
02-dic-2011, 08:01
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Llenar un aeropuerto de aviones y pasajeros se ha convertido, en algunos casos, en difícil reto para la misma administración que lo impulsó. Un ejemplo es Lleida-Alguaire, herencia legada por el tripartito de José Montilla (PSC) al actual gobierno (CiU) de la Generalitat de Catalunya, que ha contado este jueves con la ayuda del Boletín Oficial del Estado (BOE), donde aparece publicada la orden del Ministerio de Presidencia (PSOE) que lo habilita para operar vuelos internacionales más allá del espacio Schengen.
El favor llevaba tiempo siendo reclamado desde Barcelona y Lleida, desde la presunción de que será el medio de remediar la caída de vuelos y pasajeros que se viene produciendo desde que las instalaciones entraron en vigor. Tan es así que, aun celebrando la noticia, el ejecutivo catalán ha puesto cifras al retraso: al menos 6.000 turistas invernales han cancelado sus planes de viajar al Pirineo por falta de vuelos al aeródromo ilerdense. Si confían que puedan hacerlo los 16.000 esquiadores británicos que Thomas Cook se ha comprometido a transportar a lo largo de la temporada invernal, una vez habilitadas las instalaciones de aduana, facturación y recogida de equipajes, en los que las arcas autonómicas han invertido 1,5 millones de euros.
Lleida-Alguaire se inauguró en enero de 2010, tras ejecutar una inversión de 95 millones de euros y con el objetivo de sumar 400.000 pasajeros el tercer año de funcionamiento. En su primer año de vida, atendió 61.769 pasajeros y 2.656 vuelos operados por cuatro compañías. Durante el actual, a punto de cumplir sus dos primeros años, suma 20.840 viajeros entre enero y agosto, 45 por 100 menos, y únicamente Air Nostrum (filial de Iberia) opera dos vuelos semanales a Palma de Mallorca, tras el sucesivo abandono de Vueling, Ryanair y Pyrenair. El retroceso fue especialmente acusado entre junio y agosto: apenas 1.395 pasajeros, un 93 por 100 menos que el mismo período de 2010.
La prácticamente nula rentabilidad de la inversión y los costes -pérdidas- de mantener operativo un aeropuerto que no ingresa prácticamente nada, motivó que un grupo de expertos se reuniera en Lleida en noviembre para debatir, sin éxito aparente, su viabilidad y proponer nuevas líneas de acción vinculadas al turismo, la logística y el transporte de mercancías. Un optimista, Ramón Jáuregui, ministro de Presidencia en funciones, considera que "ya no queda ningún fleco pendiente para que Lleida-Alguaire se llene de aviones y pasajeros". ´Sí parecen faltar, en cambio, oferta y demanda suficientes para volar desde o hacia esas instalaciones... o sobrar los cuatro aeropuertos que distan menos de 150 km.: Zaragoza, Reus-Tarragona, Girona y Barcelona-El Prat.
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