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...continua...
- ¿Creen que el hecho de que, de 1998 a 2008, gastaron más de US$ 600 millones en lobbys para liberarse de las regulaciones y de los requisitos de capital sobre los bancos podría haber tenido un efecto en ello? - Gordon: Estoy seguro de que eso es cierto. Pero por otro lado, Washington tomó el dinero. minow: ¿Saben qué? Washington tiene su propio sistema de mercado. Y las personas tienen que ser reelegidas. Ellos tomaron el dinero. Pero ustedes están culpando a la víctima. ferguson: Nell, me resulta difícil comprender cómo es que los receptores de sobornos son víctimas. Me temo que su orientador moral acaba de averiarse. - Minow: Si analiza las estadísticas de lobby, verá que la mitad de de las personas que tomaron el dinero votaron contra ellas de todos modos. Eso también es parte de la política. Hubo quienes se postularon para cargos públicos y fueron elegidos por sus posiciones políticas en favor de la desregulación. - Ferguson: Dio en el clavo. AIG aportó directamente US$ 9,3 millones a funcionarios electos y partidos desde 1989, y entre los principales receptores del dinero está el presidente del Comité de Finanzas del Senado y el presidente del Comité Bancario del Senado. Ahora, si eso no le dice a usted que algo está moralmente podrido en el corazón de Washington, no sé qué tendría que mostrarle. - Chanos: Bueno, el hecho de que la policía no haya podido atrapar a la pandilla no exime a la pandilla de su culpabilidad. - Berenson: Pienso que todos estamos de acuerdo en que Wall Street fijó las condiciones de su propia regulación en los últimos 15 años. Por lo tanto, corresponde a los miembros de esa industria actuar como adultos, lo cual no hicieron. - Minow: Hay muchas culpas que analizar. Pero cuando [el ex presidente de la Reserva Federal] Paul Volcker dice que no comprende los valores derivados, entonces me parece que deberíamos tener una “regla de Paul Volcker”: si Volcker no lo comprende, usted no debería poder venderlo. Ferguson: Desde los inicios mismos de Estados Unidos existía una profunda tensión entre lo que representaban las ciudades de Washington y Nueva York. La visión de Alexander Hamilton de Estados Unidos como una potencia financiera no era compartida por todos los Padres Fundadores. Tenemos que considerar esto como parte de una larga lucha dentro de la cultura política estadounidense, respecto a cuán fuerte debería ser Nueva York. Creo que en los últimos 10 años, Nueva York logró la ventaja. Y pienso que el resto del país ahora está listo para un contragolpe. Última edición por ffrhmd; 05-abr-2009 a las 04:12 |
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Opinen ustedes..
El día en que podría cambiar el mundo Por Rosa Townsend 28 de marzo, 2009 El 2 de abril será una fecha para los anales de la historia. En la Cumbre del G-20 en Londres está en juego nada menos que el fin del capitalismo, el peso de Estados Unidos en la balanza de poder mundial y la creación de un nuevo sistema de gobierno global de la economía. Marquen la fecha como el entierro del liberalismo económico y el ascenso del intervencionismo estadista. Todo gracias al descalabro financiero en Estados Unidos y su contagio planetario. La Cumbre del G-20 se está configurando como un cuadrilátero de boxeo político, una lucha de gladiadores en el coliseo de la historia. Porque todos quieren hacer historia, aprovechar el río revuelto para tomar las riendas del poder mundial o como mínimo socavar la — ya disminuida — hegemonía americana. El "todos" se refiere a los grandes: China, Rusia y la Unión Europea (UE). Cada uno a su manera ha intentado bajarle los humos al presidente Barack Obama antes de la Cumbre. Las críticas se centran en que sus planes de gastos para combatir la recesión quebrarán al país y arrastrarán al resto del mundo. El presidente de la UE, Mirek Topolanek, califica los $2 trillones de gasto de Obama como "un camino al infierno, que minará la liquidez global". Los europeos favorecen regulaciones sólidas en vez de grandes inyecciones de dinero, que consideran "pan para hoy y hambre para mañana". Y miren lo que dice Nicholas Sarkozy: "Ya no hay sólo un país que dicte lo que debemos pensar y hacer. Si Obama está de acuerdo en reformar el sistema de regulación pues mejor, pero no es indispensable". Uff! Menos mal que la UE es nuestro aliado natural, que pertenecemos a la civilización occidental! Los orientales son más sutiles, sus regalos pueden estar envenenados pero vienen con lazo, en el caso de China un lazo en forma de financiación de un trillón de dólares de deuda americana. Así es que si los chinos cortan el grifo de dinero nuestra economía se seca. Esa es una de las espadas de Damocles que le ha puesto el presidente Hu Jintao a Obama. La amenaza de que si sigue aumentado el déficit el dólar se desplomará y China se deshará de sus dólares. La otra espada esgrimida por Jintao es crear una moneda mundial que desplace al dólar. Da mucho que pensar. "Chimérica", como la llama el historiador Niall Ferguson, parecía un matrimonio perfecto. China ponía el dinero para que Estados Unidos gastara en sus caprichos (made in China), Pekín crecía así y Washington se libraba de la inflación y daba préstamos a bajo interés. Ahora Chimérica va camino del divorcio. Y para qué hablar de los rusos. No se andan con asuntillos de dinero, van a la yugular. Dmitry Medvedev ha anunciado el rearme nuclear. Esto es serio. Porque Obama esperaba que mediara con Irán, dispuesto incluso a cancelar el escudo antimisiles europeo a cambio de que Dmitry disuadiera a los ayatolas de sus sueños atómicos. Dmitry en cambio les venderá misiles S-300. Obama responde a todos estos envites afirmando que está "listo para liderar la recuperación global" y que "el G-20 es el marco idóneo". El 2 de abril se demostrará si su carisma se traduce en hechos. Es su primera gran prueba de liderazgo internacional. Buena suerte, presidente. |
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bufff, voy a tener que echar un rato para leer todo lo que has puesto
de todas formas, añado que... uy uy uy uy Por su parte, el Ejecutivo japonés confirmó que Corea del Norte había lanzado un cohete de largo alcance, que sobrevoló Japón sin causar daños. La condena también ha llegado desde EEUU. Barack Obama ha acusado al régimen de Pyongyang de "violar las normas" y ha exigido una "respuesta firme" a Corea del Norte.
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hmd YEN158 / 23Myen, Popular/ 13 años
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Escribe Fernando Martínez - 04/04/2009 .- Fuente .- Cinco días.
Cualquier cosa que fuese algo más que la nada absoluta ya es un éxito. Así de bajas eran las expectativas sobre la cumbre del G-20 celebrada el jueves en Londres. 'La gente ha valorado en positivo hasta el abrazo de Michelle Obama a la reina de Inglaterra', comentaba ayer un analista. 'No ha empeorado la situación y hemos ganado en tres o cuatro cosas... sí, se puede considerar la reunión como un éxito', valora José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney. El G-20 es un ente plurinacional creado en 1999 para agrupar a los 20 países considerados más importantes para la economía mundial, incluidas las naciones más ricas y las emergentes que tienen un peso específico. España no está incluida en el G-20, pero en una maniobra política del Gobierno Zapatero, ha conseguido meterse en el grupo que decidirá el devenir del planeta en una época donde abundan los presagios oscuros. Cuando nadie espera nada más allá de buenas palabras del encuentro, los mandatarios acordaron un compromiso para desembolsar 1,1 billón de dólares (810.000 millones de euros) en un inédito esfuerzo global contra la crisis. 500.000 millones de dólares serán para aumentar los fondos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Otros 250.000 millones se emplearán en un incremento de los llamados Derechos Especiales de Giro (DEG), cuyo valor se acuerda de acuerdo con una cesta internacional de divisas y que son los activos reserva asignados a cada país miembro del FMI en función de las cuotas que aportan al fondo. Los SDR pueden ser empleados como activo de intercambio para obtener dinero en el mercado internacional. Por tanto, esta ampliación supone una inyección de liquidez en el mundo. El G-20 destinará 250.000 millones más para fomentar líneas de comercio exterior y, por último, 100.000 millones para dotar de liquidez a los bancos multilaterales de ayuda al desarrollo. Karel Lannoo, director del think tank belga CEPS, resume el resultado del encuentro multilateral: 'El G-20 ha sido un éxito desde diferentes perspectivas: los líderes globales han conseguido acordar una serie de medidas detalladas contra la crisis internacional y para mejorar la regulación financiera. Los políticos han demostrado además al desencanto de la sociedad ante el profundo desgobierno del sector financiero. También han indicado que estos asuntos se pueden resolver en foro global, evitando la tradicional división Norte-Sur'. Que nadie espere, eso sí, que el lunes por la mañana el panorama se haya despejado y la crisis pase a ser un mal recuerdo. 'Se ha dado un mensaje bastante homogéneo y de que se va a emplear mucho dinero y eso es bueno. Pero no se puede pensar que todo esto será rápido e inmediato. El año 2009 va a seguir su tónica y 2010 ya veremos', advierte Alberto Roldán, de Inverseguros. Un asunto especialmente novedoso es que buena parte de este esfuerzo se va a centrar en auxiliar a los países en desarrollo y sacar del pozo de paso al Fondo Monetario Internacional (FMI), que corría un riesgo serio de convertirse en una suerte de mastodonte inoperante. Así, los fondos del FMI se triplican, y ahora pasarán de 250.000 a 750.000 millones de dólares. La agenda pactada por los líderes mundiales contempla además la posibilidad de ampliar este importe 'si fuese necesario'. 'Este acuerdo es lo más importante de la cumbre', opina José Carlos Díez. 'Estos países estaban en peligro de no poder hacer frente a sus obligaciones. Había un riesgo claro de que entre 25 y 30 naciones emergentes terminasen declarando una suspensión de pagos', expone el economista de Intermoney, que aporta unos datos reveladores: el flujo de capitales extranjeros hacia las economías emergentes era en 2007 de un billón de dólares; el año pasado cayó hasta 600.000 millones y las previsiones para este ejercicio son de 150.000 millones. 'No se evitará la recesión en esta zona, pero sí una depresión económica', resume Díez. Apoyar a estas economías es clave, desde un punto de vista humano y estratégico. 'Por suerte, el mundo hoy está mucho más desacoplado que antaño. Muchos países emergentes aún crecen. Si todo dependiese tanto de EE UU como antes, Europa estaría sufriendo ahora una crisis mucho más severa', apunta Parag Khanna, experto en política exterior de New America Foundation. La marea proteccionista Hace poco, el presidente de un Gobierno europeo señaló en corrillo con periodistas que le daba 'igual' lo que dijese la UE, porque quienes le iban a votar eran los ciudadanos de su país, no los eurodiputados o la Comisión. La tentación del nacionalismo en tiempos duros está muy presente. Parag Khanna señala, de hecho, que 17 países del G-20 ya han adoptado medidas proteccionistas. Por eso, los líderes políticos se conjuraron para evitar males mayores y destinarán 250.000 millones para impulsar líneas de crédito a la exportación, que desatasquen el comercio internacional. 'Es una noticia positiva que incidirá en todas las empresas con exposición exterior y los países exportadores, como son todos los emergentes, pero también otros como Japón y Alemania', expone Natalia Aguirre, de Renta 4. La otra línea de acción es la de reforzar la supervisión del mercado financiero. La laxitud en la regulación que dominó los últimos años ha degenerado en una escabechina económica de alcance mundial. Los gobiernos anunciaron la creación de un Consejo de Estabilidad Financiera (Financial Stability Board). El objetivo de este paraguas regulador supranacional es integrar el intercambio de información y vigilancia del otrora idolatrado y ahora denostado sector financiero. La organización internacional de supervisores de los mercados de valores, Iosco, ha celebrado la decisión. Ahora, la cuestión es si todo esto servirá para salvar al mundo. La respuesta a la pregunta no será inmediata, sino que llevará tiempo. Los líderes globales no pueden permitirse bajar los brazos ante la magnitud de la crisis. Nota.- DEG . (SDR en inglés). ¿Que son? Ficha técnica - Derechos especiales de giro (DEG) A propósito de todo ello, interesantísimo artículo que no tiene desperdicio. Brad Setser: Follow the Money Blog Archive The PBoC’s (Banco Central de China) call for a new global currency, the SDR, the US and the IMF Última edición por ffrhmd; 05-abr-2009 a las 21:55 |
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albertin, te voy a dar una idea. Si en el Banco te dan largas para cambiarte a libor a un mes, cambia de sucursal. Resulta que yo tengo todo (nómina, HMD, facturas, ...) en el Banco principal (Popular) en Palma, pero como vivo en las afueras, saco dinero nomalmente en una sucursal de al lado de casa. El director de eta sucursal, me ha ofrecido unas 3 veces que si quiero trasladar todo a esa sucursal. Por ahora no me interesa, ya que en la principal conozco a más gente. En las sucursales, los cambian cada dos por tres. Es cuestión de ir hablando con los directores de otras sucursales de tu mismo Banco. Seguro que no encontrarás problemas. Un saludo
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En el banco popular de plaza españa te pasron de libor anual a mensual???? Supongo que habras hecho una novacion, no?
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34 millones de yenes a 157 |
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Articulo de Paul Krugman en el Pais.
En los comienzos de la crisis financiera, los bromistas decían que nuestras relaciones comerciales con China habían resultado ser justas y equilibradas después de todo: ellos nos vendían juguetes envenenados y pescado contaminado, y nosotros les vendíamos valores fraudulentos. Pero últimamente ambas partes de ese acuerdo están fallando. Por un lado, el interés del mundo por los productos chinos ha caído en picado. Las exportaciones de aquel país se han hundido en los últimos meses y son ahora un 26% más bajas que hace un año. Por otra parte, es evidente que los chinos están poniéndose nerviosos por culpa de esos valores. Pero parece que China sigue teniendo expectativas poco realistas. Y eso es un problema para todos nosotros. La gran noticia de la semana pasada fue un discurso de Zhou Xiaochuan, el gobernador del Banco Central de China, en el que pedía una nueva "moneda de reserva supersoberana". La facción paranoica del Partido Republicano advirtió inmediatamente sobre un vil complot para que Estados Unidos renunciase al dólar. Pero el discurso de Zhou Xiaochuan era en realidad un reconocimiento de la debilidad del país. Lo que estaba diciendo, de hecho, es que China se ha metido a sí misma en una trampa de dólares y que no es capaz de salir de esa trampa, ni de cambiar las políticas que la hicieron caer inicialmente en ella. Algunos antecedentes: en los primeros años de esta década, China empezó a registrar grandes superávit comerciales y también empezó a atraer un flujo considerable de capital extranjero. Si China hubiese tenido un tipo de cambio flotante -como, por ejemplo, Canadá-, esto habría provocado una revalorización de su moneda que, a su vez, habría ralentizado el crecimiento de las exportaciones chinas. Pero, en vez de eso, China decidió mantener el valor del yuan más o menos fijo con respecto al dólar. Para hacerlo tenía que comprar dólares a medida que llegaban. Con el paso de los años, esos superávit comerciales siguieron creciendo, al igual que lo hizo la reserva de activos extranjeros de la República Popular China. Pero la broma sobre los valores fraudulentos era injusta en realidad. Aparte de un tardío e irreflexivo acopio de acciones (de las más altas del mercado), los chinos han acumulado principalmente activos muy seguros, entre los que los bonos del Tesoro de Estados Unidos (bonos T, para abreviar) representan una parte importante del total. Pero aunque los bonos T son seguros como los que más, ofrecen una rentabilidad muy baja. ¿Había alguna estrategia oculta tras esta vasta acumulación de activos de baja rentabilidad? Probablemente, no. China adquirió su alijo de dos billones de dólares (con lo que convirtió la República Popular en la República de los bonos T) de la misma forma que Gran Bretaña adquirió su imperio: en un ataque de insensatez. Y, según parece, el otro día, los dirigentes chinos se despertaron y se dieron cuenta de que tenían un problema. La baja rentabilidad no parece preocuparles demasiado, ni siquiera ahora. Pero, aparentemente, están preocupados por el hecho de que alrededor del 70% de esos activos estén expresados en dólares, por lo que cualquier caída futura del dólar conllevaría una gran pérdida de capital para China. De ahí la propuesta de Zhou de pasar a una nueva moneda de reserva del tipo de los Derechos Especiales de Giro (DEG), en los que el Fondo Monetario Internacional mantiene sus cuentas. Pero esto es a la vez más y menos simple de lo que parece. Los Derechos Especiales de Giro no son dinero real. Son unidades contables cuyo valor se fija en función de una mezcla de dólares, euros, yenes japoneses y libras británicas. Y no hay nada que pueda evitar que China diversifique sus reservas apartándose del dólar ni, por supuesto, que se haga con una reserva que tenga una composición mixta como la de los DEG; es decir, nada excepto el hecho de que ahora China tiene tantos dólares, que no puede venderlos sin provocar una caída del dólar y desencadenar la pérdida de capital que temen sus dirigentes. Así que, en realidad, la propuesta de Zhou equivale a una súplica para que alguien rescate a China de las consecuencias de sus propios errores de inversión. Pero eso no va a ocurrir. Y la petición de alguna solución mágica al problema del exceso de dólares de China indica algo más: que los dirigentes de aquel país no se han enfrentado al hecho de que las reglas del juego han cambiado de una forma fundamental. Hace dos años vivíamos en un mundo en el que China podía ahorrar mucho más de lo que invertía y deshacerse de su exceso de ahorro en Estados Unidos. Ese mundo ha desaparecido. Aun así, el día después de su discurso sobre la nueva moneda de reserva, Zhou dio otro en el que parecía afirmar que la altísima tasa de ahorro china es inmutable, una consecuencia del confucionismo, que valora la "antiextravagancia". Mientras tanto, "no es el momento apropiado" para que Estados Unidos ahorre más. En otras palabras, dejemos las cosas como estaban. Pero eso tampoco va a ocurrir. La conclusión es que China todavía no se ha enfrentado a los dolorosísimos cambios que serán necesarios para afrontar esta crisis mundial. Claro está que lo mismo podría decirse de los japoneses, los europeos y los estadounidenses. Y ese no aceptar las nuevas realidades es el principal motivo por el que, a pesar de algunos rayos de esperanza (la cumbre del G-20 ha conseguido más de lo que yo pensaba), es probable que esta crisis todavía se prolongue durante años. |
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Reform the International Monetary System Zhou Xiaochuan The outbreak of the current crisis and its spillover in the world have confronted us with a long-existing but still unanswered question,i.e., what kind of international reserve currency do we need to secure global financial stability and facilitate world economic growth, which was one of the purposes for establishing the IMF? There were various institutional arrangements in an attempt to find a solution, including the Silver Standard, the Gold Standard, the Gold Exchange Standard and the Bretton Woods system. The above question, however, as the ongoing financial crisis demonstrates, is far from being solved, and has become even more severe due to the inherent weaknesses of the current international monetary system. Theoretically, an international reserve currency should first be anchored to a stable benchmark and issued according to a clear set of rules, therefore to ensure orderly supply; second, its supply should be flexible enough to allow timely adjustment according to the changing demand; third, such adjustments should be disconnected from economic conditions and sovereign interests of any single country. The acceptance of credit-based national currencies as major international reserve currencies, as is the case in the current system, is a rare special case in history. The crisis again calls for creative reform of the existing international monetary system towards an international reserve currency with a stable value, rule-based issuance and manageable supply, so as to achieve the objective of safeguarding global economic and financial stability. I. The outbreak of the crisis and its spillover to the entire world reflect the inherent vulnerabilities and systemic risks in the existing international monetary system. Issuing countries of reserve currencies are constantly confronted with the dilemma between achieving their domestic monetary policy goals and meeting other countries’ demand for reserve currencies. On the one hand,the monetary authorities cannot simply focus on domestic goals without carrying out their international responsibilities;on the other hand,they cannot pursue different domestic and international objectives at the same time. They may either fail to adequately meet the demand of a growing global economy for liquidity as they try to ease inflation pressures at home, or create excess liquidity in the global markets by overly stimulating domestic demand. The Triffin Dilemma, i.e., the issuing countries of reserve currencies cannot maintain the value of the reserve currencies while providing liquidity to the world, still exists. When a national currency is used in pricing primary commodities, trade settlements and is adopted as a reserve currency globally, efforts of the monetary authority issuing such a currency to address its economic imbalances by adjusting exchange rate would be made in vain, as its currency serves as a benchmark for many other currencies. While benefiting from a widely accepted reserve currency, the globalization also suffers from the flaws of such a system. The frequency and increasing intensity of financial crises following the collapse of the Bretton Woods system suggests the costs of such a system to the world may have exceeded its benefits. The price is becoming increasingly higher, not only for the users, but also for the issuers of the reserve currencies. Although crisis may not necessarily be an intended result of the issuing authorities, it is an inevitable outcome of the institutional flaws. II. The desirable goal of reforming the international monetary system, therefore, is to create an international reserve currency that is disconnected from individual nations and is able to remain stable in the long run, thus removing the inherent deficiencies caused by using credit-based national currencies. 1. Though the super-sovereign reserve currency has long since been proposed, yet no substantive progress has been achieved to date. Back in the 1940s, Keynes had already proposed to introduce an international currency unit named “Bancor”, based on the value of 30 representative commodities. Unfortunately, the proposal was not accepted. The collapse of the Bretton Woods system, which was based on the White approach, indicates that the Keynesian approach may have been more farsighted. The IMF also created the SDR in 1969, when the defects of the Bretton Woods system initially emerged, to mitigate the inherent risks sovereign reserve currencies caused. Yet, the role of the SDR has not been put into full play due to limitations on its allocation and the scope of its uses. However, it serves as the light in the tunnel for the reform of the international monetary system. 2. A super-sovereign reserve currency not only eliminates the inherent risks of credit-based sovereign currency, but also makes it possible to manage global liquidity. A super-sovereign reserve currency managed by a global institution could be used to both create and control the global liquidity. And when a country’s currency is no longer used as the yardstick for global trade and as the benchmark for other currencies, the exchange rate policy of the country would be far more effective in adjusting economic imbalances. This will significantly reduce the risks of a future crisis and enhance crisis management capability. III. The reform should be guided by a grand vision and begin with specific deliverables. It should be a gradual process that yields win-win results for all The reestablishment of a new and widely accepted reserve currency with a stable valuation benchmark may take a long time. The creation of an international currency unit, based on the Keynesian proposal, is a bold initiative that requires extraordinary political vision and courage. In the short run, the international community, particularly the IMF, should at least recognize and face up to the risks resulting from the existing system, conduct regular monitoring and assessment and issue timely early warnings. Special consideration should be given to giving the SDR a greater role. The SDR has the features and potential to act as a super-sovereign reserve currency. Moreover, an increase in SDR allocation would help the Fund address its resources problem and the difficulties in the voice and representation reform. Therefore, efforts should be made to push forward a SDR allocation. This will require political cooperation among member countries. Specifically, the Fourth Amendment to the Articles of Agreement and relevant resolution on SDR allocation proposed in 1997 should be approved as soon as possible so that members joined the Fund after 1981 could also share the benefits of the SDR. On the basis of this, considerations could be given to further increase SDR allocation. The scope of using the SDR should be broadened, so as to enable it to fully satisfy the member countries’ demand for a reserve currency. Set up a settlement system between the SDR and other currencies. Therefore, the SDR, which is now only used between governments and international institutions, could become a widely accepted means of payment in international trade and financial transactions. Actively promote the use of the SDR in international trade, commodities pricing, investment and corporate book-keeping. This will help enhance the role of the SDR, and will effectively reduce the fluctuation of prices of assets denominated in national currencies and related risks. Create financial assets denominated in the SDR to increase its appeal. The introduction of SDR-denominated securities, which is being studied by the IMF, will be a good start. Further improve the valuation and allocation of the SDR. The basket of currencies forming the basis for SDR valuation should be expanded to include currencies of all major economies, and the GDP may also be included as a weight. The allocation of the SDR can be shifted from a purely calculation-based system to a system backed by real assets, such as a reserve pool, to further boost market confidence in its value. IV. Entrusting part of the member countries’ reserve to the centralized management of the IMF will not only enhance the international community’s ability to address the crisis and maintain the stability of the international monetary and financial system, but also significantly strengthen the role of the SDR. 1. Compared with separate management of reserves by individual countries, the centralized management of part of the global reserve by a trustworthy international institution with a reasonable return to encourage participation will be more effective in deterring speculation and stabilizing financial markets. The participating countries can also save some reserve for domestic development and economic growth. With its universal membership, its unique mandate of maintaining monetary and financial stability, and as an international “supervisor” on the macroeconomic policies of its member countries, the IMF, equipped with its expertise, is endowed with a natural advantage to act as the manager of its member countries’ reserves. 2. The centralized management of its member countries’ reserves by the Fund will be an effective measure to promote a greater role of the SDR as a reserve currency. To achieve this, the IMF can set up an open-ended SDR-denominated fund based on the market practice, allowing subscription and redemption in the existing reserve currencies by various investors as desired. This arrangement will not only promote the development of SDR-denominated assets, but will also partially allow management of the liquidity in the form of the existing reserve currencies. It can even lay a foundation for increasing SDR allocation to gradually replace existing reserve currencies with the SDR. |
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