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Antiguo 23-ene-2010, 03:57
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Las plantas también lloran

Antes de ceder toda la estructura moral alimentaria a los "vegetarianos comprometidos", este artículo reúne argumentos de biólogos que estudian los vegetales como seres sensibles.

Por: Natalie Angier

Dejé de comer cerdo hace ocho años, después de que a un científico se le ocurrió decir que el animal cuyos dientes son más parecidos a los nuestros es el cerdo. Incapaz de ahuyentar la imagen de un chanchito alegre dedicándome una sonrisa brillante como la de George Clooney, decidí que era mejor renunciar al jamón en Navidad. Un par de años después, renuncié a toda la carne de origen mamífero. Aún como pescado y aves. Mis decisiones dietéticas son arbitrarias e incoherentes, y cuando mis amigos me preguntan por qué puedo probar el pato pero no el cordero, no tengo respuesta. La elección de las comidas es por lo general así: difícil de articular pero sostenida con intransigencia. Y últimamente se debate acerca de la alimentación con especial vehemencia.

En su nuevo libro, "Eating Animals" (Comer animales), el escritor Jonathan Safran Foer describe su transformación gradual de un vago y olvidadizo omnívoro que "se tragaba cualquier dieta" a un "vegetariano comprometido". Hace pocas semanas, Gary Steiner, filósofo de la Universidad de Bucknell, escribió en un editorial de The New York Times que la gente debería esforzarse por convertirse en "vegetarianos estrictos y éticos" como él, evitando todos los productos derivados de los animales, incluso la lana y la seda. Matar animales para obtener alimento y exquisiteces para el ser humano no es más que un "crimen categórico", como el "eterno Treblinka" de Isaac Bashevis Singer.

Pero antes de que les cedamos toda la estructura moral a los "vegetarianos comprometidos" y a los "vegetarianos éticos estrictos", podríamos considerar que las plantas aspiran tan poco a ser salteadas en un wok como un lechón a ser guisado a la pimienta en mi cacerola de barro para Navidad. Y esto no es un argumento cliché o para reírse de costado.

Las plantas están vivas y pretenden seguir así. Cuanto más aprenden los científicos acerca de la complejidad de las plantas, como por ejemplo de su delicada sensibilidad al entorno, la velocidad con que reaccionan ante los cambios en el ambiente y la extraordinaria cantidad de trucos que desarrollan para pelear contra los atacantes y solicitar ayuda a distancia, más se asombran los investigadores, y a nosotros nos resulta cada vez menos fácil desecharlas o considerarlas sólo como telón de fondo, captadoras pasivas de luz solar donde los venados, los antílopes y los vegetarianos pueden pastar cómodamente.

Es hora de hacer la revolución verde, de reordenar nuestras obstinadas mentes animales.

Cuando los biólogos de plantas hablan de sus sujetos, usan verbos activos e imágenes vívidas. El "forraje" de las plantas se refiere a recursos como la luz y los nutrientes del suelo. Al analizar la proporción de luz roja y luz roja distante que cae en las hojas, por ejemplo, pueden detectar la presencia de otros competidores clorofilados en la cercanía y tratar de crecer en otra dirección. Sus raíces pasean por la rizósfera subterránea y realizan toda clase de operaciones culturales y microbiales.

Las "plantas no son estáticas ni son tontas", afirma Monika Hilker del Instituto de Biología de la Universidad Libre de Berlín. "Responden a estímulos táctiles, reconocen diferentes longitudes de onda lumínica, escuchan las señales químicas, hasta pueden hablar" por señales químicas. El tacto, la vista, la audición, el habla, "son modalidades y habilidades sensoriales que normalmente las pensamos sólo para los animales" señala la Dra. Hilker.

Las plantas pueden huir del peligro aunque se queden en el mismo lugar. "Son muy buenas en evitar que se las coman", apunta Linda Walling de la Universidad de California. "Es una situación especial en que los insectos pueden superar esas defensas". Al más mínimo pellizco de sus hojas, las células especializadas de la superficie de la planta liberan una sustancia química para irritar al depredador, o una especie de goma pegajosa para aprisionarlo. Los genes del ADN de la planta se activan para iniciar una guerra de químicos en todo el sistema, es su versión de una respuesta inmune. Necesitamos terpeno, alcaloides, fenólicos: ¡vamos!

"Me sorprende la rapidez con que suceden algunas de estas cosas", sostiene Consuelo M. De Moraes de la Universidad de Pennsylvania. La Dra. De Moraes y sus colegas llevaron a cabo unos experimentos para medir el tiempo de la respuesta sistémica de la planta y descubrieron que en menos de 20 minutos desde que una oruga comenzara a comerle las hojas, la planta había extraído carbón del aire y había forjado compuestos de defensa desde cero.

Porque nosotros, los humanos, no podamos escucharlas, no significa que las plantas no griten. Algunos de los compuestos que generan en respuesta a la masticación de los insectos –ustedes dirán, su reacción– son sustancias químicas volátiles que sirven como pedidos de ayuda. Se ha demostrado que esta alarma suspendida en el aire, atrae a insectos depredadores grandes, como las libélulas, que se deleitan con la carne de oruga, y a insectos parásitos minúsculos, que pueden infectar a la oruga y destruirla por dentro.

Los enemigos de los enemigos de las plantas no son los únicos que sintonizan con la emergencia. "Algunas señales, por ejemplo estas sustancias volátiles que se liberan cuando una planta está herida", dice Richard Karban de la Universidad de California, "hacen que otras plantas de la misma especie, o incluso de otra especie, se tornen más resistentes a los herbívoros".

La Dra. Hilker y sus colegas, así como otros equipos de investigadores, descubrieron que ciertas plantas pueden detectar el momento en que se depositan huevos de insectos en sus hojas y actuar inmediatamente para deshacerse de la amenaza incubada. Pueden hacer brotar una alfombra de neoplasmas como tumores para atacar a los huevos, u ovicidas secretos para matarlos, o lanzar un SOS. En un informe publicado en The Proceedings of the National Academy of Sciences, la Dra. Hilker y sus colaboradores determinaron que cuando la mariposa hembra de la col deposita sus huevos en una planta de repollito de Bruselas, fija su tesoro en las hojas con mínimas cantidades de cola; el vegetal vigilante detecta la presencia de un simple aditivo en la cola: bencil cianida. Advertida por el aditivo, la planta altera rápidamente la química de la superficie de sus hojas para atraer avispas hembras parásitas. Las avispas hembras que estaban a la espera de tanta generosidad, a su vez inyectan sus huevos adentro y las avispas en gestación se alimentan de las mariposas en gestación; y el problema de la planta está solucionado.

Esto es lo espeluznante, digno de una poesía de Edgar Allan Poe: ese bencil cianida se lo donó el macho mariposa a la hembra mariposa durante el apareamiento. "Es una anferomona antiafrodisíaca para que la hembra no vuelva a aparearse", explica la Dra. Hilker. "El macho está protegiendo su paternidad pero termina poniendo en peligro a sus crías".

Las plantas se escuchan en secreto de manera benigna y maligna. Como lo describió en la revista Science y en otras, la Dra. De Moraes y sus colegas descubrieron que los brotes de un yuyo parásito pueden detectar sustancias químicas volátiles liberadas por posibles plantas anfitrionas como el tomate. El brote del yuyo crece inexorablemente hacia el tomate, hasta que puede enrollarse en el tallo de su víctima y succionar la savia viva.

"Siempre sorprende constatar cuán sofisticadas pueden ser las plantas", señala la Dra. De Moraes. Que los animales tengan que matar para sobrevivir es una pequeña tragedia cotidiana. Aquí, las plantas son los organismos autótrofos, que fabrican su propio alimento, y éticos, los que con esfuerzo obtienen su alimento del sol. Y no esperen que hagan alarde de ello, están demasiado ocupadas luchando para sobrevivir.

©The New York Times
Traducción de Cecilia Benitez.


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  #22  
Antiguo 24-ene-2010, 23:27
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Gestos mínimos

Por Teresa Batallanez

Después de chequear todas sus redes sociales en Internet, de revisar su chat, su e-mail, su blackberry, sus mensajes de texto en el celular y en el teléfono tradicional sin conseguir una sola señal de la persona esperada, Drew Barrymore dice con gran desazón en la película Simplemente no te quiere: "En otros tiempos te rechazaba un hombre, ¡hoy te rechazan siete tecnologías!".

Retumbaron risas en todo el cine. Probablemente por la resonancia cotidiana de una sensación que es más digerible con humor ya que la mayoría de las veces hombres y mujeres preferimos pasarla por alto.

Y es que la tecnología, así como une, comunica y acorta distancias, también puede ser un arma voraz de crueldad camuflada. Porque su mayor poder está en ser un arma sin rostro, de apariencia inofensiva, un alguien que no da -al menos del todo- la cara. Eso lleva a transferir la culpa a un aparato -que por supuesto no la tiene- y a encontrar así una excusa tan benévola como ingenua cuando duele asumir el rechazo de otro.

El identificador de llamadas -por nombrar sólo una de las tantas tecnologías de uso diario- es una de las artillerías modernas que nos hemos acostumbrado a usar y a abusar sin sentido crítico de la diferencia. ¡Es tan práctico! Resulta tan conveniente silenciar ese llamado del vecino en una reunión importante... o filtrar a ese pesado que llama 500 veces cuando ya se le dijo claro que "No". Pero poco a poco la costumbre nos va haciendo filtrar al entrañable compañero de trabajo que se fue a vivir al sur, y hay que hablar tanto -nos engañamos- que mejor dejarlo para otro momento; al abuelo que llama para lo que ya sabemos: sí, hace mucho frío; y así, de a poco, vamos filtrando también al amigo íntimo, a los padres, a los novios, a los esposos. Mucho trabajo, estoy cansado, no tengo tiempo, no es el momento oportuno, después nos vemos. A veces es verdad, otras, son excusas cómodas a las que nos acostumbramos. En uno u otro caso olvidamos por completo considerar el tiempo, el cariño, la necesidad o la urgencia del otro. Nos olvidamos de que el afecto también está en estos gestos mínimos. Que ser generoso no es hacer donaciones monetarias, es comprometer nuestra conducta en favor de los que queremos. Un breve: "Te llamo después porque me gustaría que hablemos con tiempo" suena mejor que la señorita que se esmera en vano con su odioso "puede dejar un mensaje después de la señal". Atender es dar un gran sí a la persona que llama aunque luego debamos darle 80 "no" a lo que pide o dice. Filtrar, por más justificación, es poner un freno sin la necesidad de explicitar la palabra "basta" y desligándonos de cualquier explicación. Casi como lavarse las manos, pero con el respaldo de una modernidad a la que hay que adaptarse. Es un gran silencio para el otro. Un silencio que también puede decirle más de 1000 palabras. Y que nadie mienta que no importa o que ni se dio cuenta porque ser filtrado empaña cualquier corazón sensible.

Sería casi imposible no filtrar llamados, pero sería muy bueno que podamos considerar al otro cada vez que suena el teléfono y hacernos la misma pregunta que muchas veces lleva al no atendido a responderse -como en la película- "simplemente no te quiere".


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  #23  
Antiguo 06-feb-2010, 04:02
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La Bolsa es el mejor espejo de la vida, ejemplo bíblico y caracterológico del hombre, como la avaricia, la ambición, el pecado de orgullo, la insensatez, la injustificada depresión... hasta el suicidio. Templa además el carácter débil como el del hombre fuerte en sus perdidas y ganancias, como en la vida.... votando con el bolsillo todos los dias, enseña además a tomar decisiones en el momento justo, cortarse un dedo en vez de cortarse la mano, bajarse sabiamente en el jubilo, o despreciar y descreer astutamente el pedestal de la adulación cuando la realidad nos llama y todos nos felicitan.

He visto eternos mentirosos ganadores, así como eternos perdedores, extremos de los cuales siempre desconfío así como aprecio a mis amigos que simplemente dicen.... gane, perdí, vendí, compre.....

La Bolsa evoluciona, el mundo evoluciona y nos exige además de saber análisis técnico combinarlo sabiamente con fundamentalismos y conocimientos operativos. (Para eso existe nuestro foro)

No creo además que un autentico hombre de bolsa no se haya fundido como dice Kostolany por lo menos 3 veces recapacite, ello dependerá de su cordura y carácter pues algunos se convertirán a través de los años en mas audaces y otros cada vez mas conservadores en búsqueda de su propia verdad. Así veremos por lo antedicho que esa magnitud de infinitas variedades e infinitos grises dependerán de la propia ponderación de su carácter, ambición, capital y sinceridad consigo mismo y el espejo de los demás tanto cuanto mas sincero sea con ellos, como remitirse a una prueba y examen continuo y constante como es la vida misma.

Si no os hicisteis ricos, por lo menos lo intentasteis, fuisteis felices, o tal vez ganasteis sin saberlo consumiendo pequeñas ganancias a través de los años. Lo difícil de entender finalmente es la vocación por lo mercados, algo que la sociedad aun no justifica, aprende y aprueba del todo.


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  #24  
Antiguo 08-feb-2010, 04:19
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Patente de corso-Una tumba en Dinamarca

Por Arturo Pérez-Reverte

Desde hace doscientos dos años, en un lugar perdido de la costa danesa frente a la isla de Fionia, donde siempre llueve y hace frío, hay una tumba solitaria. Tiene una cruz y dos sables cruzados sobre una lápida, y está pegada al muro del cementerio de San Canuto, en Fredericia. De vez en cuando aparece encima un ramo de flores; y a veces ese ramo lleva una cinta roja y amarilla. Esto puede llamar la atención, tal vez, de quien pase por allí sin conocer la historia del hombre que yace en esa tumba. Por eso quiero contársela hoy a ustedes.

Se llamaba Antonio Costa, y en 1808 era capitán del 5º escuadrón del regimiento del Algarbe: uno de los 15.000 soldados de la división del marqués de la Romana enviados a Dinamarca cuando España todavía era aliada de Napoleón. Después del combate de Stralsund, la división había pasado el invierno dispersa por la costa de Jutlandia y las islas del Báltico. Al llegar noticias de la sublevación del 2 de mayo y el comienzo de la insurrección contra los franceses, jefes y tropa emprendieron una de las más espectaculares evasiones de la historia. Tras comunicarse en secreto con buques ingleses para que los trajesen a España, los regimientos se pusieron en marcha eludiendo la vigilancia de franceses y daneses. Por caminos secundarios, marchando de noche y de isla en isla, acudieron a los puntos de concentración establecidos para el embarque final. Unos lo consiguieron, y otros no. Algunos fueron apresados por el camino. Otros, como los jinetes del regimiento de Almansa, recibieron en Nyborg la orden de sacrificar sus caballos, que no podían llevar consigo; pero se negaron a ello, les quitaron las sillas y los dejaron sueltos: medio millar de animales galopando libres por las playas. En Taasing, viéndose perseguidos por los franceses y cortado el paso por un brazo de mar que los separaba de la isla donde debían embarcar, algunos del regimiento de caballería de Villaviciosa, de Asturias, cruzaron a nado, agarrados a las sillas y crines de sus caballos. De ese modo, cada uno como pudo, aquellos soldados perdidos en tierra enemiga fueron llegando a Langeland, y 9190 hombres -sólo unos pocos menos que los Diez Mil de Jenofonte- alcanzaron los buques ingleses que los condujeron a España, donde, tras un azaroso viaje, se unieron a la lucha contra los gabachos. [N. de la R: forma popular de llamar a los franceses en España.]

Como dije antes, no todos pudieron salvarse: 5175 de ellos quedaron atrás, en manos de los franceses. Algunos terminarían alistados forzosos en el ejército imperial, en la terrible campaña de Rusia -a ellos dediqué hace diecisiete años la novelita La sombra del águila -. Otros se pudrieron en campos de prisioneros, o quedaron para siempre bajo tres palmos de tierra danesa. El capitán Antonio Costa fue uno de ésos. A causa de la indecisión de sus jefes, el regimiento de caballería del Algarbe perdió un tiempo precioso en emprender su fuga hacia la isla de Fionia, donde debían embarcar. Cuando Costa, por fin, un humilde y duro capitán, tomó el mando por propia iniciativa, desobedeció a sus superiores y se llevó a los soldados con él, ya era demasiado tarde. En la misma playa, casi a punto de conseguirlo, el regimiento fugitivo vio bloqueado el paso por el ejército francés, con los daneses cortando la retirada. Furioso, el mariscal Bernadotte exigió la rendición incondicional, manifestando su intención de fusilar a los oficiales y diezmar a la tropa. Entonces el capitán Costa avanzó a caballo hasta los franceses y se declaró único responsable de todo, pidiendo respeto para sus soldados. Luego, no queriendo entregar la espada ni dar lugar a sospechas de que había engañado o vendido al regimiento llevándolo a una trampa, se volvió hacia sus hombres, gritó "¡Recuerdos a España de Antonio Costa!", y se pegó un tiro en la cabeza.

Así que ya lo saben. Esta es la historia de esa lápida pegada al muro del cementerio de San Canuto, en Fredericia, Dinamarca. La tumba solitaria de uno que quiso volver y pelear por su patria y su gente. Reconozco que eso no suena políticamente correcto, claro: pelear. Esa palabra chirría. Tan fascista. Algunos habrían criticado la intransigencia dialogante del tal Costa -maneras autoritarias y poco buen rollito, misión que no era estrictamente de paz, gatillo fácil-; y otros, desde el púlpito, su falta de respeto a la vida humana, empezando por la propia, incluido un serio debate sobre si, como suicida, tenía derecho a yacer en tierra consagrada. O no lo tenía.

Lo mío es más simple: el capitán Costa me cae de puta madre. Su tumba solitaria me suscita un puntito de ternura melancólica. Ese cementerio lejano, frente a un mar gris y extranjero. Por eso hoy les cuento su vieja, olvidada historia. Por si alguna vez se dejan caer por allí, o están de paso por las islas del Norte y les apetece echar un vistazo. A lo mejor, hasta tienen unas flores a mano.

El autor, español, es periodista, escritor y miembro de la Real Academia Española


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  #25  
Antiguo 12-feb-2010, 12:13
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"Solo la imaginación es más importante que el conocimiento" ... genial !!!

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media , un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino y por eso, desde el primer momento buscaron a un "chivo expiatorio" para encubrir al verdadero culpable.
El hombre fue llevado a juicio, ya conociendo que tendría escasas o ninguna oportunidad de escapar al terrible veredicto: ¡ LA HORCA !
El Juez, también cómplice, cuidó de dar todo el aspecto de un juicio justo y por esta razón le dijo al acusado:

"Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino. Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras culpable e inocente. Tu escogerás uno de ellos y será la mano de Dios la que decida tu destino"

Por supuesto, el funcionario corrupto había preparado dos papeles con la misma leyenda: "CULPABLE" y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se dio cuenta que el sistema propuesto era una trampa.


No había escapatoria. El Juez conminó al hombre a tomar uno de los papeles doblados.

Éste inspiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados pensando, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, escogió y agarró uno de los papeles y llevándolo a su boca, lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes, le reprocharon airadamente.

Pero... ¿qué hizo?... ¿Y ahora?... ¿Cómo vamos a saber el veredicto?

"Es muy sencillo" respondió el acusado, "Es cuestión de leer el papel que queda y sabremos que decía el que yo escogí"

Con rezongos y disgustos mal disimulados, tuvieron que liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo.

*_Moraleja_: *

Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento.
¡¡¡ SE CREATIVO !!!

CUANDO TODO PAREZCA PERDIDO,

USA LA IMAGINACIÓN.

"Sólo la imaginación es más importante que el conocimiento"
Albert Einstein


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  #26  
Antiguo 13-feb-2010, 16:54
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Existe presión tecnológica ???

Yair Amichai-Hamburger
New Scientist

LONDRES.? "La era de la melancolía." Así es como el psicólogo Daniel Goleman describe nuestro tiempo. Las personas hoy sufren más depresión que las generaciones previas, a pesar de las maravillas tecnológicas que nos ayudan todos los días. Tal vez, a causa de ellas.

Los teléfonos, las computadoras e Internet invaden nuestros días. Existe una constante y molesta necesidad de chequear nuestros mensajes de texto y de correo electrónico, de ampliar nuestro perfil de Facebook, MySpace y Linkedin, y de adquirir las últimas computadoras o celulares 3G.

¿Están estas maravillas tecnológicas ayudándonos o estamos siendo esclavizados por ellas? Según la psicología de la tecnología, estamos como sonámbulos en un mundo en el que los aparatos afectan gravemente nuestro bienestar. Puede ser una ayuda enorme en un mundo de ritmo frenético, pero es necesario que nos detengamos. Para muchos de nosotros, es cada vez más difícil controlar el impulso de ver nuestras casillas de correo una vez más o ver si cambiaron los titulares de un diario online desde la última vez que los vimos.

Nuestros hijos se encuentran en una posición similar, aterrados de perderse un tweet vital o un cambio de estatus en Facebook. En muchos hogares, la computadora se ha convertido en el centro de atención; es el medio a través del cual se trabaja y se juega.

¿Cómo pasó y cómo nos afecta la vida hipertecnológica? En esta era de consumo masivo, estamos rodeados de publicidades que nos incitan a encontrar la felicidad a través de la adquisición de bienes materiales. Como resultado, adultos y niños creen que para pertenecer y sentirse bien acerca de sí mismos deben poseer el último modelo de dispositivo tecnológico.

Sin embargo, las investigaciones del psicólogo Tim Hasser, del Know College, en Galesburgo, Illinois, demostraron que las personas que les dan gran valor a las metas materiales son más infelices que aquellas más espirituales. El materialismo está asociado también con una baja autoestima, un elevado narcisismo, una tendencia a considerarse inferior a los demás, una menor empatía y con más conflictos en las relaciones interpersonales.

Nuestra cultura también nos recuerda constantemente que el tiempo es dinero. Esto implica una necesidad de eficiencia total, y ésta es la razón que nos lleva a permitir que las computadoras portátiles y los teléfonos móviles difuminen las barreras entre el trabajo y el hogar.

Como dijo un jefe de recursos humanos poco feliz: "Me dieron un celular para poder poseerme durante las 24 horas y una computadora portátil para que mi oficina esté conmigo todo el tiempo? No puedo escapar de la presión". ¿Suena conocido?

En general, los psicólogos creen que la falta de separación clara entre el trabajo y el hogar daña significativamente nuestras relaciones personales. También nos predispone a concentrarnos en el aquí y ahora por sobre las metas en el largo plazo.

Al imponer esa doble presión, la sociedad moderna cambia el estándar de vida por la calidad de vida. Necesitamos maneras de recobrar la gran parte de nuestras vidas que cedimos a la tecnología para mantener nuestro dominio sobre la tecnología y aprender a utilizarla de manera sana y positiva.

Recalibrar la relación

La recomendación que se debe seguir está en una teoría desarrollada por los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan, de la Universidad de Rochester, en el estado de Nueva York. Identifica cuatro elementos vitales del desarrollo sano y funcional de una persona, que puede utilizarse para recalibrar nuestra relación con la tecnología.

El primero es la autonomía, el sentimiento de que nuestras actividades son elegidas y mantenidas por nosotros mismos. Cuando nos sentimos en control, podemos organizar nuestras prioridades y erigir límites alrededor de ellas. Pero cuando sentimos que no tenemos el suficiente control, quedamos vulnerables a nuestros impulsos y cedemos las decisiones a terceros.

Es fácil ver cómo la tecnología mina nuestra autonomía, pero también es fácil recuperarla. Puede ser tan simple como apagar los celulares durante las comidas y los momentos familiares, fijar períodos para contestar los e-mails y estar disponibles sólo cuando así lo elijamos.

También es necesario creer en nuestras acciones. Nuestra relación con la tecnología es compleja, porque muchos nos sentimos competentes cuando nos enfrentamos con un e-mail, cuando tenemos la última BlackBerry o cuando 50 personas disfrutan las fotos de nuestras vacaciones en Facebook. Pero ser verdaderamente competente debe ser una prolongación de nuestra autonomía: conocer qué actividades son importantes y realizarlas de la manera más efectiva posible, usando la tecnología cuando sea necesario.

El otro factor para tener en cuenta es la necesidad de sentirnos cerca de otros. Y la tecnología lo amenaza. Dispositivos como el iPod pueden utilizarse para crear una burbuja que nos desconecta de las interacciones humanas normales. Y, mientras algunas relaciones virtuales pueden ser realmente significativas, en muchos casos se logran a expensas de las conexiones con el mundo real.

Los psicólogos vieron que la diferencia más importante entre las personas felices e infelices es la presencia o la ausencia de relaciones sociales satisfactorias. Pasar tiempo con los amigos, la familia y la pareja son actividades necesarias para ser felices.

Y existe un cuarto factor: el pensamiento crítico. En el mundo de hoy, en que estamos disponibles durante las 24 horas del día, los 7 días de la semana para absorber las publicidades y la oferta de equipos, es clave saber analizar y evaluarlas para neutralizarlas cuando sea necesario.

La autonomía, la competencia, las relaciones y el pensamiento crítico son las mejores herramientas para establecer un acercamiento balanceado a la tecnología y, así, mejorar nuestro bienestar.


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  #27  
Antiguo 03-mar-2010, 17:32
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Deloitte y un calendario desacertado

POR LUCY KELLAWAY

(Implacable la columnista de Financial Times con cierto calendario corporativo de la consultora Deloitte)

LONDRES (Financial Times). En junio de 2003, un vicepresidente de JPMorgan envió un correo electrónico a todos los amos del universo que trabajaban para él. "Dedicad tiempo a llamar a los clientes para decirles que los queréis... no olvidarán la llamada", escribió. Si alguno de sus empleados siguió el consejo de Jimmy Lee, estoy segura de que los clientes no lo habrán olvidado. Una declaración no solicitada de amor por parte de un banquero de inversión es el tipo de cosa que atromenta en la memoria durante mucho tiempo.

Recuerdo a menudo con nostalgia el mensaje de Lee. Nada de lo que he leído desde entonces ha malinterpretado hasta tal punto la relación entre un cliente y sus asesores profesionales. Hasta la semana pasada –cuando un lector me envió el calendario de 2010 de Deloitte que descansa sobre las mesas de sus auditores y asesores en Reino Unido–. En la portada puede leerse, "un cliente al día", una frase que se repite en cada una de las páginas.

Este otro eslogan más conocido, "un Mars al día (te ayuda a trabajar, a descansar y a jugar)" es perfectamente razonable. Puede que sea falso, pero al menos te predispone a romper el envoltorio y comerte la barrita al momento. Pero "un cliente al día" no tiene ningún sentido, especialmente en un negocio donde la gente trabaja con frecuencia indefinidamente con el mismo cliente.

Dentro del calendario, el mes de enero muestra la foto de una manzana cubierta de gotas de rocío junto a las palabras "mantén una buena relación". Este mensaje es aún más desconcertante. ¿Es que los auditores mantienen por lo general una mala relación con sus clientes, a menos que los calendarios les aconsejen lo contrario? Según Google, una mala relación implica violencia, traición y adicción. No sabía que la vida de un auditor pudiera ser tan emicionante.

Mayo muestra la imagen de una sandía a medio comer. "Algo a lo que hincar el diente", dice. No me gusta pensar en lo que se insinúa aquí. ¿Está sugiriendo que los trabajadores de Deloitte deberían morder a sus clientes?

En el caso de junio, aparecen dos loros con apariencia cordial sobre un pedestal. "Un problema común". La imagen resulta desconcertante ya que los loros repiten lo que acaban de oír y no entienden ni una palabra de ello.

Agosto muestra una navaja, pero octubre es aún más desacertado. Junto a una fotografía de una calabaza puede leerse: "Ofréceles un trato". Sin duda es fundamental que los auditores eviten Halloween ya que ni los trucos ni los tratos son tolerables en la era post Enron.

En conjunto, el calendario de motivación es patético, estúpido, desacertado y totalmente equivocado. Pese a que el esfuerzo de JPMorgan fue escalofriante además de una farsa, al menos podía dilucidarse lo que pretendía: intentaba hacer que sus banqueros fueran agradables con los clientes. El caso de Deloitte es más alarmante, ya que es evidente que no escatimó en ideas y gasto, y permanecerá durante todo un año sobre las mesas animando a los empleados a ignorar los cuatro aspectos que realmente importan en la relación con un cliente: la experiencia, el dominio de la materia, la diligencia y la puntualidad.

Lo que más me consterna del calendario es que demuestra que los autores de sandeces vuelven a las andadas sin importar la seriedad de la advertencia.

Hace dos años y medio, Deloitte distribuyó un folleto para motivar a la plantilla titulado El pequeño libro azul de la estrategia. Le dediqué toda una columna en la que decía que se parecía al Pequeño libro rojo de Mao, era un instrumento de tortura (lingüística) dirigido a lavar el cerebro.

A Deloitte no le gustó: me invitó a un desayuno con el presidente para recibir una bronca. Dio sus argumentos y yo los míos, pero me impresionó cómo lo asimilaba. Ahora, gracias al calendario, veo que la firma, después de todo, prefiere hablar a escuchar.

Si algún directivo quiere convocarme a otro desayuno, estoy libre la próxima semana, excepto el martes, que tengo dentista.


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  #28  
Antiguo 03-mar-2010, 23:39
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Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra

Entrevista a MARIO ALONSO PUIG, CIRUJANO

Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa).

ENTRENAR
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.
Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.
IMA SANCHÍS (La Vanguardia - 18/10/2004)

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo en un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

-¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
-Exagera
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.
-Más recursos...
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

-Déme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
-Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar.

Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Sin fe en uno mismo hay temor,
el temor produce violencia,
la violencia produce destrucción,
por eso, la fe interna supera la destrucción.


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  #29  
Antiguo 07-mar-2010, 21:46
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En la bolsa vale todo, hasta el comentario del ordenanza. Por lo tanto bienvenidas las filosofías orientales.
Pero para que inventar otras cosas si existe el análisis técnico?

Los japoneses fueron el primer pueblo en utilizar el análisis técnico para prever la evolución de los precios del arroz en el siglo XVII. (gráficos de velas) El mercado de este grano presentaba un desarrollo importante y permitía el estudio de ciertos patrones de precios y volúmenes que tendían a repetirse. Desde luego que se menciona muy poco que al que no acertaba o cometía errores reiterados era pasado a degüello, no había más remedio que acertar a riesgo de morir.

Cuando empezó el análisis técnico local con la AAAT (Asociación Argentina de Analistas Técnicos) pionera en el cono sur, un importante funcionario bursátil nos pregunto ¿y para que difundirla?

Cae de su peso,- PARA DEFENDERSE, de grandes caídas y aprovechar las subidas y o ciclos como el reciente. Una adaptación de filosofías orientales seria aprender a luchar contra si mismo, es decir interpretar lo que dice el grafico y no LO QUE A UNO LE PARECE O DICEN LOS DEMAS y en todo caso ver la concordancia de opiniones y los gráficos según el dinero y la estrategia que uno emplea.

Hace "algunos años", (la época de la Commodore) realizaba gráficos a mano en papel milimetrado y me llevaba la contra a mi mismo escuchando a los sabios de más dinero del parquet diciendo que era para arriba mientras mi grafico se caía estruendosamente.
Filosofías, palabras, datos, experiencias, “yo se lo que digo” dichos en el aire, muerden el polvo ante la realidad de los gráficos. SALUDOS


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  #30  
Antiguo 13-mar-2010, 09:47
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Sócrates llamaba cosmética a la oratoria, en contraposición a la verdadera medicina que es el cuidado del alma. Estimaba que la oratoria era a la política lo que la cosmética a la salud, mientras que en esta cuestión era la virtud, la salud del alma, la verdadera medicina.
Por tanto, no digas que fulano vivió mucho, porque tiene canas o arrugas; no vivió mucho, sino que duró. ¿Pensarás acaso que ha navegado mucho aquel a quien una brava tempestad le asaltó ya a la salida del mismo puerto y le llevó asendereado de aquí para allá y al antojo de los contrarios vientos enfurecidos, haciéndole girar en un mismo remolino? No, no es que haya navegado mucho, sino que se ha mareado mucho.

SÉNECA


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