Por Cárpatos 06-04-2006
El oficio de especulador
Cuando vi la anécdota no pude dejar de recordar la de mi propia vida, cuando viviendo en España nunca supe qué decirle a mis conocidos respecto a lo que me dedicaba porque lo de la especulación no es muy reconocido que digamos.
La web 'Enfocarte', en un artículo firmado por Enrique G. que puede verse en el siguiente ENLACE
Enfocarte.com - n°11 - Artículo de literatura cuenta una curiosa anécdota:
La anécdota la pueden ver en esta cita de dicho artículo:
"Cuenta la hija de Ricardo Garibay, el otro gran autodidacta de las letras mexicanas después de Rulfo, que jamás en su colegio comprendieron el oficio de su padre. '-Sí, Mónica, tu papá es escritor, ¿pero en qué trabaja?' Este tormento la persiguió durante sus años infantiles. Y se quejaba: 'Nada que yo dijera la convencía [a su maestra] de que lo que mi padre hacía era una profesión. Ricardo Garibay 'no iba a una oficina a trabajar, no tenía jefes ni horarios, no llevaba un sueldo mensual a la casa, ni hablaba de días de asueto. Todo lo que requería para ganarse la vida era un escritorio, papel y pluma'.
Cuando vi la anécdota no pude dejar de recordar la de mi propia vida, cuando viviendo en España nunca supe qué decirle a mis conocidos respecto a lo que me dedicaba porque lo de la especulación no es muy reconocido que digamos. Al principio lo intenté pero me pasó como la hija de Ricardo Garibay, que me decían 'ah, sí, muy interesante eso que me cuentas de las compras y las ventas, pero tú en realidad ¿en qué trabajas?" Cuando me fui a Suiza ni me molesté y dije que era escritor, lo cual no extraña a los vecinos que me veían siempre encerrado en casa y lo veían normal, dejándome tranquilo. Eso sí, de vez en cuando la portera me dice que si la meto como personaje de una novela que por favor se lo diga para comprar el libro... Hoy en día a muchas personas le sigue pareciendo que sea imposible trabajar en algo que no sea ir por las mañanas a una oficina, por no entender, ni siquiera entienden el teletrabajo que muchos realizan desde su hogar.
La verdad es que esto de la especulación tiene mucha leyenda, se puede pensar que todo se basa en rarísimos algoritmos y gráficos difíciles de interpretar, pero a veces hay que recurrir a los fundamentales, que no tienen nada de raro, y entonces sí que puede que nuestros vecinos nos vieran con mejores ojos. No sólo de gráficos vive el especulador.