha, ni en el país escandinavo ni en España pudieron hacerlo, por lo que, al contar con domicilio en España, sus impuestos no generaron derecho a pensión.

De la Unión Europa, los españoles son los únicos que tienen este problema porque ambos países nunca firmaron un convenio bilateral, debido a que Noruega no quería negociar con una dictadura. La Comisión Europea solo ha podido reconocer la injusticia social cometida durante cuatro décadas que, según la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo incurre en “un claro trato discriminatorio por razón de nacionalidad, al no existir residencia, respecto a los noruegos empleados en los mismos barcos”.

Los antiguos marineros, agrupados en una asociación denominada Long Hope, llevan años de pleitos contra el estado noruego y se quejan del desamparo a que se ven sometidos por parte del estado español. Tras nueve años de existencia, la organización se encarga tanto de tramitar las reclamaciones individuales de los marineros frente al gobierno noruego, como de intentar que desde el ejecutivo español se inicie una demanda interestatal contra Noruega, denunciando a este país ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo que acortaría los plazos porque forzaría al país nórdico a sentarse a negociar, algo que ya ha conseguido evitar hasta en ocho ocasiones a día de hoy.

Las leyes noruegas son claras sobre que los marineros extranjeros no residentes no están incluidos en el sistema de protección social del país. Los armadores noruegos se negaron en su momento porque dijeron que no les saldría a cuenta, que no serían competitivos. Y, además, muchos marineros extranjeros pagaban los impuestos en su país de origen y, por lo tanto, no había inconveniente. Pero el problema es que en el caso de los españoles no fue así. Existía un acuerdo entre España y Noruega para evitar la doble imposición, por el que estos marineros que trabajaron en buques noruegos y cobraron sueldos noruegos tenían que pagar impuestos allí y no aquí. Pero nunca estuvieron incluidos en la Seguridad Social. Y, ahora, nadie se hace responsable. Lo que quieren los 12.000 de Long Hope es “que este acuerdo tenga carácter retroactivo y que reconozca lo trabajado por españoles durante medio siglo”.

El embajador de Noruega en España, Johan Vibe, explica que “tras estudiar la reclamación de los marineros españoles en repetidas ocasiones y someterla al escrutinio de las autoridades de la Unión Europea, se ha concluido, reiteradamente, que no hay base legal para pagarles una pensión, ni para devolverles los impuestos que pagaron”. Vibe reitera: “Los marinos enrolados en barcos noruegos pagaban impuestos bien a Noruega o a su país de origen, pero el pago de impuestos no implicaba estar dado de alta en la Seguridad Social, ni adquirir el derecho a percibir una pensión”.

Mientras tanto, la media de edad de los reclamantes es de 83 años, de modo que 29 ya han muerto en estos años. Y aunque desde la propia Comisión Europea se ha criticado “esta injusticia social grave” y tienen muchas posibilidades de obtener una victoria en el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo (instancia a la que el Gobierno español ha renunciado), el tiempo sigue corriendo y, sin el apoyo de un Estado, los trámites se alargarán, de modo que serán muchos los que no vean el desenlace.

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Escrito por Manuel González el 4 de Abril de 2017 con 35 comentarios

Mirar un poco más allá en el tiempo

Los ayuntamientos recaudaron 2.625 millones en 2015 por la plusvalía municipal, ¡el doble que antes de la crisis inmobiliaria!. Ahora el Tribunal Constitucional ha dictaminado que sólo es aplicable si hay beneficios pero no si hay pérdidas, como dicta el sentido común. Este es uno de esos tributos que nuestros gestores políticos se sacaron de la manga para intentar cuadrar unas cuentas que no salen. Y es que a nivel ayuntamientos es muy típico encontrarse con pueblos y ciudades que en la época de la burbuja creyeron que los ingresos de entonces serían eternos y no sólo construyeron de más, también contrataron en exceso y en muchos casos hasta elevaron en demasía los salarios. Llegó la crisis, bajaron los ingresos y dejaron de construir pero no pudieron ni reducir personal ni reducir sueldos, algo que sí hicieron las empresas. Esa ha sido la gran diferencia que ha llevado a que el número de empleados públicos se haya mantenido en los últimos 10 años mientras se perdían en el sector privado y a que la deuda de las administraciones públicas se haya multiplicado casi por 3 mientras la privada y la de las familias ha descendido más de un 25%.

¿Es bueno, es malo? Pues depende cómo se mire pero una cosa es evidente: antes o después habrá otra crisis y lo que debemos aprender de la última es que hay que estar preparados y para ello hay que prevenir. Y prevenir es no gastar todo lo que se ingresa -y algo más- como se hace ahora sino lo contrario: tener un volumen de deuda reducido y planificar pensando en lo peor. Si la crisis nos ha afectado tanto a los españoles a pesar de que hemos tenido la inmensa “suerte” (gracias a partir de números muy bajos) de haber podido aumentar en 700 mil millones nuestra deuda pública y de ese modo mantener el grueso del estado del bienestar (sanidad, pensiones, educación, infraestructuras, empleados públicos, los 426€ etc.), ¿qué pasará en la siguiente si la empezamos debiendo más de un billón de euros? Y que nadie dude que antes o después habrá otra crisis, son cíclicas y aparentemente inevitables, así que sólo queda por saber su intensidad.

Pensaréis que soy muy pesimista pero no es así, yo creo que balance del sistema económico actual es muy positivo: nunca hemos sido tantos humanos en el planeta y nunca hemos vivido mejor, nunca hubo tantos ricos y nunca hubo menos pobres… pero es muy mejorable y nunca será perfecto porque el hombre no es perfecto. Está bien aspirar a ello pero la Historia nos enseña que nos equivocamos una y otra vez. Hasta el momento todas las previsiones apocalípticas han sido superadas (aunque eso no significa que no vayan a ser posibles en un futuro cercano, claro) pero no me refiero a si finalmente se acaba el petróleo y no tenemos sustituto o a si se derretirán los polos y se inundarán todas las ciudades costeras o a si el agua dejará de ser potable por la contaminación, tan solo digo que es seguro que habrá otras burbujas -y con su estallido otras recesiones- porque la vanidad humana no ha cambiado como también sé que seguirá habiendo guerras. Por supuesto ojalá me equivoque pero la mejor manera de evitar sus efectos es que se gobierne como si otra crisis fuera a suceder mañana. Y para ello hay que tener las cuentas no sólo cuadradas entre ingresos y gastos, incluso tenerlas con superávit.

Por supuesto no hay nadie que esté dispuesto a asumir ese coste político. Ni con la difícil situación que teníamos en 2012 fueron aceptados los recortes y la “austeridad”, según vaya mejorando la economía menos paciencia tendrán los votantes. Al final al votante medio le da igual el déficit o la deuda pública, quiere ver que sus impuestos se destinan a medidas que pueden apreciar. Ya pasó en Marbella con Gil y Gil que fue 11 años alcalde: dejó el ayuntamiento en quiebra endeudándolo a tope pero le votaban masivamente porque valoraban como positivo lo que hacía con un dinero que pertenecía a los marbellíes de hoy que aún están pagando por aquellos excesos del pasado. Eso puede pasar en España si no empezamos a pensar de otro modo. Los españoles debemos votar por buenos gestores y éstos son los que piensan no sólo en su reelección, sino en el futuro del país. Ahí sí que soy pesimista…

Y es que es contraproducente pensar que porque estamos en una frágil época de expansión económica que todos sabemos tendrá fecha de caducidad, debemos aumentar en exceso el número de empleados públicos (como acaba de anunciar el gobierno), o dar más pagas o no reducir el gasto en pensiones. Si llega otra crisis y no hemos ajustado los gastos fijos de las administraciones públicas ni hemos reducido la deuda pública, como los ingresos se desplomarán al caer la actividad económica –como hemos visto estos años- no podremos afrontar el aumento de gastos sociales y acabaremos quebrando o siendo intervenidos… Yo no soy liberal porque estoy a favor del estado del bienestar europeo y creo que hay que defenderlo pero está en serio peligro en España si no lo blindamos en épocas de expansión como la actual. Porque si nos creemos de nuevo más ricos de lo que somos y lo hinchamos artificialmente ahora tirando de más endeudamiento, lo perderemos en la próxima crisis. Y ésta puede venir más pronto de lo que pensamos.

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Escrito por Droblo el 3 de Abril de 2017 con 35 comentarios

La semana en los mercados

Mañana empieza abril, el mes que por estadística se ha convertido en las últimas décadas en el mejor del año para las bolsas y en el que el 23 tenemos la convocatoria electoral a la que más miedo se tenía hace unos meses: las presidenciales francesas. Pero no parece que lo segundo amenace lo primero ya que hasta el 7 de mayo no habrá la resolutiva segunda vuelta. No obstante, y visto que el primer cuarto del año ha sido tan positivo, podría ser una excusa perfecta para que los que han alcanzado en poco más de tres meses el objetivo de beneficio planeado para todo el año, recojan velas. Al fin y al cabo, la máxima que dice “sell in may and go away” funciona bastante bien, sobre todo en años tan rentables como el actual.

No parece que Le Pen pueda vencer en una segunda vuelta pero siempre existe el riesgo de que un atentado o un escándalo de algún rival (ya le pasó a Fillon) dé un vuelco a las encuestas que a día de hoy lo descartan. Pero incluso si ganara, ¿hay motivos para tener miedo o será como con Trump y el Bréxit, que de momento son sólo un susto? Pues nadie sabe qué hará realmente un político tras ganar unas elecciones pero algunos puntos de su programa electoral cambiarían nuestra área económica, especialmente las que atañen a la salida del € y la recuperación de la soberanía monetaria para, por un lado, acabar con la independencia del banco central y por otro, utilizarlo para financiar las emisiones de deuda en “neofrancos”. Esto acabaría con Francia fuera de la Eurozona pero también existe el riesgo de que sea el final de la Eurozona e incluso del € ya que la importancia económica de Francia es enorme.

Pero es que además existe el mismo riesgo para la Unión Europea. Si cumple con determinados puntos de su programa, la pertenencia de Francia en la UE sería casi imposible ya que quiere, entre otras cosas, imponer barreras al comercio por medio de un alza de los aranceles, subvencionar la industria nacional aunque no sea competitiva, blindar las empresas francesas ante la adquisición por parte de capital extranjero, imponer la compra de productos nacionales, crear un impuesto sobre los trabajadores extranjeros y reducir la entrada de extranjeros a 10.000 personas por año. Todo esto choca con el propósito de la Unión Europa: un área donde haya libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales. Es decir, que o Francia se va o tenemos que replantearlo todo.

Por eso aunque no gane Le Pen, 2017 puede ser un año clave para la idea de Europa. Hasta hace muy poco el camino parecía ser “más Europa y menos soberanía nacional” pero si los europeos votan, cada vez más, en dirección contraria a eso, es normal que los dirigentes políticos actuales caigan en la tentación de echar el freno y hacer concesiones a los votantes más nacionalistas, algo que ya está pasando con el tema de los refugiados. También será importante ver si hay cohesión en las negociaciones con el Reino Unido o si algunos países deciden ser más flexibles por si en el futuro son ellos los que pretenden irse. Personalmente, soy muy crítico con el Euro y creo que la UE debe reformarse porque sus objetivos teóricos no son los de la mayoría de los europeos pero sería tan complicado romperlo todo ahora, tan difícil de imaginar un retroceso histórico tal, tendría además tanto coste… que quizás este limbo actual en el que nos movemos en el que no hay ni más Europa ni menos, sea la mejor opción de momento. Pero antes o después ganará una Le Pen en algún país miembro o habrá una nueva crisis que hará que se prefiera el riesgo del cambio a mantener las cosas como están… es cuestión de tiempo.

En cuantos a los mercados, el lunes dio un susto un miembro de BCE que dijo “the market should prepare for a change in ECB policy”  lo que provocó que el €/$ se disparara por encima de 1,09 y las bolsas cayeran. Pero en unas horas todo se calmó, el euro volvió a bajar por debajo de 1,08 y las bolsas retomaron alzas marcando en Europa máximos anuales. Ni siquiera el inicio del Bréxit ha podido con la fuerte tendencia alcista que lo normal es que se prolongue mínimo unas semanas más. Lo mejor es que Wall Street no marca nuevos máximos históricos y no por eso pierden comba las bolsas de la Eurozona. Y como imagen, esta de Javier G. Echegaray con la evolución del coste de la deuda de las empresas españolas que en 30 años ha pasado del 13% al 3% (y seguro este año es aún más bajo):

Links.

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Escrito por Droblo el 31 de Marzo de 2017 con 41 comentarios



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