24-3-2009.
Especialistas debaten sobre la responsabilidad del poder político y el económico en la crisis.
No ayudará a nadie a recuperar el dinero perdido en la burbuja de la vivienda, en la caída de la Bolsa o en la recesión, pero saber a quién echarle la culpa produce cierta satisfacción. Intelligence Squared US, que patrocina debates sobre temas como la ética y la política pública, invitó a seis expertos en mercados financieros a analizar la proposición “Hay que culpar a Washington más que a Wall Street por la crisis financiera”. Los panelistas que hablaron a favor de la moción fueron Niall Ferguson, historiador de Harvard y Oxford y autor de “The Ascent of Money: A Financial History of the World” (“El ascenso del dinero: Una historia financiera del mundo”); John Steele Gordon, periodista financiero y autor de “An Empire of Wealth: The Epic History of American Power” (“Un imperio de riqueza: La historia épica del poder estadounidense”); y Nouriel Roubini, catedrático de economía de la Universidad de Nueva York.
En contra de la moción estaban Alex Berenson, periodista de investigación de negocios de The New York Times; Jim Chanos, fundador de Kynikos Associates, una sociedad de inversión especializada en las llamadas “ventas cortas”; y Nell Minow, editor de The Corporate Library, una empresa de investigación empresarial y gubernamental. El moderador fue John Donvan, de ABC News. Extractos editados:
- Niall Ferguson: Nada es más fácil que echarle toda la culpa a los banqueros. Yo los culpo por gran parte de lo que salió mal, pero culpo más a los políticos. Es demasiado fácil dirigir todo el oprobio hacia Wall Street. Y eso es exactamente lo que hacen los políticos. ¿Podría ser que estén tratando de desviar nuestra atención de la responsabilidad de Washington en la debacle? Les invito a considerar las funciones desempeñadas por cuatro instituciones en el inicio de esta crisis financiera. La primera de ellas es la Reserva Federal. Su función consistió en permitir que la burbuja de la vivienda se infle y reviente. Entre enero de 2001 y junio de 2003, la Reserva Federal redujo su tasa de préstamos interbancarios a un día de 6,5 por ciento a 1 por ciento. Luego, durante tres años, aumentó gradualmente los índices a 5,25 por ciento. En ese lapso, la inflación relacionada con los precios de la vivienda aumentó de 7 por ciento a 17 por ciento al año y se mantuvo por encima de 15 por ciento durante todo un año, hasta enero de 2006. La segunda institución es la Comisión Nacional de Valores que, bajo las órdenes de Christopher Cox, permitió que el apalancamiento del sistema bancario entrara en una espiral sin control, de 12 a 1 hasta algún punto entre 20 y 30 a 1. Mi tercer principal sospechoso es el Congreso, que omitió completamente supervisar a Fannie Mae y Freddy Mac, que en la víspera de su destrucción tenían un apalancamiento de 65 a 1. Y eso me lleva a la Casa Blanca. “Queremos que todos los estadounidenses tengan casa propia”, declaró George W. Bush en octubre de 2002. ¡Todos los estadounidenses!
- Los banqueros casi siempre actúan motivados por la codicia, igual que muchas personas comunes. Pero la función del gobierno es lograr un equilibrio entre las fuerzas del mercado y la estabilidad. Y en mi opinión, Washington se vendió a Wall Street.
- Alex Berenson: La resolución no dice que necesitamos más reglas: no creo que nadie en esta habitación esté en desacuerdo con eso. Tampoco dice que los banqueros deben ser enviados a una isla desierta y obligados a formar su propia sociedad. Eso sería los Hamptons. Dice “Culpen a Washington.” Y eso es algo totalmente erróneo. Piensen en la industria aeronáutica estadounidense. Podemos contar con una sola mano el número de accidentes aéreos ocurridos en esta década. Y no creo que se deba a que la FAA (Administración Federal de Aviación) es un mejor regulador que la SEC (Comisión de Comercio), sino a que en la industria aeronáutica existe un compromiso con la seguridad. Ahora bien, ignoro si definen eso como un asunto moral o como un tema práctico, pero la industria aeronáutica estadounidense es sumamente segura. Comparemos esto con Wall Street, que parece haber sido dirigido por una pandilla de chiquillos codiciosos durante los últimos 10 años. Cuando alguien gana US$ 1 millón, 10 millones o 100 millones por el trabajo de un año, no tiene un gran incentivo para gestionar a largo plazo.
- John Steele Gordon: Wall Street no es una institución sino un conjunto de personas, propenso por naturaleza a la demencia de las masas. Criticar a Wall Street es como culpar a la atmósfera por las tormentas eléctricas. Va a ocurrir. Se supone que Washington es el árbitro. Ellos crean las reglas y las hacen cumplir. Y luego, en ocasiones, cambian las reglas para complacer a algunos de sus amigos. El aparato regulador es un caos total. Tenemos al Interventor de la Moneda, la SEC, la Oficina de Control de las Entidades Federales de Préstamos y Ahorro, el FDIC, las autoridades estatales reguladoras de las operaciones bancarias. Todas son instituciones dedicadas a proteger su territorio más que a regular. Ahora bien, los políticos también están sujetos a la naturaleza humana. Si los financistas de Wall Street están en el negocio de hacer dinero, los políticos están en el negocio de la reelección. Quieren un buen titular mañana. Y si eso produce una política atroz dentro de dos, tres o cinco años, eso va a ocurrir después de la elección, y no será hasta entonces que nos preocuparemos de ello.
- Jim Chanos: En 1998, Business Week encuestó anónimamente a los directores de finanzas [de las principales 500 compañías según S&P]. Se les preguntó si sus superiores les habían pedido alguna vez falsear de modo considerable los resultados financieros. Y la respuesta fue aplastante. Cuarenta y cinco por ciento afirmó que se les había pedido hacerlo, pero que no lo habían hecho, 12 por ciento dijo que se les había pedido y lo hicieron, y 33 por ciento dijo que nunca se les había pedido. Así que en ese momento, hace 10 años, a dos terceras partes de los directores de finanzas se les había pedido falsificar los libros. Ésa es la razón principal por la que si se tiene una empresa, se siente que va a prosperar más allá de lo que hagan los mercados.
- Nouriel Roubini: Estoy de acuerdo en que los financieros de Wall Street son codiciosos. Y, a veces, estúpidos, arrogantes e incompetentes. Pero tenemos la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, así que tenemos que preguntarnos: ¿los banqueros y los inversionistas son más codiciosos y más inmorales de lo que eran hace 20 años? Espero que Wall Street sea codicioso, pero también que la buena formulación de políticas controle su conducta. Se ha señalado que la función de la Reserva Federal es aguar una fiesta en su apogeo. No sólo no lo hizo, sino que ofreció canilla libre de vodka. Alan Greenspan fue el más grande animador de esta clase de innovación financiera: ningún pago inicial [en hipotecas], ninguna verificación de ingresos, hipotecas en las que se pagan únicamente los intereses y no el capital, amortización negativa, una tasa de interés introductoria muy baja, todos estos son elementos tóxicos. La Reserva Federal tenía el poder de controlarlo, pero no lo hizo. Durante la última década, en Washington hubo una ideología de capitalistas liberales, según la cual las instituciones financieras se autorregularían. Y como bien sabemos, la autorregulación es ausencia de regulación.
- Nell Minow: Wall Street hizo tres cosas imperdonables. Primero, sus cálculos eran erróneos. No sacaron sus reglas de cálculo, sino que se basaron en estadísticas defectuosas. Segundo, los malos incentivos. A los financistas se les pagaría con base en la cantidad de transacciones, y no en la calidad de las mismas. Tercero, una pésima supervisión por parte de los accionistas. Adivinen quiénes son los grandes accionistas. Están en Wall Street. ¿Quiénes votaron a favor de estos estrafalarios paquetes salariales? Las empresas de Wall Street. Y, sí, Washington actuó muy mal.
sigue.....
Última edición por ffrhmd; 05-abr-2009 a las 05:10
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